SICOLOGÍA


56-Conductas corruptas.

55-Las Mentiras.

54-Entre lo transgresor y lo perverso. ¿Cuál es el límite?

53- Descifrado el mecanismo cerebral del déjà-vu

52-Las señales del autismo

51-"Nadie puede decir que está enfermo por el simple hecho de no ser

50-Hipocondría: Cuando el mal imaginario es una enfermedad
49-Poner los límites aniños y adolescentes: Los niños también necesitan límites

48-Quimioterapia
47-La conciencia se extiende por el cerebro siguiendo un patrón
46-La sal puede ser un antidepresivo natural  
45-Confirman que existe una predisposición genética a los trastornos de ansiedad
44-Un pequeño fragmento de ADN puede provocar el autismo o la esquizofrenia
43-Consiguen penetrar en la memoria a corto plazo
42-Un extraño ruido detectado por el GEO 600 podría probar que vivimos en un holograma
41-Diestros y zurdos: la diferencia está en el cerebro
40-Síndrome de la Abuela Esclava
39-Síntomas obsesivos en la infancia, trastorno en el adulto
38-Manías y rarezas
37-Sexualidad infantil
36-Familia: El amor no se hereda
35-Los errores son también motores de cambio
34-Lo que dura el amor
33-Nuestra relación con los demás: Condiciones, las justas
32-Freud y la vigencia del psicoanálisis
31-La amistad: Un tesoro que debemos encontrar y conservar
30-¿Cómo afrontar los conflictos?: Objetivo: una solución que guste a las dos partes
29-Problemas de pareja: la monotonía: El aburrimiento se puede evitar
28-Inteligencia Sexual
27-Convertirse en abuelo o abuela: Enanos en hombros de gigantes
26-La importancia de los gestos en la infancia
25-LOS CASADOS SON MAS ATRACTIVOS
24-"INFIDELIDAD,AMOR Y PASION"
23-como a ti mismo
22-LA TEORIA DEL "NEGOCIO" TODAVÍA MEJOr
21-EN LAS FIESTAS ES MAS FACIL PASARLO BIEN
20-FUERZA DE VOLUNTAD
19-HABITOS, COSTUMBRES, Y RITUALES
18-"La crisis de la pareja"
17-¿Hoy en día existe más violencia en el mundo o es la misma de siempre?
16-Los uruguayos somos una sociedad envejecida mentalmente o no"
15-"Disfrutamos de lo que tenemos o nada nos hace  felices"
14-¿Los uruguayos sabemos construir nuestros  proyectos de vida?"
13-"El águila y el optimismo."
12-El ejercicio en edad preescolar
11-El origen del "déjà vu"
10-Niños desafiantes y rebeldes: Niños rebeldes: El 'NO' por sistema
9-Superar el fallecimiento de una mascota
8-inclinación natural al

7-trastorno más allá del duelo

6-Más televisión, menos atención
5-Envidia: una competición en la que siempre se pierde
4-La marcha del hogar paterno, sin traumas: La ruptura del "cordón umbilical"
3-Adaptación a la adopción
2-La adopción: No es sólo una cuestión de cariño
1-Síndrome del orfanato

 

RELACIONES VIRTUALES

 

 

 

de consumer eroski

 




Sócrates afirmó: "Voy a hablar con la
cabeza tapada, para que, galopando
por las palabras, llegue rápidamente
hasta el final, y no me frene, de ver-
güenza, al mirarte". Escuchado esto,
su discípulo Platón, en uno de sus diá-
logos escritos, demostró que es más
fácil entablar una relación, y man-
tenerla durante un cierto tiempo,
con una persona a la que no ves, a
la que no has visto nunca y a la
que probablemente nunca verás,
que con una persona a la que ves,
sobre todo cuando lo que se quie-
re transmitir son afectos y senti-
mientos amorosos. Aunque
estos filósofos de la
Antigua Grecia no conocían las tecno-
logías de comunicación del siglo XXI,
sus palabras ayudan a entender el fe-
nómeno de las relaciones personales
remotas que se valen de la palabra es-
crita para comunicarse.
Bueno o malo, según el uso
Entablar relaciones a través de un
chat (“sala” virtual en la que distintas
personas conectadas a Internet me-
diante su propio ordenador intercam-
bian mensajes en tiempo real), por
medio de SMS (mensajes escritos en-
viados por el teléfono
móvil) o
recurriendo a los populares emails
(mensajes escritos enviados a la direc-
ción electrónica, es decir, al ordenador
conectado a Internet, de otra perso-
na), messenger, foros, etc. es más senci-
llo que hacerlo en persona.
Para empezar, en el inicio de la “con-
versación” o relación virtual se puede
mentir incluso en aquello que es más
difícil hacerlo cara a cara: sexo, aspec-
to físico y edad. Además, se evitan los
condicionantes más convencionales
de nuestro entorno humano habitual,
como la distancia física, la situación
económica y social, etc. Frecuente-
mente, en estas relaciones a tra-
vés de la Red, se ocultan
facetas que cuando se
habla cara a cara no


http://revista.consumer.es/web/es/20051001/pdf/interiormente.pdf

 

 

 

 

 

 

Isabel Orjales, doctora en Pedagogía y profesora del Departamento de Psicología Evolutiva y de la Educación en la UNED: "Al trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH) no pueden enfrentarse padres o educadores solos"

"Son niños más inmaduros, despistados, olvidadizos, caóticos y desorganizados. Unos son hiperactivos, otros desesperadamente lentos. También son niños entusiastas, cariñosos, familiares, divertidos, espontáneos, transparentes, sin malicia y muy nobles. Son niños por los que merece la pena luchar". Ésta es la descripción que Isabel Orjales, doctora en Pedagogía, atribuye a los niños que padecen déficit de atención con hiperactividad. Más conocido como TDAH, este trastorno afecta entre un 3% y un 6% de los niños en edad escolar de nuestro país, aproximadamente un niño por aula.

Orjales, profesora del Departamento de Psicología Evolutiva y de la Educación en la Facultad de Psicología de la UNED, es autora y colaboradora de numerosas obras relacionadas con el TDAH y sus consecuencias en el rendimiento académico de quienes lo sufren, hecho que le sitúa en una excelente posición para ofrecer una detallada fotografía de cómo se vive este trastorno en el ámbito educativo. Su conclusión es clara: "si no reciben la ayuda apropiada, el riesgo de que estos niños no terminen la Educación Secundaria es muy alto".

  • Autor: Por MARTA VÁZQUEZ-REINA
  • Fecha de publicación: 25 de febrero de 2009

En los últimos años se habla del trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH) en los niños con mucha más frecuencia que antes, ¿responde esto a un aumento en la tasa de afectados?

Hay que tener en cuenta que hace 20 años el TDAH era un trastorno prácticamente desconocido en nuestro país y los niños afectados no se diagnosticaban como se hace ahora, por lo que puede existir una falsa impresión de que los niños se han vuelto "hiperactivos" de pronto, cuando lo que realmente ha aumentado es el número de profesionales formados en la detección y el posterior diagnóstico de niños que antes crecían con el calificativo de torpes, tontos, vagos, maleducados o problemáticos; niños que no recibían ayuda y familias que sufrían con ellos. Aun así, todavía en España son pocos los niños que han tenido la suerte de dar un equipo de profesionales bien formados que haya podido valorar si padece este trastorno.

¿A partir de qué edad se puede hacer un diagnostico de TDAH en un niño?

Muchos niños de 3 y 4 años de edad pueden mostrar síntomas de hiperactividad e impulsividad con una intensidad superior a la de los niños de su misma edad (los síntomas de desatención son más evidentes a partir de los 6 años). Pero ese no es criterio suficiente para diagnosticar TDAH, dado que hay otros muchos motivos por los que un niño puede mostrar, puntualmente, estos síntomas. A estas edades se debe hacer una evaluación del niño y proponer programas de intervención para los padres. El diagnóstico a los 2-3 años es, en la mayoría de los casos, el de "niño de riesgo de TDAH".

¿Se debe intervenir desde el punto de vista educativo en esa situación de riesgo?

"La intervención educativa debe hacerse con el niño de riesgo, sin esperar a que se confirme el diagnóstico"

Por supuesto, la intervención educativa debe hacerse con el niño de riesgo, sin esperar a que se confirme el diagnóstico. Los padres que tienen claro que su hijo es más movido, disperso, inmaduro y difícil de educar que los niños de su edad deben recibir ayuda inmediata de un profesional de la psicología o la educación que les entrene en control de conducta y que realice el seguimiento preciso hasta recabar la información necesaria para determinar si se trata de un niño con TDAH, un niño con otro trastorno o con ambos. El diagnóstico es un proceso complejo que debe realizarse por un equipo de profesionales de distintos ámbitos como la medicina, la psicología y la educación.

¿Cuáles son los principales signos a los que deben prestar atención los educadores y los padres para detectarlo?

En menores de 6 años, los padres y educadores deben estar alerta ante niños o niñas que se muestran habitualmente y de forma clara inteligentes pero más inmaduros, movidos, impulsivos, atolondrados, menos conscientes del peligro, con más problemas de autocontrol que los niños de su mismo sexo y edad. Pero también tienen que estar alerta ante aquellos otros niños y niñas, también inteligentes e inmaduros, pero que parecen más bien hipoactivos, lentos para comer, vestirse, responder, dispersos y con dificultades para prestar atención como los demás, siendo inteligentes, para aprender a su ritmo. Ninguno de estos síntomas constituye, por sí solo, un diagnóstico de TDAH, pero alerta de que el niño y su familia deben recibir orientación educativa y un seguimiento más cercano para valorar su evolución y poder llegar a un diagnóstico certero.

Por otra parte, en los niños mayores se debe observar si tienen problemas de rendimiento escolar, si su rendimiento es inferior al esperado dada su capacidad o de acuerdo al tiempo que dedican. Asimismo, hay que valorar si el niño es más impulsivo, desorganizado, olvidadizo y despistado que otros niños de su misma edad.

¿Qué pasos recomendaría dar a las familias que detectan estos síntomas? ¿dónde deben acudir en primer lugar?

"Los padres representan la gasolina y el apoyo técnico que un motor, como el niño con TDAH, necesita"

Los padres que, tras informarse de forma adecuada, consideran que su hijo podría tener rasgos que se acercan a los de los niños con TDAH deben acudir a un profesional bien formado en TDAH que pueda hacer una valoración de esos síntomas. Asimismo, las asociaciones de padres de niños con TDAH pueden consultar todas las dudas en la web de la Federación Española de Ayuda al Déficit de Atención e Hiperactividad, donde puede encontrar información y apoyo. Es importante que los padres conozcan que el TDAH no es un trastorno que se solucione en un año, sino que tienen por delante una carrera de fondo. Por ello, no pueden fundir todo su tiempo, energía, motivación y recursos económicos en los dos primeros años y, agotados, tirar la toalla, después. Deben tomarse las cosas con serenidad y velar por su salud física y mental, cuidarse mucho como personas y como pareja. Tan importante es el tratamiento del niño como que los padres tomen conciencia de la necesidad de velar por ellos mismos. Los padres representan la gasolina y el apoyo técnico que un motor, como el niño con TDAH, necesita.

¿Qué dificultades de aprendizaje suele presentar un niño con TDAH?

No reflejar en los exámenes lo que se sabe por responder de forma incompleta y con expresión desorganizada, no tener en cuenta datos de los enunciados matemáticos, cometer errores de cálculo, olvidar lo aprendido, ser desordenados en la presentación de los trabajos, olvidar llevar material o entregar tareas que han realizado, estudiar de forma superficial y estar convencidos de saberse la materia o tener problemas para distinguir la información relevante de la complementaria durante el estudio. Pero también se dan muchos casos de niños con TDAH que tienen, además, otros diagnósticos asociados, como trastornos de la lectura, escritura o cálculo, disgrafía o dificultades perceptivo-motoras importantes.

Una vez tratado el TDAH, ¿se pueden obtener buenos resultados en clase?

El rendimiento no depende únicamente del tratamiento recibido por el niño (medicación de apoyo junto con tratamiento cognitivo-comportamental), también depende de la exigencia del curso académico en el que se encuentre, del apoyo que recibe y de la confianza del niño en sus propias posibilidades. Por lo tanto, un niño con TDAH diagnosticado de forma temprana, bien tratado y con colaboración de la familia y la escuela, puede tener un buen rendimiento académico y convertirse en un adulto bien adaptado y experimentar el éxito profesional.

Y en el caso contrario, ¿qué puede ocurrir si no se trata?

"Hay niños que prefieren refugiarse en el papel de "vagos" que seguir intentándolo y fracasar"

Si no recibe la ayuda apropiada, el niño con TDAH que inicialmente es entusiasta, positivo y que disfruta aprendiendo puede desesperarse al no ver nunca el fruto de su esfuerzo y coleccionar experiencias de fracaso y sentirse incomprendido por sus compañeros y profesores. Estos niños acaban desarrollando muy poca tolerancia al esfuerzo y al fracaso, prefieren refugiarse en el papel de "vagos" que seguir intentándolo, fracasar y sentirse tontos. La mayoría de estos niños tienen baja autoestima, irritabilidad e incluso síntomas de depresión que permanecen ocultos tras una máscara de apatía, dejadez, e incluso, conducta oposicionista y desafiante. El riesgo de que estos niños no terminen Educación Secundaria, desarrollen cuadros severos de problemas de conducta o inicien conductas conflictivas es muy alto.

¿Cuál es la actitud del profesor ante el TDAH?

En el ámbito docente hace falta todavía mucha información y formación sobre este trastorno. El niño con TDAH desconcierta, porque parece listo pero muestra reacciones tan inmaduras que al profesor le resulta difícil creer que no se trate de descaro, holgazanería o falta de límites educativos. Para los profesores de niños de más de 12 años que sufren TDAH, es muy difícil. A esta edad el niño, frustrado y desmotivado, comienza a tirar la toalla y no quiere enfrentarse a aquello que sistemáticamente le lleva al fracaso. Los profesores los identifican como niños que no quieren trabajar, y es totalmente cierto, pero muchos de ellos creen que este es un rasgo de personalidad que hay que combatir con exigencia, olvidando que es una actitud aprendida y secundaria debida a dificultades específicas de base biológica y a una importante historia de fracaso personal.

¿Cómo reacciona el docente?

Ante este panorama cada vez encontramos más profesores sensibilizados que se han formado en el TDAH, que colaboran con la familia y piden recursos a la escuela. Pero todavía hay muchos docentes convencidos de que sólo se trata de un intento de los padres de justificar el mal funcionamiento de un chico que es un vago y maleducado. Piensan que lo mejor que pueden hacer por estos chicos es exigirles con firmeza y no pasarles ni una. Se trata, la mayoría de las veces, de buenos profesionales, muy capaces, por ejemplo, de sacar adelante a un chico con una discapacidad intelectual, pero que enfocan mal el problema del niño con TDAH porque no consideran que sea diferente de los otros chicos y le exigen de igual manera.

¿Cuáles son las principales estrategias educativas que puede adoptar un docente con un alumno diagnosticado de TDAH?

"Lo primero que debe hacer el tutor es ajustar la exigencia a las posibilidades de respuesta del niño"

Lo primero que debe hacer el tutor es ajustar la exigencia a las posibilidades de respuesta del niño y exigirle cada vez un poco más. Al principio puede utilizar algunas estrategias como fragmentar la tarea que debe hacer ("haz dos de los seis ejercicios y me lo enseñas". ¡Genial, ahora dos más!"), permitirle levantarse más frecuentemente para hacer recados o repartir material, supervisar si subraya el libro o anota los deberes, darle más oportunidades ante los olvidos, más tiempo para terminar los exámenes, obligarle a repasarlos antes de entregarlos o, incluso, examinarle de forma oral mientras en casa practica cómo se hacen los exámenes de desarrollo.

¿Cómo debe ser el entendimiento entre las dos partes: educadores y padres?

Al TDAH no pueden enfrentarse los padres solos o los educadores solos. Es necesario un entendimiento común, arrimar el hombro conjuntamente y coordinarse en el esfuerzo. Ambas partes deben desterrar los tópicos: los profesores, aquél que sitúa el problema en la mala educación de los padres; y los padres, aquél que convierte al profesor en la fuente de la mala fe y cuyo cambio de actitud sería la solución de todos los problemas de su hijo. Ninguna de estas posturas ayuda al niño con TDAH. Los padres deben centrarse en solucionar los problemas en casa y los profesores en mejorar la situación del niño en el colegio, no pasar el problema a los padres como si estos debieran tener la respuesta de los problemas de su hijo en el aula.

Usted como docente, ¿qué recomendaría a los profesores?

Los profesores somos profesionales y, como tales, debemos formarnos para hacer frente a los problemas del aula. Debemos creer en los niños, ayudarles a aprender, a mantener las conductas positivas y a reducir las negativas, a crecer y a sentirse bien consigo mismos. Cuando hablamos con los padres debemos, primero, hacerles sentir que nos gusta su hijo y que le conocemos bien; mostrarles todas las medidas que hemos tomado para ayudarle; comunicarles los cambios positivos y exponerles nuestra preocupación por los aspectos que no hemos podido cambiar para, sólo después de todo ello, pedirles que acudan a un profesional si necesitamos nueva orientación y ayuda.

Y a los padres, ¿cómo pueden colaborar desde casa?

En primer lugar, los padres deben tener información sobre qué es el TDAH y, puesto que no hay dos niños iguales, en qué medida y forma afecta a su hijo en concreto. Los padres deben aceptar que la evolución de su hijo con TDAH exige más ayuda, ánimo, constancia, refuerzo y apoyo que la de sus otros hijos. No pueden educar en la distancia, deberán estar muy presentes en su educación, estar abiertos a la colaboración con los especialistas y ser constantes en su dedicación y apoyo. Estos padres deben, además, formarse como educadores, puesto que para ellos no vale improvisar, ni tener las habilidades educativas de un "padre medio". Necesitan un punto de "profesionalización", por ejemplo, en manejo de la conducta.

Las causas del TDAH

Según Isabel Orjales, la etiología del TDAH es muy variada, "se podría decir que cualquier cosa que pueda afectar sutilmente a la bioquímica del lóbulo frontal del cerebro puede dar lugar a que el niño manifieste TDAH". De este modo, puede ser más frecuente que este trastorno aparezca en "niños prematuros, bebés con partos difíciles o niños con problemas crónicos de corazón, entre otros". Sin embargo, Orjales recalca asimismo que la mayoría de los casos de TDAH "tienen un origen genético, lo que explica que sea más frecuente entre hermanos o miembros de una misma familia".

Respecto a si hay alguna causa de tipo emocional o educativa en la aparición del TDAH, Isabel Orjales es contundente: "Está claro que el TDAH no se produce por un problema emocional ni por la mala educación recibida, aunque, sin duda, todo ello contribuye a su empeoramiento. Hay que considerar que los niños con TDAH son más difíciles de educar y muchos padres no saben cómo hacerlo y cometen errores, a veces importantes, pero éste no es el origen de su problema, es más bien una consecuencia". "En nuestras manos está que uno de los trastornos más simples de la psicopatología infantil se convierta en un grave trastorno que afecte de forma dramática a la persona", concluye Orjales.

 

 

 

 

Abandono escolar

Un 31% de los jóvenes españoles entre 18 y 24 años no continúa sus estudios después de la ESO

El principal objetivo de cualquier sistema educativo es que los alumnos consigan el máximo nivel de formación que puedan alcanzar, y cumplirlo sólo es posible si los estudiantes permanecen en las aulas. Las cifras de abandono escolar en España son alarmantes respecto a la media de la Unión Europea, por eso, las administraciones educativas han puesto en marcha un "Plan de Reducción del Abandono" que consiga elevar el nivel de formación de los ciudadanos españoles.

  • Autor: Por MARTA VAZQUEZ-REINA
  • Fecha de publicación: 16 de diciembre de 2008

- Imagen: Carlos Gustavo Curado -

Reducir el abandono escolar en España a la mitad en el 2012, o lo que es lo mismo, lograr que 570.000 jóvenes estudien más allá de la educación obligatoria es el objetivo que se han marcado las distintas administraciones educativas de nuestro país en el "Plan para Reducir el Abandono Escolar" aprobado el pasado mes de noviembre. Y es que la situación no es muy alentadora si tenemos en cuenta que en España la tasa de abandono escolar temprano en 2007 duplicó a la media de de la Unión Europea, un 31% frente al 14,8% de nuestros vecinos europeos. Esto quiere decir que un 31% de los jóvenes españoles con edad comprendida entre los 18 y los 24 años ha obtenido como máxima titulación el Graduado en Educación Secundaria Obligatoria y no está estudiando enseñanzas superiores a ese nivel.

Causas del abandono escolar temprano

En el abandono escolar influyen tanto las circunstancias de la escuela como el entorno social, cultural y familiar

Todas las investigaciones llevadas a cabo sobre los motivos que inducen el abandono escolar temprano concluyen en que éste es un proceso complejo, en el que influyen tanto circunstancias de la escuela y el entorno escolar, como el entorno social, cultural y familiar en el que se mueve el alumno. Según el informe elaborado por la Comisión Europea "Progreso hacia la consecución de los objetivos de Lisboa en educación y formación", los factores que provocan el abandono escolar temprano se pueden clasificar del siguiente modo:

  • Características individuales propias de los alumnos: como pueden ser las dificultades en el aprendizaje, problemas de salud, desconocimiento de la lengua o cualquier otro tipo de problema psíquico o físico.
  • Razones educativas: la mala relación con el profesorado o la falta de recursos y apoyo en los centros pueden ser también algunas de las razones que motiven el abandono escolar de los estudiantes, ya que no encuentran satisfactorio el entorno de aprendizaje. Por otra parte, la discriminación o acoso que se desarrolla en determinados centros escolares puede ser motivo también de abandono por parte de los estudiantes.
  • Razones familiares: si en las familias no se reconoce el valor de la educación, difícilmente el escolar podrá apreciarlo y, por tanto, podrá producirse un abandono temprano con mayor probabilidad respecto a las familias donde se valora y se le da la importancia que le corresponde a la formación. Asimismo, si los padres tienen pobres expectativas sobre la educación de sus hijos, puede tener efectos negativos posteriores en su rendimiento y favorecer el abandono.
  • Comunidad y amigos: tanto los amigos como el entorno social en el que se mueva el estudiante pueden influir en que abandone los estudios antes de tiempo.

Medidas para reducir el abandono escolar

Las propuestas para reducir el abandono escolar en nuestro país giran en torno a cuatro ámbitos de actuación:

Una de las medidas es desarrollar planes y programas especiales preventivos para los grupos de riesgo

Administraciones educativas: los planes previstos por las autoridades educativas para reducir el abandono escolar en España se centran en dos ejes. Por una parte, en crear una oferta educativa más amplia para aquellos escolares susceptibles de abandono, ya sea a través de la ampliación de plazas en Programas de Cualificación Inicial Profesional o del aumento de la oferta en los ciclos formativos de grado medio de Formación Profesional, artes plásticas y diseño o enseñanzas deportivas. El siguiente eje se basa en el desarrollo de medidas, planes y programas especiales preventivos dirigidos a los grupos en los que se producen mayores tasas de abandono escolar temprano.

Centros educativos y profesorado: la actuación tanto de los colegios como de los docentes es fundamental para reducir la tasa de abandono escolar. La ampliación de la formación de los profesores en técnicas de aprovechamiento del potencial de los alumnos, diagnóstico precoz o atención educativa y seguimiento de estudiantes en riesgo de abandono, así como la dotación de recursos de apoyo para ello, puede resultar beneficioso. Además, los centros escolares en el ámbito de su gestión pueden crear y promocionar medidas y programas de refuerzo para favorecer el descenso del abandono.

La implicación de las familias es un factor esencial en la motivación de los alumnos

Familias y jóvenes: los estudiantes son los actores principales del sistema educativo, pero sus familias ocupan también un papel relevante en éste, ya que su implicación es un factor esencial en la motivación de los alumno. En este sentido, una de las medidas para reducir el abandono escolar temprano se centra en promover y fomentar la comunicación entre padres y centros educativos, de modo que se puedan implicar y seguir más de cerca la educación de sus hijos. Por otra parte, entre las medidas dirigidas a los jóvenes que han abandonado el sistema educativo sin ninguna cualificación destacan: el reconocimiento del aprendizaje no formal, la promoción de servicios de orientación y seguimiento que les aporten mayor información sobre las posibles vías a seguir o la ampliación de la oferta formativa a distancia o virtual.

Ámbito laboral: en el terreno laboral el primer cambio tendría que aplicarse en la cultura educativo-laboral que impera en nuestro país, de modo que una titulación en Educación Secundaria o una cualificación profesional inicial primen a la hora de acceder los jóvenes a un puesto de trabajo. De esta manera, ellos serán conscientes de la importancia de alcanzar estos niveles. Asimismo, el establecimiento de medidas que facilitan que los trabajadores jóvenes compatibilicen el empleo y la formación o el fomento de las relaciones entre los centros educativos y el entorno laboral son medidas que favorecen el retorno de los estudiantes al sistema educativo.

 

 

 

Cómo afrontar los cambios del paso a Secundaria

La transición entre la Educación Primaria y Secundaria se produce en una edad clave en el desarrollo del alumno

Nuevos profesores y compañeros, un horario más amplio y mayores exigencias académicas son algunos de los cambios a los que se deben enfrentar los miles de alumnos que cada año comienzan la etapa de Educación Secundaria Obligatoria (ESO) en nuestro país; unos cambios que además se dan en un momento clave del desarrollo psíquico y físico del estudiante: la entrada en la adolescencia. Durante esta etapa, más que en ninguna otra, es fundamental el apoyo y colaboración de las familias para contribuir al éxito escolar de sus hijos.

  • Autor: Por MARTA VÁZQUEZ-REINA
  • Fecha de publicación: 10 de septiembre de 2008

- Imagen: Marta -

El itinerario académico de los escolares españoles está marcado por la evolución entre las distintas etapas formativas que conforman el sistema educativo en nuestro país: Infantil, Primaria y Secundaria. La transición entre estas etapas genera evidentemente significativos cambios tanto en la organización escolar como en el desarrollo académico de los alumnos, provocando en muchos casos situaciones de intranquilidad o incertidumbre entre las familias ante el modo en que sus hijos se adaptarán a los nuevos retos en su educación; sobre todo, en el paso de la etapa de Educación Primaria a Secundaria, donde los cambios escolares son más relevantes y se combinan además con la transición en el desarrollo del niño a la adolescencia.

El alumno se incorpora a la Educación Secundaria Obligatoria en el año natural en que cumple 12 años (13 si ha repetido algún curso en Primaria) y tras haber cursado los seis niveles de Educación Primaria. Estructurada en cuatro cursos, la finalidad de la ESO consiste en lograr que todo el alumnado adquiera los elementos básicos de la cultura, especialmente en sus aspectos humanístico, artístico, científico y tecnológico, desarrollar y consolidar en él hábitos de estudio y de trabajo, prepararle para su incorporación a estudios posteriores y para su inserción laboral y formarle para el ejercicio de sus derechos y obligaciones en la vida como ciudadanos.

Los cambios en Secundaria

Después de toda una etapa en el mismo centro, habituados a los mismos profesores y a los mismos compañeros durante seis años consecutivos, sintiéndose además durante el último año en la situación privilegiada que supone ser considerados los "mayores" del colegio, los alumnos que comienzan la ESO pasan a ser unos extraños en un nuevo ambiente, los "pequeños" en un nuevo centro en el que deben convivir con estudiantes de hasta 18 años, todo un reto para estos preadolescentes de tan sólo 12 años, que deberán adaptarse de la mejor manera posible a los principales cambios que conlleva esta nueva etapa educativa:

Cambio de centro escolar: mientras que las etapas de Infantil y Primaria se imparten en el sistema público de enseñanza español en los Centros de Educación Infantil y Primaria (CEIP) o Centros de Educación Primaria (CEP) la ESO se imparte en los Institutos de Educación Secundaria (IES), generalmente adscritos a los anteriores. Este cambio conlleva una mayor libertad de movimientos al alumno, ya que el control del profesorado no es tan férreo como puede ser en Primaria y se otorga mayor independencia al estudiante.

Cambio de profesores y compañeros: el cambio de centro implica el encuentro con un nuevo claustro de profesores y en muchos casos, nuevos compañeros de clase. Además, el alumno se adentra en una etapa de "mayores" donde el resto de alumnado tendrá una edad comprendida entre los 12 y los 18 años.

Cambios académicos: en el plano académico la etapa de Secundaria está marcada por un aumento de las asignaturas que debe cursar el alumno así como una ampliación del horario, que pasa de 25 a 30 horas semanales. Asimismo, hay que tener en cuenta que el nivel de exigencia al alumno durante esta etapa se incrementa a medida que van avanzando los cursos y por tanto el trabajo y el rendimiento del estudiante debe ser más intenso que en la etapa anterior.

Que el alumno se adapte correctamente a estos cambios puede ser determinante en el éxito o fracaso escolar durante esta etapa educativa y consecuentemente en el posterior paso del estudiante a niveles educativos superiores. Por eso, el papel que deben desempeñar las familias durante el primer año de Secundaria no debe estar relegado a la mera observación, sino que debe ser participativo y activo de modo que facilite, dentro de la independencia que se le debe dar al alumno en estas edades, su adaptación e integración tanto social como académica. Estos son algunos consejos que los profesionales de la educación y orientación recomiendan a los padres y familias de estudiantes que se incorporan a la etapa de Secundaria para ayudarles a que la transición sea más fácil:

  • Mantener un contacto periódico y fluido con el tutor del alumno, que al igual que en Primaria sigue siendo la persona de referencia para las familias; este contacto permitirá a los padres conocer la evolución del estudiante en el centro y asimismo informar al tutor de cualquier problema que se pueda detectar en casa.
  • Comunicarse con los hijos durante esta etapa es fundamental para su buen desarrollo y para transmitirles la seguridad que necesitan en estas edades en las que su grado de madurez es superior y asimismo aumenta su nivel de libertad pero también de responsabilidad. Es conveniente enseñarles que ambos conceptos deben complementarse.
  • Facilitarles el estudio, proporcionándoles una planificación y un lugar tranquilo que favorezca la concentración; que adquieran unos buenos hábitos de trabajo y estudio desde el primer año facilitará su paso por esta etapa educativa en la que el esfuerzo debe ser mayor que en primaria.
  • Motivarle y valorar el esfuerzo realizado durante un trimestre o en un examen concreto ayudará al estudiante a sentir que el trabajo merece la pena; asimismo, es importante ser positivo ante un fracaso académico y buscar soluciones antes que sanciones.
  • Cuidar su alimentación y horas de sueño es asimismo importante para que el rendimiento académico del estudiante sea satisfactorio; un buen descanso y desayuno le proporcionarán las fuerzas necesarias para afrontar una jornada escolar más larga que en otros años.






 


 

 

 

 

 

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Serie: Freudiana (LXXV)

LOS ASPECTOS PSICODINAMICOS

CONDUCTAS CORRUPTAS

Danilo Rolando

En el uso común el término corrupción se asocia con delito, transgresión, perversión, política, violencia... Una definición más precisa es la propuesta por la organización no gubernamental de lucha contra la corrupción Transparency International: "abuso del poder en beneficio privado". Ella destaca que la corrupción es una patología social, del poder, que no podemos reducir a patologías psiquiátricas.

No obstante,en él podemos decir que todo ser humano está expuesto a la corrupción, dado que, al menos en forma inconciente, anida como una tentación que responde al deseo narcisista de disponer de todo o de todos, para la satisfacción de sí mismo.

Frente a ello se levanta la ética creada por la cultura, que pretende defender los intereses generales del grupo frente al egoísmo individual. Pero esa ética puede entrar en colisión consigo misma, cuando pasa a defender los intereses particulares de determinados sectores de la sociedad. (11)

Lo que antecede permite entender que la corrupción haya existido en todos los tiempos y lugares, en todos los sistemas socio-económico-culturales, aunque de modo más notorio en los períodos de crisis sociales.

En la actualidad son apreciables ciertas modificaciones culturales que crean condiciones proclives al desarrollo de fenómenos sociales de corrupción, que provocan sufrimientos a las personas, constituyéndose por tanto en motivo de preocupación para quienes nos desempeñamos en el terreno de la salud mental. Esto nos obliga a desarrollar una comprensión más cabal de los fenómenos mentales, que integre el enfoque sociogenético al estudio de los factores biológicos y psicológicos.

Esa es la idea que nos guía en este intento de articulación de fenómenos sociales y psicológicos, que realizaremos reconociendo las inevitables limitaciones en que incurrimos cuando ingresamos en un campo de investigación tan complejo, en el cual nuestros aportes serán necesariamente parciales, que más que nada consistirán en interrogantes y, en el mejor de los casos, en interpretaciones y formulaciones de hipótesis.

En este artículo nos proponemos aportar un enfoque psicodinámico que atienda los factores sociales y grupales, así como los de orden individual (derivados de las características de personalidad), que inciden en el desarrollo de conductas de corrupción.

Factores grupales y socioculturales.

La corrupción es un fenómeno social que se da en agrupaciones humanas en crisis, en las que se produce un abandono altamente generalizado de las normas e ideales que regulaban hasta entonces las conductas. Hay una pérdida de la cohesión social. Durkheim utilizó el término anomia para caracterizar estas situaciones sociales. El concepto fue reformulado posteriormente por Merton (4) y ha sido desarrollado en nuestro medio por el profesor Daniel Murguía. (7)

Para Merton la realidad social comprende estructuras culturales y sociales. Las primeras corresponden a "la serie organizada de valores normativos que ordenan las conductas que son comunes a los miembros de una sociedad o grupo". La segunda indica " las normas institucionales que definen y regulan el modo aceptable de alcanzar aquellos objetivos." De modo que en una sociedad hay una relación entre las metas culturales que ofrece a sus individuos y los medios institucionalizados convencionales, o sea los permitidos, para alcanzarlas.

Una sociedad en la que pierden jerarquía los valores-metas, y en la que hay dificultad creciente para su obtención por medios convencionales legítimos, cae en situación de anomia. Estas situaciones pueden desencadenarse según dos tipos de mecanismos: anomias de privación, que se desarrollan en aquellas sociedades edonde se produce una dificultad progresiva para el logro de fines, y anomias de "éxito o de prosperidad", que devienen en un contexto social en el cual todo resulta fácil de alcanzar o resolver.

En las sociedades que sufren anomia de privación, las tensiones anímicas se experimentan en todos los sectores sociales y los individuos, agobiados por ellas, dejan de esforzarse para obtener éxitos por medios institucionalizados, y derivan hacia procedimientos no convencionales ni legítimos.

En las sociedades con anomia de prosperidad, las metas y expectativas son tan altas que no permiten a los individuos estar satisfechos con lo logrado, a sus integrantes siempre se les exige yellos a su vez se exigen más.

Por otra parte, alcanzar con facilidad metas que en principio parecen casi imposibles deriva hacia un sentimiento de omnipotencia, que lleva a considerar que todo puede lograrse y a ignorar normas que regulan las motivaciones y los deseos.

Vemos entonces que por ambos caminos se llega a situaciones semejantes, en el sentido de pérdida de la cohesión social, aliada al incremento de conductas desviadas en relación con la laxitud de los principios rectores vigentes y con mayor aceptación de "esquemas genéricos" inapropiados e ilegítimos.

Un aspecto a señalar es la generalización que se produce, en estas situaciones, en lo que respecta al incremento de medios ilegítimos de consecución de logros.

En efecto, las conductas "exitosas" de ciertos sectores de la sociedad conducen a socavar la legitimidad de los medios convencionales, llevando a que las personas que resisten las presiones "anómicas" cedan, situación que favorece el desarrollo de un proceso dinámico sociocultural, que conduce al empeoramiento progresivo de la estructura normativa.

La desviación de la norma es cada vez más frecuente en todas las clases sociales, y muchas veces es coronada por el "éxito." La sociedad "anómica", en vez de castigar con la censura moral a los transgresores, los admira y premia por su "éxito." Tienden entonces a generalizarse los medios ilegítimos de logros de metas que a su vez devienen "norma".

La sociedad y los individuos se "psicopatizan." Tienden a surgir conductas psicopáticas elaboradoras de respuestas que, si bien apuntan a las mismas metas estimadas y aceptadas por el grupo, recurren para su logro a medios ilegítimos y proscriptos.

Se producen así situaciones sociales en las que se exalta el individualismo narcisista a un nivel casi adaptativo: el interés personal, el afán de poder, el éxito material desmedido, en perjuicio de otros valores. La pertenencia al colectivo aparece definida más por el éxito personal que por la participación y la contribución a la sociedad.

Se constituye una "cultura del narcisismo", un retorno al principio del placer, con una flexibilización del super-yo que lleva a que los individuos busquen satisfacciones narcicistas por cualquier medio.

Esto tiene implicancias sobre la ética y la moral. Se tiende a pasar de una moral social regida por el bien común a una gobernada por el beneficio personal, que deriva fácilmente en corrupción. Esto puede observarse a todo nivel: en los dirigentes sociales, políticos, intelectuales y en el ciudadano común, impulsados por intereses, deseos de poder y ascenso social, que frecuentemente se deslizan hacia la corrupción, en todas sus formas conocidas.

Pasa a reinar la ley del "más vivo", del "todo vale", es decir un funcionamiento social perverso, transgresor. El Gobierno mismo puede dejar de ser el representante de la ley, si permite o tolera la impunidad y la corrupción.

El psicoanalista italiano Ricardo Romano, seguidor de Bion (citado por Alberto Péndola), (8) ha postulado un nuevo supuesto básico apreciable en el funcionamiento de los grupos- a los que ha designado con la palabra omertá, que consiste en la ley del silencio de la mafia siciliana.

Romano sostiene que cuando un grupo funciona bajo este supuesto básico es porque hay que mantener un secreto, siempre inseguro, siempre vago, que en una suerte de retorno de lo reprimido amenaza con emerger.

En los grupos sociales los pactos pueden ser intencionales y deliberados, pero también puede funcionar una suerte de clivaje que los mantiene en forma inconciente; el secreto queda escindido de la conciencia colectiva y su manifestación está no solo en el silencio, sino también en el no decir, no censurar, no relatar, no denunciar o no testimoniar.

Este supuesto básico infiltra las relaciones entre los conductores y el grupo. Se aplica a las conductas agresivas y transgresoras de un individuo o un grupo, demandando complicidad, porque ella es ley en un grupo donde prevalece el supuesto básico de la omertá.

A juicio del autor citado interviene también, coadyuvando al mantenimiento del grupo en este supuesto básico, la pulsión de dominio, que según Laplanche es una pulsión no sexual, que solo secundariamente se une a la sexualidad y cuyo fin consiste en dominar al objeto.

Si fallan las instituciones sociales representantes de la ley, y se promueve impunidad y sujeción al poder económico, se propende a generar un funcionamiento psíquico en el cual el superyó y el ideal del yo son desplazados por el yo ideal narcisista y omnipotente. Esto es particularmente fuerte en quienes detentan el poder, que se instalan en la omnipotencia del deseo sin límite, del poder absoluto, que les depara la convicción de estar por encima de las leyes y de la moral, sustentando un ilusorio sentimiento de inmortalidad (renegación de la castración y la muerte).

El poder hace desaparecer el miedo y permite que afloren deseos narcisistas y perversos.

Pero tampoco el común de los individuos escapan a esta situación.

Es como si se retornase a la ley de la mítica horda primitiva, aludida por Freud en "Totem y Tabú" (2) en lugar de la ley paterna introyectada tras la elaboración edípica, que regula los intercambios y las posesiones, y hace posible la convivencia civilizada.

Es necesario tener en cuenta, además, las relaciones de interdependencia que se establecen entre los líderes y las masas, en el sentido de lo que Freud expresaba en "Psicología de las masas": (1) los individuos en el seno de la masa refuerzan sus tendencias afectivas a la vez que disminuye su inteligencia; pueden emerger los impulsos más nobles pero también los peores, y esto se potencia por la interacción de los individuos y asimismopor la interacción del grupo y el líder, en quien han depositado un ideal común.

El acto de corrupción se da en una relación diádica "perversa", tanto interpersonal como la de las instituciones socio-políticas con los individuos. El agente corruptor (corrupto activo) aprovecha la situación de necesidad de un individuo, para corromperlo. Así el sujeto se transforma en "corrupto pasivo" y queda proclive a asumir las nuevas proposiciones deshonestas que se le formulen, o a realizar actos corruptos "activos".

Estas situaciones, trascienden lo individual, propendiendo a una ruptura del entramado social, a un estado de "sálvese quien pueda", con pérdida de confianza, de solidaridad y reinado del egoísmo individualista. (9 )

Cuanto mayor sea el sentimiento de desamparo e inseguridad, mayor será la necesidad de creer en algún ideal encarnado en una causa o en un líder.

En estas épocas de inseguridad e incertidumbre, los individuos en su afán de ser protegidos necesitan creer en liderazgos omnipotentes y salvadores para recomponer el narcisismo amenazado (supuesto básico de dependencia de Bion), sufriendo a veces por mucho tiempo un estado de fascinación hipnótica, que no les permite ver qué está pasando, o sea la corrupción de sus dirigentes y del entorno en el que ellos mismos están involucrados, sin saberlo del todo.

Hasta aquí hemos analizado -brevemente -los factores sociales y los fenómenos grupales (dilución de la responsabilidad moral del sujeto en el grupo) que llevan a los individuos a abandonar sus valores y a caer en actos corruptos. Nos resta referirnos al factor individual, o sea cómo intervienen ciertas características de la personalidad en el desarrollo de conductas de corrupción

Factores individuales

En el sentido inverso, pero en interacción con lo descrito antes, debemos tener en cuenta el modo como operan los individuos cuando influyen sobre el medio social. Desde el punto de vista de los individuos, la corrupción sería consecuencia de situaciones que frustran el ideal social de la persona, como la inequidad, la injusticia, la impunidad, llevándolos a privilegiar el bienestar propio por sobre el bien común. que en esos casos no es tal.

Las personalidades con fallas narcisistas (a las que observamos con cierta frecuencia en nuestra época), con un self no suficientemente desarrollado, presentan una escasa tolerancia a las frustraciones y una incrementada necesidad de suministros narcicistas. Esto los puede hacer caer en actividades corruptas y delitos (engaños, falsificación de documentos). Estos delitos tienen por finalidad elevar la autoestima. Sus deseos sin límites y la condición de "excepcionalidad" que se adjudican, los pueden llevar a "saltear la ley" y los medios socialmente aceptados para la consecución de logros.

Dentro de las personalidades con trastornos narcisistas es un hecho muy conocido que las personalidades antisociales presentan la mayor tendencia a recurrir a medios proscriptos para satisfacer sus propósitos.

Desde el punto de vista psicopatológico, a los móviles del narcisismo hay que agregar como particularidad distintiva la búsqueda de un beneficio utilitario. Por tanto, las personalidades con estas características serían proclives a desarrollar actos corruptos.

También las personalidades paranoides, que frecuentemente asumen liderazgos organizativos, por sus características críticas a los otros y excesivamente indulgentes consigo mismos, pueden derivar en la comisión de actos corruptos.

Repecusiones de las crisis sociales sobre el psiquismo.

El ser humano se desarrolla y crece entre crisis. Estas suponen siempre cierta pérdida, pero el psiquismo cuenta con la capacidad (mayor o menor) de procesarlas a través de un trabajo de duelo. Pérdida y ganancia están implicadas.

Sin embargo, cuando las crisis sociales tienen un efecto traumático sobre el psiquismo, pueden sobrepasar la capacidad de ordenamiento reconstructivo y sobreviene un movimiento des-constructivo. (6)

Los individuos presentan entonces sensaciones angustiosas catastróficas, e imposibilidad temporaria de producir respuestas adecuadas. Los efectos son más graves aun, en el psiquismo infantil o adolescente, que está en vías de construcción. Ellos se enfrentan a las pérdidas propias y a las de sus padres. Niños y adultos comparten angustias e incertidumbres.

El alejamiento de la ley por parte de las instituciones representativas de la sociedad supone una falla simbólica. Nos preguntamos qué impacto traumático puede producir esto en el psiquismo de los individuos que advienen al grupo social, particularmente si han sufrido, además, traumas tempranos que de por sí suponen fallas en las representaciones psíquicas. Ello parece verse reflejado en el tipo de pacientes que tratamos en la actualidad, que presentanfallas en la estructuración edípica y reforzamiento del narcisismo (tal como lo referíamos en un trabajo anterior) (10).

Como lo ha señalado bien la psicoanalista argentina C. Katz de Esquenazi, (3) la abolición de un orden simbólico a nivel social "conforma el carácter de un hecho traumático, una representación faltante en lo real, en lo social (ley, justicia, castigo), que tiene su correlato en la estructuración edípica." ...

Si la sociedad funciona de un modo según el cual "las leyes no se cumplen y los ciudadanos viven bajo la ley del ‘todo vale’, los vínculos edípicos, la presencia de un tercero que introduce la razón y la ley ( permitiendo de ese modo el intercambio y la distribución del poder), puede adquirir una modalidad perversa y corrupta." "La sociedad actual, con fuertes tendencias narcisistas, donde lo que predomina es una búsqueda continua de éxito y bienestar, en detrimento de los ideales humanistas y solidarios, favorece la arbitrariedad en los vínculos, el concepto de ley es menos respetado y el terreno es más propicio para la corrupción."

Factores socioculturales y personalidad.

Cada cultura configura un tipo de "personalidad básica" (Kardiner-Linton). En nuestra época encontramos que los rasgos de las personalidades fronterizas se superponen y aparecen como una exageración de las quejas comunes y habituales de la gente normal, en relación con el malestar social actual.

En efecto, sentimientos de pérdida de identidad, crisis de los sistemas valorativos, intensas experiencias de soledad y desamparo, son características de las personas en nuestras sociedades actuales. Los individuos padecen desconcierto, sienten que las metas de la vida se vuelven inalcanzables, que las posibilidades para sus hijos son escasas, y no encuentran suficiente apoyo social o psicológico.

La vivencia personal es de fracaso, soledad, ansiedad, pesimismo y desesperanza.

Si bien es muy difícil sostener con rigor científico relaciones causales inequívocas entre los factores socioculturales y los desórdenes de personalidad, empíricamente puede sostenerse la idea de que algunoscambios sociales traumáticos pueden favorecer el desarrollo de estas patologías.

Cuando la crisis del orden social llega a extremos catastróficos, con una vertiginosa caída de los valores ético-morales y empobrecimiento de amplios sectores de la población, los individuos quedan expuestos a todo tipo de sufrimientos. La situación de exclusión social alcanza niveles dramáticos, la inseguridad y la incertidumbre hacen caer en una profunda desesperanza.

Esto puede provocar un derrumbamiento yoico que según la fortaleza del psiquismo de las personas, conducirá a distintos grados de desestructuración de la personalidad.

Factores sociales desfavorables pueden condicionar la vulnerabilidad de la personalidad, o bien, obrando sobre personalidades vulnerables, propiciar el desarrollo de cambios y trastornos de la personalidad, asícomo patología del eje ansiedad, pánico, depresión, manifestaciones psicosomáticas, suicidios.

Los efectos deletéreos son más intensos cuando impactan sobre sujetos que están atravesando crisis vitales, especialmente en la infancia y la adolescencia.

 

 

 

 

 

 

55-

 

de Psicología: Ayuda a las personas

 

Las Mentiras

¿Que es la mentira? La mentira es una forma de eludir la realidad y por tanto la responsabilidad que tendría el afrontar la verdad de alguna cosa. Muchos trastornos psicológicos llevan asociada la mentira como forma de evitación de circunstancias. Sin embargo a la larga si llega a convertirse en hábito, puede suponer un trastorno psicologico considerable.

 

¿A quien hace daño la mentira? La mentira puede hacer daño al destinatario pero en última instancia a quien más perjudica es al mentiroso, ya que le convierte en una persona poco fiable, indigna de confianza y carente de crédito.

 

Origen de la mentira:

 

Parece que desde que nacemos y nos comenzamos a relacionar con los demás comenzamos a ser conscientes de las repercusionesque tiene en los demás nuestra conducta. Y hay dos formas de afrontar esa conducta de relacionarnso con los demás:

  • Afrontándo estos comportamientos tanto si se prevé agradable como desagradable. Ejemplo, reconocer que hemos cometido un error en una suma después de decirle al cajero de un supermercado que se ha equivocado. Dar la cara supone generalmente la mejor opción, ya que aún suponiendo que nos vayan a castigar, demostramos que somos responsables de nuestros actos y por tanto los demás nos toman en serio.

  • Evitando o huyendo de dicho acontecimiento. Siempre cuado huimos de nuestros actos, estos nos persiguen de uno u otro modo. Por ejemplo, tiramos un jersey al suelo en una tienda y nos hacemos los despistados. Caben dos alternativas, que los dependientes o los clientes no lo vean y entonces nadie me regañará, pero yo sí sé que lo he hecho y es un golpe bajo para nuestra autoestima (pues sabemos que no lo hemos hecho bien), o que nos llamen la atención y nos pongan la cara colorada. (pinche aqui para poner música de mentiras...http://www.pequenet.com/canciones/mentira.asp ).

Cuatro Tipos de mentiras:

  1. La hecha en forma esporádica (todos alguna vez mentimos) y espontánea (¿Hay mentiras piadosas? Esa es la pregunta que todos nos hacemos, y quien justifica la mentira hace suya la frase de que "el fin justifica los medios")

  2. La evolutiva, que comienza en la niñez y es reforzada por los padres/madres (de niño)

  3. La que se dice como producto de un padecimiento sintomático (para obtener atención gracias a la creación de un falso personaje que nos dá brillo y es para mejorar nuestra propia autoestima, inventando logros y consecuciones personales )

  4. La efectuada como conducta repetitiva. Esta es la mitomanía, en la que se vive para y por la mentira. es la complicada y la quie lleva a la mentira compulsiva.



Pero...¿Porqué mentimos?





  1. Determinadas personas, en algún momento, aprenden a eludir sus responsabilidades mintiendo. Si lo realizan durante mucho tiempo, la mentira termina convirtiéndose en hábito, apareciendo de este modo un trastorno psicologico serio que le impide controlar su comportamiento , donde la mentira acaba dominando al individuo.

  2. La mentira se da también porque el sujeto obtiene cierto placer, se siente de alguna forma más listo que los demás. El hecho de correr cierto riesgo favorece la aparición de una elevación de adrenalina y cierto placer asociado al riesgo. Recibe el beneficio secundario que supone el no afrontar el acto realizado. Sin embargo cada mentira, además puede llevar asociada que la persona se vea obligada a unirla con otras nuevas. Por ejemplo, una persona dice a su doctor que le duele el estómago para evitar acudir a su trabajo. El médico le remite al especialista y éste le realiza una prueba muy dolorosa que consiste en introducir un tubo por la garganta hasta el intestino. Finalmente la conducta ficticia inicial lleva al paciente a un dolor real de garganta y a lo mejor a la pérdida de su trabajo si su jefe descubre el invento.

  3. Tambien otra causa está relacionada con la autoestima. Llevados por la inseguridad y desconfianza en nuestra capacidad de ser aceptados tal como somos, podemos caer en la tentación de adornar aquí y allá nuestra historia y nuestras habilidades de forma que causemos una impresión favorable en las demás personas. Esta es quizás el origen de la mentira que más se está generalizando en nuestro tiempo en la que la imagen superficial y la búsqueda de estereotipos y cliches socialmente aceptados se está imponiendo.

Mentir es un recurso fácil de valer sin tener que pasar por esfuerzos ni penurias, aunque el precio que se corre es la posibilidad de ser descubierto. En esto sucede algo similar a la persona que lanza rumores falsos para disminuir a las personas que envidia: puede ser descubierto y la conducta desvelada, ir en su contra desprestigiándolo ante a los que quería influir.

La mentira que busca impresionar para mejorar la autoestima (siguiendo a Jose Luis Catalán, COP,2005) se puede transformar en un trastorno de la personalidad que podríamos llamar 'seudologia fantástica' que es una compulsión a imaginar una vida, unos acontecimientos y una historia en base a causar una impresión de admiración en los espectadores o en las personas que nos escuchan.
Este afán por impresionar esta basado en la imperiosa necesidad de resultar valiosos e geniales por medios tramposos ya que por los medios naturales y habituales de la simpatía y de la espontaneidad se duda de poder conseguirlos.

Refleja, por un lado, la ambición de ser dignos de amor, de admiración y "ojito derecho" de los demás como antes de ser destronamos por el proceso de maduración lo éramos de los padres; por otro lado, se pone de manifiesto nuestra profunda duda de no ser dignos de ser admirados o queridos en base a la distancia, la dureza, el aislamiento y la falta de adaptación que sufrimos, que asemejan pruebas de algún tipo de discapacidada.

El mentiroso fantasioso coge el atajo de robar atención y aprecio de los demás por la vía del fácil engaño (las palabras son cómodos sustitutos de los hechos) en vez de por su Ser-sincero, tal vez mucho mas modesto de lo que su ambición soporta.

 

A veces la propia conducta del individuo genera un comportamiento que tiende a confirmar la mentira: Se imagina un gran literato o poeta, lo dice y además busca poemas, los copia, los parafrasea y los da a conocer diciendo que son suyos. Copia un cuadro diciendo que tiene dotes de pintor/a y lo que ha hecho es una sofisticada tecnica de copiado. La historia está llena de grandes farsantes que han sido descubiertos tarde o temprano.

 

No se conforma con ser una persona cualquiera -tal vez se vería a sí misma con excesivo desarraigo-, sino que desea ser siempre una personalidad de primera magnitud, de esas que los demás admiramos embelesados y envidiosos.

 

Lo que nos gustaría hacer, lo que en ensueños nos prometemos, lo que según nuestros cálculos inflados seguramente nos pasará puede hacernos correr tanto en el tiempo que disfrutemos precipitadamente de lo que todavía no somos, y ello nos prepara mal para el naufragio de nuestros ilusiones durante el transcurso despiadado de la vida. Este tropiezo no le sucede a quien su mirada alcanza al escalón de arriba sólo cuando ha mirado bien que ha subido el actual.

 

El problema del llamado "pseudólogo" (JL Catalán) es que para mentir tanto y que no se note ha de hacer lo mismo que un actor que representa un personaje y quiere resultar creíble: esforzarse tanto, como si uno fuera esa persona inventada, que realmente uno se confunda y olvide de quien es realmente.

 

Lo que debe plantearse el mentiroso es su misterioso desánimo, la progresiva languidez que simular produce en él. Cada vez se dá cuenta que algo no prendeen los demás. Su afán de caer bien produce el efecto contrario de que los demás se decepcionen, se sientan despreciados y se disgusten, generando una profunda desconfianza muy difícil de superar (piénsese por ejemplo lo difícil que es olvidar que tu pareja te ha engañado, o te miente sistemáticamente -otro día hablaremos de ello, porque es un tema muy interesante-).

 

¿Cual es la cura del mentiroso...?
La cura del mentiroso es sustituir la mentira por la búsqueda de la excelencia. Reconociendo su necesidad de brillo y atracción dedicarse con firmeza a mejorar sus méritos verdaderos y su curriculum (profesionales, de cultura, relaciones interesantes, etc.) con suficiente persistencia (porque si ha caído en la mentira es por impaciencia), con paciencia -y a veces como una hormiguit-a y seguridad (garantizando con pruebas evidentes las suposiciones).
Jugar limpio, ser naturales, es el mejor camino para ser aceptados por los demás. Lo primero es que nos acepten aun siendo humildes y mediocres. Una vez conseguida esta aceptación básica entonces se pueden intentar el asalto al mérito, que ya no será un mérito agresivo (de esos que aunque la persona valga mucho nos da igual porque nos cae antipática) sino un afán de darnos más, de buscar una mayor cualidad, de jugar más fuerte, una activa entrega para participar, colaborar, sugerir y animar la vida familiar, los equipos de trabajo, los grupos de amigos o la excelencia profesional.

 

¿Se puede prevenir la mentira?

 


 

Una forma de evitar que la mentira se transforme en una obsesión en la edad adulta es "no castigar a los chicos cuando dicen una mentira menor, ya que es propio de la imaginación infantil y forma parte de su maduración". Los padres deben explicar las diferencias entre fantasía y realidad a los niños/as. El desarrollo de una fantasia muy grande puede llevar a los niños/as a cultivar "otra realidad" inventada que es la puerta a la mentira. Hay que hacerles saber distinguir entre imaginación (estimulandosela también) y realidad.


Y además la principal fuente para la prevención es la detección de las mentiras. Varias Universidades americanas ya han detectado cambios sustanciales en el cerebro y en la actividad cerebral en las personas que mienten y eso puede ayudar a detectarlas y a tratarlas.

 

 

 

 

 

54-


Entre lo transgresor y lo

 

perverso. ¿Cuál es el límite?


 

Paul Cézanne - "Bañistas (II)"

 

En el último tiempo, los avisos clasificados que aparecen en distintos diarios de nuestro país han evidenciado  un importante crecimiento de su rubro "servicios útiles para el hombre y la mujer". El rótulo es una forma eufemística o encubierta de llamar a los servicios sexuales o, dicho en buen romance, al negocio de la prostitución.

Sin embargo, la oferta no se agota en los ya populares saunas o servicio de acompañantes -léase prostíbulos y prostitutas- y abunda en variantes sui generis donde se agrupan lugares swinger - intercambios de pareja-, sadomasoquistas, travestis, auténticas futuras mamás (sic) y colegialas, entre otras opciones.

Nuestro especialista analiza este fenómeno y trata de separar la paja del trigo y encontrar ese siempre controvertido límite entre la libertad y libertinaje. Aunque, como se verá, la cuestión plantea las diferencias entre una elección sexual, una tendencia a lo perverso o lo definidamente patológico.

P: En la actualidad, resulta llamativo la cantidad de anuncios ofreciendo servicios sexuales que aparecen en los diarios. Además de la cantidad, llama la atención la variedad y el tipo de ofertas que se publican: lugares exclusivos para matrimonios dispuestos al intercambio de pareja, colegialas, "dos lesbianas dos" y, últimamente, embarazadas y "lluvia dorada" -personas especializadas en orinar al cliente que lo requiera-. ¿Qué lectura hace usted de este fenómeno?

R: Debo decir que ninguna de las variantes mencionadas me resulta nueva ni me sorprende. Basta pensar en las orgías que se celebraban en Roma en las fiestas saturnales, o en el antiquísimo Kamasutra, o en el Ananga Ranga, para darnos cuenta que el tema está instalado desde hace mucho en la sociedad. Lo que no se puede negar es que, en los últimos años y democracia mediante, ha ido ganando mucha presencia en los medios. En todo caso, el hecho de que ahora se publicite o explicite en los medios gráficos y, en algunos casos, también en la TV por cable sería, por decirlo de algún modo, lo único novedoso. Pero dejemos por un momento el caso de nuestro  país. En los Estados Unidos hay calles exclusivas para quienes buscan experiencias sexuales de todo tipo. Antes de la aparición del SIDA existía un lugar llamado "Platoo" donde uno podía encontrar todas la variantes citadas y mucho más: intercambio de parejas, sadomasoquismo, distintas formas de la sodomía, sexo grupal, racial - con un negro o una oriental -, con un perro, con aparatos.

Vale decir que lo que ocurre en nuestro medio no tiene nada de nuevo, hasta me atrevería a decir, sin emitir juicio de valor, que estamos llegando tarde a algunas cosas que hace rato suceden.

P: De lo que nos está hablando también es de que existe una sexualidad oculta, enmascarada, que está acorde con la oferta, o la genera dialécticamente, de distintos caminos de la sexualidad que transitan sendas no tradicionales, alejándose de una sexualidad oficial.

R: En algunos casos encubren serias dificultades en los contactos sexo-afectivos y humanos en general y recurren a los avisos como una manera anónima de relacionarse sin compromiso amoroso o emocional. Son aquellos que no pueden apasionarse o excitarse si hay una relación afectiva con una mujer. Al punto que he conocido casos que para ir, con travestis o con una menor, necesitaban alcoholizarse o drogarse con cocaína o psicofármacos. Como si de alguna manera vivieran estas variantes sexuales con una gran carga de culpa que la conciencia crítica de estos individuos sólo así podría acallar. Hay otros en cambio que realizan estas prácticas sin remordimiento alguno o encuentran en el castigo, paradójicamente, el paradigma del goce.

P: ¿no es llamativo el carácter masivo que han alcanzado estas ofertas, otrora clandestinas o reservadas para círculos muy exclusivos?

R: Esto tiene que ver con la importancia que han adquirido los medios masivos de  comunicación. Si hoy todo es mediático, por qué no habrían de utilizar este recurso quienes se publicitan en el rubro al que nos referimos. Decía Simone de Beauvoir que "desde que una profesión es rentable siempre habrá alguien para ejercerla"; ahora se disponen de los medios para hacer llegar esa oferta a millones de personas. No estoy culpando con esto a la mass media, creo que es un hecho que ocurre, y vuelvo a plantear una interrelación diádica entre el consumidor y el que le ofrece el producto a consumir.

P: ¿Qué nos puede decir acerca del contenido perverso de muchas de las ofertas sexuales que se publicitan?

R: Convengamos que el término perversión puede ser muy discutido. No significa lo mismo para el psicoanálisis que para la medicina legal. También la sexología actual tiene su propia perspectiva acerca del tema; de hecho no habla de perversión sino de parafilias, es decir, prácticas que se desvían de una norma tomada como estándar. Pero yo no adhiero a una sexualidad que inflija daños al otro, sin consentimiento, que someta o humille; que sea violatoria o se practique con menores, muchas veces aprovechándose de severos cuadros de necesidad o indefensión de estos últimos.

P: ¿Por qué alguien puede desear ser orinado, flagelado o mantener relaciones sexuales con un travesti?

R: No creo que haya causas generales que puedan darse como reglas inmutables y pontificiales, habría que indagar en la vida de esos seres: qué historia han tenido con el castigo corporal en su infancia o, para hacer una simplificación, con el haber mirado alguna vez a su madre mientras ella orinaba. Hay un célebre caso histórico-literario: Sacher Masoch, que dio lugar al término masoquismo, con su novela La Venus de las pieles, donde describe la pasión por ser flagelado por una mujer cubierta por un tapado de pieles y esto se remonta a un recuerdo traumático-excitatorio de la infancia. En cuanto a la flagelación había en la antigüedad una creencia de que castigos en las nalgas producían mayor congestión genital y, por ende, mayor excitación. Como el mito del ahorcado que llevó a varios a apretarse el cuello con sogas hasta terminar, accidentalmente, con sus vidas. En el caso de los travestis creo que es algo más complejo aún y allí intervienen la fascinación de la ambigüedad sexual, la bisexualidad, la mujer con pene que no ha sido castrada negando de esa manera la propia castración o el hecho de ser penetrado por una mujer -ser mujer con una mujer- que, por otro lado, es un fantasía recurrente en muchos varones; es la corporización de nuestra bisexualidad, la reedición del mito platónico del andrógino. Y es llamativo que los clientes de los travestis son, en su mayoría, casados con parejas heterosexuales.

P: ¿No existe el riesgo que la presencia de estas propuestas no convencionales en los medios termine planteándose como modelo?

R: Ni lo afirmo ni lo descarto, en una época pensaba que la influencia era relativa y mínima. Hoy pienso que puede ser que lleve a cuestionarse las pautas sexuales que uno lleva, sobre todo si tiene una vida sexual poco satisfactoria, o creerse que puede ser una nueva manera de encender la pasión; lo que pueda llevar a alguien, con un terreno fértil, a querer realizar ciertas prácticas que, quizás en otras épocas, las fantaseaba en silencio. Pero no creo que exactamente generen un modelo.

P: Analicemos un caso puntual. Por ejemplo, las parejas swinger, que buscan el intercambio sexual con otras. ¿No desvirtúa esto la idea más elemental de una pareja o, si se quiere del amor, para la cual un amante debería hallar la completud en el otro, sin necesidad de invitar a terceros a la cama?

R: La fantasía de imaginar a la propia pareja disfrutando con un tercero es más común de lo que se piensa. Muchos matrimonios inventan historias de supuestas aventuras extramaritales para excitarse. Esto está magistralmente presentado en el último film del genio de Stanley Kubrick (Eyes wide shut). En muchos casos de infidelidad o de situaciones triangulares, suele ocurrir que el engañado -o engañada- pide a su compañera que le cuente como lo hace con el otro. Recuerdo a un paciente que era engañado y que le reclamaba a su esposa detalles de sus encuentros: "Contame qué hacés con él", le decía, supuestamente ofendido, aunque, en el fondo, eso era algo que le ocasionaba placer. En esto podríamos decir que el invitar a terceros en la cama también implica algún componente homoerótico, pero no me parece que sea la única vía para escapar a las noches monótonas de la monogamia coercitiva, ni creo que siempre sea beneficioso o excitante contarle a la mujer las experiencias de infidelidad: hay personas muy frágiles, inseguras o con baja autoestima que estas sinceras confesiones -muchas veces más parecidas a agresiones- las terminan derrumbando psíquicamente. A veces, antes de contar: mejor abstenerse.

P: ¿Puede compararse la crítica y nefasta asociación que muchos hacen del sexo alternativo en los medios y la degradación moral, con aquella que en los años '60 se hizo con el rock y las drogas?

R: Creo que tienen las mismas raíces sexofóbicas y represoras de querer censurar o prohibir, con la excusa de que corrompen, que son la madre de todos los males, que el sexo es pecaminoso, que el rock incita a la violencia. Son los mismos que quieren perseguir a los homosexuales, encerrar a los infectados por el HIV, matar a transexuales o a periodistas, coartar el erotismo y el deseo de amar. Cuando surgió el fenómeno hippie, que cuestionaba las guerras y al modelo de consumo frívolo, de limpieza aséptica, de vínculos familiares desafectivizados, de una vida sin amor, de un sexo encadenado; salieron con el cuento de la perversión, el comunismo, la degeneración de las drogas y la promiscuidad. Recuerdo la defensa que hacíamos del pelo largo -llevado con desenfado- la reivindicación de la flor, del sexo, de la alegría, de la paz y la solidaridad. Deja entrar el sol, decía la canción, mientras por el otro lado les colgaban el sayal de la degradación. En el fondo les molesta el ejercicio de la libertad y, en la cama, de a dos, tres, muchos o solo, poder sentirse libre, no vigilado por el gran papá censor.

P: Pensemos en la supuesta liberalidad que proponen las parejas abiertas. ¿Responde realmente a un modelo o filosofía de vida? ¿Son tan abiertos con la educación sexual de sus hijos?

R: Para responder voy a seguir el hilo conductor de mi respuesta anterior: la fantasía del intercambio es algo muy frecuente, aunque son pocos los que se animan a concretarla o tan sólo a confesarla. Es muy probable que su presencia responda a patrones arcaicos, cuando las parejas eran endogámicas y hasta eran comunes  las relaciones incestuosas. En relación a esto, ¿por qué hubo que prohibir la poligamia, la fornicación (el coito por mero placer), el adulterio y el incesto? Simplemente porque existían. No hay que engañarse en este sentido. El modelo monogámico por el que se rige nuestra sociedad fue impuesto de manera coercitiva, por prescripción. Pero los hechos demuestran que la sexualidad humana es mucho más polimorfa de lo que se pretende mostrar. Pero no creo en el nuevo mito antimito de que hay que ser una pareja abierta, ser bisexual o swinger: las recetas de unos no sirven para los otros, de lo contrario se estarían generando nuevas exigencias y supuestos ideales. Como dijo Shakeaspeare, en su siempre actual Hamlet: "Hay más cosas en el cielo y en la tierra, Horacio, que lo que sueñan tus filosofías".

P: ¿Cuáles de estas "cosas" que aparecen en los clasificados podrían definirse como perversas o parafílicas?

R: Cuando representan un acto excluyente, reiterativo y sólo con él se puede gozar. Cuando no permiten una salida plástica al placer y si no está presente ese rasgo, actitud, práctica, objeto o lo que sea, no puede excitarse ni disfrutar. A las parafilias le tendría que dedicar un artículo aparte.

P: Supongamos que una persona  tiene una pareja sexual estable pero, cada tanto, paga ya sea para ser flagelado, penetrado por un travesti u orinado por otro? En el momento que recurre a estos servicios, aunque no lo haga de forma reiterativa o excluyente, ¿no está evidenciando una patología?

R: En estos casos podríamos hablar de ciertas conductas parafílicas, pero no una parafilia en un sentido estricto. A un varón heterosexual un día se le puede ocurrir ponerse las ropa interior de su pareja porque le resulta divertido, eso no lo convierte ni en un homosexual ni en un travesti. Distinto sería si ese varón sólo lograra excitarse vistiéndose de mujer o teniendo contacto con la ropa femenina. Entonces sí podríamos decir que esa persona es un fetichista.

En el ejemplo de los hombres que buscan ser penetrados por un travesti. ¿Será por aquello de que uno siempre desea lo que no tiene y de lo que está carente? En relación a esto, yo me pregunto: ¿por qué ganó tanta popularidad en nuestro medio el fallecido travesti Cris Miró? Una posibilidad es que su ambigüedad era algo que el inconsciente colectivo aceptó como tentador y excitante. En términos psicoanalíticos resulta muy perturbadora la idea de una mujer no castrada. Los propios travestis reconocen que no se operan porque su pene forma parte del atractivo erótico que ven en ellos sus clientes. Los varones que contratan sus servicios son los que en el fondo quieren ser poseídos por una mujer con pene.

P: muchas personas fantasean con variantes no tradicionales pero no se atreven a concretarlas. ¿Por qué algunos pueden dar ese paso y otros no?

R: La pregunta plantea una gran generalización. Para responder en el mismo tono podría decir que habrá quienes se cuestionan los valores tradicionales, en tanto otros se aferran a los conceptos morales o religiosos que han aprendido. Que habrá quienes buscan permanentemente la transgresión, en tanto otros no se caracterizan ni por la audacia ni por poseer una fantasía exuberante. En definitiva todo pasa por la libertad de elegir, con una gran salvedad: que no se fuerce, someta ni lastime al compañero de juego. La misma aclaración vale para las conductas delictivas como el abuso de menores o la violación, y toda forma de violencia o acoso sexual.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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Descifrado el mecanismo cerebral del déjà-vu

Una anomalía en una subregión del hipocampo podría generar una respuesta neuronal errónea

 

Científicos del MIT estadounidense han hecho públicos los resultados de una investigación que relaciona el tan conocido como extraño fenómeno del "déjà vu" con una subregión del hipocampo del cerebro: el gyrus dentatus, en el que se originan las respuestas neuronales que se producen cada vez que conocemos un lugar nuevo. Si esta región falla, como se ha demostrado en un experimento con ratones modificados genéticamente, se pueden solapar reacciones neuronales diversas dando lugar a una sensación de "ya visto". Por Yaiza Martínez.


Thomas J. McHugh y Susumu Tonegawa. Foto: Donna Coveney . MIT.
Un equipo de neurocientíficos del Picower for Learning and Memory Institute
 
del Instituto Tecnológico de Massachussets ( MIT
 
) afirma haber identificado por vez primera el mecanismo neuronal que origina el déjà vu
 
, término francés que se refiere a la sensación que en ocasiones nos asalta de haber visto antes algo que en realidad estamos viendo por primera vez.

Este fenómeno, por tanto, tendría un origen neuronal que, de ser definido, ayudaría a desarrollar tratamientos destinados a paliar ciertos desórdenes de la memoria, así como los fenómenos de confusión y desorientación que sufren las personas mayores, a las que en ocasiones les cuesta distinguir lugares y experiencias similares, informa el MIT en un comunicado
 
.

La formación de recuerdos referentes a lugares y contextos se da en una región del cerebro denominada hipocampo
 
, que forma parte del sistema límbico cerebral y participa en la memoria y en la orientación. Asimismo, el hipocampo está relacionado con la retención a largo plazo de la información espacial, y es una de las primeras estructuras que resultan dañadas cuando se desarrolla la enfermedad del Alzheimer, lo que ocasiona los clásicos problemas de memoria y desorientación de las personas que la padecen.

Regiones cerebrales específicas

El hipocampo se divide a su vez en diversas subregiones, tres de las cuales han sido analizadas por los investigadores del MIT, Thomas J. McHugh
 
y Sumusu Tonegawa
 
(profesor de biología y neurociencia): las llamadas gyrus dentatus
 
, CA1 y CA3, que contribuyen a diferentes aspectos del aprendizaje y de la memoria.

El estudio ha revelado que el aprendizaje que se produce en el gyrus dentatus resulta crucial para el reconocimiento rápido, que permite amplificar las pequeñas diferencias que hacen que un determinado espacio sea único ante nuestros ojos, aunque se parezca mucho a cualquier otro sitio, señaló Tonegawa en dicho comunicado. Es decir, que gracias a esas pequeñas diferencias amplificadas podemos diferenciar sitios muy parecidos entre sí.

Para comprobar como funciona esta región del cerebro, los investigadores utilizaron ratones genéticamente modificados con el fin de averiguar cómo contribuía su gyrus dentatus a definir esas diferencias entre lugares nuevos y otros ya conocidos.

Solapamiento de reacciones neuronales

Las investigaciones con roedores han revelado en los últimos años que un conjunto de neuronas, que en inglés han sido bautizadas como place cells
 
o "células de lugar", ocasionan un "disparo" neuronal cuando los animales se encuentran en un lugar específico, es decir, que codifican la información acerca de su localización en el espacio o en los denominados "campos de lugar" (place fields).

Los científicos del MIT creen que estas células de lugar generan una nueva reacción neuronal cuando entran en cada nuevo espacio, y cada vez que los roedores regresan a él, dichas células repiten esa misma reacción. De esta forma, cuando entran en un sitio que ya conocen, los animales pueden reconocerlo, al igual que los humanos.

En caso de que entráramos en un lugar que nunca habíamos visto antes, por tanto, se genera una nueva respuesta neuronal. Pero si ese sitio al que entramos es lo suficientemente parecido a otro anterior que nuestro cerebro ya haya registrado, se puede producir un solapamiento de reacciones neuronales similares, lo que generaría una sensación de "ya conocido" o déjà vu, explican los científicos.

Descifrado el mecanismo cerebral del déjà-vu
Dificultad para diferenciar

Los ratones genéticamente modificados del experimento de Tonegawa carecían de un gen del gyrus dentatus, lo que permitió estudiar las respuestas cerebrales subyacentes al recuerdo de lugares específicos, así como contemplar las diferencias neuronales con respecto a ratones comunes.

Para ello, dos grupos de ratones (uno de ellos formado por animales genéticamente modificados y otro por ratones normales) fueron colocados alternativamente en dos cámaras similares, en una de las cuales se les golpeaba en las patas.

Después de tres días, todos los ratones comenzaron a dar señales de estar asustados dentro de ambas cámaras, incluso en aquélla en la que jamás se les había infringido daño alguno. Sin embargo, tras dos semanas de pruebas, los ratones normales habían aprendido a relacionar sólo una cámara con los golpes, reconociendo la segunda como segura.

En cambio, los ratones modificados genéticamente demostraron una incapacidad significativa de distinguir los dos contextos, que eran muy parecidos. Según los científicos, el estudio demuestra que la plasticidad del gyrus dentatus, o la habilidad para cambiar en respuesta a la experiencia, contribuye al aprendizaje espacial y a la generación de respuestas neuronales distintas, según donde nos encontremos.

La importancia del gyrus dentatus en todos estos procesos, demostrada por la modificación genética de esta región del hipocampo en ratones, por tanto, implicaría que pudiera estar relacionada con los fenómenos del déjà vu, que nos impiden ver o percibir como nuevos espacios que nunca hemos visto antes.

Interés por el fenómeno

El déjà vu interesa mucho a los científicos por su rareza y, al mismo tiempo, su cotidianidad. Tal y como explicamos en otro artículo de Tendencias21
 
, se calcula que este fenómeno afecta al 70% de la población y, aunque aún carece de explicación concluyente, los científicos lo asocian con una alteración de la memoria.

Los últimos descubrimientos más interesantes al respecto han señalado que, por un lado, existen los déjà vu crónicos: científicos de la universidad británica de Leeds
 
han estudiado a personas que tienen esta vivencia de "ya lo he vivido" de manera continua, para tratar de identificar las causas cerebrales de lo que suponen debe ser un trastorno de la memoria.

Por otro lado, la constatación de que los ciegos también pueden experimentar la sensación del déjà vu, de la que hablamos en otro artículo
 
, pone de relieve que no sólo es la vista la que generaría una respuesta neuronal particular ante una situación determinada que debemos definir : los olores, las sensaciones táctiles y los sonidos también sirven como identificadores capaces de dejar una huella de reacción neuronal que nos permitirá localizarnos en un lugar concreto la próxima vez que lo visitemos.

 

Sábado 09 Junio 2007
Yaiza Martínez





 

 

 

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Las señales del autismo

La intervención temprana de los casos de autismo es, por ahora, el método más eficaz para minimizar los síntomas

Se estima que de tres a seis de cada 1.000 niños padecen la forma clásica de autismo. Nacer varón, además, comporta un riesgo cuatro veces mayor de sufrir este desorden psiquiátrico, que dura toda la vida. Los expertos apuntan a factores genéticos -cada vez más conocidos- y ambientales como responsables de su aparición. La detección precoz de los casos de autismo es el método más eficaz para minimizar los síntomas. Por tanto, reconocerlos desde su inicio es primordial, como lo es entender su forma de concebir el mundo que les rodea.

  • Autor: Por NÚRIA LLAVINA RUBIO
  • Fecha de publicación: 6 de abril de 2009


- Imagen: Sergio -

A partir de una edad muy temprana, los niños que presentan alguno de los trastornos del espectro autista (TEA) no miran a los ojos ni prestan atención a los gestos o a la expresión corporal, ya que presentan una percepción alterada del movimiento biológico, es decir, de los movimientos generados por el ser humano. Por el contrario, centran su atención en los labios, porque el ritmo de esta parte de la cara se encuentra en sintonía con el sonido del discurso.

Esta fijación en los labios les hace ignorar información social significativa para el desarrollo de la interacción con otras personas, puesto que el movimiento biológico está vinculado con la comprensión social y con el inicio de la relación del pequeño con la sociedad. Así lo asegura un nuevo estudio desarrollado en la Universidad de Yale en New Haven (EE.UU.) y publicado en la edición digital de "Nature". Los datos del trabajo proporcionan más información sobre cómo los niños con autismo experimentan el mundo que les rodea, sobre todo, durante sus primeros años de vida.

Movimiento e información social

El movimiento biológico es vital en el desarrollo social porque a través del mismo interaccionamos con otras personas, y crecemos y aprendemos por imitación. A través de mecanismos como la expresión facial o la dirección de la mirada, extraemos la información socialmente relevante. Un déficit en su percepción puede tener consecuencias significativas para detectar e interpretar esta información. Es lo que les pasa, según los investigadores, a los niños con autismo. El equipo sugiere que su capacidad para percibir de manera correcta el movimiento biológico podría estar ausente.

Los científicos compararon a niños de dos años con autismo con dos grupos: uno de la misma edad sin trastorno del desarrollo y otro, con retraso en el desarrollo. Observaron los respectivos patrones de atención cuando los participantes percibían un movimiento biológico. Este objeto que debían observar consistió en una figura humana (representada por unos cuantos puntos) que daba palmadas al ritmo de una canción infantil; en la parte izquierda la imagen estaba del derecho, en movimiento y sonido, y en la derecha estaba boca abajo y sin sonido.

Los niños con autismo se fijan poco en el lenguaje no verbal, básico para incorporar información social

Los resultados mostraron cómo la atención de tanto los niños con retraso en el desarrollo como los que no padecían ningún trastorno se centraba en la primera figura y en sus movimientos. Los niños con autismo, sin embargo, dividieron su atención a partes iguales entre las dos representaciones. Los investigadores atribuyeron esta atracción a la coincidencia entre el sonido de las palmadas con la alineación de los dos puntos de luz que representaban las manos.

En una segunda observación, en la que los expertos se fijaron a dónde los participantes dirigían la vista, se pudo observar que los niños con autismo se centraban en sintonías audiovisuales y no en el objeto humano en movimiento. Para los investigadores, este hallazgo sugiere que quienes padecen autismo son muy sensibles a los indicios físicos no sociales, y podría explicar por qué estos niños no consiguen mirar a los ojos de las personas, sino que se centran más en el área de la boca. Los investigadores añaden que, con sólo dos años, están en un punto de desarrollo diferente en el que aprenden de un mundo donde la coincidencia de la luz y el sonido es mucho más llamativa que la información social que se desprende del movimiento biológico.

La importancia de la detección temprana

Este descubrimiento es clave para comprender mejor el mundo que rodea a las personas que padecen algún TEA. Según los investigadores, aporta pistas esenciales para su detección precoz y es prometedor para el desarrollo de nuevas terapias basadas en redirigir la atención visual de los niños desde los primeros síntomas. De hecho, la detección e intervención temprana de los casos de autismo es, de momento, la manera más eficaz para el tratamiento.

La percepción del movimiento biológico se suma la gran variedad de síntomas ya conocidos que insinúan la presencia de un trastorno de este tipo. Pero su gran heterogeneidad impide establecer un patrón prototípico del desarrollo de los primeros síntomas: nunca dos personas tendrán los mismos síntomas, así como puede ser que la gravedad de los mismos varíe mucho en unos y otros. Incluso pueden variar en una misma persona en el transcurso del desarrollo de la enfermedad.

Según la Confederación Autismo España, las conductas "especiales" de niños con algún TEA se centran principalmente en tres áreas: alteración de la interacción social, alteración de la comunicación verbal y no verbal y, por último, repertorio restringido de intereses y comportamientos. La primera área se centra en el aislamiento social, la pasividad en la interacción social (interés escaso y furtivo hacia los demás) o las relaciones extrañas o unilaterales y la capacidad limitada de empatía (aunque son capaces de mostrar afecto a su manera).

El segundo aspecto engloba desde aquellas personas que no desarrollan ningún tipo de lenguaje hasta aquellas que muestran una fluidez engañosa. Sea como sea, todas carecen de la habilidad de tener una conversación normal (repetición continua de palabras o frases, inversión pronominal o invención de palabras), evitan el contacto visual y tienen una expresión corporal muy limitada.

En referencia a la restricción de comportamientos e intereses, en los niños con TEA es frecuente ver reducida la capacidad imaginativa. Presentan también patrones de conducta ritualistas y repetitivos y de gran resistencia al cambio. En muchos casos, además, se da una sensibilidad inusual hacia los estímulos sensoriales (táctiles, auditivos y visuales), ansiedad, trastornos del sueño y de la alimentación, trastornos gastrointestinales y rabietas violentas.

APÚNTATE


- Imagen: Marco Michelini -

Recientemente se ha puesto en marcha la octava edición del programa "Apúntate", con el que voluntarios universitarios dan apoyo y orientación a los afectados y a sus familiares en su vida cotidiana, ocio y tiempo libre. Este programa, impulsado por Obra Social Caja Madrid y el Centro de Psicología Aplicada de la Universidad Autónoma de Madrid, se vuelve a llevar a cabo como respuesta al incremento del número de personas con autismo y a la falta de profesionales médicos especialistas en España. La nueva edición, con 252 voluntarios, ha prestado ya atención a 197 personas.

Con esta intervención se pretenden paliar las carencias asistenciales (psicólogos, logopedas, terapeutas ocupacionales y trabajadores sociales) que existen para abordar este desorden psiquiátrico. Los participantes se ponen a disposición de las familias que ven con frecuencia limitado su tiempo libre para llevar a cabo actividades cotidianas como puede ser, incluso, hacer la compra. Estos voluntarios ofrecen, por tanto, un respiro a los padres o tutores de personas con autismo.

Esto supone el primer paso para futuros profesionales dedicados al diagnóstico y al tratamiento del autismo, ya que se estima que un 17% de los voluntarios continuará trabajando en un puesto relacionado con esta patología y un 56% permanecerá vinculado al ámbito del autismo o de la discapacidad. En España, desde el inicio en el 2001, ya se han beneficiado de la puesta en marcha del programa 709 personas con TEA y se han suma en total 861 voluntarios universitarios. Además, alrededor de 2.000 personas, calculando entre dos y tres familiares por cada persona con trastornos del espectro autista, se han beneficiado indirectamente también de "Apúntate".

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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Lisa Appignanesi, escritora experta en la vida y obra de Sigmund Freud: "Nadie puede decir que está enfermo por el simple hecho de no ser feliz"

Su nombre auténtico es Elsbieta Borenztejn y nació en Lodz (Polonia) al término de la Segunda Guerra Mundial. Tras vivir, crecer y estudiar en París (Francia) y Montreal (Canadá), Appignanesi se trasladó a vivir a Londres (Reino Unido), donde pasó de dirigir un instituto de artes contemporáneas a presidir el Pen Club británico (asociación de escritores). Experta en la vida y obra de Sigmund Freud, autora de una docena de novelas, periodista y locutora de radio y televisión, esta escritora visitó recientemente Barcelona para pronunciar una conferencia a propósito de los trastornos alimentarios y de la publicación de su último libro acerca de la depresión en las mujeres: Bad, Mad and Sad (Mala, loca y triste).

  • Autor: Por JORDI MONTANER
  • Fecha de publicación: 24 de febrero de 2009

La anorexia es un problema de salud de dimensión social. ¿Culpamos a los modistos?

No tan deprisa. Es cierto que la utilización de modelos extremadamente delgadas en los desfiles y la publicidad ha propiciado una moda nefasta entre las mujeres -no sólo en chicas adolescentes, también en mujeres adultas y niñas- pero la dimensión psicosocial de la anorexia va mucho más allá del universo de la moda. Siglos atrás, muchas novicias fallecían como consecuencia de procesos anoréxicos que por entonces tenían más que ver con los arrebatos místicos que con la moda. Catalina de Siena o la mismísima Teresa de Jesús vendrían a ser iconos de un ciclo perverso que, sin embargo, se interpretaba bajo un prisma de santidad. En la historia más reciente, hay personajes que se han erigido como iconos de una imagen romántica de la mujer y que, sin embargo, sufrieron en silencio y dieron forma de anorexia a su sufrimiento. Un buen ejemplo lo tenemos en la fundadora de la Cruz Roja, la enfermera Florence Nightingale.

Moda y publicidad, los arrebatos místicos, el sufrimiento existencial... ¿Qué más factores inciden en la anorexia de las mujeres?

Añadiría tres: la placentera sensación de control (soy capaz de no comer, puedo vivir sin el cebo que la sociedad me impone, puedo adelgazar tanto como quiera, no soy esclava de ningún tipo de apetito...), las situaciones de desestructuración familiar (no comer como protesta contra un orden familiar absurdo, hiriente o alienante) y una fobia o miedo a las relaciones sexuales (más propio de la adolescencia, y estudiado con detalle por Sigmund Freud).

¿Qué le llevó a escribir un libro como "Bad, Mad and Sad"?

La constatación de que los trastornos depresivos son mucho más habituales en mujeres que en hombres sin que exista para ello una razón biológica de peso. En el libro repaso la relación de las mujeres con la ciencia de la mente desde el siglo XIX a nuestros días.

¿A qué conclusión llegó?

Primero, nada nuevo, que la calidad de vida de las mujeres se encuentra en todo el mundo bastante por debajo de la de los hombres. Dicho esto, la psicología ha descubierto que las mujeres reaccionamos ante el dolor, la frustración o la tristeza de formas no siempre asimilables a los patrones masculinos. La ciencia tuvo así que hacer frente a un amplio abanico de actitudes y conductas de las mujeres que no era fácil de encasillar pero que, bajo un común denominador de "tristeza", pasaron a engrosar el capítulo elevado de las depresiones.

Pero la relación de las mujeres con los conflictos de conducta parte de mucho antes que el siglo XIX.

"La empatía del lector con los personajes de una novela o de un poema ejerce un beneficio terapéutico"

En efecto. Yo me limito a una colección de casos psiquiátricos documentada. Sin embargo, es obvio que hay descripciones muy anteriores a esa época. Las más famosas puede que estén recogidas en obras inmortales de la literatura universal como "Las Bacantes", obra póstuma de Eurípides, escrita en el año 406 a.C. Allí se relata con una precisión casi quirúrgica cómo las mujeres de Tebas enloquecen por obra de Dionisos. Macbeth, escrito por William Shakespeare en 1605, ilustra también cómo Lady Macbeth da cuenta de su ambición al precio de la locura mental... Son este tipo de relatos los que posiblemente intrigaran a Sigmund Freud para analizar los primeros rudimentos científicos de la "histeria femenina".

Como periodista, escritora y adalid cultural, usted defiende que leer es beneficioso para la salud y que la palabra cura.

No se trata de una impresión que yo tenga, sino de una constatación científica. En Londres, tomé parte recientemente en un debate titulado "La lectura cura", organizado por The Reader Organisation (una organización inglesa de lectores de libros) y la revista médica "The Lancet". El debate concluyó que una lectura organizada causa efectos terapéuticos en personas con enfermedad mental, niños con problemas de escolaridad o enfermos terminales que hacen frente a situaciones depresivas.

¿Ubicamos bibliotecas en los centros de salud?

No es una idea descabellada. Leer libros puede curar tanto como consumir pastillas, recreando una idea central del yo y del mundo que nos rodea, con sus problemas, sus conflictos y la necesidad de interaccionar. Los estudiosos del comportamiento han descubierto que la empatía del lector con los personajes de una novela o de un poema ejerce un beneficio terapéutico ostensible. Un filósofo, Ian Hacking, manifestaba que en la obra cultural de cada generación "se dan reglas particulares para hacer frente a la locura".

Su admirado Sigmund Freud también apostilló la repercusión de los clichés literarios en la conducta humana.

Freud puede que haya ejercido una influencia mayor entre los narradores que entre los mismos psiquiatras o psicólogos. En cierto modo, fue el inventor de una a narrativa del yo muy cercana a la de Proust. En libros como "La psicopatología de la vida cotidiana" nos habla de conflictos habituales en las vidas de todo hombre y de toda mujer sin excentricidades, sobre la importancia de pequeñas cosas que solemos olvidar y sobre el poder terapéutico del amor, de la ternura.

El libro que acaba de publicar no es, en absoluto, un manual de autoayuda para mujeres en crisis. Más bien al revés, en él hace gala de un cierto "pesimismo intelectual".

Con independencia de si los conflictos de conducta están bien o mal diagnosticados, bien o mal atendidos, bien o mal tratados con los elementos de que disponemos, lo cierto es que crecen cada vez más en número y en complejidad. Llegados a este punto, no ser feliz, no conseguir un orgasmo de vez en cuando, no ser rico ni famoso genera ansiedades y frustraciones muy difíciles de encasillar y de analizar... No vamos bien por este camino.

¿Qué tercera vía propone?

La simplificación. ¿Y si lo normal fuera no ser feliz salvo en contadas ocasiones, ligar lo justo, disfrutar de un solo minuto de gloria y sortear la penuria económica como hace la mayor parte del mundo? Desde la cultura se ha impuesto una imagen de realidad pasada de revoluciones. Desde la medicina corremos el riesgo de acabar clasificando aspectos como la pobreza a modo de enfermedad.

¿Quiere añadir algo más?

Se dice que el déficit de atención e hiperactividad cala cada vez más entre la población infantil occidental. ¿Y si los niños y las niñas estuvieran demasiado distraídos con televisiones, videoconsolas y chats de ordenador como para prestar atención a las pequeñas cosas necesarias que importan? En Japón crecen las depresiones de las mujeres menopáusicas casadas. ¿Y si no fuera debido a desarreglos hormonales sino al simple hecho que se ven obligadas a convivir con alguien que ahora no tiene trabajo (jubilados) y que ha estado ausente de sus vidas durante todo el tiempo transcurrido? Nadie puede decir que está enfermo por el simple hecho de no ser feliz. Virginia Woolf o Marilyn Monroe son ejemplos de mujeres que en teoría deberían haber sido felices y no lo fueron en absoluto. Britney Spears pasaría por un ejemplo más reciente.

Nacer mujer es exponerse a un mayor trasiego psicológico: menstruaciones, embarazos, partos, menopausia...

Puede que nos toque bailar con las hormonas más "feas" y que, por ello, estemos predispuestas a sufrir más depresiones o ansiedades. Pero en la adolescencia ocurre lo mismo, las hormonas se disparan y alteran el comportamiento al límite de los trastornos de personalidad. Se trata de algo normal, fisiológico, consustancial... No vayamos tan rápido a clasificar como locos a nuestros jóvenes, puesto que esta clasificación excluye, margina y hiere.

CAUSAS DE ENFERMEDAD MENTAL


- Imagen: brunopp -

En su libro, Lisa Appignanesi cita casos espeluznantes de mujeres "locas, malas y tristes". En 1810, la autora describe cómo en Bedlam, el primer asilo de salud mental (manicomio) del Reino Unido, los científicos habían identificado hasta dieciséis causas de enfermedad mental, "entre las que se citan la mala suerte, la pena, el dolor, el amor, el orgullo, los celos, la adicción al alcohol, la religión y el metodismo". Appignanesi da cuenta de un manual de aquel centro, con 950 páginas, que contiene diagnósticos específicos y esquemas terapéuticos "que en algunos casos siguen en vigor".

Otro caso extraído del libro de Appignanesi se refiere a Celia Brandon, una mujer que ingresó en el Royal Edinburgh Hospital en 1915 y que fue la primera paciente en la historia de la medicina británica que ingresó bajo la denominación de "caso freudiano". La mujer, que desconocía por completo a Freud y que no había leído jamás ningún libro, refería sus sueños y su sexualidad de forma desinhibida y meridiana. Los terapeutas no sabían cómo clasificar su comportamiento y optaron por inscribir una "locura ilusoria sistematizada", como consecuencia de que Brenda asociaba sus sueños "a una mera expresión de sus deseos y sus temores en la vida". Pero el libro de esta autora subraya también realidades mucho más crudas. Un estudio llevado a cabo en 2004 en el Reino Unido concluye que por cada hombre que intenta el suicidio en aquel país, lo han intentado ya nueve mujeres.

 

 

 

 

 

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Hipocondría: Cuando el mal imaginario es una enfermedad


: Cuando el mal imaginario es una enfermedad

Pese a ser reconocida como enfermedad en la Grecia clásica, los responsables sanitarios no se han tomado en serio la hipocondría hasta hace veinte años

La hipocondría o el llamado síndrome del 'mal oscuro' se comporta como una planta. Cuando se habla de la enfermedad que cree padecer una persona, es como si se regara la planta con un fertilizante especial que la hace crecer más y más, por lo que conviene establecer un pacto de silencio y limitar así su crecimiento.

Considerada hasta fechas recientes por la psicología como una alteración secundaria y rechazada por médicos hastiados de interminables consultas y quejas de irresolubles -por inexistentes- enfermedades físicas, la hipocondría ha empezado a recibir la necesaria atención sólo en los últimos 20 años. Y eso que ya los sabios de la Grecia clásica, con Hipócrates a la cabeza, describieron, hace más de 2.000 años, esta enfermedad, que consideraban orgánica.

Si bien adquirió notoriedad en el siglo XVII gracias a una de las grandes obras de Molière, 'El Enfermo Imaginario', no fue hasta el siglo XIX cuando la medicina europea le prestó algo de atención aunque, para desgracia de los afectados, con exiguos resultados.

En la actualidad, la hipocondría se define como un trastorno mental caracterizado por el miedo a tener o por la convicción de padecer una grave enfermedad orgánica, a pesar de que las exploraciones médicas la hayan descartado. Desde el punto de vista clínico, se diagnostica cuando su duración es superior a los seis meses, causa malestar significativo (en forma de angustia y depresión), interfiere en la normal satisfacción de las necesidades sociales y laborales del enfermo, y no se puede explicar por otras patologías como el delirio, la ansiedad generalizada, el trastorno obsesivo o la depresión mayor.

La enfermedad de cerca

En general, los sujetos que padecen este trastorno han vivido de cerca la enfermedad durante su infancia, ya sea en carne propia o en la de alguna persona muy cercana (abuelos, hermana o amigo muy querido). Es habitual encontrar a familiares directos que han sido hipocondríacos y han actuado como modelos de quejas o de sobrepreocupación por cualquier menudencia como un simple resfriado, o que han muerto de forma súbita. Estas experiencias les llevan a sentirse muy vulnerables, a tener conciencia de que, en cualquier momento, pueden morir o sufrir una enfermedad terminal, y empiezan a estar alerta ante cualquier señal en su cuerpo que les indique que esto está a punto de suceder.

Pensamientos negativos

Aquí empieza el problema: la sobrepreocupación por llegar a padecer una enfermedad mortal les lleva a desarrollar una atención constante ante cualquier cambio fisiológico significativo, en especial a los relacionados con su experiencia: si el abuelo murió de una crisis cardiaca, estarán muy atentos a los cambios que se producen en su propio corazón. Dado que están muy activados y muy atentos, es de esperar que los constantes cambios que se producen en el organismo, en su continua adaptación al entorno, no sólo sean percibidos, sino que sean amplificados gracias a la atención selectiva que les presta.

Emocionalmente activos

Ante el pensamiento de que ha contraído una enfermedad grave es inevitable que en la persona se genere una activación del sistema nervioso que producirá muchos y muy intensos cambios (aunque normales) en su fisiología: aumento de la tasa cardiaca, del tono muscular o dilatación pupilar. En los hipocondríacos, tan atentos a los pequeños cambios, estos cambios les llevan a confirmar -sin ningún género de dudas- que están enfermos.

Respuesta Motora o Conductual

Si la visita al médico suele ser la primera de las acciones que uno emprende cuando está convencido de que algo en su organismo no funciona bien (después de haber preocupado a familiares y amigos), su propia valoración de que está sano sólo tranquiliza a los hipocondríacos durante un momento, que concluye cuando vuelven a sentir unas sensaciones corporales que 'no son normales'.

Ello les lleva a inferir que el médico no ha hecho bien su trabajo, por lo que buscan a otro "que sepa más". Si éste le deriva al psiquiatra o al psicólogo, lo más probable es que recurran a la medicina alternativa o, si forma parte de su cultura, acudan a curanderos de toda índole. Mientras tanto, se sumergen en libros o en Internet para saber más y así poder autoevaluarse, descubriendo mil variantes más de la enfermedad que amplían hasta el infinito las posibilidades de su angustia.

Que todos hayamos actuado de esta forma en alguna ocasión no quiere decir que suframos de hipocondría. Lo que de verdad nos diferencia es la actitud ante la enfermedad y la muerte. El paciente hipocondríaco confía más en sus intuiciones que en el saber y la experiencia del médico, no puede dejar de chequearse una y otra vez, e intenta ejercer un posesivo e inútil control sobre su propia vida, de forma tal que no puede evitar extraer de manera constante dramáticas conclusiones sobre lo que le espera.

No es de extrañar que, después de un prolongado estado de estrés mantenido por el miedo que ha ido construyendo, de que los que le cuidaban ya estén hartos de las quejas, de que se pase el día pensando en enfermedades y personas que murieron por causa de ellas, y de la reducción de actividades gratificantes que evita a toda costa, acabe desarrollando una profunda depresión.

¿Cómo ayudar a un Hipocondríaco?

El punto de partida es la aceptación del trastorno y el tratamiento con una atención especializada. A continuación es necesario que visite a un médico de su confianza, que le remitirá a un especialista en salud mental (psicólogo o psiquiatra). En los casos en que se hace difícil apartarle del convencimiento de que padece una enfermedad orgánica que no saben diagnosticar y de que rechaza sufrir un trastorno psicológico, conviene que llegue a aceptar que su actitud ante la enfermedad no sólo no le ayuda a superarla, sino que va 'contagiando' de malestar el resto de su vida: su estado de ánimo, sus relaciones sociales, el desempeño laboral y su tiempo de ocio, y que algo diferente debe de hacer, para que algo diferente ocurra. Para conseguirlo, puede acudir a un especialista psicólogo 'sólo' para que 'le ayude a sobrellevarlo', sin entrar a cuestionarle sus convicciones hipocondríacas.

Cómo deben actuar la familia y los amigos del hipocondríaco

  • Convencer al resto de familiares y amigos de que dejen de reforzar con su atención las continuas quejas y demandas de opinión.
  • Explicarle que su preocupación es como una planta; cuando habla de su enfermedad es como si la hiciera crecer más y más, por lo que conviene establecer un pacto para eliminar este asunto de las conversaciones diarias.
  • Animarle a que se implique en sus actividades habituales de ocio y en aquéllas que le ayuden a mejorar su control de la activación (sea meditación o tai-chí). Es necesario ayudarle a valorar con posterioridad si éstas hacen que se sienta mejor o peor en términos generales para facilitar su continuidad.



La Salud de Narciso

La característica más significativa de quienes consideran que ocupan el centro del mundo es la grandiosidad y la maravillosa imagen que tienen de sí mismos, hasta el límite de exagerar sus logros y esperar que se les trate de forma exclusiva

Siempre que advertimos que los rasgos de personalidad son rígidos e inflexibles hasta el punto de dificultar la adaptación del individuo a su entorno, decimos que sufre un 'trastorno de la personalidad'. Esa peculiar forma de ser le causa un malestar importante y le dificulta la satisfacción de sus necesidades y objetivos personales, sociales o laborales, desazón que se extiende también a las personas de su entorno. Así sucede con las personalidades narcisistas. Este adjetivo se nutre de la mitología clásica, ya que Narciso se llamaba el personaje que se ahogó en un estanque, extasiado de tanto contemplar su belleza reflejada en el agua.

La personalidad del Narciso

La característica más significativa de la estructura de personalidad narcisista es la grandiosidad: son sujetos que se sobrevaloran, que exageran sus logros y que esperan -y llegan a exigir- que se les trate de forma exclusiva. Las normas y convenciones sociales no están hechas para ellos sino para los demás. Por eso no dudan en saltárselas cuando están seguros de que no les traerá consecuencias y les facilitará satisfacer sus necesidades.

Consideran que son tan especiales y complejos que pocas personas pueden entenderlos. De ahí que tiendan a mirar a los demás por encima del hombro. Pero la realidad es que son ellos los que se muestran incapaces de ponerse en el lugar del otro, por lo que no muestran ningún reparo en relacionarse de forma explotadora. Se caracterizan porque siempre piden y no sienten que deban hacer o dar algo a cambio.

Paradójicamente, su autoestima es voluble y precisan de la valoración y el reconocimiento continuado sobre lo bien que hacen las cosas. Prueba de ello es que las amistades y la propia pareja deben rendirles pleitesía a través de su gratitud y valoración, y siempre escogen a rendidos admiradores para sus viajes cotidianos.

El patrón de conducta más habitual del narciso también se concreta en que a menudo suelen esconder sus sentimientos, aunque con una marcada tendencia a expresar rabia o vergüenza cuando se les critica o se conoce un fracaso, incluso a través de un contraataque feroz y destructivo. Otro sentimiento muy común en ellos (aunque no lo reconozcan) es la envidia: no pueden soportar a aquellos que han triunfado o que despiertan la admiración de los demás, y que les quitan -injustamente- protagonismo.

Como son personas que toleran muy mal la insatisfacción y los errores, se dejan llevar por una florida capacidad para la fantasía, donde exageran sus capacidades y minimizan sus defectos. En ellas siempre son los mejores y nunca fallan, pero cuando la evidencia del fracaso no les deja otra opción que la de rendirse, se suelen sentir avergonzados y vacíos, y hasta deprimirse por periodos breves, porque más pronto que tarde son capaces de activar sus estrategias racionalizadoras y de recuperarse.

Esta racionalización es su mecanismo de defensa frente al dolor de no triunfar o en caso de haber cometido una acción inaceptable: o bien derivan la culpa a los demás o distorsionan la realidad mediante la construcción de una explicación alternativa a aquélla que les causa dolor. «Han rechazado mi proyecto porque me tienen envidia» o «porque hay intereses ocultos». En su argumentario nunca admitirá que el suyo no sea un proyecto suficientemente bueno.

Es un perfil fácil de encontrar entre personas a las que, durante su infancia y adolescencia, no se les ha enseñado a cooperar, a responsabilizarse, a considerar los derechos, intereses y el bienestar de los demás, en general con referentes adultos con perfil similar. Los narcisos adultos se sienten capacitados para todo, por ello no sienten la necesidad de llevar a cabo un entrenamiento previo, con lo que aumentan las posibilidades de errar. Como esta situación es muy dolorosa, se refugian en fantasías de éxito de tal manera que pueden llegar perder el contacto con la realidad y aislarse.

Las personas con este tipo de personalidad se suelen resistir a recibir un tratamiento terapéutico, excepto cuando las sesiones adoptan un cariz de reconocimiento. En este caso sólo se perpetuaría su patrón narcisista, ya que acudirían a terapia sólo por el reconocimiento obtenido. Las interpretaciones de sus conductas les llevan a padecer una fuerte tensión por los sentimientos negativos que les generan: tienen miedo a ser descubiertos en sus debilidades y no lo pueden soportar, razón por lo que suelen abandonar el tratamiento.

Estrategias de intervención

  • La tendencia a buscar un culpable de sus errores se puede contrarrestar por "efecto del modelado": si el terapeuta o la persona que convive con el narciso asume los errores, el paciente aprende -de alguien a quien valora en cierto grado- que no es necesario sentirse incómodo por haber cometido pequeños fallos ni buscar culpables que reduzcan el malestar.
  • A través de la terapia de pareja o familiar una persona narcisista puede aprender a negociar con los demás y a entender sus necesidades, así como desarrollar formas adecuadas de promover el reconocimiento de la pareja o los hijos.
  • Frente a su hipersensibilidad a la evaluación y la crítica, podemos ayudarle si conseguimos que afronte estas situaciones de forma progresiva y graduada a través de comentarios de baja intensidad y en un marco mayor de reconocimiento («el trabajo que has desarrollado ha sido espectacular, aunque pienso que lo mejoraría aún más si...»), o haciendo que sea él mismo quien realice esa crítica sobre su trabajo («¿se te ocurre alguna forma más de mejorar?»).
  • Para corregir su tendencia a los pensamientos dicotómicos (o está perfecto o es una basura), hay que enseñarle a valorar lo que está bien y mal. Es el paso de esta expresión: «la paella ha salido fatal», -con independencia de quien la haya cocinado- a la siguiente: «tiene muy buen gusto, pero le sobra sal».
  • Resultan muy útiles las intervenciones paradójicas que redirigen la patología contra sí misma, creando un círculo sin salida: si le ayudamos a que perciba el sentimiento de grandeza como una necesidad, ésta entra en conflicto con su autoimagen de fortaleza.

Los pensamientos de Narciso

Si pudiéramos 'escuchar' los pensamientos más característicos de las personas narcisistas, nos encontraríamos con afirmaciones que sonarían así:

  • "Soy una persona muy especial".
  • "Puesto que soy superior, tengo derecho a un trato y privilegios especiales".
  • "A mí no me obligan las reglas que valen para los demás".
  • "Es muy importante obtener reconocimiento, elogio y admiración".
  • "Si los demás no respetan mi estatus, deben ser castigados".
  • "Todos deben satisfacer mis necesidades".
  • "Es intolerable que no se me tenga el debido respeto o que no consiga aquello a lo que tengo derecho".
  • "Las otras personas no merecen la admiración o la riqueza que tienen".
  • "Las personas no tienen ningún derecho a criticarme".
  • "Mis necesidades están por encima de las de cualquier otro".
  • "Sólo me comprenden las personas tan inteligentes como yo".

 

 

 

 

49-

 


Poner límites a niños y adolescentes: Los niños también necesitan límites

El abandono de tácticas excesivamente autoritarias no debe desembocar en una permisividad contraproducente para padres e hijos

Una de las grandes dudas de padres y madres en la educación y socialización de sus hijos e hijas es referente a los límites que deben imponerles en sus actitudes y comportamientos. ¿Cuándo hay que recriminar, advertir o castigar a un niño? ¿En qué momento el ejercicio de la autoridad pasa de lo necesario a lo abusivo? ¿Cómo podemos guiar a nuestros hijos sin generar tensiones innecesarias? Las preguntas se amontonan y no siempre se encuentran respuestas. Un primer paso para afrontar estas dificultades consiste en tomar conciencia de que no es beneficioso, para pequeños ni para adultos, proteger y excusar por sistema la actitud de los hijos e hijas.

Las consecuencias de la permisividad total y la sobreprotección pueden ser muy negativas. He aquí dos ejemplos reales y cada vez más habituales. En el primer caso, un niño de unos ocho años se acerca a una mochila en un centro comercial y le arranca un elemento decorativo. El dependiente le llama la atención y le pide que se lo devuelva. El niño acude a su padre diciendo que el empleado le ha maltratado. Acto seguido, el padre se encara con el dependiente y le desautoriza de malos modos, en público y delante de su hijo. ¿Qué aprende este niño? Que su padre le defenderá aunque se comporte mal. Es decir, que portarse mal no está mal.

En el segundo, un padre es juzgado por abofetear a un profesor. La razón: el docente había amonestado a su hija porque no quería entrar en clase tras el recreo. El padre no acude al juicio. El profesor no pide sanción: sólo quería que el progenitor le pidiera disculpas delante de su hija, para que ésta supiera la diferencia entre un comportamiento correcto y otro incorrecto. Pero no hay disculpas y el profesor ha cambiado de colegio. La niña sigue en el centro.

Del autoritarismo a la libertad

Estos son sólo dos muestras de un fenómeno social creciente y preocupante que no tiene una sola explicación. Muchos investigadores aseguran que la experiencia familiar de los actuales progenitores ha influido de forma notable. Hace veinte años, adultos formados con una educación familiar estricta se estrenaron en la tarea de ser padre o madre, convencidos de que había que superar el autoritarismo que habían sufrido. Eso empujó a muchos de ellos a dejar hacer, a no llevar la contraria al hijo o hija para que no sufriera traumas psicológicos, a no usar los castigos como método de aprendizaje, a satisfacer caprichos, a proteger a los hijos e incluso desprestigiar en algunos casos a otros educadores, principalmente maestros.

La tolerancia a la frustración y el autocontrol

En la educación de un hijo no se pueden evadir las normas ni la jerarquía. Un niño aprende que cuando su madre o su padre dicen que no, esa decisión es inamovible. La frustración que le generará es inevitable, pero debe aprender a tolerarla y convivir con ella porque las normas son precisamente las que le dan seguridad y le enseñan a confiar en un criterio sólido.

Ante una pataleta o un enfado, se le puede ignorar hasta que recobre la calma, pero no celebrar que se ha tranquilizado ni negar el conflicto. Tras perder el autocontrol y recuperar la tranquilidad, el niño aguarda expectante. La indiferencia le dolerá más que un castigo ponderado, por lo que conviene hacerle ver lo estéril de su comportamiento con un ejercicio de la autoridad que le permita aprender algo de la experiencia.

Poner límites a las conductas, no a los sentimientos

Los niños necesitan ser guiados por los adultos y para ello es fundamental establecer reglas con las que fortalecer conductas y lograr su crecimiento personal. Los límites se deben orientar al comportamiento del niño, no a la expresión de sus sentimientos. Se le puede exigir que no haga algo, pero no se le puede pedir, por ejemplo, que no sienta rabia o que no llore. Los márgenes deben fijarse sin humillar al niño para que no se sienta herido en su autoestima. Por eso, no se debe descalificar ("eres un tonto", "eres malo"...), sino marcar el problema ("eso que haces o eso que dices está mal"). Conviene dar razones, pero no excederse en la explicación. Los sermones no sirven de mucho. Los niños responden a los hechos, no a las palabras. Un gesto de firmeza y serenidad, acompañado de pocas palabras será más efectivo que un discurso.

¿Por qué nos cuesta poner límites a nuestros hijos e hijas?

  • Porque no nos sentimos suficientemente fuertes para enfrentarnos a nuestros hijos.
  • Porque demasiado a menudo somos complacientes con nuestros hijos e hijas para compensar el poco tiempo que les podemos dedicar.
  • Porque cuando nuestra autoestima no pasa por su mejor momento queremos ser aceptados por nuestros hijos.
  • Porque los adultos, el padre y la madre, nos desautorizan mutuamente y seguimos líneas de actuación claramente contradictorias.

Pautas para padres y madres

  • Deben dedicar tiempo a los hijos. Muchas conductas de los hijos no se controlan simplemente porque su padre y su madre no están disponibles para atenderles.
  • El niño tiene que aprender que rebasar los límites puede traer consecuencias negativas para él. En cualquier caso, esas consecuencias deben ser proporcionadas y, a poder ser, inmediatas para que el niño lo entienda perfectamente.
  • En lo posible, las reglas y los castigos deben ser pactados entre los padres y los hijos.
  • La disciplina sólo la pueden ejercer adecuadamente los progenitores que sean capaces de combinar el cariño y el control.
  • Conviene recordar que lo que más influye en nuestros hijos no es lo que les decimos o lo que les hacemos, sino cómo "somos". Por eso, la educación representa no sólo revisar nuestras conductas con ellos, sino nuestra forma de ser como personas.
  • Se precisa un buen clima familiar.
  • Es normal que los niños prueben tanteando a sus padres para comprobar hasta dónde pueden llegar. Es en ese momento cuando más firmes deben mostrarse los padres. Si ceden, luego será muy difícil dar marcha atrás.
  • Todo ello incluye la necesidad de que los padres sean razonablemente flexibles, según las circunstancias y la edad.
  • Los efectos de no poner límites moldean a un niño que nunca tiene suficiente, que exige cada vez más y que tolera cada vez peor las negativas, un niño que crece con una escasa o nula tolerancia a la frustración.







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Quimioterapia

Un porcentaje reducido de pacientes sometidos a quimioterapia muestra síntomas adversos en sus funciones cerebrales

El tratamiento químico del cáncer, conocido como quimioterapia, salva muchísimas vidas. A pesar de ello, es poco específico y puede poner en riesgo órganos y tejidos sanos del paciente. Recientemente se ha dado un paso más en el conocimiento de cómo actúa la quimioterapia sobre el sistema nervioso central que servirá, aseguran los expertos, para diseñar terapias más seguras.

  • Autor: Por MALEN RUIZ
  • Fecha de publicación: 19 de mayo de 2008


- Imagen: This lucid moment -

Los especialistas saben muy bien que una proporción, aunque pequeña, de pacientes a los que se les administra quimioterapia muestra síntomas adversos en sus funciones cerebrales, tanto durante el tratamiento como una vez terminado, incluso pasados varios años. Los pacientes suelen ser conscientes de que sus funciones cognitivas, incluida la memoria, empeoran cuando están recibiendo quimioterapia. Al principio, los médicos pensaban que se debía a factores como el estrés o la depresión que acompañan a menudo al cáncer.

Sin embargo, recientemente se ha demostrado que se trata de un efecto real de la enfermedad y de su tratamiento, explica la especialista Christina A. Meyers, en la revista "Journal of Biology". Lo que todavía falta por conocer mejor son los mecanismos que subyacen en estos casos de afectación neurológica, a corto y medio plazo tras la quimioterapia.

El 5-FU

Algunos estudios realizados en animales indicaban que resulta afectado el hipocampo, la parte del cerebro más relacionada con el aprendizaje y la memoria. Sin embargo, se ha visto que los pacientes de cáncer con síntomas de este tipo tienen problemas con los recuerdos y otros aspectos que tienen que ver más con funciones que residen en otras zonas del cerebro, como la materia blanca de la zona frontal.

Un agente comúnmente utilizado en cáncer de colon y de mama causa la muerte celular en algunos tipos de células cerebrales y daño en la mielina

Experimentos realizados por investigadores estadounidenses y publicados en la misma revista indican que un agente comúnmente utilizado en quimioterapia en casos de cáncer de colon y de mama para evitar la proliferación de las células cancerosas, el 5-FU, causa la muerte celular o apoptosis en algunos tipos de células cerebrales, y también produce daños en la mielina.

La mielina es la sustancia que recubre en forma de vainas las conexiones entre neuronas y permite la transmisión de los impulsos nerviosos por el efecto aislante que tiene. Los daños en la mielina se siguen produciendo una vez terminado el tratamiento, porque ya se ha desencadenado un proceso degenerativo, explican los científicos. Tanto Meyers como los investigadores que han hecho los experimentos creen que conocer el mecanismo de acción de los agentes de quimioterapia, y no sólo del ahora estudiado, es muy importante para elegir los tratamientos en cada caso y para intentar proteger el cerebro de sus efectos.

Proceso degenerativo

Los experimentos se realizaron sobre líneas celulares en laboratorio y también sobre ratones. En los ratones se observó un gran aumento temporal de la apoptosis en varias regiones del cerebro, que desapareció a los 56 días de la inyección de la sustancia. También se observó una menor proliferación celular en zonas del cerebro donde ésta se produce normalmente. En un experimento más detallado se constató el daño a la mielina, progresivo y continuo.

Los autores, liderados por Mark Noble, de la Universidad de Rochester (EE.UU.), indican que esta degeneración no está asociada a la inflamación o al daño vascular, ya observado con anterioridad a través de otros experimentos durante el tratamiento con el 5-FU, sino que parece indicar la existencia de un nuevo mecanismo de actuación. Se han realizado numerosos estudios en animales sobre los efectos de la quimioterapia y los resultados han sido dispares, aunque ya se va acumulando un valioso conocimiento sobre los efectos negativos.

Este último estudio complementa los anteriores al indicar un factor clave, el proceso degenerativo a medio plazo que afecta a la mielina. En pacientes, los datos indican que sufren efectos en las funciones cognitivas al menos un 15% de los tratados con quimioterapia. Durante el tratamiento se ven afectadas la capacidad de atención, la de aprendizaje y la velocidad de proceso de la información recibida. En otro estudio ya se constató que la mitad de los pacientes afectados durante el tratamiento seguía estándolo un año después de terminado éste. Otra investigación encontró efectos hasta cinco años después en algunos casos.

Arsénico contra la leucemia


- Imagen: Tim Snell -

Dentro del arsenal de la quimioterapia disponible para el cáncer está utilizándose desde hace unos años el arsénico, veneno bien conocido, para tratar algunos tipos de leucemia. La utilización de compuestos de arsénico procede de la identificación, en 1992, del principio activo en una medicina tradicional china, que resultó ser precisamente un óxido de arsénico. Sin embargo, hasta ahora se desconocía (al igual que sucede con otros compuestos químicos utilizados en quimioterapia) su mecanismo de acción, según indica la revista "Nature Cell Biology", que publica el primer estudio que desvela su complejidad.

Lo que han identificado los investigadores, de la Universidad de Dundee (Reino Unido) y París (Francia), es la enzima, fruto del tratamiento con arsénico, que a su vez prepara una proteína implicada en el cáncer para que se destruya. Al degradarse esa proteína se frena la enfermedad. Este hallazgo proporciona información crucial sobre el uso del arsénico y sus compuestos en la terapia contra el cáncer y podría ayudar al desarrollo de mejores tratamientos de este tipo.

 

 

 

 

 

 

 

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de Tendencias 21

 

La conciencia se extiende por el cerebro siguiendo un patrón

La actividad neuronal correspondiente a los procesos conscientes, determinada por vez primera por cuatro marcadores

 

La conciencia humana y su relación con el cerebro ha sido hasta ahora un misterio difícil de resolver. Gracias a un experimento realizado con enfermos de epilepsia que, por su patología, llevaban implantados electrodos en lo más profundo del cráneo, científicos del INSERM de Francia han logrado registrar la actividad cerebral correspondiente a un proceso consciente: la lectura de palabras. Así, han conseguido establecer cuatro marcadores en dicha actividad, que diferenciarían la conciencia de la no-conciencia. Estos resultados podrían, por ejemplo, ayudar a buscar señales de conciencia en personas que sufren daño cerebral pero también despejan las dudas sobre la naturaleza de la conciencia: ésta es dinámica y se distribuye por todo el cerebro, y no se encuentra en un lugar específico de éste. Por Yaiza Martínez.

 

La conciencia se extiende por el cerebro siguiendo un patrón
La conciencia es una propiedad emergente de la mente humana, pero cuestiones básicas acerca de ella, como sus tiempos, su localización o la dinámica de los procesos neuronales que permiten el acceso consciente a la información que nos rodea, aún no han sido determinadas.

Esta falta de información se ha subsanado en parte gracias al trabajo realizado por un equipo de neurocientíficos (Raphaël Gaillard, Stanislas Dehaene, Lionel Naccache y otros) de la unidad de “Neuroimaginería Cognitiva” del Institut National de la Santé et de la Recherche Médicale (INSERM).

Estos investigadores han demostrado, por vez primera, que el acceso a la conciencia se expresa, en el cerebro, mediante cuatro marcadores diferentes de actividad cerebral, informa el INSERM en un comunicado.

El hallazgo de dichos marcadores fue posible gracias a los electrodos implantados en los cerebros de un grupo de personas con epilepsia, que previamente habían sufrido esta intervención como consecuencia de su enfermedad, y que se prestaron a ayudar a los científicos en su investigación.

Oportunidad de conocer la conciencia

Según explica al respecto la revista New Scientist, las señales de actividad neuronal detectadas y recogidas por los electrodos parecen demostrar que la conciencia es producto de la actividad coordinada de todo el cerebro y que existiría una “marca de conciencia”, es decir, un patrón de actividad neuronal correspondiente a la conciencia y que vendría determinado por los cuatro marcadores antes mencionados.

En la revista PLOS Biology, donde se ha publicado el artículo que detalla el experimento, se explica que algunos neurocientíficos han argumentado que la conciencia se encuentra en un solo lugar del cerebro, pero que la idea predominante en la actualidad es que la conciencia sería una propiedad más global.

Pero, hasta el momento, probar cualquiera de estas teorías ha resultado un verdadero desafío, dado que las técnicas no invasivas, como la exploración de resonancia magnética o el electroencefalograma, pueden dar información espacial o temporal, pero no ambas.

La única manera de conseguir ambos datos simultáneamente es implantar electrodos en lo más profundo del cráneo, pero por razones éticas esta operación no puede realizarse con personas sanas. La oportunidad brindada por los enfermos de epilepsia ha abierto la puerta a los científicos.

Experimentando con palabras

En el experimento participaron 10 individuos a los que se habían implantado electrodos intracraneales para tratarlos para un tipo de epilepsia que es resistente a los medicamentos.

Mientras que se registraban las señales recogidas por dichos electrodos, los investigadores fueron proyectando palabras ante los ojos de los participantes, durante tan sólo 29 milisegundos. Estas palabras podían ser amenazadoras (matanza, ira) o emocionalmente neutras (primo, ver).

Los vocablos a veces iban precedidos y seguidos de “máscaras” visuales, que evitaban que las palabras fueran procesadas de manera consciente (percepción subliminal), y otras veces podían verse con claridad, esto es, que las palabras podían ser procesadas conscientemente.

Los participantes debían presionar un botón para indicar la naturaleza de cada vocablo, lo que permitió a los científicos confirmar si habían sido conscientes de él o no.

Cuatro marcadores

En total, los investigadores recibieron información de 176 electrodos, que cubrían casi la totalidad del cerebro de los participantes. Así, pudieron establecer que la conciencia de las palabras percibidas podía asociarse a los siguientes cuatro marcadores.

En primer lugar, durante los primeros 300 milisegundos del experimento, la actividad cerebral fue muy similar tanto durante las tareas conscientes como durante las tareas no inconscientes, lo que indica que el proceso de conciencia tarda más o menos ese tiempo en comenzar.

Inmediatamente después, diversos tipos de actividad cerebral se produjeron (oscilaciones tardías y prolongadas y aumento de la potencia en las frecuencias gamma), pero sólo con aquellas palabras de las que los participantes habían sido conscientes y no con las otras.

También se constató un aumento tardío y prolongado de las oscilaciones simultáneas (sincronías) de dos áreas cerebrales distantes, en las frecuencias beta. Por último, se reveló un aumento tardío y prolongado de la comunicación recíproca entre áreas cerebrales distantes.

Un proceso convergente y dinámico

Dado que estos marcadores sólo se registraron cuando los voluntarios fueron conscientes de las palabras, Gaillard y sus colaboradores señalan que los cuatro supondrían una “marca o patrón de la conciencia”.

Tal y como explican los investigadores en el comunicado del INSERM, estos cuatro marcadores, que aparecen 300 milisegundos después de la percepción de una palabra, reflejarían una cooperación cerebral intensa.

Esta convergencia de marcadores caracterizaría el proceso de la conciencia y aportaría una visión más moderna de ésta. En lugar de buscar un sitio específico donde encontrarla, la conciencia deberá ser considerada una dinámica general y distribuida de la actividad cerebral, concluyen los investigadores.

Bernard Baars neurocientífico del Neuroscience Institute in San Diego, California, que en 1983 propuso una teoría sobre la conciencia como un “lugar de trabajo global” (en lugar de que la conciencia esté localizada en único punto del cerebro), afirma en Newscientist estar “emocionado por estos resultados” que, según él, proporcionan la “primera evidencia realmente sólida y directa” de su teoría.

Baars apunta, además, que el hallazgo de esta “marca de conciencia” podría ayudar a buscar señales de conciencia en personas que sufran daño cerebral o en niños y animales con la ayuda de técnicas no invasivas, como el electroencefalograma.

 

Jueves 19 Marzo 2009

Yaiza Martínez

 

 

 

 


 

 

 

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de Tendencias 21

 

 

 

La sal puede ser un antidepresivo natural  12/03/2009


Una investigación realizada por científicos de la Universidad de Iowa, en Estados Unidos, ha revelado que cuando las ratas tienen deficiencia de sodio cloruro (o sal de mesa) no disfrutan de actividades de las que normalmente sí disfrutarían, como beber agua azucarada.

Este hecho induce a pensar que el déficit de sal puede provocar uno de los síntomas clave asociados con la depresión, explican los investigadores: la pérdida de interés por actividades que habitualmente nos resultan agradables.

Por otro lado, si la sal fuera realmente una sustancia que sube el estado de ánimo se explicaría porqué siempre tendemos a consumirla en exceso, a pesar de sus contraindicaciones para la presión sanguínea o las enfermedades coronarias (se calcula que consumimos de media 10 gramos de sal al día, cuando lo recomendable serían 4 gramos).

Los experimentos realizados con las ratas mostraron asimismo cambios similares en la actividad cerebral tanto si las ratas estaban expuestas a drogas como si lo estaban a un déficit de sal. Estos resultados sugieren que la sal puede incluso ser una sustancia adictiva.




Yaiza Martínez





 


 

 

 

 

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de Tendencias 21

 

 

Confirman que existe una predisposición genética a los trastornos de ansiedad

Dos polimorfismos genéticos aparecen vinculados a la susceptibilidad ante el miedo y a la incapacidad de superarlo


Un experimento llevado a cabo por científicos suecos y alemanes con casi 50 voluntarios ha demostrado que dos polimorfismos genéticos tendrían un efecto en la manera en que los humanos aprendemos el miedo y después lo superamos. Los polimorfismos son variaciones en la secuencia de un lugar determinado del ADN que pueden relacionarse con la susceptibilidad a enfermedades comunes. Los polimorfismos de dos genes: el gen transportador de serotonina y el gen COMT, afectarían en concreto a nuestra capacidad de gestionar el temor y, por tanto, demostrarían que existe una predisposición genética a los trastornos de ansiedad en algunos individuos. Por Yaiza Martínez.



El Grito de Eduard Munch.
Un estudio realizado por científicos suecos y alemanes sugiere que existiría una predisposición genética a los trastornos de ansiedad en algunos individuos. A través de un experimento llevado a cabo con casi 50 voluntarios, se ha descubierto que dos polimorfismos genéticos tienen un efecto directo en la manera en que los humanos aprendemos el miedo y después lo superamos.

Para llegar a esta conclusión, la psicóloga Tina B. Lonsford y sus colaboradores del Instituto Karolinska, en Suecia, y de la Universidad de Greifswald, en Alemania, analizaron en primer lugar los polimorfismos genéticos de dos genes concretos.

Estos polimorfismos son las variaciones en la secuencia de un lugar determinado del ADN entre individuos de una población, y dan lugar a cambios en la forma en que un gen particular funciona y, por tanto, pueden relacionarse con la susceptibilidad a enfermedades comunes. Pero también pueden asociarse con otras características, como la forma en que el miedo es aprendido y cómo éste es vencido posteriormente, según se desprende de esta investigación.

Se cree que muchos síntomas de los trastornos de ansiedad son aprendidos, e investigaciones anteriores realizadas utilizando el método del condicionamiento de miedo pauloviano (por el que se aprende a temer un determinado estímulo), han demostrado que los individuos diagnosticados con trastornos de ansiedad aprenden más rápidamente a temer a un estímulo y luego tienen más dificultades que otras personas para superar el miedo adquirido. Es decir, se ha supuesto que habría una predisposición genética previa en nuestra forma de gestionar el temor.

A nivel cerebral también está determinada desde hace tiempo la “biología” del miedo. Según explican los investigadores en un artículo publicado por Psychological Science, se sabe que la amígdala (región del cerebro situada en la profundidad de los lóbulos temporales) es la estructura central de adquisición del miedo, mientras que las áreas corticales prefrontales son las responsables de su extinción.

Neurotransmisores condicionados

Para descifrar el papel de la genética en el miedo, tal como explica la Association for Psychological Science (aps) en un comunicado, los investigadores suecos y alemanes se centraron en los polimorfismos que presentan dos genes que se cree juegan un papel en los trastornos de ansiedad: el gen transportador de serotonina y el gen COMT (gen de la proteína catecol-O-metiltransferasa).

La serotonina es un neurotransmisor (biomolécula que permite la transmisión de información entre las neuronas) relacionado con la regulación de nuestro estado de ánimo.

El transportador de serotonina es el objetivo de los llamados inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina (SSRI) (antidepresivos que se utilizan para tratar la ansiedad y la depresión), y es también un gen que alberga un polimorfismo común. Este polimorfismo puede aparecer en dos versiones diferentes que difieren en su extensión: la versión más corta del gen (que supone una menor generación de serotonina) se relaciona con un grado más alto de neurosis y de ansiedad.

Por su parte, la enzima COMT está vinculada con la descomposición de la dopamina (otro neurotransmisor), una sustancia esencial para el aprendizaje, la motivación y la búsqueda de recompensa.

Un polimorfismo específico en este gen genera mayores niveles de dopamina extracelular en la corteza prefrontal del cerebro, lo que ayuda a la llamada memoria de trabajo (memoria temporal “en línea” que los humanos utilizamos en ciertas tareas y para resolver ciertos problemas), pero también propicia altos niveles de ansiedad.

Experimento con descargas eléctricas

En el experimento realizado para comprobar los efectos y las implicaciones de estos polimorfismos genéticos en el miedo humano, cuarenta y ocho voluntarios fueron sometidos al método de condicionamiento de miedo pauloviano.

A los participantes se les mostró una imagen (A) e, inmediatamente después, se les aplicó una leve descarga eléctrica. También se les mostró otra imagen (B) sin descarga eléctrica asociada.

Así, los voluntarios aprendieron durante el experimento a temer la imagen A, tal y como se evaluó por sus respuestas fisiológicas.

Posteriormente, para probar si este aprendizaje del miedo podía ser superado, los participantes volvieron al laboratorio al día siguiente. De nuevo, se les mostraron las mismas imágenes, pero no se les aplicó descarga eléctrica alguna. Si sus respuestas fisiológicas al miedo habían desaparecido, eso significaba que habían superado el temor.

Por otro lado, a todos los participantes se les tomaron muestras de sangre y se analizaron las variantes genéticas de los dos polimorfismos estudiados en cada uno de ellos.

Resultados

Los resultados mostraron que, mientras que los participantes con una versión más corta del gen transportador de serotonina desarrollaron una respuesta fisiológica muy fuerte a la imagen A (sintieron más miedo), los voluntarios con una versión más larga en este gen no presentaron una respuesta fisiológica tan fuerte (sintieron menos miedo).

La variación del gen de la enzima COMT fue por su parte asociada con la extinción del miedo: los voluntarios con este polimorfismo fueron capaces de superar muy rápidamente sus temores, mientras que los voluntarios con la otra variante no pudieron hacerlo.

Según los científicos, estos hallazgos tendrían interesantes implicaciones para la comprensión de las interacciones entre genes y entorno en el desarrollo y el tratamiento de los trastornos de ansiedad.

Asimismo, sugieren que individuos con polimorfismos específicos podrían ser más susceptibles a los trastornos de ansiedad siendo más propensos a tener miedo y menos capaces de superar los temores adquiridos.



Sábado 14 Marzo 2009
Yaiza Martínez





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Un pequeño fragmento de ADN puede provocar el autismo o la esquizofrenia

Una investigación desarrollada con chips de ADN descubre el origen de algunos defectos genéticos


Un pequeño fragmento del cromosoma 1 puede ocasionar la esquizofrenia o el autismo, según una investigación realizada mediante chips de ADN. Gracias a este tecnología se ha descubierto, entre los más de 200 millones de pares de bases o “letras” que contiene el cromosoma 1 (que es el cromosoma humano más grande, con más de 3.100 genes), un pequeño fragmento que es particularmente propicio a los errores: el llamado 1q21.1. Cuando el cromosoma 1 se duplica durante la división normal de la célula, este fragmento tiende demasiado a “replicarse mal”, generando copias extra o menos copias de lo necesario. Los científicos esperan que entender las consecuencias de los fallos en minúsculos fragmentos de ADN permita desarrollar nuevos tipos de medicamentos y, también, tratamientos más personalizados. Por Yaiza Martínez.



Chip de ADN. Fuente: Wikimedia Commons.
Los científicos han conseguido establecer una relación entre un pequeño fragmento de ADN y la esquizofrenia, el retraso mental y el autismo, lo que podría cambiar la perspectiva desde la que se contemplan actualmente las enfermedades, señala un artículo publicado en la revista Technology Review, del Instituto Tecnológico de Massachussets (MIT).

Bajo el título “A hole in the genome” (“un agujero en el genoma”), el artículo explica que, entre los más de 200 millones de pares de bases o “letras” que contiene el cromosoma 1 (que es el cromosoma humano más grande, con más de 3.100 genes), existe un pequeño fragmento de ADN que es particularmente propicio a los errores: el llamado 1q21.1.

Cuando el cromosoma 1 se duplica durante la división normal de la célula, al parecer, este fragmento tiende demasiado a “replicarse mal”, generando copias extra o menos copias de lo necesario.

Estos errores minúsculos pueden tener un impacto enorme en la gente que los porta. Diversos estudios realizados en los últimos años han demostrado, de hecho, que los fragmentos extra o perdidos de ADN en la región del 1q21.1 suponen el riesgo de desarrollar una amplia gama de trastornos psiquiátricos y neurológicos, entre ellos, el autismo, la esquizofrenia y el retraso mental.

Cambio de dirección en las investigaciones

El descubrimiento de que una única pieza de ADN puede producir diversas consecuencias para la salud abre nuevas vías en el estudio de las enfermedades: ahora, los científicos en lugar de centrarse sólo en hallar un desperfecto genético común en las personas con una enfermedad particular, han empezado a buscar las diversas enfermedades que puede producir un solo defecto genético, en personas distintas.

Estos estudios sugieren que incluso pacientes con diagnósticos diversos podrían compartir un problema biológico común. Mark Daly, un genetista del Broad Institute de Cambridge explica en Technology Review que los especialistas se han dado cuenta de que, en la búsqueda de las bases moleculares de la enfermedad, resultaría provechoso analizar las conexiones entre fenotipos (manifestaciones del genotipo) aparentemente no relacionados.

Daly y sus colaboradores descubrieron el año pasado, por ejemplo, que un solo fragmento de ADN del cromosoma 16 (los humanos tenemos un total de 46 cromosomas) sería responsable del riesgo de varios trastornos cerebrales.

Aunque los médicos sabían desde hace tiempo que anomalías estructurales de nuestro genoma pueden provocar problemas de desarrollo y enfermedades (por ejemplo, una copia extra del cromosoma 21 provoca el síndrome de down), hasta hace sólo unos años la tecnología no ha estado preparada para profundizar en el ADN.

Cromosoma 1.
Avances tecnológicos

La llegada de los llamados chips de ADN ha cambiado mucho el panorama. Estos chips consisten en una superficie sólida a la que se unen fragmentos de ADN y se utilizan para averiguar la expresión de los genes estudiados, ya que pueden registrar los niveles de miles de ellos de manera simultánea.

Los chips de ADN han permitido a los científicos buscar desperfectos estructurales en el ADN que resultan invisibles al microscopio. Estos errores son distintos a los cambios en una letra particular, que son los cambios que hasta hace poco se estudiaban para encontrar el origen genético de las enfermedades. Su tamaño puede además variar, abarcando desde sólo una parte de un gen hasta genes enteros.

La región 1q21.1 está considerada hoy día, a partir de los estudios con chips de ADN, uno de los “puntos calientes” del genoma, por su tendencia a la inestabilidad estructural y, también, porque dicha inestabilidad, en su caso, puede dar lugar a múltiples problemas.

Heather Mefford, una genetista pediátrica de la Universidad de Washington en Seattle, ha recopilado datos de variaciones de esta región en laboratorios genéticos clínicos de todo el mundo. Así, ha podido constatar que 25 pacientes de una muestra de un total de 5.000 personas con autismo, retraso mental y otras anomalías congénitas habían perdido el mismo fragmento dentro de dicha región.

Es un porcentaje pequeño, ciertamente, pero nadie en un grupo de tamaño similar y de personas sanas era portador del mismo error genético, lo que significa que el fallo en el 1q21.1 sería la causa, al menos parcialmente, de los problemas de estos pacientes, explican los científicos.

Trabajo por hacer

La razón de que los errores genéticos en la región 1q21.1 tengan tantas consecuencias radicaría en que esta región del ADN se encuentra rodeada por secuencias repetitivas propensas a la re-disposición o recolocación. Contiene al menos ocho genes conocidos, cuyas funciones son en su mayoría desconocidas.

Sin embargo, Mefford señala que, claramente, esta región del genoma debe contener uno o más genes importantes para el desarrollo cognitivo normal. Los resultados de sus investigaciones aparecieron publicados, a finales de 2008, en el New England Journal of Medicine.

Los científicos esperan que entender los mecanismos subyacentes afectados por la pérdida o la duplicación de fragmentos de ADN permita desarrollar nuevos tipos de medicamentos. Pero parece que aún queda mucho trabajo por hacer para aclarar del todo la cuestión.

De momento, el descubrimiento de que ciertas enfermedades puedan tener el mismo origen biológico explicaría porqué, por ejemplo, los miembros de una misma familia pueden sufrir todos trastornos mentales, y también porqué estos trastornos no son siempre los mismos en los distintos miembros de un solo grupo familiar.

Identificar el desperfecto biológico común sería crucial, pero también quedan por definir otros factores detonantes de las enfermedades, como el entorno, las variaciones en otras partes del genoma, o la versión del gen heredada del otro progenitor.

Tratamientos específicos

Una mejor comprensión de las consecuencias moleculares de errores en la región 1q21.1 podría cambiar los diagnósticos de trastornos como el autismo o la esquizofrenia. Sin embargo, de momento, sería sólo en los contados casos en que la gente con estas enfermedades presenta errores en la duplicación de dicha región.

A pesar de eso, los científicos tienen la esperanza de que, a medida que se vayan relacionando más variaciones genéticas con estos trastornos, las caracterizaciones genéticas se conviertan en herramientas cada día más útiles, para la predicción del mejor tratamiento para cada paciente en particular.


Viernes 06 Marzo 2009
Yaiza Martínez







 

 

 

 

 

43-

 

 

de tendencias 21

Consiguen penetrar en la memoria a corto plazo

Científicos "adivinan" aspectos de objetosrecordados por otras personas

 

Un equipo de psicólogos norteamericanos ha conseguido “adivinar” las características recordadas de objetos vistos por una serie de participantes en un estudio. Así, si dichos participantes recordaron la orientación o el color de un objeto que acababan de ver, los investigadores lograron conocer dicha orientación o color, sin que nadie se los dijera. El “milagro” fue posible gracias a la exploración de resonancia magnética funcional (fMRI) y a algoritmos de aprendizaje automático. Con la primera se estableció el patrón de actividad neuronal cuando los participantes recordaban un aspecto de algo que acababan de ver, y con los segundos se descifró la información relacionada con dicho patrón de actividad neuronal. Los resultados permiten concluir que en la percepción de estímulos y el almacenamiento de recuerdos estarían implicadas las mismas áreas cerebrales. Por Yaiza Martínez.

 

Interpretación de la actividad de la corteza visual del cerebro reflejada en la pantalla del ordenador. Fuente: Universidad de Oregón.
Un equipo de psicólogos de la Universidad de Oregón y de la Universidad de California en San Diego (UCSD) ha conseguido, mediante exploración de resonancia magnética funcional (fMRI), ver qué información guardan las personas en la memoria.

La fMRI es una tecnología que permite medir la respuesta hemodinámica cerebral (esto es, los flujos de sangre que se ponen en marcha en el cerebro) asociada a la actividad neuronal. Los patrones de dicha actividad “hablan” a los científicos, puesto que tienen una correspondencia con el tipo de información que el cerebro está procesando.

En concreto, los investigadores norteamericanos estudiaron los “datos” que una serie de personas grabaron en su “memoria a corto plazo”. La memoria humana, que genera recuerdos cuando las neuronas integradas en un circuito refuerzan la intensidad de las sinapsis (uniones entre ellas), puede ser a corto o a largo plazo.

Dos tipos de memoria

La primera es el tipo de memoria que usamos “sobre la marcha”, para recordar lo que tenemos que comprar en el supermercado o para memorizar un número de teléfono, por ejemplo.

La segunda, que es consecuencia de un reforzamiento permanente de la sinapsis gracias a la activación de ciertos genes y a la síntesis de las proteínas correspondientes, es la estructura en la que se almacenan recuerdos vividos, los conocimientos acerca del mundo, las imágenes, los conceptos, las estrategias de actuación, etc.

Se ha calculado que el cerebro humano puede almacenar tal cantidad de información como para llenar unos veinte millones de volúmenes, como las mayores bibliotecas del mundo.

En lo que se refiere a la memoria a corto plazo, explican los investigadores en un comunicado emitido por la Universidad de Oregón, los humanos somos capaces de elegir qué datos o qué información almacenamos en ella.

Por otro lado, el análisis de los flujos sanguíneos del cerebro mediante la fMRI, permite identificar colores específicos o la orientación de los objetos que los observadores guardan en este tipo de memoria.

Cómo se hace

En los experimentos realizados, los participantes visualizaron estímulos durante un segundo y, una vez desparecido éstos, almacenaron en su memoria un aspecto específico de ellos.

Durante diez segundos después de cada exposición, los investigadores registraron la actividad cerebral mientras dichos participantes almacenaban su selección en su memoria a corto plazo.

Este proceso se reflejó en la corteza visual del cerebro, concretamente, en un área que se cree ayudaría al mantenimiento de los detalles visuales de nuestros recuerdos. Pero de dos formas distintas, en función del tipo de información almacenada.

Así, si los participantes guardaban información acerca de la orientación de los objetos presentados, aparecía un patrón de actividad concreto en la actividad cerebral que no tenía nada que ver con el patrón de actividad relacionado con la información sobre el color.

Por el contrario, si los participantes elegían recordar el objeto por el color, la información (o patrón de actividad neuronal) relacionada con la orientación del objeto se perdía completamente.

Recuerdos descifrados

Este control voluntario en la selección de aspectos de los recuerdos está en concordancia con investigaciones previas que habían documentado la capacidad limitada de lo que puede ser almacenado en nuestra memoria cada vez. Las personas, explican los investigadores, eligen lo que es relevante para ellos a la hora de memorizar.

Utilizando algoritmos de aprendizaje automático (que permiten a los ordenadores “aprender”) para examinar los patrones de activación de la corteza visual anterior del cerebro, que está relacionada con el recuerdo de diferentes estímulos, se pudo predecir con exactitud los aspectos recordados por los participantes, explicaron los científicos.

¿Pero cómo? En primer lugar, los incrementos en el flujo sanguíneo del cerebro, visualizados gracias a la fMRI, fueron medidos en voxels, que son pequeñas unidades tridimensionales. Estas unidades fueron dispuestas en una cuadrícula también de tres dimensiones.

Diversos vectores de esta cuadrícula, correspondientes a cada neurona, respondieron cuando los sujetos veían y almacenaban los aspectos escogidos de cada estímulo u objeto presentado.

Estas respuestas presentaron un patrón de actividad neuronal, situado en la parte posterior del cerebro, a partir del cual se pudo precisar qué aspectos estaban siendo almacenados en la memoria a corto plazo de cada participante.

Confluencia de estudios

Recientemente, otro grupo de científicos, de la Universidad Vanderbilt, también en Estados Unidos, obtuvo resultados similares en una investigación sobre la que publicó recientemente un artículo la revista Nature.

En este caso, el neurocientífico Frank Tong y sus colaboradores, fueron capaces de predecir con una exactitud del 80% qué patrones almacenaba cada individuo en su memoria, 11 segundos después de que los participantes vieran un estímulo.

La diferencia con el trabajo de los investigadores de la UCSD, es que Tong y su equpo sólo consiguieron determinar la orientación de los estímulos, y no otros aspectos visuales de éstos.

La principal conclusión que se extrae de ambos estudios es que las mismas áreas cerebrales estarían implicadas tanto en la percepción de estímulos como en el almacenamiento de nuestros recuerdos.

 

Viernes 27 Febrero 2009

Yaiza Martínez

 

 

 

 

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Un extraño ruido detectado por el GEO 600 podría probar que vivimos en un holograma

El detector de Hanóver quizá se haya topado con el límite fundamental del espacio-tiempo

 

El detector de ondas gravitacionales GEO 600, de Hanóver, en Alemania, registró un extraño ruido de fondo que ha traído de cabeza a los investigadores que en él trabajan. El actual director del Fermilab de Estados Unidos, el físico Carl Hogan, ha propuesto una sorprendente explicación para dicho ruido: proviene de los confines del universo, del rincón en que éste pasa de ser un suave continuo espacio-temporal, a ser un borde granulado. De ser cierta esta teoría, dicho ruido sería la primera prueba empírica de que vivimos en un universo holográfico, asegura Hogan. Nuevas pruebas han de ser aún realizadas con el GEO 600 para confirmar que el misterioso ruido no procede de fuentes más obvias. Por Yaiza Martínez.

 

Gran espejo. Los componentes ópticos del haz de láser del GEO600 están hechos de cuarzo fundido. Fuente: Instituto Albert Einstein de Hanóver.
En 2006, Tendencias21 publicaba un artículo en el que se aunciaba la puesta en marcha del GEO 600 de Hanóver, en Alemania, un detector de ondas gravitacionales que se creía podía revolucionar la astronomía. La misión del GEO 600 consistía en detectar de manera directa lo que nunca antes había sido detectado: las elusivas ondas gravitacionales, que son ondulaciones del espacio-tiempo producidas por un cuerpo masivo acelerado –como un agujero negro o una estrella de neutrones- y que se transmiten a la velocidad de la luz. Estas ondas gravitacionales fueron predichas por la Teoría de la Relatividad de Einstein, pero en realidad sólo se han podido recoger evidencias indirectas de ellas.

Tampoco el GEO600, en sus años de funcionamiento, ha conseguido detectar de forma directa las ondas gravitacionales pero, según publicó recientemente la revista Newscientist quizá, casualmente, se haya topado con el más importante descubrimiento de la física en los últimos 50 años.

Gigantesco holograma cósmico

Un extraño ruido detectado por el GEO600 trajo de cabeza a los investigadores que trabajan en él, hasta que un físico llamado Craig Hogan, director del Fermi National Accelerator Laboratory (Fermilab), de Estados Unidos, afirmó que el GEO600 se había tropezado con el límite fundamental del espacio-tiempo, es decir, el punto en el que el espacio-tiempo deja de comportarse como el suave continuo descrito por Einstein para disolverse en “granos” (más o menos de la misma forma que una imagen fotográfica puede verse granulada cuanto más de cerca la observamos).

Según Hogan, “parece como si el GEO600 hubiese sido golpeado por las microscópicas convulsiones cuánticas del espacio-tiempo”. El físico afirma que si esto es cierto, entonces se habría encontrado la evidencia necesaria para afirmar que vivimos en un gigantesco holograma cósmico.

La teoría de que vivimos en un holograma se deriva de la comprensión de la naturaleza de los agujeros negros y, aunque pueda parecer una teoría absurda, tiene una base teórica bastante firme.

Los hologramas de las tarjetas de crédito y billetes están impresos en películas de plástico bidimensionales. Cuando la luz rebota en ellos, recrea la apariencia de una imagen tridimensional. En la década de 1990, el físico Leonard Susskind y el premio Nobel Gerard ‘t Hooft sugirieron que el mismo principio podría aplicarse a todo el universo.

Unidades de información

Según esta teoría, nuestra experiencia cotidiana podría ser una proyección holográfica de procesos físicos que tienen lugar en una lejana superficie bidimensional. Desde hace algún tiempo, los físicos han mantenido que los efectos cuánticos podrían provocar que el continuo espacio-tiempo convulsionara descontroladamente a escalas muy pequeñas. A estas escalas, la red espacio-temporal podría granularse, y estar compuesta de diminutas unidades (similares a los píxeles) de un tamaño de aproximadamente cien trillones de veces el tamaño del protón.

Si el ruido captado por el GEO600 ha registrado estas hipotéticas convulsiones, según Hogan, la descripción del espacio-tiempo cambiaría radicalmente. Eso supondría considerar el espacio-tiempo como un holograma granulado, y describirlo como una esfera cuya superficie exterior estaría cubierta por unidades del tamaño de la longitud de Planck (distancia o escala de longitud por debajo de la cual se espera que el espacio deje de tener una geometría clásica).

Cada una de estas “piezas” del mosaico universal sería, asimismo, una unidad de información. Y, según el principio holográfico, la cantidad total de información que cubre el exterior de dicha esfera habría de coincidir con el número de unidades de información contenidas en el volumen del universo.

Detección posible o error de fondo

Teniendo en cuenta que el volumen del universo esférico sería mucho mayor que el volumen de la superficie exterior, este galimatías se complica aún más. Pero Hogan también señala una solución para este punto: si ha de haber el mismo número de unidades de información o bits dentro del universo que en sus bordes, los bits interiores han de ser mayores que la longitud de Planck. “Dicho de otra forma, el universo holográfico sería borroso”, explica el físico.

 

El rayo láser del detector de ondas gravitacionales sólo puede verse con un dispositivo especial. Fuente: Wolfgang Filser/Max Planck Society.
La longitud de Planck ha resultado demasiado pequeña para ser detectada hasta la fecha, pero Hogan afirma que el GEO600 ha podido registrarla porque la “proyección” holográfica de la granulosidad podría ser mucho mayor, de alrededor de entre 10 y 16 metros.

Lo que ha detectado el GEO600, en definitiva, podría ser la borrosidad holográfica del espacio-tiempo, desde el interior de este universo holográfico. Cierto es que aún está por demostrar que el extraño ruido captado, de frecuencias entre los 300 y 1.500 hertzios, no proceda de cualquier otra fuente, reconoce Hogan.

Esta posibilidad también ha de considerarse, dada la sensibilidad del detector para captar desde el ruido del paso de las nubes hasta el de los movimientos sísmicos terrestres. De hecho, los investigadores del detector se afanan continuamente en “borrar” ruidos de fondo detectados por el GEO600, para poder definir lo importante.

Nuevas pruebas

De cualquier manera, si el GEO600 hubiera descubierto el ruido holográfico procedente de las convulsiones cuánticas del espacio-tiempo, entonces ese ruido obstaculizaría los de detectar las ondas gravitacionales. Sin embargo, por otro lado, el hallazgo podría suponer un descubrimiento incluso más fundamental, sin precedentes en la historia de la física.

Según publicó recientemente la web del GEO600, para probar la teoría del ruido holográfico, la sensibilidad máxima del detector ha sido modificada hacia frecuencias incluso más altas.

Los científicos consideran que el GEO600 es el único experimento del mundo capaz de probar esta controvertida teoría, al menos en la actualidad.

 

Sábado 21 Febrero 2009

Yaiza Martínez

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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Diestros y zurdos: la diferencia está en el cerebro

  
Un 10% de la población es zurda. Los mismos que en el pasado eran obligados a escribir con la mano derecha, hoy son evaluados como más creativos.

 


Barack Obama es el octavo presidente zurdo de Estados Unidos, al igual que  su ex contendor republicano John McCain. Dos políticos que, de haber nacido en otra época, no sólo les habrían amarrado la mano izquierda en la espalda y los habrían obligado a escribir con la derecha, sino que, además, más de alguien habría considerado que tenían condición diabólica. Para suerte de ambos, recientemente se han publicado diversos estudios que destacan las ventajas de quienes usan la  siniestra.

VENTAJAS INTELECTUALES
Entre niños genios hay el doble de zurdos que entre niños normales; la cantidad de zurdos es mucho mayor en campos como la arquitectura y las matemáticas, y en esas mismas área también es mayor la proporción de académicos zurdos.

En un reciente estudio, el profesor de Sicología de la Universidad de Cagliari, en Italia, Antonio Preti, demostró que entre los artistas y músicos la prevalencia de zurdos es mayor que en otras profesiones. "En general, es posible encontrar el doble de personas zurdas dedica a actividades creativas. La incidencia de zurdos baja a la mitad entre aquellos que realizan tareas que prescinden de la creatividad", explica el italiano. Ello, porque pueden desempeñarse de un modo diferente en cuanto a las funciones del cerebro y parecen particularmente aventajados en el área de las emociones y del procesamiento de símbolos. "Considerando que la creatividad tiene relación con estas áreas, eso podría explicar que los zurdos sean más creativos", agrega Preti.

HEMISFERXIOS DIFERENTES
La razón de estas diferentes habilidades obedecen al procesamiento de la información que se desarrolla en ambos hemisferios cerebrales. Mientras el hemisferio izquierdo se aboca mayoritariamente a tareas relacionadas con lo lógico, racional y verbal, en el derecho se desarrolla lo más holístico o intuitivo. Ambos hemisferios determinan en forma cruzada el funcionamiento de nuestro cuerpo, por lo que se dice que una persona diestra tiene como  hemisferio dominante el izquierdo.

Si bien los dos lados realizan un trabajo conjunto, comunicándose a través de las conexiones, la diferencia principal entre zurdos y diestros, a nivel cerebral, podría estar precisamente en cómo fluye la información y en la eficiencia con que recorre nuestro cerebro.

En cuanto a la eficiencia del cerebro, Michael Corballis, doctor en Sicología de la Universidad de Auckland, Nueva Zelandia, dice que lo importante es que algún lado del cerebro domine: "Existen zurdos y ambidiestros que no son capaces de dividir bien las tareas en su cerebro, esto podría tener influencias negativas, como una mayor predisposición al tartamudeo, y menos fluidez al hablar o leer".

 

 

 

 

 

 

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Síndrome de la Abuela Esclava

¿Abusamos de las abuelas? Cargarlas de responsabilidades puede provocarles enfermedades

El Síndrome de la Abuela Esclava es el nombre dado por el profesor Antonio Guijarro, Cardiólogo de la Universidad de Granada a "un cuadro clínico patológico muy frecuente, grave, potencialmente mortal y que afecta a amas de casa en ejercicio activo". Aunque todavía no existen datos exactos, ya que las investigaciones son muy recientes, se trata, según Guijarro, de "una auténtica pandemia" que sufren miles de mujeres de edad avanzada con excesivas responsabilidades familiares.

  • Autor: Por Mª JESÚS MÍNGUEZ PARA CONSUMER.ES
  • Fecha de publicación: 28 de enero de 2003

Demasiadas tareas

En apariencia los síntomas de estas mujeres son externos. Acuden una y otra vez a las consultas médicas por cansancio, hipertensión, subidas repentinas de azúcar, decaimiento o tristeza, pero nunca alcanzan a manifestar que llevan sobre sus espaldas la responsabilidad de sus casas, la de sus hijos y el cuidado de sus nietos. Es este exceso de trabajo, acompañado en la mayoría de los casos con la responsabilidad de hacerse cargo de niños pequeños, lo que les provoca un estrés familiar que no se atreven a confesar.

La falta de sinceridad, tanto hacia los médicos como hacia su propia familia, viene originada por una especial concepción de la responsabilidad, formada por una educación basada en la entrega a la familia. Sin embargo, sus cuerpos ya no soportan tanta tensión. Según Antonio Guijarro, primer médico español que le ha puesto nombre a este síndrome, estas mujeres tienen un perfil muy similar: "vivieron los años de la posguerra y numerosas estrecheces. Se ejercitaron en trabajar y obedecer sin rechistar. Ahora son amas de casa con responsabilidades familiares que les sobrepasan, llegando a extenuarles. Pero no se quejan, porque no estaría bien".

Esa falta de lamentaciones es el principal problema para atajarlo, ya que todas las dolencias intentan curarse con fármacos o incluso hospitalizaciones. Una vez en el hospital y sin cargas domésticas, estas mujeres mejoran de forma muy notable, pero al volver a su rutina cotidiana resurgen los mismos síntomas, o incluso, otras enfermedades. En los casos más extremos de este síndrome, según el profesor Guijarro, una mujer angustiada puede llegar al suicido, ya que no se ven con fuerzas para sobrellevar todas las tareas impuestas, se sienten incapaces, inútiles y con temor a sentir el desprecio de sus seres queridos.

 

Causas

El Síndrome de la Abuela Esclava se produce por un agotamiento excesivo o sobreesfuerzo físico y emocional crónicos. El estrés se refleja por el agobio o "la sobrepresión que nace de esa obligación, con responsabilidad directa, de cumplir simultáneamente varias tareas con eficacia, puntualidad y acierto", según el doctor Guijarro.

Algunas de las causas que pueden provocar este estrés son las siguientes:

  • Realizar trabajos o actividades extra-hogareños, sin liberarse de las obligaciones de ama de casa.
  • Familia numerosa
  • Ancianos, niños o enfermos a su cargo.
  • Hijos que, tras independizarse, vuelven al hogar materno acompañados de pareja y/o hijos.
  • Enfermedades asociadas al natural envejecimiento que limitan la capacidad física y emocional de la paciente.
  • Ausencia o pérdida de ayudas domésticas.
  • Traumatismo emocional: enfermedad grave o fallecimiento de un ser querido. Separación conyugal propia o de un hijo.
  • Deterioro económico: Disminución del poder adquisitivo tras la jubilación. Fracaso de negocios familiares. Pérdidas patrimoniales.
  • Acumulación de obligaciones: Atender a familiares que residen fuera del hogar (hijos, nietos, parientes próximos).

 

Síntomas principales

Estos son algunos de los síntomas comunes en mujeres que padecen este síndrome:

  • Hipertensión arterial de difícil control, con oscilaciones muy bruscas, aparentemente caprichosas.
  • Molestias paroxísticas: sofocos, taquicardias, palpitaciones en el cuello o el tórax, dolores punzantes por el pecho, que cambian de un lado a otro, dificultad para respirar, mareos, hormigueos, desvanecimientos.
  • Debilidad o decaimiento persistentes, un cansancio extremo desproporcionado respecto a sus actividades actuales. En el pasado soportaron tareas mucho más agotadoras sin sentir atisbos de cansancio.
  • Caídas fortuitas: las piernas no pueden sostener el cuerpo y la paciente cae al suelo, generalmente sin perder el conocimiento.
  • Malestar general indefinido: Casi nunca se sienten cómodas, a gusto ni relajadas, sin saber definir exactamente por qué.
  • Tristeza, desánimo, falta de motivación.
  • Descontrol de padecimientos metabólicos, como la diabetes. Alternan unas elevaciones alarmantes de las glucemias con descensos bruscos peligrosos, provocando mareos e incluso coma.
  • Autoinculpación. Se sienten culpables de su incapacidad actual.

Soluciones

Para poder dar solución a una situación de excesivo estrés familiar, el doctor Guijarro aboga por la implicación de la familia y de todo el entorno más cercano, ya que son los propios familiares quienes deben descargar de un exceso de trabajo a la abuela, aunque sin mermar su autoestima.

"La curación o liberación definitiva se alcanza cuando se consigue el equilibrio entre los cometidos asignados a la abuela y su fortaleza física y emocional". De este modo, en el momento en que se cancelan responsabilidades excesivas y se produce un contacto equilibrado con la familia, la mujer con este síndrome siente una notable mejoría. Según Guijarro, este síndrome "se puede curar con tan sólo concienciar a las familias a través de los medios de comunicación. Pacientes que antes habrían venido a la consulta, ahora saben de dónde le vienen tantas molestias y están en disposición de combatirlas".

 

 

Desconfianza en el término

A pesar del interés que ha despertado el libro del profesor Guijarro ("El Síndrome de la Abuela Esclava. Pandemia del siglo XXI"), no todos sus colegas de profesión están de acuerdo con la existencia de este síndrome.

El doctor José Mercé, especialista en Geriatría del Hospital Doctor Peset de Valencia, considera que se le da demasiada importancia a un hecho que es normal. En su opinión es preferible que "los niños estén con los abuelos a que se críen en guarderías, por mucha psicomotricidad que les impongan".

Para este especialista en la Tercera Edad, al contrario de lo que afirma el doctor Guijarro, "los mayores tienen sus propias enfermedades y la relación y el contacto entre los mayores y los nietos provoca que los niños vean la vejez como algo necesario y respetuoso, no como un problema". "Para los niños supone un gran enriquecimiento escuchar las batallitas del abuelo y esto supone perpetuar la tradición de la cultura oral. Contar cosas a los jóvenes inexpertos", añade.

Reconoce que es una responsabilidad para los mayores hacerse cargo de los niños, pero también ayuda a los más pequeños a conocer y responsabilizarse de personas mayores. En este sentido, considera que tan esclava puede considerarse una madre trabajadora o cualquier padre que "sienta el agobio de la responsabilidad de educar a un hijo".

En un punto intermedio entre las dos posturas se encuentra la organización ABUMAR (Abuelos en Marcha) que trata de potenciar la imagen de los abuelos, así como de dignificar su persona hacia los nietos. Esta asociación persigue precisamente el encuentro intergeneracional y defiende la figura del abuelo y los derechos que tiene hacia sus descendientes.

Marisa Viñes, presidenta de la asociación, asegura que debido a enfrentamientos o divorcios, algunos abuelos están privados de ver a sus nietos y de disfrutar de ellos. Viñes reconoce que en su asociación son muchas las abuelas que ayudan a sus hijos y ofrecen una asistencia en las tareas de la casa, pero reconoce que en ningún momento ha conocido casos extremos.

 

 

Testimonio

Josefa, que nació el mismo año en el que comenzó la guerra civil española, tiene 67 años y vive con su marido de 70 años. Su vida es un claro exponente de este síndrome. Ahora padece hipertensión y le acaban de diagnosticar niveles altos de azúcar en la sangre, a pesar de que cuida lo que su marido y ella comen, ya que él es también hipertenso.

Ella se hace cargo de la compra de su hija Mª José, y de llevar al colegio a sus cuatro nietos, dos de cada uno de sus hijos. Esta responsabilidad le supone recogerlos cada mañana temprano: a las 8:30 a unos y a las 8:45 a los otros. Los acerca al colegio y hasta las 12:00 se ocupa de su casa, de la compra, y de los encargos de sus hijos. Con cuatro niños a comer todos los días en casa, esta hora es bastante conflictiva. "Hay días que, por no oírlos, preparo hasta tres comidas diferentes, para que cada uno coma lo que quiera". Josefa los acompaña de nuevo al colegio y, por supuesto, los recoge a las cinco de la tarde.

Afortunadamente, su hijo Luis puede recoger a los más pequeños enseguida pero los nietos más mayores, de 10 y 8 años, se quedan con ella y su marido hasta las siete y media, cuando los del segundo turno (su hija y su yerno) aparecen para llevárselos. A la frenética actividad de cualquier jornada hay que añadir la de los días en que se presenta alguno de sus hijos a comer "y sin avisar", o la de las fiestas especiales, cuando debe quedarse con todos los críos mientras los mayores hacen compras o salen a divertirse.

Según ha contado, los fines de semana se los toma como unas vacaciones, "aunque tampoco puedo descansar demasiado, porque también tengo que atender mi propia casa y a mi marido". Como compensación, Josefa encuentra gratificante que los nietos mayores le cuenten más secretos que a sus padres. Además, "de vez en cuando me dicen que ellos me cuidarán cuando ¡yo sea viejecita y no pueda hacer nada!", añade.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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de consumer eroski

 

 

Síntomas obsesivos en la infancia, trastorno en el adulto

Sufrir obsesiones y rituales compulsivos en la niñez predispone a padecer trastorno obsesivo compulsivo en la edad adulta

Cerca del 8% de los niños sufre obsesiones y rituales compulsivos. Al crecer, por norma general, se produce una remisión definitiva de esta conducta y muy pocos desarrollan el llamado trastorno obsesivo compulsivo (TOC), un mal que sufre el 2% de la población. Sin embargo, ahora un nuevo estudio internacional asegura que la reiteración de estos síntomas durante la infancia podría multiplicar la posibilidad de desarrollar TOC en la edad adulta. Es en esta edad cuando padecer esta enfermedad se convierte en un gran problema, por su cronicidad y difícil tratamiento. Centrar los esfuerzos terapéuticos en estos niños podría ayudar a reducir las cifras de afectados de esta enfermedad.

  • Autor: Por NÚRIA LLAVINA RUBIO
  • Fecha de publicación: 9 de marzo de 2009


- Imagen: tomeppy -

El trastorno obsesivo compulsivo (TOC) es un estado en el que se muestra un sentimiento de compulsión por realizar una acción, persistir en una idea, recordar una experiencia o insistir sin sentido en asuntos abstractos. Este sentimiento, además, causa malestar intenso e interfiere en la vida cotidiana de quien lo padece, tanto en las actividades laborales como en las relaciones sociales y las rutinas diarias. La mayoría de las personas que lo sufren reconocen que sus obsesiones proceden de su propia mente, y se oponen tanto a ellas como a las actitudes compulsivas que se derivan. No obstante, no consiguen evitarlo.

La combinación de las dos palabras, obsesión y compulsión, explica todos estos síntomas y da nombre al trastorno. La primera se refiere a pensamientos, ideas, temores o imágenes que se presentan de forma persistente y recurrente y que causan malestar. Las compulsiones (o rituales compulsivos) se refieren a las conductas o pensamientos repetitivos y estereotipados destinados a reducir el malestar que generan estas obsesiones (lavarse las manos con frecuencia, no pisar determinados sitios al andar, contar de forma insistente o rezar, etc.).

Los principales focos de obsesión son la limpieza y el lavado, la comprobación ante la duda, el coleccionismo y la acumulación sin medida, el recuento y la repetición, y el exceso de orden y la organización.

Control en la infancia

El TOC suele aparecer a edades jóvenes, pero su inicio puede abarcar desde la escuela hasta la edad adulta. Éste es un dato positivo: en adultos supone una enfermedad crónica y un grave problema terapéutico, por lo que si se trata en la infancia se podrían evitar su desarrollo posterior y muchos diagnósticos tardíos. Así lo asegura un estudio multinacional reciente que por primera vez ha hecho un seguimiento de diversas variables psicológicas a largo plazo, desde el nacimiento hasta la edad adulta.

Las personas que sufren este trastorno reconocen sus obsesiones y se oponen a ellas y a las actitudes compulsivas que se derivan sin éxito

También es el primer estudio en relacionar los síntomas obsesivos y los rituales compulsivos en la infancia con el riesgo de padecer un TOC en la edad adulta. El estudio confirma lo que cerca de un 33% de adultos con un TOC asegura: que sus síntomas ya habían aparecido durante su infancia. Este trabajo lo ha llevado a cabo un equipo internacional coordinado por el investigador español Ángel Fullana, miembro del Departamento de Psiquiatría y de Medicina Legal de la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB) e investigador del King's College de Londres.

Los resultados, que confirman que la reiteración de conductas obsesivas durante la infancia aumenta el riesgo de desarrollar un TOC en la edad adulta, inciden en la necesidad de enfocar los esfuerzos preventivos en los niños con estos síntomas, ya que se ha comprobado que en el resto de la población este riesgo es menor.

Aunque los datos provienen de Nueva Zelanda, estos pueden, según los investigadores, extrapolarse al contexto español, ya que las características y la incidencia de este trastorno son similares en todas partes. La investigación se ha elaborado a partir de los datos del llamado "Estudio Dunedin", que desde hace 36 años se está realizando en Dunedin (Nueva Zelanda) con una muestra de 1.000 personas.

Los investigadores evaluaron la evolución de dos variables en diversos momentos de la vida de los participantes (11, 26 y 32 años). Una de estas variables fue la presencia reiterada de ideas obsesivas (pensamientos recurrentes y no deseados de poder hacer daño ajeno, por ejemplo). También fueron evaluados rituales compulsivos como la necesidad de lavarse las manos de manera reiterada, de comprobar una y otra vez pequeñas tareas cotidianas o de hacer acciones repetidas sin sentido. Los resultados mostraron que un 8% de los niños estudiados a los 11 años presentaban síntomas obsesivos, los cuales mostraron tener seis veces más probabilidades que el resto de desarrollar TOC en la edad adulta.

Diagnóstico y tratamiento

Los resultados, según el experto, no deben crear alarma, ya que estos síntomas "son muy habituales entre los ocho y los diez años de edad, y la frecuencia de la enfermedad en la edad adulta no llega al 2%", por lo que los porcentajes varían bastante. Lo cierto es, sin embargo, que el TOC es una enfermedad infradiagnosticada. Cerca de un millón de personas lo padecen en España, pero muchos pacientes tardan una media de nueve años en ir por primera vez al médico, algo que dificulta mucho su tratamiento.

Diversos estudios han observado, además, que los pacientes pasan una media de 17 años desde el inicio del TOC hasta que obtienen el tratamiento adecuado, o que es muy fácil que una persona con la enfermedad guarde secretamente sus síntomas. Estos aspectos dificultan aún más el diagnóstico. El TOC viene condicionado por antecedentes familiares con la enfermedad. Por la eficacia de los antidepresivos inhibidores de recaptación de serotonina (ISRS) usados en el tratamiento del TOC, se cree que se debe a una alteración de la serotonina. Se han encontrado también alteraciones en la función en circuitos cerebrales que comunican a los ganglios basales con la corteza cerebral, y en concreto en una zona llamada núcleo caudado.

Su tratamiento tiene un importante componente psicológico, basado en técnicas de exposición y prevención de respuesta para controlar la ansiedad. También consta de terapia farmacológica basada en la administración de antidepresivos. Para diagnosticar un TOC, los síntomas deben prolongarse durante más de una hora al día, provocar malestar o alterar de forma significativa la vida cotidiana de quien lo padece.

TOC INFANTOJUVENIL


- Imagen: Jerry Downs -

Durante la infancia, se dan muchos comportamientos obsesivo-compulsivos que no corresponden al trastorno obsesivo compulsivo (TOC). El niño sano desarrolla rituales sin que estos interfieran en el resto de su vida y de su comportamiento. Puede jugar a no pisar las rayas de la acera mientras camina, llevar el día del examen un objeto concreto que considera que le da suerte, mostrarse muy meticuloso con sus pertenencias personales, ser autoexigente con sus estudios o comprobar que la puerta de la entrada está perfectamente cerrada cuando se queda solo en casa. Pero este chico es alegre, tiene amigos, es sociable, su proceso de aprendizaje es correcto y va bien en el colegio.

En cambio, estos mismos rituales generan estados de ansiedad, de malestar y de falta de control a niños con un TOC. Cambia su comportamiento y su carácter, baja su rendimiento escolar y les cuesta hacer amigos. Sus obsesiones se centran en temas sobre la muerte (posibilidad de morir ellos o algún pariente), en las diferencias sexuales entre niños y niñas (creyendo que no deben pensar en ello y que tener estas ideas no está bien), en las enfermedades de sus padres o de ellos mismos, en el miedo a contaminarse o en el temor de equivocarse.

Estas obsesiones se corresponden a rituales parecidos a los de los adultos, como lavarse de forma continua, limpiar constantemente, realizar comprobaciones una y otra vez, preocuparse de manera excesiva por el orden, acumular cosas sin desprenderse de nada o repetir de forma incesante una acción para que no pase "nada malo".

El TOC infantojuvenil puede empezar a manifestarse cuando el niño tiene entre ocho y nueve años, aunque se han registrado síntomas a la edad de tres y cuatro años. La edad de inicio más frecuente se sitúa entre los 15 y los 20 años. Aunque la prevalencia ronda el 2%, los expertos consideran que puede ser aún mayor si se tiene en cuenta lo difícil que resulta identificar casos de TOC entre esta población, tanto por ser una enfermedad que los familiares no saben reconocer o "niegan" como por tratarse de un trastorno psiquiátrico que se desarrolla con frecuencia asociado a otros trastornos psíquicos (e incluso muchos padres lo asocian a "rarezas" o "cosas de niños" que irán pasando con la edad).

Con un tratamiento adecuado, la mejoría del niño con un TOC es considerable y éste acaba por adaptarse y llevar una vida relativamente normal. Para ello es necesario coordinar los esfuerzos de médicos, psicólogos, familiares y profesores, así como conocer las características del trastorno por parte de familiares y maestros para contribuir a su desarrollo y aprendizaje normal.

 

 

 

 

38-

 

Manías y rarezas

La propia manera de actuar casi nunca es percibida por uno mismo como rara

¿Se lava continuamente las manos? ¿Tiene una preocupación excesiva por la suciedad? ¿Comprueba una y otra vez que ha cerrado el gas antes de salir de casa? Todas estas son actitudes que algunos profesionales califican de meras rarezas y manías, mientras que para otros alcanzan la categoría de patologías. ¿Dónde está el límite? Diferentes expertos aseguran que cuando una persona comienza a repetir acciones rutinarias de manera obsesiva, la manía puede transformase en una patología que debe ser tratada por un especialista. Aunque la lista es casi interminable, las manías más habituales están relacionadas con la limpieza, el orden y la propia seguridad.

  • Autor: Por CLARA FRAILE PARA CONSUMER.ES
  • Fecha de publicación: 6 de noviembre de 2003

Animales de costumbres

Puede que usted ni siquiera sea consciente de que, tal vez, siempre comienza a leer el periódico de atrás hacia delante o de que hace zapping continuamente y no puede ver la televisión sin tener el mando a distancia pegado a los dedos. A lo mejor cambia de itinerario para ir a los sitios o, por el contrario, le gusta repetir cada paso que da. ¿Acaso es de quienes miran debajo de la cama antes de acostarse? ¿o es una de esas personas que se pasan la vida contando pasos y baldosas o memorizando matrículas de coches...? Incluso si no se reconoce en ninguna de estas facetas, al menos no podrá negar que sí tiene una forma preferida para realizar las acciones más habituales.

"Los perros y los gatos tienen rutinas de vida; pues igual nos sucede a los humanos. Al fin y al cabo también somos animales de hábitos", afirma Marta Díaz García, doctora en Psicología y profesora titular de Terapia de Conducta de la UNED. Para ella, el mero hecho de que el hombre descienda de los primates explicaría, por ejemplo, que "todos tengamos un lugar favorito en el salón para ver la tele y que cuando nos sentamos en él sepamos ya exactamente dónde poner los pies".

"Cualquier comportamiento que sea infrecuente y hasta cierto punto extravagante puede ser considerado raro, sin que deba hablarse de enfermedad", asegura el director del Centro de Salud Mental Sector IA del Servicio Navarro de Salud, Fabricio de Potestad Menéndez, mientras se refiere a la originalidad como elemento sustancial de la creatividad.

Pero por original, excéntrica o extravagante que sea, la manera de actuar propia casi nunca es percibida por uno mismo como rara. "No se define la rareza por la persona que la tiene, sino por las personas que se desenvuelven en su entorno", remacha Díaz García.

Y si hablamos de manía en su acepción profana, según de Menéndez, nos estaríamos refiriendo a una preocupación caprichosa y desmedida por una cuestión concreta que, sin que sea patológica, entrañaría "cierta rigidez psíquica". Tanto para el psiquiatra como para la psicóloga consultados, la lista de manías sería interminable; unas responden a personalidades obsesivas, otras a motivaciones inconscientes, algunas a patrones culturales de comportamiento y buena parte de ellas no se sabe muy bien a qué.

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Manías frecuentes

Este tipo de rituales, pequeñas obsesiones o manías que tenemos todos no suponen mayor problema, a no ser que se conviertan en una enfermedad. La profesora de Terapia de Conducta de la UNED, que cree que es difícil asociar las manías a un patrón de comportamiento, reconoce tener la costumbre de revisar siempre las llaves de la luz, el agua y el gas antes de salir de casa.

El ejemplo expuesto por la psicóloga nos sirve para entender cuándo una manía, entendida en su acepción popular, puede convertirse en un trastorno obsesivo compulsivo: "Es normal que una persona que tiene el hábito de comprobar que no se deja la llave del gas abierta o las luces encendidas al salir de casa lo 'chequee' una vez antes de cerrar la puerta de su casa, y que si no lo ha hecho, o no está segura, se vuelva y lo revise para quedarse tranquila. Sin embargo, cuando alguien necesita hacer esto mismo 5 ó 6 veces para salir de dudas y ya no le importa ni siquiera llegar tarde por repetir la rutina una y otra vez, la manía habrá comenzado a interferir en su vida y se habrá convertido en algo patológico".

Este tipo de conductas rituales y repetitivas que llamamos manías no suelen tener una finalidad, sin embargo, el mero hecho de ponerlas en práctica aplaca la ansiedad de quien las ejecuta. Hay tantas manías como personas maniáticas, pero podemos ver cuáles son las manías más comunes y cómo la mayoría pueden clasificarse dentro de algunos de los apartados que se enumeran a continuación:

  • Manías referidas a la limpieza, la higiene y la escrupulosidad que se relacionan con la sensación de vulnerabilidad:
    • Aversión hacia las propias secreciones del cuerpo.
    • Aseo individual extremo con lavado repetitivo de las manos o los dientes.
    • Arreglo personal de modo ritual.
    • Preocupación excesiva por la suciedad y los microbios.
    • Desagrado exagerado hacia la contaminación ambiental con la puesta en práctica de rutinas para eliminar contaminantes.
    • Inquietud por la posibilidad de ponerse enfermo que lleva a tomar exageradas medidas para evitar el contagio.
    • Desasosiego por pensar continuamente que personas cercanas pueden contraer una enfermedad.
    • Obsesión por la higiene doméstica.
    • Necesidad de lavar y limpiar.
  • Manías que conciernen al orden:
    • Cada cosa en su sitio y un lugar para cada cosa. El orden se convierte en algo fundamental en la vida y el mero hecho de que alguien desordene, por ejemplo, unos CDs organizados alfabéticamente puede desencadenar un conflicto.
    • Colocación de objetos simétrica y milimétricamente.
    • Preocupación por contar o numerar todo.
  • Rituales repetitivos de comprobación que atañen a la seguridad:
    • Necesidad de confirmar que puertas, ventanas y cerraduras de casa o de los coches están cerradas. Lo mismo con las luces, los grifos, el gas etc.
    • Preocupación constante y necesidad de constatar que no pasa ni pasará nada malo.

Además de todas estas peculiares costumbres que se ejecutan de forma reiterada, existen otras muchas que se relacionan con el empeño de alcanzar el perfeccionismo en el trabajo. Según la psicoterapeuta Díaz García, este tipo de manías afecta sobre todo al sexo masculino ya que su origen se apoyaría en la necesidad de obtener éxito profesional. Y no es que existan manías masculinas y femeninas pero "la manía de limpieza es más frecuente en la mujer; el perfeccionismo, en el hombre, aunque la incorporación social y laboral de la mujer, en igualdad de condiciones que el hombre, está cambiando este patrón cultural", opina Fabricio de Potestad.

En este mismo capítulo podrían entrar los caprichos y antojos arbitrarios; los miedos producidos por un peligro real, imaginario o, incluso, inconsciente, así como las supersticiones.

 

Factores determinantes

El tener más o menos particularidades se relaciona con la capacidad de adaptación, según Díaz García. También son determinantes la edad y el lugar que se ocupa dentro de la sociedad. Para esta psicóloga es evidente que la convivencia nos obliga a ser más flexibles y a ceder ante los demás, por ello suelen tener unos hábitos de vida más rigurosos las personas que viven solas.

"Los ancianos se permiten tener más manías porque tienen menos que perder. Para las personas mayores el coste de mantener sus rarezas es relativamente bajo, nada comparable con el que supone para quienes tienen que conservar un trabajo o compartir la vivienda con la familia. Sucede lo mismo con quienes ostentan un elevado rango de poder. Así, cualquier persona sería tachada de grosera por hacer o decir cosas que a Camilo José Cela se le han permitido por su genialidad". De nuevo, el hecho de que el hombre descienda del mono revelaría para Díaz García la necesidad que sentimos de "delimitar, imponer y poner de manifiesto nuestro dominio sobre el otro".

En este sentido, el psiquiatra jefe de Servicio de Salud Mental del Servicio Navarro de Salud considera que "las rarezas son relativamente frecuentes y forman parte, en este mundo igualitarista, de una estrategia psicológica de originalidad o, cuando menos, de preservación de la individualidad. Es, de alguna manera, una respuesta contra la uniformidad". Para el doctor de Potestad "la excentricidad no es locura, es rareza estadística" y "la extravagancia puede ser dulce e ingeniosa, a veces".

En cuanto a la manía patológica, según este psiquiatra, se presenta con mayor frecuencia entre las personas con una edad comprendida entre los 25 y los 45 años y es independiente del nivel cultural. Para él, "las manías 'con minúsculas' o 'normales' son más frecuentes entre las personas más supersticiosas, primarias e incultas". Por mucho que se hable de rarezas, exigencias, manías, supersticiones y rituales de toreros, actores, cantantes y deportistas famosos el psiquiatra navarro es rotundo: "a mayor racionalidad, salvo patología, menor presencia de manías".

 

 

 

 

 

37-

Sexualidad infantil

Los padres deben hablar del tema con naturalidad y resolver las dudas desde la infancia

¿Recuerda la cara que se le quedó cuando su hija le preguntó por primera vez de dónde venían los niños? ¿Fue usted capaz de disimular su nerviosismo y ofrecer una respuesta que la pequeña puediera comprender? Hablar de sexo con los niños es una de las asignaturas pendientes de los progenitores, preparados para explicarles qué es Internet pero incapaces de charlar con ellos sobre cuestiones tan fundamentales para el desarrollo personal como el sexo. Los expertos apuestan por resolver las dudas desde la infancia y con naturalidad, pues está demostrado que los niños que más saben, cometen menos imprudencias en sus relaciones y valoran más la afectividad.

  • Autor: Por AZUCENA GARCÍA PARA CONSUMER.ES
  • Fecha de publicación: 20 de octubre de 2003

Errores frecuentes

Muchos padres están convencidos de que dar demasiada información a los niños puede suponer lanzarles a sus primeras experiencias sexuales. Sin embargo, diversos estudios parecen confirmar justamente lo contrario: aquellos chicos que poseen más información toman mejores decisiones y no se sienten presionados para mantener relaciones sexuales.

"El problema llega cuando un adolescente no ha mantenido el suficiente grado de comunicación con sus padres y le oculta estas experiencias, puesto que no estará preparado para afrontar las consecuencias, como posibles embarazos o contagio de enfermedades de transmisión sexual. Entonces los padres se sorprenderán al descubrir que su hijo no es como pensaban", alerta el presidente de la Federación Española de Sociedades de Sexología, Francisco Cabello.

Los sexólogos coinciden en aportar una serie de consejos para los progenitores en lo que no se debe hacer:

  • Reñir a los niños por tocarse. Sobre todo en los primeros años, el niño está descubriendo su cuerpo y tiene deseos de tocarse y saber cómo es realmente su anatomía. Si se le riñe, verá la sexualidad como algo malo y se sentirá culpable.
  • Recurrir a mitos. Si se enseña al niño que los bebés los trae la cigüeña o que vienen de París, por ejemplo, se sentirá confundido cuando vea cómo a su mamá le crece la barriga. "La verdad es siempre mucho más interesante y evita confusiones al niño, capaz de crear fantasías tremendas", apunta Victoria del Barrio.
  • Creer que el niño ya lo sabe todo. Informar acerca de la sexualidad es responsabilidad de los padres y no de la televisión, los amigos o los profesores. No se deben temer las charlas con los hijos sobre sexo y, mucho menos, delegar responsabilidades en otros.
  • Evitar expresiones de cariño delante de los hijos. Las carantoñas y los besos son una manera de demostrarles el significado de una relación afectiva entre adultos, algo que les ayudará a mantener el equilibrio emocional.
  • No educar en la igualdad de sexos. Debemos aprender desde bien pequeños que no existen tareas propias de hombres o de mujeres, de manera que tampoco existen ventajas o desventajas de un sexo respecto al contrario.
  • Evitar hablar de sexo hasta la pubertad. Para la mayoría de los adolescentes, hablar por primera vez de sexo con los padres cuando llegan a la pubertad es demasiado tarde. A esa edad, muchos rechazan este tipo de conversaciones y sienten vergüenza de compartir sus secretos con los padres.

Cuándo hablar

Los padres deben encargarse de la educación de sus hijos a todos los niveles. Una tarea que supone dedicar a los pequeños buena parte del tiempo libre y que implica, sobre todo en los primeros años, resolver dudas a menudo comprometidas. Si hay un momento que evitan los progenitores, es aquél en el que deben explicar 'de dónde vienen los niños'. "No hay que hablar a los niños de sexo en una determinada fecha, sino desde siempre y con naturalidad, ya que de lo contrario escucharán comentarios y es posible que se hagan una idea que no se corresponde con la realidad", explica la psicóloga infantil Victoria del Barrio.

No se debe asaltar a los niños con información acerca del sexo en cualquier momento, sino cuando ellos se interesen y en los mismos términos en los que lo hagan. Así, hasta los dos años, por ejemplo, el bebé va descubriendo su cuerpo y disfruta tocándose, por lo que no se le debe reñir obligándole a sentirse culpable.

A partir de los tres años, es consciente de la diferencia entre hombres y mujeres y se interesa por verificarlo. Es en esta etapa cuando el niño juega a médicos con sus amigos y comienza a preguntar sobre la procreación y la gestación. A los cinco años es frecuente que desarrolle un sentimiento de rechazo al sexo opuesto y que desee pasar todo el tiempo con otros niños de su mismo sexo.

En lo que respecta a la preadolescencia, a partir de los ocho años, los padres deben transmitir la información necesaria acerca de la menstruación o sueños húmedos y ayudar a sus hijos a entender los cambios que experimentará su cuerpo. Sobre el mejor momento para explicarles en qué consisten las relaciones sexuales y sus consecuencias, no hay una edad concreta, aunque es conveniente, en la mayoría de los casos, charlar con los hijos alrededor de los doce años.

 

Cómo explicarles qué es el sexo

La curiosidad varía según la edad y el grado de madurez del pequeño. A medida que el niño crece, empieza a interesarse por más detalles y a preguntar a los padres acerca de todo lo que le preocupa. Es importante, por ello, que los mayores respondan a sus dudas creando un ambiente positivo, en el que unos y otros se atrevan a hablar sin tapujos de una cuestión tan relevante.

"Según el acceso a la información que tengan, los niños empiezan a preguntar alrededor de los tres años, cuando les chocan determinados comportamientos. En ese momento, es esencial que los adultos del entorno contesten verdades ampliables, es decir, respuestas a sus dudas que podrán completarse más adelante", aconseja Del Barrio.

El hecho de que esa respuesta sea "ampliable" pone de manifiesto la evolución futura del niño y las diferentes fases de desarrollo. "Una etapa que culmina, generalmente, cuando cumplen los once años y empiezan a percatarse de los cambios que experimenta su cuerpo", señala el vicepresidente de la Confederación Católica de Padres de Alumnos (Concapa), Ramiro Pascual.

Ante todo, es importante dar confianza a los hijos, explicarles todas sus dudas -para que no tengan miedo a seguir preguntando en el futuro-, ayudarles a entender sus emociones sin estar influidos por lo que digan los otros niños y advertirles de las responsabilidades y consecuencias de las relaciones sexuales.

Por otra parte, se debe utilizar un discurso adaptado a su edad, no recurrir a términos propios de los adultos y dedicar a los pequeños el tiempo necesario hasta que comprendan la sexualidad humana. "Si no se siguen estas premisas, los hijos acabarán hablando con otro niños, que saben lo mismo que ellos o menos, y correrán el riesgo de ser manipulados", reconoce la psicóloga.

 

 

Consejos

Interesados en que sus hijos reciban la mejor educación sexual, los padres delegan a menudo en los profesores la responsabilidad de ser ellos quienes expliquen todos los detalles. Para el vicepresidente de Concapa, sin embargo, ésta no es la mejor solución ya que, según explica, "los padres deben llevar la batuta y destacar el componente psíquico de la sexualidad y las relaciones sexuales".

Los expertos consultados exponen una serie de consejos a seguir por los padres:

  • Dar respuestas "verdaderas". En este sentido, para la doctora Del Barrio, "la contestación debe servir para la comprensión, puesto que el niño tiene periodos evolutivos y si se le dice algo que no entiende, deja de prestar atención". Además, es importante que "la verdad no sea un tratado de anatomía", sino una sencilla explicación que aclare al niño las dudas que se le presenten.
  • Buscar un momento para hablar con los hijos de sexo. En la actualidad, la falta de comunicación entre unos y otros es patente. Amplias jornadas laborales y la irrupción del televisor en la vida cotidiana dejan poco espacio para la charla.
  • Ofrecer un continuo flujo de información. Se debe profundizar en las respuestas conforme al desarrollo del menor. La educación sexual es un periodo que abarca de la infancia a la adolescencia.
  • Dar confianza a los niños para que sigan preguntando. Si se reprocha a los pequeños que hagan preguntas indiscretas, es muy probable que no vuelvan a atreverse a interrogar a los padres.
  • Transmitir valores. Desde muy temprano, el niño debe entender que la sexualidad es también un conjunto de sentimientos y afectos, hacia uno mismo y hacia los demás. Los padres deben inculcarles valores positivos.
  • Reconocer que no se sabe todo. Cuando el niño sorprende con una pregunta cuya contestación es desconocida para los padres, estos deben admitirlo y buscar juntos la respuesta en un libro o en una persona del entorno.

 

 

 

 

 


 

 

 

 

36-

Consumer eroski


Familia: El amor no se hereda

El amor es el ideal en la relación de los hijos con los padres, pero no una norma de obligado cumplimiento

El amor al padre y a la madre es el más irracional de los amores en los que estamos embarcados, porque en ninguno se siente tanto el deber de amar. Sin embargo, esa obligación debe ser bien entendida, precisa de voluntad y compromiso, reciprocidad y bases sólidas que generen una relación sana y libre con posibilidades de ser sincera y que procure la felicidad. Pero los sentimientos de los hijos hacia los padres no siempre están marcados por el amor, lo que puede generar inquietud, frustración y sentimiento de culpa, que afloran especialmente en fechas como las navideñas, en las que las reuniones familiares adquieren una gran relevancia.

Conflicto por la falta de un amor "obligado"

Hay que velar por las necesidades básicas de los padres, pero este compromiso no tiene por qué estar vinculado con el amor

Si se interiorizan estas cualidades, se llegará a un amor donde hay cantidad, calidad y calidez. Pero sucede que el amor filial, aquél que une a los hijos con sus padres y madres, no es perfecto en sí mismo. No se hace solo. De hecho, hay padres y madres que no pudieron o no supieron amar. No posibilitaron que se abriesen los cauces para que se desarrollara y anclara el amor.

Estos hijos admiten que no les gusta cómo se guían sus progenitores en la vida y se sienten muy lejos de su esquema de valores. Llega el momento en que constatan que no han sido escuchados ni ayudados, y reconocen el vacío del abandono.

A amar también se aprende

Se asume entonces que no hay amor hacia sus padres. Pero como persiste la creencia de que este amor es obligado, esa persona se siente coaccionada por ella misma, y por la sociedad, a no admitir la realidad, y esto genera conflicto. A amar también se aprende: en el fondo y en las formas.

En esta situación es muy difícil que los hijos amen a sus padres. Es más, incluso condiciona la forma de amar en el futuro. En una relación de amor en la que hay un interés y una necesidad especial para que funcione, hay que distinguir entre su puesta en práctica y el fundamento, entre el cómo y el qué. En el primero, se puede errar o se puede no estar de acuerdo, se suceden comportamientos que no nos gustan o que incluso podemos rechazar. En ocasiones se puede evidenciar que los padres y madres no supieron estar a la altura de las circunstancias, que no se comportaron de la manera adecuada.

En otras ocasiones, no supieron transmitir el amor, se echaron en falta demostraciones de cariño y ternura. Pero estas carencias no hay que confundirlas con un problema de fondo. Probablemente no supieron hacerlo porque no dispusieron de la posibilidad de aprendizaje.

Todos sabemos cuál es la situación en la que nos situamos y en la que nos han ubicado las circunstancias. En esa tesitura, igual que se aprende a amar, se practica el amor: ¿qué sucede cuando el amor no surge? Cuando ha fallado el fondo, se conoce, y se admite el fallo.

La responsabilidad filial sin amor

Aunque se sienta emoción, no es obligatorio querer porque sí a los padres y madres. Es más, si esa relación resulta insana e insaludable en nuestra vida debemos optar por no amarlas como expresión también del respeto que nos debemos a nosotros mismos. En esta situación:

  • Hay que permitirse no amarles.
  • Prodigarles conductas cariñosas, sin que impliquen una relación de amor.
  • Atenderles y cuidarles en sus necesidades básicas.

Pese a todo, surge la polémica y genera desazón y desasosiego cuando la realidad de la falta de amor se materializa, se admite y se decide actuar en consecuencia. Sin embargo, el grado de compromiso debe ejercitarse y reforzarse cuando los padres y madres pasan a ser dependientes y no se valen por sí mismos. Habrá que atenderlos y cuidarlos en sus necesidades básicas, si así se decide, pero este compromiso no tiene por qué estar vinculado con el amor. Este apartado tiene más que ver con la reciprocidad y el agradecimiento. Si se quiere asumir, no significa que en todos los casos tenga que ser personalmente.

Nunca es tarde

Toda carencia condiciona, pero no determina, la calidad de las relaciones afectivas. Siempre que se sea consciente y se recurra al aprendizaje, se pueden reestructurar las relaciones. Nunca es tarde, se tenga la edad que se tenga.

Lo imprescindible en el amor, el compromiso que conlleva, es dedicar tiempo, escucha, respeto, ternura y un sinfín de muestras de amor, como son los abrazos, los besos, las caricias y las expresiones cariñosas.

Amar es alimentar la ilusión, la seguridad y la vida. Si decidimos amarles, ése es el alimento que nos comprometemos a entregar.

6 claves

Para evitar y paliar las consecuencias de estas emociones negativas, no hay que olvidar que al amor, también hacia los padres, se llega con dedicación, atención, comunicación, respeto, ternura y cariño, condiciones que conviene matizar con precisión:

  • Dedicación: tiempo de presencia real, de estar "con", "junto a", no de coincidir en el mismo espacio físico.
  • Atención: escuchar los requerimientos, las necesidades, las penas y las alegrías de la otra persona.
  • Comunicación: hablarse, decirse, compartir la vida, generar una relación.
  • Respeto: aceptación, sin etiquetajes ni reproches y, en especial, sin manipulaciones para que cambie y sea como nos gustaría que fuese.
  • Ternura: hacer sentir a la otra persona la importancia que tiene en nuestra vida.
  • Cariño: pronunciar palabras de amor, decirle "te quiero" y demostrárselo gestualmente con nuestras caricias.

 




35-

Los errores son también motores de cambio

La asunción adecuada de los fracasos personales es fundamental, porque su presencia en nuestra vida, en mayor o menor grado, es inevitable

¿Estamos preparados para asumir los fracasos y reaccionar adecuadamente ante ellos? Tanto los pesimistas como los optimistas, los alegres y los melancólicos deben afrontar en su vida grandes o pequeñas apuestas fallidas. ¿Cuántas parejas se hacen y se deshacen? ¿Cuántas iniciativas empresariales no se consolidan? ¿Escogimos bien nuestra profesión? Es muy común que en los intentos que hacemos por cambiar malos hábitos, como fumar, comer sin orden o mejorar nuestro comportamiento, acumulamos tentativas infructuosas.

De una u otra manera, el fracaso nos acompaña durante toda la vida a la par que lo hacen los triunfos. Sin embargo, no estamos preparados para aceptarlos. Ni la pedagogía social, ni la escolar, ni la familiar nos entrena de manera adecuada para asumir los errores (tampoco los éxitos) que cometemos. La consecuencia: no aprendemos a responsabilizarnos de ellos.

Probemos a convertir, como hacen los científicos, los fallos en motores del cambio. Sin errores no hay avance. Aprendamos, por tanto, a reaccionar de forma que también podamos sacar partido de los momentos menos satisfactorios.

Primero

Conozcamos las reacciones menos convenientes ante el error:

  • La consideración sistemática, en ocasiones de forma patológica, de ser responsable de todos los errores que se cometen desemboca en profundos sentimientos de culpabilidad y poca autoestima.
  • La creencia de que son los demás quienes tienen la culpa de los errores significa no hacerse responsable de los actos.
  • La negación del error nos separa de la realidad y puede llevarnos a perder las riendas de la vida.

Segundo

Preguntémonos el por qué del fracaso.

  • Un fracaso se puede producir por errores de cálculo en las propias pretensiones: se esperaba tener más capacidad de la real para conseguir la meta.
  • Puede no haberse previsto dificultades en el entorno que podían obstaculizar los logros.
  • Otras personas pueden intervenir de forma deliberada para que el fracaso se produzca.
  • O el fracaso es una sensación personal, producto de la convicción íntima y secreta de que uno se ha decepcionado a sí mismo.

Tercero

Aprendamos a gestionar en el ámbito social el propio fracaso.

  • Si se oculta, conviene que seamos conscientes de que es una reacción típica de defensa. Quiere evitarse que los demás conozcan los puntos débiles.
  • Si se exhibe, se busca compasión. La ostentación de los errores es una fórmula de seducir a los otros.
  • Si se comunican, se busca aceptación y ayuda.

A la larga, son mejor consideradas aquellas personas que no han tenido ningún inconveniente en reconocer públicamente sus fracasos y puntos débiles cuando esa manifestación se ha hecho de manera equilibrada: sin esconderlo y sin presumir.

Cuarto

Interioricemos los fracasos como parte esencial y necesaria del proceso de evolución personal.

  • Ante un fracaso, el lamento es comprensible, pero después conviene reflexionar por qué se ha producido y qué consecuencias está teniendo en nuestra vida. A partir de ahí, se pueden buscar las soluciones y las alternativas.
  • Hay que reivindicar los errores y los fracasos como un derecho del ser humano y como elementos necesarios para el aprendizaje.
  • Conviene adquirir el hábito de hacer autoevaluaciones frecuentes sobre la propia vida para valorar con justicia no sólo nuestros fracasos, sino también los logros. El recuento con éstos es un factor que ayuda a compensar las desilusiones.
  • Es recomendable buscar una adecuación justa entre el concepto que se tiene de uno mismo y lo que uno realmente es. Para realizar ese ejercicio suele ser conveniente contrastar los puntos de vista propios con los de alguna persona cercana o con la intervención de un profesional adecuado.
  • Cuando la sensación de fracaso es reiterada, global y tan profunda que sume a la persona en la depresión y la falta de ilusión por vivir, conviene buscar la ayuda de profesionales de la psicología.

No somos nuestro súper yo

La distancia que hay entre lo que uno cree que es y lo que realmente es representa el enfrentamiento entre el verdadero yo y el súper yo. Este desencuentro es la evidencia de que no hemos aprobado la principal asignatura en la vida: el conocimiento de uno mismo y de sus potencialidades reales. Sólo con el paso de los años, a medida que se va consiguiendo una cierta madurez, y con la resignación propia de quien ve que no ha llegado ni llegará a alcanzar los ideales pretendidos, se va adquiriendo la convicción personal de que uno es "normalito", sin más. Lo importante es que esa constatación no sea una decepción, sino una autoaceptación.

La aceptación de la propia persona asegura la serenidad, propia de las personas maduras. La de aquellas que logran con elegancia y sin preocupación afirmar: "esto es lo que hay", "me acepto con lo que soy y con lo que tengo y quien me quiera que me reciba tal cual".

 




34-

Lo que dura el amor

Enamorarse es el primer paso en la formación de pareja en humanos y, recientemente, punto de mira de la investigación neurocientífica

«Las grandes pasiones son enfermedades incurables», decia Goethe. Pérdida de sueño y apetito, hiperactividad, son algunos de los síntomas que sufren los enamorados. La quimica del amor está mediada por una serie de sustancias que nos hacen sucumbir a la pasión amorosa. Sin restar méritos al romanticismo, se han identificado una serie de sustancias químicas -hormonas y neurotransmisores- que están implicadas en la pasión amorosa e, incluso, se puede realizar una matriz con las variadas manifestaciones y etapas del amor y su relación con estas sustancias. Curiosamente, los hombres parecen ser más susceptibles a la acción de esta química; ellos se enamoran más rápida y fácilmente que las mujeres.

  • Autor: Por TERESA ROMANILLOS
  • Fecha de publicación: 16 de febrero de 2007


- Imagen: Pablo Duarte
 
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La antropóloga Helen Fisher, profesora de investigación de la Rutgers University de New Jersey, identifica en el cerebro humano los tres aspectos del amor: lujuria, atracción y unión. La lujuria -deseo sexual- es producto de la testosterona, que es la causante del impulso inicial que nos hace buscar pareja. Luego viene la atracción, el enamoramiento, que se atribuye en parte a los bajos niveles de serotonina y a la dopamina, un neurotransmisor cerebral que se relaciona con la sensación de bienestar. Cuando el amor se consolida, el vínculo y la atracción que evolucionan hacia una relación calmada, duradera y segura tienen que ver con la oxitocina y la vasopresina.

«Cumbre química»

La antropóloga define el enamoramiento como una «cumbre química» que suele terminar en un año aproximadamente, probablemente porque el cerebro produce menos sustancias o porque los receptores se adormecen. El amor se deteriora y evoluciona y este avance es lo que nos permite establecer distinciones entre varias parejas potenciales o conservar la energía de apareamiento y enfocarla sólo en una pareja. Para el momento en que esta energía ha engendrado un hijo, el cerebro ya ha pasado a la siguiente fase, la unión, un estado caracterizado por sentimientos de seguridad, comodidad y unión espiritual con una pareja estable. La unión es el sentimiento más duradero, mucho más que la lujuria o el enamoramiento, pero también puede menguar o quedar relegado por otros sentimientos.

En uno de sus últimos trabajos, Fisher ha estudiado 58 culturas de todo el mundo, comprobando que en todos los lugares las pautas de las relaciones amorosas eran similares. El estudio constató que las mujeres tendían a tener hijos cada cuatro años y que el momento en que una pareja tiene mayores probabilidades de divorciarse se ubica en el cuarto año de relación que es el plazo más habitual del divorcio, tras el matrimonio. Así elaboró la teoría del ciclo reproductor de 4 años; Fisher cree que este ciclo es el remanente de la temporada de reproducción de nuestros ancestros ya que considera que es el tiempo en que un hombre y una mujer deben permanecer juntos al menos hasta que su hijo camine y se destete y para que pueda ser cuidado por otros.

La testosterona se comporta de una forma que puede parecer contradictoria durante el enamoramiento, mientras que en las mujeres aumenta, en los hombres enamorados se reduce

El índice de divorcios crece mucho, según la mujer es más independiente económicamente, pero ese patrón no cambia. El animal humano quizá fue creado para tener una serie de relaciones sucesivas, aunque no todos se separan. Parece que tenemos muchos modelos reproductivos diferentes. El cerebro es un órgano muy flexible, y diferentes personas manejan esos sistemas cerebrales de forma distinta; unas forman un matrimonio para siempre y otras sienten gran cariño por su pareja, pero al tiempo pueden enamorarse de otro. El amor, probablemente la emoción más deseada y a la que han prestado más atención poetas y cantantes, quizás no sea sólo cuestión de física y química como creía Severo Ochoa...Es difícil saber hasta que punto nuestras hormonas y neurotransmisores son los responsables de esta emoción.

Placer y recompensa

Uno de los estudios que demuestra el papel de la dopamina en el enamoramiento también fue efectuado por Fisher. Con la esperanza de descubrir por qué la gente se enamora, estudiaron los cerebros de neoyorquinos que estaban locamente enamorados. Más de 800 voluntarios de varias edades y condiciones fueron estudiados mediante resonancia magnética para tratar de analizar cuáles son las zonas y sustancias cerebrales implicadas en el amor romántico. El trabajo revela que hay dos regiones muy activas: el núcleo caudado, una primitiva región en forma de C relacionada con el sistema del placer, la excitación sexual y la motivación para lograr recompensas. La otra es el área tegmental ventral, la veta madre de las células que producen dopamina, neurotransmisor que se asocia con la sensación de bienestar, implicado también en los mecanismos de placer y recompensa.

Otros neurotransmisores involucrados son la norepinefrina, que produce euforia, hiperactividad y pérdida del apetito y el bajo nivel de serotonina responsable de la pérdida de sueño y del pensamiento intensivo, el «no puedo dejar de pensar en ti» de muchas canciones de amor. La feniletilamina también se ha vinvulado con el amor. Donald F. Klein y Michael Lebowitz, del Instituto Psiquiátrico de Nueva York, sugirieron que el cerebro de una persona enamorada contenía grandes cantidades de esta sustancia, que sería responsable algunas de las sensaciones y modificaciones fisiológicas que experimentamos cuando nos enamoramos. La feniletilamina podría ser también responsable de los efectos antidepresivos del ejercicio físico, como también de la liberación de endorfinas.

Curiosamente no todas las sustancias implicadas en la química del amor actúan de la misma forma en ambos sexos. La testosterona, relacionada con el impulso sexual, se comporta de una forma que puede parecer contradictoria ya que, mientras que en las mujeres aumenta el nivel, en los hombres enamorados se reduce. En un trabajo realizado por el departamento de psiquiatría y neurobiología de la Universidad de Pisa, publicado en Psychoneuroendocrinology, se midieron los niveles hormonales en un grupo de 24 personas de ambos sexos que se habían enamorado recientemente (en los últimos seis meses) y se compararon con otros 24 que no tenían pareja o que tenían una relación de hace tiempo. Se midieron los niveles de varias hormonas encontrándose menores niveles de FSH (hormona del sistema reproductor) y testosterona en los hombres enamorados, mientras que las mujeres enamoradas tenían niveles más altos que aquellas que no lo estaban. Se repitieron los estudios entre los 12 y 24 meses, sin que se hallaran entonces diferencias.

OXITOCINA, AMOR PARA SIEMPRE

La oxitocina es la hormona responsable de que la atracción inicial de paso a un vínculo de amor duradero. Según Gareth Leng, de la Universidad de Edimburgo, la hormona ayuda a forjar lazos permanentes entre amantes tras la primera oleada de emoción. La oxitocina está involucrada en muchos aspectos del amor, desde el maternal hasta el hecho de que algunos logren permanecer felices por décadas con la misma pareja, o que otros sean incapaces de forjar una relación duradera. Varias investigaciones han descubierto que la hormona, que es producida en grandes cantidades por el cerebro durante el parto, la lactancia y cuando hay actividad sexual, es importante para incitar el comportamiento maternal en los animales.

Se ha demostrado que las neuronas oxitocinérgicas no sólo secretan este péptido al torrente sanguíneo, sino que también lo contienen y liberan en las terminales sinápticas de las neuronas, lo que significaba que, además de funcionar como una hormona, lo hace también como un neurotransmisor. Partiendo del razonamiento de que durante el parto se produce una liberación masiva de oxitocina, Kurt Pedersen, de la Universidad de Carolina del Norte (EEUU), propuso que esta hormona, además de liberarse en el torrente sanguíneo, pudiera también secretarse dentro del cerebro y postuló que probablemente se relacionaba con el inicio de la conducta maternal.

Experimentos hechos con ratas de laboratorio confirmaron su teoría. Cuando las ratas no están embarazadas ni lactando, rechazan a las crías, tanto que incluso se las comen. La hembra tiene que pasar por el período de gestación para que esta conducta cambie, de tal manera que antes del parto, si se le acercan crías, puede llegar a aceptarlos. La oxitocina provocó el mismo efecto en sólo una hora después de su administración en los ventrículos cerebrales de ratas vírgenes. Las ratas que una hora antes eran caníbales, se transformaron en madres amorosas por la acción de la hormona.

 

 




33-

Nuestra relación con los demás: Condiciones, las justas

La buena salud de una relación familiar, amistosa o sentimental depende del abandono de juicios, exigencias y coacciones

La incondicionalidad no significa estar para todo y en todo momento

A lo largo de la vida, las relaciones se suceden. No todas son iguales y el grado de implicación emocional y afectivo que ponemos en ellas varía. El interés, el bienestar que nos proporcionan, el nivel de empatía y los afectos que suscitan son factores que determinan la implicación. Sin embargo, hay un elemento que debe ser común en todas ellas: la incondicionalidad. No hay relación que se sostenga si se coarta, se juzga o se limita al otro.

La incondicionalidad: sin relativismos

Estar, escuchar, apoyar y acompañar. No imponer, no juzgar, no entender al otro a través de nuestro criterio. Aceptar el suyo. Admitámoslo: con demasiada facilidad etiquetamos a las personas por las conductas que no compartimos, no nos gustan o no entendemos. Es más, nos enfadamos o nos alegramos y manifestamos nuestro amor o desamor, como si ese sentimiento fuese una moneda de cambio que bonifica a la otra persona, si se comporta según nuestras expectativas y nuestro concepto de cómo deben ser las cosas. En definitiva, ponemos condiciones a la relación. Estas condiciones se traducen en la relativización: "Estoy contigo mientras me guste lo que haces. Si no es así, te juzgo y te abandono". Aunque no siempre nos paremos a pensarlo, es muy diferente dar por finalizada una relación repentinamente porque la otra persona no encaja en nuestros esquemas o ha hecho algo con lo que estamos en desacuerdo, que hacerlo porque poco a poco la unión se ha enfriado. En el primer caso dejamos de apoyar a una persona que parecía afín y, sin embargo, no se respetaba.

Puede ocurrir, como sucede a menudo entre padres e hijos o entre hermanos, que la unión implique un fuerte lazo emocional, pero, sin embargo, haya cierto desentendimiento, aunque no ruptura explícita. La relación es sólida en apariencia, pero no se participa de los proyectos de los otros: se considera que se salen del patrón de vida propio o que se alejan de la escala particular de valores. Sin embargo, una cosa es no compartir ni apoyar situaciones concretas de la vida, y otra no atender a la persona.

Cuando una relación no tiene condiciones significa que permanecemos al lado esa persona con independencia de sus comportamientos. Si sus actos motivan el desencuentro, y éste es una constante, tendremos que pensar que, probablemente, ésa no es una persona adecuada para nosotros. Si el vínculo es familiar y no se puede romper, conviene, al menos, fijar de mutuo acuerdo los límites y márgenes, y pensar en reconducirla.

La reciprocidad: dar y tomar

No hay que obviar que un factor clave en una relación es la reciprocidad. Es decir, ambas partes han de estar participando de la misma sintonía, compartir valores afines y expectativas de la vida.

Una buena relación de calidad exige que la persona se entregue y se implique personalmente, pero sin desentenderse de sí misma. Cuando se está "pase lo que pase" nos estamos relacionando desde una dependencia insana. Antes, o más tarde, vamos a salir desgastados, vacíos y altamente perjudicados.

La reciprocidad es una relación de ida y vuelta. Está también condicionada por el momento vital en que nos encontremos. Las personas pasamos por diversas etapas y no en todas podemos entregar ni entregarnos. En ocasiones necesitamos recibir, ser atendidas y cuidadas. Pero eso es algo temporal, no intrínseco, y superada la etapa, se equilibrará la relación y podrá ponerse al servicio del otro lo que somos y tenemos, sin restricciones y generosamente.

El compromiso: libre y consciente

Que una relación sea incondicional no significa estar para todo y en todo momento. El que alguien pueda contar con nosotros no implica que nuestra disponibilidad sea constante y sin límite de tiempo, sino que nuestro ánimo e intención es de acompañamiento, aunque puedan darse algunas circunstancias que impidan poder plasmar esa voluntad. El compromiso se adquiere desde la libertad y la consciencia. Desde esa perspectiva se podrá afirmar que el compromiso es verdadero y maduro.

La asunción del compromiso con el otro ha requerido que nos hayamos parado, escuchado, conocido, atendido y estemos siendo para nosotros mismos el mejor de los acompañantes. A partir de esa aceptación personal, sin juicios de valor y sin castigos consiguientes, lograremos establecer relaciones maduras y equitativas con los demás. El autoanálisis responsable estimula la visión e interpretación de las otras personas, de sus actos y sus circunstancias. Se descubrirá de manera acertada el grado de vínculo que se quiere establecer. Sea cual sea, deberá estar sustentado en la seguridad. Representa un soporte básico que condiciona las relaciones, porque refuerza la confianza en nosotros mismos. Este bienestar lo transmitiremos en nuestras relaciones.

Bases para establecer un vínculo

Para que una relación, sea de amistad, familiar o amorosa, pueda consolidarse y perdurar en el tiempo es necesario que las dos partes estén en la misma sintonía; es decir, que ambas quieran y esperen lo mismo de la relación. Es básico:

  • Dedicar tiempo, esfuerzo, mimo y cuidado a la relación.
  • Presentarnos como somos, es decir, desde la autenticidad.
  • Permitir que la otra persona se exprese como es, evitando los juicios de valor y promoviendo una escucha atenta, abierta y positiva.
  • Evitar los obstáculos y promover la fluidez en las puestas en común.
  • Hacer del respeto y la confianza la base de la relación.






32-

Freud y la vigencia del psicoanálisis

En el 150 aniversario del nacimiento de Sigmund Freud, padre del psicoanálisis, algunas voces cuestionan la eficacia de esta teoría mientras otras le auguran un próspero futuro

¿Continúa el psicoanálisis vigente? ¿Es una teoría válida para el futuro? Con motivo del 150 aniversario del nacimiento de Sigmund Freud, considerado padre del psicoanálisis, son muchas las incógnitas que se plantean respecto a una corriente que vivió su momento de esplendor a finales del sigo XIX, pero que en la actualidad ha sido puesta en tela de juicio por algunos autores. De un lado, se acusa al psicoanálisis de carecer de base científica y de recurrir a un tratamiento excesivamente largo -puede durar hasta seis años. Del otro, los defensores de las teorías freudianas aseguran que se encuentra en plena vigencia, y que mientras haya quien quiera comprender el origen de un trastorno en lugar de recurrir a psicofármacos para calmar la ansiedad o hallar solución a su problema, el psicoanálisis no desaparecerá.

  • Autor: Por AZUCENA GARCÍA
  • Fecha de publicación: 23 de mayo de 2006

Origen y evolución


Sigmund Freud visto por el fotógrafo Max Halberstadt (1882-1940)
- Imagen: Mary Evans Picture Library -

A finales del siglo XIX, Josef Breuer, médico internista vienés, y su colega, el neurólogo Sigmund Freud, descubrieron que un número nada despreciable de sus pacientes histéricos lo eran como consecuencia de las vivencias traumáticas vividas en el pasado. La idea surgió de una conversación entre ambos a raíz de Bertha Pappenheim, conocida defensora de los derechos de la mujer y los niños que pasaría a la historia con el nombre de Anna O. Breuer la trataba desde años atrás a causa de un cuadro de histeria y había descubierto el alivio que suponía para la mujer conversar sobre su enfermedad, lo que ella denominaba «cura por la palabra». Breuer decidió entonces someterla a hipnosis y constató que, durante el trance, la mujer recordaba cosas que no era capaz cuando estaba consciente, y que eran precisamente estos episodios los que la estaban ayudando a superar su problema. Los resultados suscitaron el interés de Breuer y Freud, que comenzaron a reflexionar sobre un nuevo método de tratamiento. Había nacido el psicoanálisis.

En los años posteriores, Freud se dedicó a profundizar en esta nueva corriente, hasta tal punto que hoy se le reconoce mundialmente como el padre del psicoanálisis. Por ello, cuando se cumplen 150 años de su nacimiento (6 de mayo de 1856) el clima de celebración es unánime en muchos países del mundo. Grandes ciudades como Viena, París, Roma, Londres o Nueva York conmemoran este aniversario con múltiples exposiciones, conferencias y debates.

Que la cultura occidental preste tanta atención a Freud y a su teoría podría considerarse algo así como «una buena señal» sobre la importancia de su legado, dice Eduardo Chamorro, profesor en la Facultad de Psicología de la Universidad Complutense de Madrid, director de un Máster en Teoría Psicoanalítica y coordinador de un Programa de Doctorado en Psicoanálisis. «Pero conviene ser críticos», advierte. «Hoy, en un momento de escasez de creatividad, de desconcierto, en el que la cultura se pregunta qué papel le corresponde, es explicable que se vuelva hacia su propio pasado e intente reconocerlo como propio y así reconocerse», continúa.

La plena vigencia del psicoanálisis se mantiene hasta la llegada de la psicobiología, mediada la década de los 70

A modo de síntesis, se puede considerar que el psicoanálisis nació en 1895, con las investigaciones sobre Anna O. En los años posteriores, se asentó como tratamiento de cura de pacientes histéricos o con angustias y triunfó entre un buen número de sectores que estudiaban la salud mental. Aurelio Argaya, director de la Asociación Española de Psicoanálisis Freudiano y del centro Oskar Pfister, recuerda que el psicoanálisis tuvo hacia 1920 una «época dorada» en Europa y en Norteamérica. «Fueron momentos extraordinarios en los que [el psicoanálisis] se extendió por muchos países», explica. El auge siguió, y aunque a partir de 1934 experimentó un pequeño declive, después de que Freud se viera obligado a emigrar tras la anexión de Austria por la Alemania nazi, el psicoanálisis recuperó su influencia. En buena parte, como consecuencia de la obligada diáspora de intelectuales de origen judío, como era el caso del propio Freud. En esta época, muchos psicoanalistas que ya se habían formado se marcharon a Estados Unidos, Inglaterra, Francia y diversos países de Sudamérica. Fue entonces cuando llegó el esplendor del psicoanálisis, con algunas vertientes y corrientes que empezaban a marcar diferencias con las freudianas originarias.

Pese a la muerte de Freud en 1939, el psicoanálisis mantuvo su vigencia hasta 1970, con la introducción de elementos nuevos y cambios. A partir de los años 40, las corrientes de Jacques Lacan y otros autores cobraron fuerza en países como Francia y desplazaron en parte a las teorías freudianas, que, sin embargo, no llegaron a extinguirse. En esta época, destacaron también los trabajos de discípulos de Freud, como Carl G. Jung, Alfred Adler u Otto Rank, y los de psicoanalistas como Karen Horney o Melanie Klein, que introdujo importantes novedades en el psicoanálisis infantil. Posteriormente, desde mediados de los 70, en las facultades de psicología y en los estudios de psiquiatría se va tomando una orientación biológica con la aparición de nuevos fármacos y se empieza a dejar en segundo plano la psicoterapia, «a favor de las corrientes cognitivo-conductuales que, de alguna manera, cuestionan al psicoanálisis», señala Argaya.

 

 

Conceptos clave


El famoso diván de Sigmund Freud, conservado en el Freud Museum de Londres
- Imagen: Konstantin Binder -

Hablar de psicoanálisis es hablar del inconsciente, la primera de las aportaciones de Freud, que tiene relación con los pensamientos y los sentimientos que no se encuentran en el plano de la conciencia. De acuerdo a esta teoría, Freud aseguró que detrás de las acciones de una persona siembre hay intenciones ocultas, inadvertidas para esa persona, pero que determinan su comportamiento y son la causa de su angustia. Según Mario Sobreviela, psicoanalista adscrito al Colegio de Psicólogos de Madrid, el descubrimiento del inconsciente fue «el elemento rompedor» de la psicología, ya que descubrió que no todos los actos son absolutamente voluntarios, que están regidos exclusivamente por la voluntad. Sobreviela argumenta esta afirmación con una serie de ejemplos: «abrimos la puerta de casa con la llave del despacho, queremos ir a casa de un amigo y tomamos otra dirección, vamos a una fiesta en la que no conocemos a nadie y decimos de antemano quién nos va a caer bien y quién no. El inconsciente determina estas acciones o pensamientos».

Freud desarrolló también el concepto de pulsiones o instintos. Explica Eduardo Chamorro cómo para el psicoanalista las pulsiones sexuales fueron las fuerzas inconscientes presentes en cada persona desde la infancia y que habían sido reprimidas. Precisamente, esta represión era la fuerza que impedía el acceso hacia la conciencia y que aparecía en forma de sueños, «como un disfraz al que uno se ha acostumbrado, hasta el punto de que el sujeto olvida su verdadero rostro». Por este motivo, el tratamiento consiste en «ayudar a quitarse el disfraz y tolerar lo que aparezca detrás», señala Chamorro. La represión fue considerada un esfuerzo por desalojar de la mente aquello que tenía que ver con el deseo sexual. De hecho, Freud no renunció a creer que las pulsiones sexuales eran la clave del inconsciente y que la mejor manera de descubrirlo estaba en la psicoterapia.

Freud sostuvo que las pulsiones sexuales eran la clave del inconsciente y la psicoterapia era la mejor manera de descubrirlo

A lo largo de varias sesiones semanales, en tratamientos que duraban (y duran) años, los pacientes eran ayudados a comprender que detrás de gestos a los que se prestaba una escasa atención había algo más, y que ese algo más sólo podía conocerse si uno se disponía a escuchar lo que los pacientes decían. «Ése fue el acierto de Freud, el término escucha dice muy bien lo que el psicoanálisis pretende», asegura Chamorro. Se trata de una manera de pensar el psiquismo y de actuar sobre él, que suscitó una intensa polémica cuando nació, a comienzos del siglo XX. «Y esa polémica no ha cesado desde entonces».

El tratamiento psicoanalítico puede resultar una experiencia muy difícil para el paciente, una mezcla de satisfacción y sufrimiento, pero en la que va perdiendo esa repulsa inicial a admitir lo inconsciente. Por su parte, el psicoanalista tiene la misión de acompañar al paciente en esa experiencia y ser testigo de su transformación. «El paciente sabe que ha encontrado un espacio muy peculiar en el que sus preocupaciones, sus angustias, sus sentimientos más íntimos, están siendo escuchados por alguien que acepta sin más, sin juzgar, sin condenar, sin aplaudir», revela Chamorro.

Los psicoanalistas tienen como objetivo hacer comprender el porqué de un trastorno psicológico para conseguir liberar al paciente. «Hay personas que sufren angustia, se toman un ansiolítico y creen que todo está solucionado, pero otras quieren saber por qué les ocurre eso, no quieren soluciones basadas sólo en la medicación o en un tipo de tratamiento donde se les anima a realizar determinadas conductas, sino que necesitan entender por qué les pasa lo que les pasa», explica Aurelio Argaya, para quien «sólo cuando se comprende se pueden empezar a incluir alternativas y ampliar el campo de libertad». No obstante, los psicoanalistas reconocen que, en ocasiones, se puede recurrir a tratamientos combinados con otras terapias o psicofármacos, como en el caso de personas con una depresión grave, que no pueden esperar a que el psicoanálisis, con terapias que se prolongan hasta seis años, descubra el origen del trastorno.

La libido, relacionada con el instinto sexual; el complejo de Edipo, estudiado como los sentimientos del niño enamorado de la madre y el complejo de Electra, el de la niña enamorada del padre; o el ello, el yo y el superyó (tendencias impulsivas, la percepción y el esfuerzo por superar el complejo de Edipo, respectivamente), fueron otros términos acuñados por Freud y que durante muchos años han servido de base a otros investigadores para continuar el estudio del psicoanálisis y su utilidad como tratamiento en pacientes depresivos, con angustias, ansiedad, fobias, obsesiones o trastornos de identidad.

 

 

Presente y futuro del psicoanálisis


© Shinzo Ningen/Flickr

¿Continúa vigente el psicoanálisis? ¿Seguirá siendo útil en el futuro? Éstas son dos grandes incógnitas. Mientras los detractores de esta corriente no contemplan la psicoterapia como un tratamiento válido de las enfermedades mentales y aseguran que se basa en teorías no científicas, sus defensores reconocen que ha perdido la pujanza de los inicios, pero afirman contundentes que tiene mucho futuro. «Aunque es verdad que hemos quedado en un segundo plano, el numero de personas que solicita ayuda psicoanalítica sigue siendo muy grande», explica Argaya. «Muchos creen que en un mundo que va tan rápido no hay espacio para una terapia tan lenta, pero, precisamente por ello, muchas personas se niegan a ser dominadas por las prisas y recurren al psicoanálisis», añade. Argaya lamenta asimismo que el psicoanálisis haya sido apartado progresivamente del ámbito académico universitario y su utilización se haya reducido, prácticamente, a las clínicas privadas.

En España, según Chamorro, los propios psicoanalistas «están divididos» sobre su eficacia y vigencia, aunque considera que «si el psicoanálisis continúa es porque, a pesar de todo lo que está lloviendo, hay hombres y mujeres que desean ser escuchados y que eso, simplemente eso, les va a hacer más llevadera la existencia». Por su parte, Mario Sobreviela también insiste en la idea de que «cada vez hay más necesidad de poder pensar con alguien que pueda ayudar a ello», y advierte de que el actual ritmo es más propenso a necesitar del psicoanálisis.

La vigencia del psicoanálisis se explica 'por el deseo de ser escuchado' sin juicios ni reproches, sostienen sus defensores

A juicio de Sobreviela, nada puede sustituir a las sesiones con el psicoanalista, en un lugar adaptado, con el mítico diván que utilizaba Freud «para detener la máquina y escucharse a uno mismo, cosa que prácticamente ni hacemos». Asegura que en los últimos 30 años han aparecido más autores y más escuelas de psicoanálisis, que asientan su futuro, y destaca que, aunque las líneas de investigación pueden ser varias y diversas, todas tienen como eje elemental a Freud. «La principal ventaja del psicoanálisis no es que acaba con el síntoma, sino con la enfermedad», dice. Es igual que cuando tenemos fiebre si tomamos sólo un antitérmico en lugar de tomar antibiótico contra la infección. «La fiebre baja, pero la infección continúa». En este sentido, la crítica habitual que se hace al psicoanálisis es que es muy lento, pero se necesita de esta lentitud para encontrar aquellas causas que preocupan y que son inconscientes. Elaboradas esas cuestiones, «la persona está mejor», agrega.

En esta línea, los más románticos aseguran sentirse salvados por aquellas personas que no se conforman con que se les calme el dolor psíquico, mientras eluden escuchar a quienes cuestionan sus técnicas. «Hemos perdido vigencia en centros académicos y hemos quedado reducidos a centros privados, pero el número de pacientes sigue siendo alto». Nadie de los que se dedican a ello prevé la desaparición del psicoanálisis. «Al contrario, porque siempre habrá un número de personas que no se conformará con no entender, no comprender las causas de su sufrimiento, frente a aquellos que quieren que se les calme y no investigar la razón por la que surgió». Como siempre va a haber esa categoría de personas que quieren comprender las razones de su sufrimiento, «la terapia psicoanalítica no va a desaparecer en el futuro», augura Argaya.

Freud: el padre del psicoanálisis

Sigismund Schlomo Freud nació el 6 de mayo de 1856 en Freiberg (actual Príbor, en la Republica Checa). Hijo de comerciantes judíos, fue fruto del segundo matrimonio de su padre, que se había casado por primera vez a los diecisiete años. Era estudioso, hablaba seis idiomas y se educó en la Universidad de Viena, donde residió la mayor parte de su vida después de que, con tres años, su familia llegará allí tras huir de los disturbios antisemitas de Freiberg. Se enamoró de Martha Bernays y después de un noviazgo que duró varios años, ambos se casaron y tuvieron cinco hijos.

Sus primeros pasos académicos le llevaron a decantarse por la medicina, una carrera que estudió durante tres años, hasta que ingresó en el Instituto de Fisiología. Empezó a investigar los efectos de la cocaína y publicó varios trabajos sobre este tema, que no lograron el éxito que esperaba. Como investigador de neurofisiología que apenas ganaba para mantener a la familia, en 1886 abrió un consultorio privado como neurólogo, después de conocer los efectos de la hipnosis y la importancia del inconsciente de la mano de Josef Breuer y su tratamiento a Anna O. Sus primeros pacientes fueron personas con histeria, a los que trató con electroterapia e hipnosis, hasta que en 1895 adoptó la psicoterapia y se centró en la teoría de que los trastornos son originados por la represión y hay que llegar al inconsciente para superarlos.

Cuando un año después murió su padre (1896), definió el complejo de Edipo a través de sentimientos de amor hacia su madre y de celos hacia su padre. Continuó con la publicación de importantes trabajos como «La interpretación de los sueños» (1899) y en 1910 fundó la Sociedad Internacional de Psicoanálisis, cuyo primer presidente fue su discípulo Carl Jung. «Pero en 1920 todo va a cambiar, por nuevas experiencias que va viviendo y a las que no puede dar explicación adecuada con lo que ha teorizado hasta entonces», narra Eduardo Chamorro. Es en esa época cuando murió su hija. Tres años después (1923), le detectaron un cáncer de mandíbula del que fue intervenido quirúrgicamente más de una treintena de veces. En 1938 huyó a Londres tras la anexión de Austria por parte de la Alemania nazi y la creciente hostilidad hacia el mundo judío. Falleció el 23 de septiembre de 1939 por una sobredosis de morfina administrada a petición propia por el dolor y el sufrimiento provocado por el cáncer que padecía. La figura de Freud sufriría un nuevo revés cuando, con el estallido de la Segunda Guerra Mundial, sus hijos varones fueron enviados a luchar al tiempo que Adolf Hitler ordenó quemar sus libros y los de otros intelectuales judíos.

 

 




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La amistad: Un tesoro que debemos encontrar y conservar

 

 

Lo normal es que nos guste tener amigos: el ser humano es social por naturaleza, crece y madura con el trato con otras personas. Y así como la familia nos proporciona fundamentalmente compañía, afecto cotidiano, apoyo incondicional, estabilidad emocional y una dimensión trascendental de la vida (un proyecto compartido, el progreso de nuestros hijos), los amigos aportan preferentemente aire fresco, diversidad, entretenimiento, la posibilidad de desarrollar aficiones y de comunicarnos en un ambiente de cordialidad y desenfado. Y, no pocas veces, la oportunidad de evadirnos de los problemas cotidianos. Pero no todos los amigos son igual de importantes; hablemos hoy de esos que muestran interés por lo que nos ocurre, de los que siempre están dispuestos a aportarnos consejo, apoyo, cercanía y afecto; en otras palabras, los buenos amigos, los imprescindibles.

La mayor parte de nosotros tiene amigos, o los ha tenido. Pero, con el paso del tiempo, cambiamos de manera de ser, nos casamos y tenemos hijos y eso nos lleva a centrarnos en otras prioridades. Otros obstáculos son la distancia motivada, por ejemplo, por un cambio de residencia. Un posible freno más: compartir amigos con nuestra pareja y con sus amigos.

No se trata de tener muchos amigos, sino los suficientes para satisfacer nuestras necesidades de relación social

Además, conforme pasan los años, algunos tendemos a volvernos más resabiados, reservados, egoístas, maniáticos o individualistas. Así, nos hacemos exigentes y menos abiertos, tolerantes y comprensivos, con lo que nos cuesta horrores hacer nuevos amigos e incluso mantener los que teníamos. Con lo fácil que es perder un amigo, qué difícil resulta recuperarlo, pensamos, como si la culpa no fuera nuestra. Pero sepamos que una persona que muestra capacidad para hacer nuevos amigos evidencia una apertura mental y una sociabilidad superiores a quien se ve incapaz para conseguirlo.

Cada persona, de todos modos, es un mundo: algunas gustan de amistades íntimas y otras prefieren una relación más superficial, pero también hay quien tiene unos pocos amigos íntimos mientras que con los otros comparte la vida social menos personal. La clave no es tener muchos amigos, sino los suficientes para satisfacer nuestra necesidad de relación ajena a la familia, los vecinos o el trabajo. Podemos tener muchos amigos y que, sin embargo, no nos "llenen". En ese caso, es hora de plantearnos la necesidad de cambiar o ampliar nuestra red de amigos.

Dar y recibir

La amistad es una relación de reciprocidad. No vale que se quiera mantener una amistad con alguien, ambas personas han de desearlo y deben participar de un similar concepto de lo que significa la amistad y de la implicación que conlleva. Para reflexionar y para decidir sobre nuestras dudas, para admitir sin derrumbarnos las frustraciones y el dolor, necesitamos experiencias, conocimientos y seguridades que han provenir también de nuestro exterior y de nuestra familia. Gracias a los amigos nos vamos conociendo, nos desarrollamos y tenemos la compañía necesaria para recorrer la vida sin miedo excesivo a las caídas, ya que actúan como amortiguador, como un punto de apoyo para seguir adelante. No con todos los amigos mantenemos la misma cercanía emocional. La diferencia estriba en cuánto y cómo compartimos, en el grado de implicación e intimidad en el que interactuamos. Las situaciones difíciles por las que todos pasamos se encargan de distinguir la calidad de nuestras amistades. Porque es muy habitual que amigos de toda la vida mantengan una relación superficial en la que compartir el tiempo de ocio es la única plasmación de la relación. Por otro lado, la relación que mantenemos con los amigos es diferente a la de pareja, actúan en planos distintos de nuestra vida, complementarios pero difícilmente asimilables. Podemos compartir amigos con nuestra pareja, pero es más rico mantener algunos que sean exclusivamente nuestros.

Frenos para tener amigos y amigas

Un estilo de vida poco abierto a los demás. Si no nos proporciona oportunidades de relacionarnos y no hacemos nada por cambiarlo, la soledad será nuestra única compañía.

La baja autoestima y el complejo de inferioridad. Si no confiamos en el valor de nuestra aportación, tenderemos a menospreciarnos y a aislarnos. Pocas personas resultan menos interesantes que las que tienen un bajo concepto de sí mismas. Si pensamos que no valemos nada, será difícil que iniciemos cualquier cosa, y menos si conlleva un riesgo de fracaso. Y cuando la propuesta de relación provenga del exterior, lo más probable es que, por miedo, no atendamos la llamada o no sepamos hacerlo eficazmente.

Los miedos. A no gustar, a no cumplir con las expectativas que creemos se tienen de nosotros, a no estar a la altura de las circunstancias. Miedo a que si se nos conoce a fondo, se nos abandonará.

La falta de habilidades de comunicación. Decir lo que se piensa no es el problema, sino la forma en que se dice. Empatía (ponerse en lugar del otro) y asertividad (expresarnos con libertad y sinceridad, sin herir ni menospreciar) son la clave.

El autoengaño. Creer que lo damos todo, que siempre estamos a disposición del otro y, por tanto, esperarlo todo de nuestras amistades. El acaparamiento y la tensión a que sometemos a los amigos hace que quien se acerca acabe alejándose y nos suma en un sentimiento de incomprensión que termina reforzando el autoengaño.

Pretender tener siempre la razón, conducirse de forma altanera, intolerante o mezquina.

La frialdad, tanto en el campo verbal como en el gestual. La falta de emotividad, de acercamiento, de un abrazo, de una caricia.

Para ser buen amigo...

  • Sal de tu caparazón: ahí fuera no están los peligros, sino las oportunidades de encontrarte a través de los otros.
  • Valora quién eres y tus habilidades, e intenta saber lo que estás aportando y lo que puedes aportar si te lo propones.
  • Cuida tus formas de expresión: mantén una actitud positiva y respetuosa. Pide lo que necesites. Da las gracias por lo que se te da y pide disculpas si has ofendido.
  • Muéstrate como eres, no como crees que los demás quieren que seas. La sinceridad comienza en uno mismo.
  • Sé generoso a la hora de compartir, tanto cosas como sentimientos y opiniones.
  • Dedica regularmente tiempo a tus amigos, que no son la solución para cuando no tienes otra cosa que hacer. Trasmíteles, con tu actitud cotidiana, que ocupan un lugar importante en tu vida
  • Mima la relación con interés y dedicación.
  • Muestra sensibilidad y afecto. Utiliza gestos amables y cariñosos. Cuando las palabras sobran, necesitamos apoyo, afecto y comprensión
  • Una buena amistad es un tesoro que debemos conservar. Apenas hay enfados que no puedan superarse entre amigos de verdad. Dejemos el orgullo a un lado, y hagamos lo posible por recuperar la concordia.
  • Y lo más importante: a un buen amigo se le atiende y se le escucha siempre que realmente lo necesite.




30-

¿Cómo afrontar los conflictos?: Objetivo: una solución que guste a las dos partes

El conflicto es un hecho natural en nuestra vida. Hay conflictos entre padres e hijos, parientes políticos, jefes y subalternos, compañeros de trabajo, socios, amigos...

¿Quién no ha tenido experiencia de lo que es un conflicto? Se habla de personas conflictivas y de situaciones conflictivas, pero el conflicto es la esencia misma de la vida. Nos lo encontramos a cada momento. Ahora bien, se convierte en un problema cuando se convierte en norma o hábito, cuando caracteriza el conjunto del comportamiento. Si el conflicto ocupa una parte tan importante de nuestra vida, la habilidad que mostremos en gestionarlo reviste una gran importancia para nuestro equilibrio personal e incluso para nuestra calidad de vida.

La palabra conflicto en su origen significa choque

Hasta en las relaciones más amistosas y placenteras surgen ocasionalmente los choques. Hay un conflicto interpersonal cuando alguien encuentra en el comportamiento de los demás un obstáculo que se interpone para el logro de los propios objetivos. En la medida en que las personas tenemos historias personales diferentes y, por lo tanto, deseos, opiniones y necesidades diferentes es normal que haya comportamientos diferentes y por tanto choques, debates y colisión de intereses. En esas situaciones hacemos valer nuestras necesidades e intereses del mismo modo que las otras personas hacen valer los suyos. La fuerza de esos intereses es la que determina la intensidad del conflicto y que la posición sea conciliable o no.

¿Cómo nacen los conflictos entre personas?

  • Por la subjetividad de la percepción. Las personas captamos las situaciones de una forma muy diferente. Por mucho que pretendamos ser objetivos, la distorsión es difícilmente evitable.
  • Por una información incompleta. Hay juicios y opiniones que se emiten conociendo sólo una parte de los hechos.
  • Por fallos en la comunicación interpersonal. Porque el emisor no emite en condiciones, porque el código (palabras, gestos...) no es el adecuado o porque el receptor no sabe, no puede o no quiere descifrar el mensaje. Y, además, casi siempre las palabras son insuficientes para transmitir los pensamientos.
  • Por diferencias de caracteres.
  • Por la pretensión de las personas de igualar a los demás con uno mismo. Esa dificultad que se suele tener de aceptar a las personas como son, sin juzgarlas. Dificultad simplemente para "dejarlos ser".

Thomas Gordon, en una obra titulada "La docena sucia" expone algunas de las actitudes que provocan conflictos:

  • Ordenar, dirigir, mandar, imponer. Lo cual produce en las otras personas miedo, resistencia, rebeldía o actitudes defensivas. A menudo los individuos se sienten rechazados si sus necesidades personales han sido ignoradas y se sienten humillados si tales conductas se dan delante de los demás.
  • Amonestar, amenazar. Pueden lograr que el otro obedezca pero será sólo por temor
  • Moralizar, sermonear, crear obligación. Su intención es que el otro se sienta culpable, obligado y atado. Las personas sienten la presión de tales mensajes y frecuentemente se resisten y desatienden.
  • Aconsejar, dar soluciones. No es verdad que la gente siempre quiere un consejo. El consejo, la advertencia, implican "superioridad" y pueden provocar que el otro se sienta inadecuado o inferior. El consejo puede hacer al otro un ser dependiente, no promueve su propio pensamiento creativo.
  • Persuadir con lógica, argüir, sentar cátedra. La persuasión frecuentemente hace que el otro defienda su propia posición con mayor fuerza. El hecho de tener la lógica de nuestro lado no trae siempre consigo una mayor obediencia o un asentimiento de los demás.
  • Juzgar, criticar, censurar. Más que ningún otro mensaje, éste hace que la persona se sienta incómoda, incompetente o tonta.
  • Ridiculizar, avergonzar. Tales mensajes tienen un efecto devastador porque destruyen la imagen que el otro tiene de sí mismo.
  • Interpretar, analizar, diagnosticar. Decirle al otro qué es lo que realmente está sintiendo, cuáles son sus verdaderos motivos o por qué está actuando de tal manera, puede ser muy amenazante. Hacer el papel de psicoanalista con los demás es peligroso y frustrante para ellos. Las interpretaciones frenan la comunicación porque desaniman al otro a expresar más de sí mismo.
  • Preguntar, interrogar, sondear. La respuesta de las personas al sondeo o interrogatorio es a menudo sentirse en el banquillo de los acusados. Muchas personas sienten que el interrogador es un entrometido. Las preguntas restringen de forma drástica la cantidad de información que podrían dar los demás si solamente se les animara a que hablaran de forma espontánea.
  • Distraer, desviar, hacer bromas. En general somos muy serios cuando hablamos de algo personal. Cuando nos responden bromeando esto puede hacernos sentir heridos o rechazados. Y la consecuencia es el silencio y el bloqueo.

¿Qué repercusiones tiene el conflicto?

El conflicto puede generar tanto consecuencias negativas como positivas.

  • Cuando el conflicto se enquista y es duradero se almacena presión que puede ser fuente de violencia.
  • En la medida que origina frustración produce hostilidad y resentimientos contra el otro.
  • Puede llegar ser la causa de aumento de la ansiedad y de múltiples síntomas psicosomáticos, como dolores de cabeza, insomnio, etc.
  • El conflicto estimula defensas individuales y por eso aumenta la capacidad de los individuos para afrontar situaciones.
  • Ayuda a que se consolide el realismo en las personas en la medida que a lo largo de la vida se va percibiendo que la realidad es terca y los choques van colocando a cada cual en su lugar, de tal manera que se terminan estableciendo los propios límites y el respeto a los derechos ajenos.
  • Cuando los conflictos son de un grupo contra otro, los grupos se cohesionan internamente.

¿Cómo se manejan los conflictos?

Formas inadecuadas.

  • Provocar soluciones extremas como la represión que lo cubre sin resolverlo, olvidando que enterrar un sentimiento intenso es como enterrar a un vivo.
  • Convertir los conflictos sobre cosas o cuestiones en conflictos personales.
  • Utilizar mecanismos de defensa como la negación del conflicto, la excesiva racionalización o desplazarlo a otras personas.
  • Adoptar actitudes dogmáticas que y rígidas que anulan toda posibilidad de diálogo.
  • Utilizar la táctica de negociar al "todo o nada", en lugar de buscar puntos intermedios.
  • Etiquetar al otro de tal manera que se considera imposible la posibilidad de que cambie.
  • Utilizar el monólogo disfrazado de diálogo. La persona se escucha a sí misma en lugar de a los otros.
  • Pretender resolver los conflictos sin haberlos identificado bien previamente.
  • Confundir confusión con polémica. Discutir es razonar para aclarar y polemizar es luchar para ver quién gana.
  • Dramatizar las situaciones conflictivas exagerando situaciones y ver catástrofes donde no las hay. Lo cual induce a caer en manos de las emociones y a que se produzcan reacciones viscerales.

En resumen: cuando se utiliza el método "yo gano-tú pierdes" las personas se terminan encerrando en sus posiciones tercas, no se quiere perder porque se ven deslegitimados los propios argumentos y aspiraciones, surgen los resentimientos cuando los que pierden se sienten doblegados y perciben que sus peticiones no han sido escuchadas. La derrota llama a la revancha porque el que pierde no se resigna al silencio. Los ganadores logran salirse con la suya pero no logran comprometer a los perdedores con los objetivos que querían acometer. Han vencido pero no han convencido.

Formas adecuadas de manejar los conflictos.

  • Actitudes
    • Aceptar que el conflicto es parte de la condición humana, que es un estímulo para el desarrollo, que favorece el progreso y los cambios y que hay que aprender a convivir con él.
    • Afrontar los conflictos más que evitarlos.
    • Evitar atribuir los conflictos a la mala voluntad de la gente. Aceptar las diferencias personales y no convertir los conflictos de situaciones en conflictos personales.
    • Aprender a dialogar cultivando la empatía escuchando y entendiendo al otro.
    • Distinguir entre discusión y polémica. Aceptar que quien dialoga asume el riesgo de ser persuadido y de tener que cambiar sus ideas o actitudes.
    • Fomentar la actitud mental de que un conflicto se resuelve mejor con el "ganar-ganar" que con el "ganar-perder".
    • Encauzar la agresividad evitando los dos extremos: reprimir o explotar. Dar oportunidades a que se produzcan desahogos, expresando los propios sentimientos.
  • Técnicas
    • Analizar los problemas.
    • Diagnosticar el problema tras formularse una serie de preguntas
    • Buscar todas las alternativas de acción con verdadero deseo de mejorar las cosas.
    • Sustituir las expresiones "TÚ" ("Tú no me haces caso", "Tú te crees el amo", "Tú siempre quieres tener razón") por las expresiones "YO"("Yo me siento marginada", "Yo me siento triste con estas situaciones")
    • En casos especiales recurrir a la mediación de personas por las partes en conflicto.
    • Utilizar técnicas de relajación para conducir las discusiones con serenidad.

En resumen, con el método "Todos ganan" ambas partes participan en la propuesta de alternativas. La persona no se satisface a cuenta de que la otra quede insatisfecha. Ambos se esfuerzan por encontrar soluciones que satisfagan a los dos. Los conflictos bien gestionados ayudan a crecer, a estimular las habilidades de negociación y terminan fortaleciendo la relación interpersonal.

 

 

 




29-

Problemas de pareja: la monotonía: El aburrimiento se puede evitar

Es necesario modificar actitudes y cambiar algunas pautas externas

En las parejas que llevan conviviendo un cierto tiempo cabe la posibilidad de que la rutina de lo diariamente establecido convierta la relación en una inercia carente de sorpresas. Los días pasan sin que nada nuevo suceda. Existe la sensación de que ya está todo dicho, el sexo ha dejado de ser una novedad, los silencios terminan pesando y se cree tener un conocimiento exhaustivo de las reacciones del otro. Sin duda, el aburrimiento amenaza con convertirse en el tercer compañero de viaje.

Pero el aburrimiento se puede evitar. Como emoción negativa, nos lleva a percibir la vida vacía y sin sentido; como actitud personal, conduce al bloqueo mental y paraliza la posibilidad de emprender iniciativas para salir de una situación rutinaria. Aunque hay personas con tendencia a convertir el aburrimiento en un estado de ánimo permanente, por lo general estar aburrido es una sensación esporádica, relacionada con la apatía y la pobreza de vida afectiva y social en un determinado momento. En cualquiera de los casos, el aburrimiento nubla las perspectivas de futuro, reduce las relaciones personales y disminuye el interés por el alrededor. Por ello, deviene fundamental combatirlo. Lo harán con menos ahínco las personas que se han establecido en la rutina y en un estilo de vida ritual que, al menos en apariencia, les proporciona seguridad y les evita riesgos. Esta actitud individual pudiera perjudicar, o beneficiar si así se quiere, a esa persona. Pero cuando se vive en pareja es muy posible que genere conflictos, personales y comunes.

La relación individual con el aburrimiento

El aburrimiento es consecuencia de la motivación, o más bien de su falta. Si la motivación es interior, lo que mueve a la persona procede de su propio interior; si es exterior, los estímulos que nos movilizan proceden de las circunstancias que nos rodean.

Cuando existe motivación interior y exterior el resultado final es positivo y las emociones gratificantes están aseguradas. Es poco probable que el aburrimiento no pase de ser algo esporádico. Si hay motivación interior pero el entorno no favorece, el individuo se mueve a pesar de las circunstancias y con un cierto grado de dificultad, pero su esfuerzo por modificar el ámbito tiene muchas posibilidades de que con ello abandone la apatía. Si hay motivación desde fuera pero falta el dinamismo interno, el individuo se mueve muy a su pesar y el movimiento suele ser de poca calidad y corta duración. El aburrimiento será un condicionante casi innato.

Cuando no existen ni la interior ni la exterior, la persona cae en la abulia, la apatía y la desmotivación. En definitiva, convive con el aburrimiento.

La relación de la pareja con el aburrimiento

Cuando ambas personas de la pareja gozan de dinamismo personal, se puede decir que, aunque las circunstancias repetitivas de la vida en pareja induzcan a la rutina, existe la posibilidad de que a base de comunicación y diálogo auténtico se traten de introducir variables que hagan la convivencia menos pesada.

Si uno de los dos carece de dinamismo interior, se convierte en un peso para la pareja que intentará tirar de la otra persona proporcionando iniciativas nuevas que tendrán poca probabilidad de ser aceptadas. En esa situación pueden surgir la fatiga y el desaliento para emprender la búsqueda de novedades.

En el caso de que ninguno de los dos posea el entusiasmo suficiente, la vida en pareja se convierte por consenso tácito en una coexistencia tolerada que se caracteriza por compartir la satisfacción de las necesidades básicas para seguir viviendo de una manera aparentemente digna, pero evidentemente tediosa. Ocurre muchas veces que, si bien se ha establecido tácitamente el acuerdo de vivir aburridamente juntos el resto de sus vidas, alguno de los dos o los dos buscan fuera la novedad, los estímulos que le devuelvan las ilusiones y las iniciativas. No tiene por qué ser un amante. A veces es el trabajo, otras serán nuevas amistades no compartidas por ambos o la recuperación de viejas aficiones individuales, etc. Es como si se experimentase, y corroborase, que la auténtica vida, al menos la más estimulante, está fuera de la pareja.

Muchas veces, cuando no se soporta más el tedio y sin haberse producido situaciones extremas, la pareja se disuelve.

¿Cómo combatir el aburrimiento en la pareja?

En primer lugar, tiene que haber interés en combatirlo, en que se suavice la rutina y se reestablezca el entusiasmo por la convivencia. Los escépticos suelen ser poco proclives a los intentos por cambiar, bien porque cuando lo han intentado no ha funcionado, bien porque no quieren hacer cambios en su persona con la excusa de que la otra tampoco va a cambiar.

Para evitar el aburrimiento y asegurarse una mejor calidad de la convivencia es necesario:

Modificar las actitudes interiores

  • Es preciso que cada uno de los dos crea firmemente que "a su edad" es posible cambiar.
  • Es necesario que cada cual crea en su propia potencialidad, que muchas veces se desconoce o no se aprecia.
  • Es imprescindible que cada cual crea que la otra persona también es capaz de muchas cosas, aunque hasta el momento no lo haya demostrado.
  • Es vital que cada cual redescubra en su interior cualidades escondidas que seguramente tiene y aún no se han manifestado.
  • Puede ser incluso interesante acudir a ayudas externas profesionales para apoyarse en ese proceso de redescubrir la valía personal.

Alterar algunas circunstancias externas

  • Hay que arriesgarse a que pasen cosas nuevas, probablemente no sujetas a un control total.
  • Dejar que las sorpresas tengan un papel en la vida diaria, por muy pequeñas que sean, satisfacen a quien es objeto y a quien las procura.
  • Establecer nuevos escenarios. Visitar lugares diferentes juntos, aunque sea uno al año.
  • Compartir nuevas relaciones en actos culturales.
  • Cultivar aficiones y distracciones no conocidas.
  • Para todo ello es necesario un cierto grado de valentía, de perder el miedo al ridículo, al control social y aceptar la posibilidad de que algunos de los nuevos intentos sean un fracaso, porque será un fracaso común.

Cuando una pareja se involucra en este tipo de cambios, tanto en la actitud personal como en la modificación de las circunstancias y los hábitos, es imprescindible hablar sobre lo que se está intentando lograr con el fin de valorar el proceso, conocer cómo lo vive cada cual y estimar si es necesario rectificar o introducir otra serie de variables. E igual que se mima el proceso conjunto, ha de mimarse el viraje individual. Para ello, debe existir el consenso de que cada cual tenga una cierta vida propia que procure una convivencia serena. Que dos personas se quieran supone, entre otras muchas cosas, la habilidad para crear espacios que faciliten que la otra persona sea ella misma, que tenga su propio espacio no compartido.

 

 

 

 

 

28-

Inteligencia Sexual

Una vida sexual sana contribuye a un mejor desarrollo personal

La búsqueda de la plenitud sexual es un camino no tan difícil de explorar. Al menos eso es lo que proponen Sheree Conrad y Michael Milburn, dos psicólogos estadounidenses que han introducido el concepto de la inteligencia sexual; una facultad que se puede potenciar si se dejan atrás los falsos mitos sobre el sexo, si se profundiza en las necesidades íntimas y si se está dispuesto a abrirse a los demás. Algunos psicólogos y sexólogos españoles no comparten el concepto por considerarlo sólo una etiqueta, pero aún así están de acuerdo en la mayoría de sus premisas. La idea, y en ello coinciden todos, es sentar las bases para una vida sexual sana que también contribuya al desarrollo del individuo como persona, sobre todo en estos tiempos que muchos consideran "de falsa libertad sexual".

  • Autor: Por TATIANA ESCÁRRAGA PARA CONSUMER.ES
     
  • Fecha de publicación: 7 de junio de 2004

Vida sexual frustante

Los dos psicólogos estadounidenses cuyo trabajo se publicó en España en 2002 llegaron a la conclusión de que a pesar de ser consideradas inteligentes, muchas personas, sin embargo, están inmersas en una vida sexual poco satisfactoria o frustrante en la mayoría de las ocasiones. A través de un test de elaboración propia con el que evaluaron a 500 personas, incluidos adolescentes, amas de casa o jubilados, entre otros, Conrad y Milburn desarrollaron una serie de perfiles que en mayor o menor medida determinan cuán satisfecha puede estar una persona con su vida entre las sábanas.

El estudio permitió saber, por ejemplo, que en Estados Unidos un 42% de los entrevistados carece de deseo sexual, que un 57% no puede tener un orgasmo y casi un tercio reconoció que a veces el sexo no le resultaba placentero. Además, las disfunciones sexuales no tienen prácticamente nada que ver con la edad: A la mitad de las mujeres de entre 18 y 29 años el coito les resulta doloroso y al 33% de los hombres de la misma edad les cuesta mantener una erección. Otros más son considerados eyaculadores precoces. Algunas encuestas realizadas en España, dicen los expertos, reflejan resultados parecidos: a pesar de que el sexo es una parte importante de la vida de las personas también es una fuente de estrés y angustia.

Ya que la sexualidad es inherente a nuestras vidas, la idea que proponen Conrad y Milburn es la búsqueda de una sabiduría que ellos llaman inteligencia sexual y que no es más que una fórmula, desprovista de convencionalismos, que permita una mayor plenitud en los asuntos de alcoba. Lo primero, dicen, es aprender a deshacerse de los estereotipos culturales, pues la mayoría de las informaciones que recibimos vienen distorsionadas por los medios de comunicación y a través de éstos, además, se fomentan falsas creencias que pueden convertir nuestra vida sexual en un auténtico desastre. A ello se suma el entorno familiar en el que hemos crecido y los mensajes que provenían de nuestras convicciones religiosas, que en algunos casos convierten el sexo en algo sucio y pecaminoso.

Para Manuel Manzano, médico sexólogo y sexoanalista, vicepresidente de la Asociación Estatal de Profesionales de la Sexología, la inteligencia sexual que proponen Conrad y Milburn está estrechamente vinculada al concepto de inteligencia emocional que en su momento también se hiciera famoso gracias a la publicación de un libro. "El valor de la sexualidad- dice Manzano- empieza desde que uno nace y en ello tienen mucha influencia la educación y los medios de comunicación".

Manzano dice trabajar el sexo-análisis, un campo todavía no desarrollado en España que trata de llegar a las raíces de cómo un individuo empezó a tomar contacto con su sexualidad y el valor que en la actualidad le da a ésta. "En un principio el sexo sólo tenía una función reproductiva y después pasó a tener una función hedonista. Pero también existe una función psicoafectiva que es necesario explorar. Yo creo que la clave para una vida sexual satisfactoria está en un trabajo personal, de introspección. Y a veces se necesita ayuda en este campo", afirma.

 

Información distorsionada

José Luis Sánchez D'Cueto y Lorenzo, psicólogo del Instituto Andaluz de Psicología y Sexología de Sevilla, reconoce que en España no se utiliza el concepto de inteligencia sexual. Pero si se exploran sus premisas, dice, se encuentran similitudes importantes con lo que los sexólogos llaman la búsqueda de una vida sexual plena y sana. Sánchez D'Cueto da una importancia vital al conocimiento, y en ello coincide con los psicólogos estadounidenses Conrad y Milburn. "Es muy importante tener información, pero no la que nos viene distorsionada. Cuanto más se sabe es mejor, pero ese conocimiento tiene que provenir del ámbito científico y de las experiencias de otros", señala.

Lo paradójico es que en estos tiempos en los que la información está al alcance de cualquiera, los mensajes, por lo general, no se ajustan a la realidad. En sexualidad, dice el psicólogo Sánchez D'Cueto, "hay mucho mito". "Los treintañeros han sido educados en la ausencia de información. Sin embargo, ahora los chavales tienen más mitos porque se creen cualquier disparate que ven reflejado en algunos medios de comunicación. A mí todavía hay chicos que me preguntan si un embarazo puede producirse con ropa o a través del coito anal. Otro punto importante es que estamos condicionados por la pornografía y constantemente se nos bombardea con la idea de que hay que aguantar mucho durante el acto sexual o que siempre hay que tener ganas", señala este especialista.

En ese sentido, los psicólogos estadounidenses autores del estudio recomiendan desprenderse para siempre de los bulos mediáticos que, a su juicio, son: "que todos los demás tienen más y mejores relaciones sexuales, que nuestro cuerpo no es perfecto, que todos los problemas quedan resueltos si se logra acceder a un sexo de película, o que si es necesario el sexo se puede lograr por la fuerza".

En lo que respecta a la religión, estos investigadores llegaron a la conclusión de que los protestantes, judíos o ateos obtuvieron en su test una puntuación mucho más alta que los católicos, los protestantes fundamentalistas y los musulmanes. "Es que la religión tal como la hemos vivido fomenta los mitos y el miedo. Al menos en lo que respecta a los católicos, esta corriente siempre ha sido erotofóbica (rechazo al erotismo) y ha cultivado la culpa. Está demostrado que algunas disfunciones como el vaginismo tienen que ver con creencias religiosas de carácter católico", señala el psicólogo Sánchez -D'Cueto.

 

Búsqueda de las necesidades íntimas

Una vez superadas las cuestiones culturales, Conrad y Milburn recomiendan sumergirse en las necesidades íntimas, averiguar qué cosas nos atraen y nos afectan sexualmente. Sobre todo, dicen, es importante ser honestos con uno mismo. "Consciencia del yo sexual secreto", llaman a esta fase. Ese "yo sexual", explican, puede verse afectado por situaciones desagradables del pasado o por los mismo mitos que se difunden a través de los medios de comunicación.

"En la actualidad se relaciona mucho la vida intelectual con la vida emocional, son dos aspectos que no se pueden disociar como antes se pensaba. Esto ya lo trabajó Freud. Él habló de que la energía que mueve nuestro cerebro es sexual y algunas experiencias desagradables del pasado en esta materia generan disfunciones. El deseo sexual circula por nuestro cerebro y cuando está reprimido merma la creatividad y la imaginación. Cuando éste circula libremente, en cambio, se despiertan la intuición, la creatividad y la imaginación", comenta Enrique Saracho, psicólogo y sexólogo, director del Centro de Desarrollo de Salud Comunitaria Hazgarri S.L., con sede en Vitoria.

Saracho no comparte el concepto estadounidense de inteligencia sexual, pues considera que se trata de viejas teorías que ahora se presentan como nuevas, y para ello pone como ejemplo las premisas de Freud. Para este especialista, vivimos en una sociedad de consumo en la que se controla la sexualidad de la población a través de ciertos valores y creencias. Si antes se hablaba del sexo como algo pecaminoso, dice Saracho, ahora es casi "una exigencia atlética de alto rendimiento". La sexualidad, añade, "se centra más en lo genital y se carga de una exigencia de éxito".

En ese sentido, la millonaria industria de la pornografía, según Saracho, hace que se merme la capacidad de seducción o de conquista. "Al darnos el producto hecho nos quita la posibilidad de un encuentro sexual sano". Es imperiosa, insiste este psicólogo, la necesidad de hacer una lectura crítica de nuestras formas de vida, nuestros valores y todo lo que nos rodea. Frente a los mensajes cotidianos con los que se nos bombardea en materia de sexo, hay que levantar la voz de alarma, sobre todo ente los jóvenes. Dice Saracho que a pesar de que se imparten clases de educación sexual en los colegios, las niñas no conocen su cuerpo y aunque disponen de toda la información necesaria, a algunas ponerse un tampón les sigue suponiendo un grave conflicto. Además, ante el sexo siguen teniendo la actitud de estar frente a algo sucio y desagradable.

Aún así, hablar de inteligencia sexual a Saracho le parece "reduccionista", pues las premisas de los dos psicólogos estadounidenses parecen "verdades parciales que hacemos absolutas". "Es que hacer más el amor no supone ser más inteligente. El desarrollo psicológico integra muchas cosas, sobre todo la capacidad de relación. A veces una sexualidad satisfactoria no va unida al concepto de pareja. A mí me parece que disociamos lo que es una relación afectiva. Y muchas veces nos encontramos con vínculos de pareja deteriorados en los que hay relaciones sexuales que más bien dejan un vacío".

Teóricamente, explica Saracho, existe más libertad sexual pero se tienen más inhibiciones y las relaciones sexuales son muy frustrantes. "Y tendríamos que alertar sobre esa falta de libertad sexual. Todavía hay muchas dificultades para hablar de sexo. Entre las amistades lo trivializamos o lo volvemos una patología. Yo creo que lo importante es reflexionar sobre la vida sexual y ver lo satisfechos que estamos. En nuestros tiempos decir la verdad sobre ello parece como estar haciendo el ridículo. Me parece que jugamos a una farsa", señala.

Para el profesor Félix López, profesor de psicología de la sexualidad de la Universidad de Salamanca, las posibilidades, en cuanto a libertad sexual, son mucho mayores. López no ve el panorama tan negro como Saracho, y cree que, pese a todo, se ha avanzado muchísimo con relación a otros años. "Vivimos tiempos infinitamente mejores que en el pasado. Yo creo que no hay que tener una visión apocalíptica. De hecho, ahora las mujeres tienen capacidad de elección, inclusive pueden elegir tener relaciones sexuales en cualquier momento del ciclo y las parejas ahora pueden definir el número de hijos y tienen muy claro que divertirse y pasarlo bien en la cama es un objetivo. Eso no ocurría hace treinta años".

López es un gran crítico del concepto de inteligencia sexual de Conrad y Milburn. "Se trata de una copia de la inteligencia emocional. Ya en ese concepto se habla de habilidades interpersonales de lo que no se excluye el campo sexual. Me parece que eso de la inteligencia sexual es un aprovechamiento comercial del asunto. Ya en otros estudios se habla de la incapacidad de comunicación, de las falsas creencias y de la falta de información", señala López. En lo que sí está de acuerdo este profesor de la Universidad de Salamanca es en la necesidad de tener mejor y buena información, en conocerse a uno mismo y en cultivar los hábitos para relacionarse bien. En ese sentido, cobran un papel de extrema importancia la familia y la escuela, pues es ahí donde se tienen que anular los mitos y se tiene que garantizar una correcta y eficaz información.

El último punto de la teoría de Conrad y Milburn es la necesidad de abrirse al otro. Se necesita aprender a escuchar al otro y conocer su yo sexual. Es importante hablar de sexo con la pareja y sobre todo, hacerle partícipe de sus temores, deseos y expectativas en materia sexual. Eso sí, también conviene tener en cuenta, según explica el profesor López, "que no hay una sola manera de vivir la sexualidad. La sexualidad pertenece al reino de la libertad y en ella caben diferentes biografías sexuales".

 

 



27-

Convertirse en abuelo o abuela: Enanos en hombros de gigantes

Una de las experiencias que nos sumerge en una nueva etapa de nuestra vida es la de convertirnos en abuelas o abuelos, un momento vital para el que no siempre estamos preparados y al que no todo el mundo accede de la misma manera.

Hay quien experimenta una especie de sensación de decrepitud e involución, mientras otras personas sienten con el nuevo estatus un renacimiento de ilusiones dormidas.

Asumir que somos abuelas y abuelos

Se trata de reconocerse en el nuevo estatus, y hay que ser consciente de que en ello intervendrá:

  • La forma de interiorizar y aceptar el nuevo papel en la familia.
  • La resolución del conflicto interno entre el deseo y el temor por tener ya nietos. El deseo de ser abuelo está relacionado con la oportunidad de disfrutar con los hijos de los hijos, recordando, pero no imitando, la propia maternidad o paternidad. El temor llega de la evidencia de que se es mayor que entonces.
  • El estado de salud, la capacidad de articular movimientos, la agudeza visual y auditiva, no es la misma.
  • Cómo se vivieron los ciclos vitales anteriores. Se suele decir que se envejece como se ha vivido. El modo de ser abuela o abuelo dependerá de cómo se haya vivido la niñez, de cómo fue uno mismo hijo y cómo fue nieto. Se recuerda la relación con los propios abuelos, y se imita o se mejora. Por supuesto, también influye cómo se ha vivido la edad adulta y cómo se es, y se fue, padre y madre.
  • Cómo se esté viviendo el ciclo vital actual. Hasta no hace mucho tiempo convertirse en abuelo o abuela marcaba de por sí el ingreso en la tercera edad o en la vejez. Hoy, como consecuencia del aumento de la esperanza y calidad de vida, y debido a los nuevos estímulos de la sociedad en que vivimos, no equivale a ser viejo. Hay abuelas y abuelos que están viviendo en plenitud laboral, social o familiar, y tener nietos no los ha convertido en "viejos" desadaptados e inservibles.

Cómo puede ayudar la familia a que los abuelos cumplan su papel

  • Favoreciendo su independencia. Los abuelos quieren tener tiempo para sus cosas, por inútiles que puedan parecer al resto de la familia. También necesitan su espacio. Si están a gusto en su casa no hay por qué forzarles a trasladarse a otra. Una cosa es invitar con insistencia y cariño, otra muy distinta imponer el criterio de los hijos.
  • Permitir que ejerzan como abuelos con los nietos. Para ellos es "la segunda oportunidad" de hacer con los nietos lo que no hicieron con los hijos. Es bueno hacer la vista gorda cuando "malcrían" a los nietos concediéndoles algún capricho razonable y de manera esporádica.
  • Es conveniente tratarlos como adultos. A veces se les trata como a niños con la excusa de que como son mayores se vuelven infantiles y "chochean". Hay que evitar convertirse en educadores de los abuelos.
  • Respetar sus defectos como ellos lo han hecho antes con los nuestros. La convivencia familiar es mucho más fácil cuando se es flexible con las conductas de sus miembros.
  • Ser agradecidos con ellos y enseñar a los nietos a que lo sean. No debemos olvidar que somos 'enanos subidos a hombros de gigantes' y que si somos más, tenemos más o estamos mejor preparados es, en gran parte, gracias a ellos.
  • Es importante escucharles y respetar sus maneras de pensar, aunque no coincidan con el de la generación más joven de la familia. Ni es cierto que "cualquier tiempo pasado fue mejor", ni tampoco que todo lo actual es absolutamente extraordinario o infalible.

Enanos subidos a hombros de gigantes

Ser abuelo o abuela es una oportunidad única para que surjan muchas vivencias positivas. Se pueden aprender nuevas formas de convivir entre las tres generaciones que han surgido dentro de la propia familia. Se puede aprovechar la ocasión que dan los nietos de estar en contacto con otras formas de vivir, de otros conocimientos, de otros puntos de vista que enriquecen a los mayores si están abiertos a los cambios y a las nuevas formas de vida. Por eso es tan importante que, mientras nos lo permita el ajetreo de la vida actual, se organicen reuniones familiares con cualquier excusa para estar juntos y disfrutar del placer de verse, escucharse y sentirse mutuamente. El mejor homenaje que se puede hacer a los abuelos es ofrecerles el placer de sentarse a una mesa con sus hijos y sus nietos. En ese escenario se plasman los resultados de historias personales muchas veces llenas de esfuerzos y dificultades. Es realmente satisfactorio poder ofrecer a los abuelos la posibilidad de que comprueben que su vida ha merecido la pena.

Actitudes que deben cultivar los abuelos y abuelas

  • Conservar la propia independencia, si es posible. Al margen de su edad, la abuela y el abuelo tienen derecho y necesidad de disfrutar de su propio espacio vital, de disponer de tiempo para sus aficiones, amistades o para proyectar, si les apetece, nuevas relaciones afectivas. No tienen por qué acceder a convertirse en abuela o abuelo "canguro" de forma permanente.
  • Respetar las pautas educativas que sus hijos proponen a los nietos, aunque no se esté totalmente de acuerdo con ellas.
  • No desautorizar a los padres delante de los nietos, aunque en privado puedan expresar sus discrepancias. Las opiniones de los abuelos siempre son una referencia útil para los padres, pero serán éstos quienes finalmente decidan cómo educar a los hijos.
  • Ser abuelo es la oportunidad para establecer con los nietos una relación privilegiada que tal vez no se pudo tener con los hijos. Es la ocasión para vivir lúdicamente con ellos, gratificándolos, pero sin pasarse, y consultándoles a ellos mismos si sus padres estarían de acuerdo en permitírselo. Se deben poner límites para que los nietos no se conviertan en tiranos.
  • Aprovechar cualquier momento para transmitir vivencias y recuerdos. No hay que temer ser pesados. Las personas mayores tienen como patrimonio el pasado y "las batallas del abuelo" aunque se repitan una y otra vez -porque las personas mayores no suelen llevar la cuenta del número de veces que dicen las cosas- son el recuerdo que quedará impregnado en las mentes de los nietos. Sobre todo quedará el cariño, la ilusión y la nostalgia con que se transmitieron las memorias.
  • Los abuelos pueden completar la educación que llevan a cabo los padres, pero nunca suplirla. Este es un riesgo que hoy en día se corre, dado que las circunstancias actuales obligan en muchos casos a que los abuelos o abuelas sean los cuidadores durante muchas horas de los nietos.






 

 

 

 

 

de Consumer Eroski


26-

La importancia de los gestos en la infancia

 

Un estudio confirma la conexión entre la riqueza gestual en edades tempranas y un mejor vocabulario en la escolarización

Antes de hablar, los más pequeños se comunican a través de los gestos. Cuanto más inteligibles resulten estos gestos, mayor será la facilidad para obtener riqueza verbal y, en consecuencia, el niño tendrá menos problemas en el momento de iniciar su escolarización. El papel de los padres para que sus hijos adquieran destreza no verbal con el fin de comunicarse es esencial, una habilidad que también favorece un mayor nivel socioeconómico de las familias. Lo afirma un estudio de la Universidad de Chicago, el primero en relacionar la riqueza gestual con el posterior vocabulario.

  • Autor: Por NÚRIA LLAVINA RUBIO
  • Fecha de publicación: 23 de febrero de 2009


- Imagen: makelessnoise
 
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Los niños que se comunican mediante gestos comprensibles cuando tienen poco más de un año tienen, a los cuatro años y medio, un vocabulario más rico que el de aquellos sin tanto abanico gestual, concluye un estudio reciente de la Universidad de Chicago (EE.UU.) publicado en "Science". Esta posterior riqueza verbal

 

facilita, en consecuencia, la mejor preparación de los niños para la escuela. En estudios anteriores ya se había constatado que un buen vocabulario es un predictor clave en el éxito escolar.

Esta conexión entre gestos y habla, que se produce en edades mucho más tempranas, podría convertirse en un buen foco de intervención si investigaciones posteriores corroboran que un mayor número de gestos redunda en un mayor vocabulario, según Susan-Goldin Meadow, profesora de Psicología en la Universidad de Chicago y autora del estudio junto con Meredith Rowe.

La investigación ha mostrado, además, que los niños de familias con mayor nivel socioeconómico ven favorecida su capacidad para adquirir riqueza en el lenguaje. Esta característica ya se había comprobado en anteriores investigaciones. En ellas se asegura que las familias con mayores ingresos y nivel educativo hablan más con sus hijos y con frases mucho más complejas, lo que les permite enriquecer el vocabulario a edades mucho más tempranas.

Más gestos, más palabras

Para estudiar las diferencias gestuales, los investigadores examinaron a medio centenar de familias de varios niveles socioeconómicos. Grabaron en vídeo a niños de 14 meses durante 90 minutos mientras interactuaban con su cuidador principal en casa. Los autores registraron las palabras y gestos que se producían en la comunicación entre padres e hijos. A esa edad, los bebés hacían una media de 20,9 tipos de gestos distintos, con grandes diferencias en función de su estatus social y económico: los niños de familias más acomodadas produjeron una media de 24 gestos, mientras que los del otro extremo sólo 13.

Desde los primeros meses de vida se utiliza el lenguaje no verbal para manifestar necesidades, expresar sensaciones y sentimientos

Estas desigualdades se percibieron también en los padres, cuyo nivel de gesticulación se pudo relacionar directamente con el de sus hijos. Lo que más sorprendió a los investigadores fue que, si bien en los primeros pasos del aprendizaje de vocabulario no se detectan diferencias debidas al estatus socioeconómico de la familia, cuando se trata de los gestos estos contrastes sí que se perciben de inmediato. Los niños

 

, según los investigadores, no empiezan a comunicarse por gestos hasta cerca los diez meses de vida, y las diferencias socioeconómicas comienzan a percibirse tan sólo cuatro meses más tarde y, a veces, incluso antes.

Cuando los niños cumplieron cuatro años y medio, los investigadores evaluaron su vocabulario mediante el test Peabody de vocabulario en imágenes, usado desde hace años para niños de 2 a 18 años para valorar la riqueza verbal. A esta edad, los resultados mostraron diferencias aún evidentes: los estudiantes de familias acomodadas obtuvieron una media de 117 puntos y el resto, 93.

En la investigación no se examinó el por qué específico de la relación entre la comunicación gestual temprana y el mejor desarrollo del vocabulario. Según los autores, los gestos pueden jugar un papel indirecto en el aprendizaje de las palabras cuando se da una buena intervención de los padres. Por ejemplo, cuando en respuesta a un hijo que señala una muñeca, el padre o madre afirma "sí, es una muñeca", se dota al hijo de una nueva palabra, que corresponde al objeto que en ese momento centra su atención. Se enriquece su vocabulario porque, de manera indirecta, un gesto comprensible ha reclamado hacerlo.

La conexión entre gesto y palabra podría ser incluso más directa en el momento en el que los gestos permiten a los niños usar sus manos para expresar significados cuando aún tienen dificultades para formar palabras. En el año 1982, las psicólogas Linda Acredolo y Susan Goodwyn ya habían descubierto que los bebés usan de forma espontánea gestos simples para representar palabras que aún no son capaces de decir. Por ejemplo, pueden olfatear para referirse a una "flor", jadear para mostrar un "perro" o agitar sus brazos para indicar "pájaro".

Desarrollo paralelo

Estos gestos permiten a los niños establecer un puente de comunicación con su entorno hasta la aparición del habla. Gestos y lenguaje, asimismo, se desarrollan de forma paralela. Sin embargo, desde los primeros meses de vida, los niños utilizan el lenguaje no verbal (etapa "prelingüística") para manifestar sus necesidades, expresar sus sensaciones y sentimientos, así como para vincularse con otras personas y el mundo que les rodea.

El tipo de gestos más ampliamente aceptados que se adquieren de forma espontánea durante los primeros 9 y 12 meses de vida son los llamados gestos deícticos, que son los que hacen referencia a apuntar, mostrar, ofrecer, dar y realizar peticiones en forma de ritual. Jean Piaget, psicólogo evolutivo suizo, afirmaba ya en 1965 que hacia los diez meses de edad aparecían los "gestos de ejecución", referidos a acciones como observar insistentemente un objeto para indicar que se requiere, dirigir la atención del adulto hacia un objeto dándoselo o apuntar objetos para demostrar interés o necesidad. Hay otros muchos nombres para definir estos tipos de gestos, pero todos se reducen a acciones imperativas como pedir y mostrar, dar alguna cosa o apuntar.

Según varios estudios, estos gestos intencionales tempranos constituyen un importante paso en el desarrollo simbólico y facilitan el camino al aprendizaje del lenguaje verbal. Son, sin embargo, todavía muy primitivos porque sólo se comprenden totalmente si se sigue la trayectoria del gesto hacia el objeto u objetivo de deseo del niño.

PROGRAMAS DE COMUNICACIÓN GESTUAL


- Imagen: makelessnoise
 
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El desarrollo inicial de los gestos por parte de los niños se da de forma espontánea cuando aparece una necesidad de comunicación, pero varios estudios han tratado de potenciar programas de intervención con el objetivo de desarrollar, de manera intencional, este tipo de comunicación. Son muchas las investigaciones que avalan que los gestos refuerzan el desarrollo del lenguaje, en vez de obstaculizarlo, y que además influyen positivamente en aspectos cognitivos y socioafectivos del desarrollo del niño.

Las citadas psicólogas Linda Acredolo y Susan Goodwyn, de la Universidad de California (EE.UU.), crearon en la década de los 90 un programa llamado "Baby Signs", destinado a enseñar a bebés sin déficit sensorial un lenguaje compuesto por gestos simbólicos. Este aprendizaje debe permitirles, tanto a ellos como a sus padres, comunicarse de una manera simple y sencilla, hasta que aprendan a hablar. El programa presenta una serie de gestos simples y fáciles de llevar a cabo antes de que el niño aprenda a hablar, e incluye objetos, animales, peticiones, acciones o expresión de estados de ánimo. Desde su creación, el programa se ha ido difundiendo en casi todo EE.UU., así como en Canadá, Corea, Hong Kong e India, y está avalado por varias investigaciones y publicaciones.

Incluso se ha hablado de estimular a los pequeños con el aprendizaje del lenguaje de signos

 
para personas sordas, ya no sólo con el objetivo de estimular el desarrollo intencionado de la comunicación gestual, sino también de enseñarles un segundo "idioma". En la misma línea, también en los años 90, apareció otra iniciativa de Joseph Garcia, investigador en desarrollo infantil, con un programa llamado "Sign with your Baby", que sigue difundiéndose en EE.UU, Canadá y el Reino Unido.





 

Gustavo Ekroth, el "Dios" uruguayo de la sicología.

 

 

 

 

25-

 

LOS CASADOS SON MAS ATRACTIVOS."
(El Divan Ciudadano)

El domingo próximo pasado en esta misma sección respondí a las dudas e interrogantes de un hombre casado que mantenía una intensa relación extraconyugal con una mujer más joven. A partir de esa misma noche, mi casilla de correo electrónico comenzó a recibir una lluvia de consultas y comentarios muy variados provenientes de mujeres enamoradas de hombres casados. Muchas preguntas se referían al clásico "¿sigo con el o lo dejo" ? ; otras temáticas eran los hijos y los problemas económicos ¿excusa o realidad ?, o la eterna duda entre "¿me quiere o no me quiere ?".
De entre todas las consultas recibidas elegí contestar (por lo menos para comenzar con el tema) la carta de una mujer que a mi entender pregunta por el origen y la posible prevención del conflicto : amar a un hombre casado. Básicamente la pregunta es : "¿por qué siempre me enamoro de hombres casados ?" Si bien cada caso es único y siempre es recomendable la consulta con un profesional capacitado (sobre todo en situaciones de depresión persistente) hay ciertos elementos que pueden ser esbozados aquí a modo de reflexión.
Para algunas mujeres los hombres casados suelen ser muchos más atractivos que los hombres solteros por al menos cinco razones psicológicas que en la mayoría de los casos son inconscientes (por supuestos que estas mismas razones son aplicables al caso del hombre que se enamora casi siempre de mujeres casadas).
La primera de ellas es que generalmente las personas que tienen miedo al compromiso afectivo profundo solo se permiten el enamoramiento con "candidatos imposibles" por ejemplo : cantantes que viven en otro país, hombres casados con cuatro hijos, conocidos solterones crónicos, etc. De esa manera pueden fantasear libremente con una idílica y perfecta relación que supuestamente va a ocurrir en el futuro. En esta situación nunca tienen la necesidad de profundizar la relación ni correr el riesgo del abandono, la decepción y/o engaño.
La segunda razón psicológica profunda es que un hombre casado no es tan exigente (ni puede serlo) como una persona libre y sin compromisos. Una persona casada que tiene un amante muchas veces se siente más en falta con su amante que con su propia esposa. Sin quererlo termina siendo muy complaciente, permisivo, generoso y por supuesto sumamente tolerante con los defectos del otro ya que con lo "poco" que él da no está en posición de exigir mucho.
La tercera causa por la cual a una mujer le puede ser fácil enamorarse de un hombre casado es que las dos o tres horas que generalmente dura un encuentro semanal de amantes no permite conocer al hombre o la mujer real. De alguna manera el encuentro siempre es una especie de representación donde quedan enormemente resaltadas las cualidades más positivas de ambos y disimulados todos los peores defectos.
Para algunas mujeres resulta más fácil y menos comprometido enamorarse de un hombre imaginario idealizado casi perfecto que de un hombre real con defectos y virtudes.
El cuarto motivo de resorte psicológico que puede hacer que una mujer "elija" siempre para enamorarse hombres casados o con compromiso es la competitividad inconsciente con otras mujeres que a veces esconde un profundo complejo de inferioridad. El intenso deseo de "ganarle" el hombre a otra mujer como forma de reafirmar su valía personal es una manera neurótica de sentirse linda, inteligente, seductora y poderosa frente a ella misma y frente al mundo.
El quinto motivo inconsciente puede ser una muy baja autoestima que provoque el sentimiento de no "merecer" un hombre libre, un hombre que esté dedicado completamente a ella como mujer y si merecer un hombre "incompleto" que comparte con otra mujer que tiene la mayoría del paquete accionario de este hombre.
Así pues las cinco razones psicológicas principales por las cuales una mujer en particular termina enamorándose siempre o casi siempre de hombres casados o comprometidos son : 1) El miedo al compromiso.
2) Las dificultases para aceptar y enfrentar las exigencias y desafíos normales de una vida en pareja. 3) La dificultad para amar al hombre real y la facilidad de amar un hombre imaginario idealizado.
4) la competitividad inconsciente con otras mujeres. 5) La baja autoestima.


de Gustavo Ekroth

 

 

 

 

 

24-

 

"INFIDELIDAD,AMOR Y PASION"

"La carta seleccionada para esta semana, es la de un hombre casado hace 20 años, que sin buscarlo deliberadamente inicia una relación extramatrimonial con una compañera de trabajo menor que él. Con el transcurso de los meses los sentimientos involucrados en esta nueva relación se vuelven tan fuertes que por momentos piensa en abandonar a su esposa, dejar lo que ha construido en 20 años y comenzar todo de nuevo. Entre múltiples interrogantes y dudas, este hombre se pregunta a sí mismo si realmente quiere a su esposa, qué clase de amor siente por ella que con tanta facilidad piensa en cambiar su vida en un instante, y lo más dificil de todo, qué debe hacer al respecto. La complejidad del caso excede los posibilidades reales de este medio y sería aconsejable la consulta con un profesional calificado.
Sin embargo, y a pesar de que cada caso es único y diferente, es posible esbozar aqui dos conceptos a modo de reflexión.
El primer concepto a considerar es que si bien el ser humano sano siempre tiene una sublime aspiración de amor eterno y recíproco, este maravilloso milagro que le da un sentido de profunda trascendencia a toda nuestra vida, lamentablemente no siempre es posible.
Aunque no nos guste admitirlo, el amor de pareja es un sentimiento vivo y al igual que todas las cosas vivas que existen algún dia puede debilitarse, enfermarse e incluso morir.
En ciertos casos la llama del amor puede extinguirse por falta de cuidados adecuados, alimentación y mantenimiento. En otros casos puede sobrevenir la muerte natural; la gente cambia, áquel que ayer amábamos hoy ya no existe, es otra persona totalmente diferente.
Otra posibilidad, que parece ser la de este caso es la de una llama del amor debilitada por los años de convivencia y la rutina, que es sofocada por "fuertes vientos externos"(leáse, una amante más joven).
El segundo punto a considerar en este caso es la idea de que el amor es como un templo sagrado que se sustenta sobre cuatro columnas principales que llamaremos A.A.A.P.
La primara A es de atracción sexual, la segunda es de admiración, la tercera simboliza la amistad, y la cuarta y última corresponde a P de proyectos comunes hacia el futuro.
En toda nueva relación (sobretodo con una persona más joven), la columna de la atracción sexual suele ser muy robusta; sin embargo si las otras tres columnas son débiles, o falta una de ellas, tarde o temprano todo el templo del amor se vendrá abajo. Generalmente la pasión sexual cuánto más fuerte es , más rápido desaparece y aunque pudiera subsistir no soporta por sí sola una relación profunda madura y durable.
En ciertos casos una mujer joven puede sentir una admiración muy fuerte e importante por un hombre maduro, pero como en la situación anterior, esta columna por sí sola es incapaz de sostener una normal y feliz relación a largo plazo.
En el caso de una relación de muchos años, desgastada por la rutina y la convivencia puede ser que la atraccion sexual sea mínima, la admiracion haya sido sustituída por el desprecio, y los proyectos en común se hayan desvanecido en el tiempo, quedando como única, precaria columna de sustentación la amistad, el compañerismo.
No suele ser una idea muy feliz buscar en "templos secundarios" las columnas faltantes en el "templo principal". Cuando el templo del amor se tambalea debemos tener la inteligencia, sensibilidad y valor necesarios para reconstruirlo con todas nuestras energías; pero cuando se encuentra irremediablemente destruído, también debemos emplear esa misma inteligencia, sensibilidad y valor para reconocerlo y enfrentarlo."


de Gustavo Ekroth

 

 

 

 

23-

 

"....como a ti mismo"

(domingo 5 de diciembre de 2004,"El diván ciudadano", Diario "El País")

Querer al prójimo como a ti mismo parece una idea interesante, pero en la práctica puede ocurrir que este concepto no pase de ser justamente eso: una buena idea que pocos aplican regularmente a las relaciones humanas.

El problema sea talvez, el equilibrio; a veces queremos más que a nosotros mismos, por ejemplo a nuestros hijos, y a veces queremos menos que a nosotros mismos, por ejemplo al vecino.

El "como a ti mismo" de la frase, en general es tomado como un simple detalle, un mero formulismo, pero en realidad es lo más importante porque es el punto de equilibrio sobre el cual se apoyan los dos brazos de la balanza, ser demasiado bueno o ser demasiado egoísta.

La palabra "ego", y sobre todo, sumada a la terminación "ista" tiene muy mala prensa en nuestra cultura. "No seas egoísta, préstale el juguete el nene". "No seas egoísta, andá a jugar con tu hermanita, mamá quiere dormir la siesta". Y más adelante: " No seas egoísta, salime de garantía." "No seas egoísta, cubrime esas horas."

Revista Posdata 05/01/1996

Habría que acuñar otro término que no tenga tantas connotaciones negativas como por ejemplo: "autoista", referido a la persona que cuida de sí mismo, se ama y se respeta sin pasar por encima de los derechos de los demás ni ser agresivo.

Cuando pensamos en alguien egoísta, lo primero que se nos ocurre es una persona que nunca piensa en los demás, y sólo se preocupa de sí mismo y lo pasa lo mejor posible, aunque, con su comportamiento dañe a los demás.

Visto de esta manera, los muy egoístas nunca van al psicólogo porque se sienten bien siendo como son; el único problema es que "mandan" a todos los demás a psicoterapia intensiva.

Pero, mientras la Real Academia no acepte el término "autoísta", podríamos pensar en otra acepción no tan negativa de la palabra "egoísta". ¿Qué hay de malo en querer ver determinado programa en la televisión, o qué hay de malo en querer descansar, o no tener ganas de escuchar a alguien?

Lo que tiene de malo es que el otro quiere ver otro programa, tiene otros planes que no incluyen el descansar o quiere hablarnos para descargarse.

Y como nosotros no queremos nada de eso, el otro decide hacernos sentir culpables diciéndonos que somos egoístas para que cambiemos nuestro comportamiento o por lo menos no lo volvamos a hacer en un futuro. ¿Entonces, quién es el egoísta, el que no desea hacer algo y lo manifiesta abiertamente, o el que manipula en forma encubierta para que se haga su santísima voluntad?

Lograr el equilibrio entre ser malo o demasiado bueno es un tema muy delicado. Podemos caer tanto en ser muy egoístas como en ser muy tontos; el punto de referencia indispensable es partir del amor a sí mismo, sin él es imposible querer a los demás y cuidarlos, y sin él es también imposible "cuidarnos de las demandas egoístas que puedan provenir de nuestro entorno."



 

 

 

 

22-

 

 

LA TEORIA DEL "

 

 

NEGOCIO" TODAVÍA

 

 

MEJOR

 

 

(domingo 9 de enero de 2005, "El diván ciudadano", Diario "El país")

La tendencia a no disfrutar y aprovechar los momentos presentes, muchas veces va unida al perfeccionismo excesivo. Por supuesto que las cosas siempre pueden llegar a ser mejores, pero porque no aprovechar hoy lo que la vida nos trae, aunque no sea lo perfecto, el ideal.

Generalmente las cosas que no tenemos parecen ser lo más importante del mundo, pero una vez que las

Escribiendo "La locura Uruguaya"
año 1990

conseguimos rápidamente perdemos el interés en ellas y salimos a perseguir otros "logros". El césped del vecino casi siempre parece más verde que el nuestro, y su mujer más interesante e inteligente que la propia.

Quizá por allí haya muchos mejores "negocios" en materia de pareja, hijos, ocupación, o amistades, pero la teoría del "negocio" todavía mejor hace que nada llegue a funcionar muy bien debido al bajo involucramiento afectivo y la poca energía y esfuerzo puesto en el logro del objetivo.

Situación: una pareja en silencio mirándose de reojo con cara de pocos amigos, luego de una de sus habituales tontas peleas sin sentido.

Él piensa: ¡Ah! Pensar que yo tenia una fila de mujeres que estaban muertas conmigo. Y la fila era mas larga que la espera del 104 y justo yo venirme a enganchar con esta reloca.

Ella piensa: mi mama me lo dijo "este tipo no te conviene" y pensar que no le hice caso. No tendría que haber dejado a Raúl era tan bueno, tan dulce y tan comprensivo. En fin no era como esta bestia peluda que tengo al lado.

Mientras el frunce el ceño piensa: y bueno la dejo y se termino, me consigo otra y punto. Si lo que sobra en este país son mujeres solas y más para un tipo como yo.

Ella mientras se muerde la lengua para no hablar mas piensa: la verdad es que yo no sé que le vi a este tipo, medio peladito, un poco panzón, insensible, mal carácter. Yo creo que con Raúl las cosas hubieran sido diferentes...bueno en realidad creo que con cualquier otro tipo me podría llevar mejor que con este energúmeno.

Él piensa: no por ahora no me voy a separar es muy complicado. Cuando no aguante mas me consigo otra, seguro que va a ser mucho mejor que esta, hay tantas mujeres solas por ahí.

Ella piensa: y bueno tan malo no es. Mientras lo aguante sigo con él...y sino cualquier cosa llamo a Raúl, que cada tanto me llama y vemos que pasa.

La teoría del "negocio" todavía mejor nos hace soñar embelesados con un hipotético príncipe azul o una sintética modelo rosada, quienes supuestamente nos están esperando con los brazos abiertos en un futuro no muy lejano.

Delirarse con un delicioso pero irreal futuro imaginario romántico, produce tres consecuencias negativas sobre su presente y real vida en pareja:

 

•  Como sueña que hay alguien todavía mejor esperando en el futuro no hace nada efectivo para mejorar su actual relación de pareja.

 

•  Como su actual pareja supuestamente le impide acceder al "negocio" todavía mejor, siente rabia y resentimiento hacia su carcelero.

 

•  Como la imaginación infla y exagera las cosas buenas hasta el infinito, su actual vida en pareja por contraste luce mucho más triste y gris de lo que en realidad es. Todas las comparaciones son malas pero sobretodo, las que se hacen con algo que todavía no existe y tal vez nunca exista.


 

 

 

 

 

21-

 


EN LAS FIESTAS ES MAS

 

 

FACIL PASARLO BIEN

 

 

(domingo 26 de diciembre de 2004, "El diván ciudadano", Diario "El País")

Seguramente para los perros las fiestas año tras año son una verdadera pesadilla. Ni bien empiezan los primeros estruendos de las bombas brasileras, los canes inmediatamente asocian esto con todo lo que vendrá después y entran en pánico. Los animales aprenden respuestas emocionales condicionadas ante estimulos específicos. Seleccionan un estimulo negativo determinado y responden ante el masivamente en forma automática y reiterada desatendiendo el resto del entorno que puede ser mas positivo y favorable. ,

El ser humano tambien aprende a responder en forma automática ante estimulos negativos pero la gran diferencia es que él puede ir mas allá de ese condicionamiento y responder de maneras diferentes ante las mismas situaciones, no es un robot autómata. Bueno, por lo menos en teoría, ya que en los hechos año tras año en la época de las fiestas aumentan él numero de las consultas psicológicas y las internaciones siquiátricas en todas partes del mundo.

¿Tal vez el ser humano asocia las fiestas con los que hoy ya no están o tal vez lo hace con los conflictos intra familiares sin resolver o con los proyectos inconclusos o con el estrés de las "urgencias" o con sus dudas existenciales?

El asunto es que para muchos adultos las fiestas simbolizan un tramite desagradable que no tienen mas remedio que cumplir por los chicos, por los compromisos, por las culpas, etc., pero de ninguna manera algo que anhelen deseen y disfruten.

Todos tenemos la capacidad de "desconectarnos" de los condicionamientos emocionales negativos ante una situación dada enfocándonos a los elementos positivos existentes. Por ejemplo en vez de pensar obsesivamente en los que ya no están podemos comunicarnos y relacionarnos afectivamente con los que si están. En vez de auto presionarnos con los "compromisos" podemos decidirnos a hacer por una vez en el año lo que realmente nos gustaría hacer aunque a algunas personas no le caiga bien. En vez de preocuparnos con dudas existenciales podemos sencillamente disfrutar el momento presente y dejar para mañana o pasado el alcanzar el nirvana, la perfección, o la iluminación.

Dime si deseas que lleguen las fiestas o si deseas que pasen lo más rápido posible y te diré si eres un niño o un adulto. Seguramente cuando niños todos teníamos la capacidad de disfrutar de las fiestas pero seguramente tambien teníamos la capacidad de disfrutar en todo tipo de situaciones y lugar, cualquier excusa era buena para divertirse y jugar a mas no poder. Celebrar y reírse de cualquier cosa resultaba mucho más fácil que quedarse quieto y callado en un rincón. Todo era una cuestión de actitud si había muchos amigos en las fiestas era divertido, si había pocos tambien, y sino había amigos uno se podía ingeniar para pasarlo lo mejor posible tambien. Lo menos probable de todo era pasar las fiestas triste, aburrido, o enojado.

En algún lugar de cada uno de nosotros todavía habita ese niño, juguetón, divertido, ocurrente y desenfadado que solo conoce el tiempo presente, para quien era mucho más fácil pasarlo bien durante las fiestas que sintiéndose mal.

Creo que no seria una mala idea darle mayor participación en estas fechas a ese niño emocionalmente sano y sabio que todos llevamos dentro.



 

 

 

 

 

20-

 

FUERZA DE VOLUNTAD

 

 

(domingo 12 de diciembre de 2003,"El diván ciudadano", Diario "El País")

" No tengo fuerza de voluntad empiezo cursos que nunca termino.........Intente varias veces dejar de fumar, pero luego reincido.........Lograr mantener una alimentación adecuada me resulta totalmente imposible......Quisiera realizar una actividad física regularmente pero voy al gimnasio una semana si y tres no..........Ordenar y tirar "papeles" y cosas que ya no sirven es todo un triunfo que logro mas o menos una vez cada cinco años cuando ya no puedo mas y estoy "tapado" de cosas.......Hacia meses que quería escribir este mail, y todavía no se muy bien como conseguí escribirlo y enviarlo en tan poco tiempo........"

La capacidad de controlar la conducta propia en dirección a objetivos deseados, esta íntimamente relacionada con la autoestima y la sensación de plenitud y satisfacción personal.

La incapacidad para lograr hacer aquellas cosas que nos proponemos no solo nos priva de los beneficios que eventualmente podríamos llegar a obtener de hacerlas sino que además casi siempre genera una importante devaluación de la auto imagen. "No tengo fuerza de voluntad". "No sirvo para nada". "Cualquiera podría hacerlo". "Los demás son mejores que yo", etc.

Los problemas de autocontrol de la conducta humana se dividen en dos grandes grupos: 1) Hábitos a suprimir como por ejemplo: fumar, comer en exceso, mirar demasiada televisión, juego compulsivo o fármaco dependencia. 2) Hábitos a instaurar como por ejemplo: la actividad física regular, las rutinas de estudio sostenidas o la creación de habilidades sociales adecuadas en niños pequeños. Dentro de las principales causas de los patrones de conducta en exceso o hábitos a suprimir tenemos la falta de intereses vitales alternativos por ejemplo: la persona que es adicta compulsiva a la televisión, porque no tiene nada más "interesante" que hacer, o la persona aburrida que come par distraerse o reducir la ansiedad cuando en realidad no tiene hambre. Otra de las causas de los patrones de conducta autodestructiva, como por ejemplo, el alcoholismo, es la baja tolerancia a las naturales e inevitables frustraciones de la vida, él habito funciona en algunos casos como un verdadero anestésico emocional.

En cuanto al segundo tipo de problemas de autocontrol de la conducta humana, o sea los hábitos a instaurar tenemos como causas principales, el perfeccionismo excesivo que impide poner manos a la obra, la dificultad para diferir gratificaciones, la necesidad de obtener los " beneficios" ahora o nunca, la falta de claridad para definir prioridades y objetivos en la vida y la carencia real de tiempo, debido a una inadecuada planificación de las tareas y actividades.

Algunas sugerencias practicas para suprimir hábitos indeseados y generar conductas positivas podrían ser:

  1. Cuestione y ataque todas sus excusas mentales para evitar hacer cosas que a pesar de ser desagradables son necesarias para una vida feliz a largo plazo. Por ejemplo, " Talvez el tiempo solucione el problema","Es demasiado difícil", " Esto no es para mí", " No vale la pena hacer nada", "Mejor lo hago mañana" etc.
  2. Analice y suprima las conductas dilatorias como por ejemplo, hacer lo urgente en vez de hacer lo importante, hablar por teléfono, dormir la siesta, echarle la culpa a los demás, etc.
  3. Una el pensamiento a la acción. En cuanto piense que tiene que hacer algo hágalo ya, no pase a otros pensamientos, o a otras acciones que nada tiene que ver con lo importante.
  4. Concentre sus pensamientos en todos los beneficios que va a obtener modificando esos hábitos indeseados y/o creando comportamientos positivos.

Haga las cosas por partes y de a poco. Pensar en todo o nada aumenta la dejadez. Piense que la voluntad es como un músculo que se fortalece con la practica y se atrofia con la falta de uso. Haga algo ahora ya aunque sea durante quince minutos, puede ser el pequeño comienzo de un gran cambio.



 

 

 

 

 

19-

 

HABITOS, COSTUMBRES,

 

 

Y RITUALES

 

 

 

(domingo 28 de noviembre de 2004, "EL diván ciudadano", Diario "El País")

Sorprendentemente muchas veces el comportamiento humano regido por normas o costumbres compartidas por un grupo social, no posee ningún fundamento lógico y mucho menos una utilidad practica. Un ejemplo de este tipo de comportamiento absurdo puede ser la dieta hipercalórica a la que muchos se someten durante las fiestas, que tradicionalmente en Uruguay se desarrollan en el verano y no precisamente en el más crudo invierno nevado.

Un comportamiento festivo ritual, al ser simplemente sacado de su contexto geográfico original, se puede convertir en algo totalmente inadecuado e incluso perjudicial para la salud. ¿Por qué entonces el ser humano mantiene este tipo de hábitos de comportamiento que no aportan mucho, e incluso pueden llegar a producir efectos negativos?

La respuesta puede ser un poco dura, pero hacemos muchas cosas con las que no estamos realmente de acuerdo porque:

•  Creemos que a los demás le gustan y no queremos "defraudarlos". Aunque tal vez a ellos tampoco le gusten esas cosas pero las hacen por nosotros.

•  Nos sentimos incómodos siendo diferentes a los demás.

•  Nos sentimos más tranquilos haciendo lo mismo que hacen los demás.

•  Recibimos la aprobación del grupo cuando nos comportamos como la mayoría lo hace.

•  Cuando no seguimos las "buenas costumbres" obtenemos la censura velada o manifiesta del grupo.

•  En el fondo aunque no lo confesemos nos interesa bastante la opinión de los demás.

Seamos justos, en materia de alimentación "festiva" el problema de los hábitos absurdos no reviste mayor gravedad, pero que tal en la elección de la pareja, o la educación que le damos a nuestros hijos, o la forma de pensar sobre el futuro.

Muy probablemente en la vida de casi cualquier persona existen comportamientos rituales automáticos que la persona realiza una y otra vez sin obtener buenos resultados o incluso obteniendo malos resultados. En ocasiones este problema es el efecto de la observación temprana y posterior imitación de modelos parentales. El resultado en la vida adulta puede ser tanto la imitación inconsciente de esos mismos patrones de comportamiento o en su defecto ir al otro extremo y hacer exactamente lo contrario, (a veces con resultados peores que la imitación). Por ejemplo un hombre puede ser sumamente egoísta "imitando" al padre o patológicamente generoso por reacción a el. Una madre puede ser muy estricta y dominante porque con ella fueron así o a la inversa demasiado permisiva para no hacer lo que le hicieron a ella.

Otra de las causas por las cuales podemos estar haciendo una y otra vez aquello que no nos conviene hacer, es que en el pasado ese comportamiento puede haber sido muy exitoso aunque ya no lo sea. La imitación es suicidio creativo, aún cuando esa imitación sea de nosotros mismos en otra etapa diferente de nuestra vida.

Cualquier comportamiento humano extraído de su contexto situacional histórico o temporal puede devenir en un ritual absurdo e inefectivo, mas parecido al automatismo animal que al espíritu humano.






Programa "Calidad de vida"

Conductor Dr. Juan Carlos Paullier, canal 12, lunes a viernes 11 hs.

Programa del miércoles 7 de Noviembre de 2007

Tema:

 

"La crisis de la pareja"

 

 

Reflexiones de Gustavo Ekroth sobre el tema:

¿POR QUÉ MURIO EL AMOR?

Muchas personas luego de una separación, se formulan esta pregunta insistentemente sin encontrar una respuesta lógica a su interrogante. Pero el amor o su muerte no es un problema matemático que pueda resolverse a través de la razón. Tambien podríamos preguntarnos inútilmente: ¿Por qué nació el amor entre esas dos personas? Sin embargo generalmente eso nunca lo hacemos, cuando el amor surge es tan intenso que a quien le puede interesar las preguntas profundas y las dudas metafísicas.

Cuando el amor llega a nuestro corazón aceptamos ese regalo de la existencia, sin preguntarnos si es real o falso, si va a durar mucho o poco y lo peor de todo es que por norma, nunca nos preguntamos que deberíamos hacer para cuidarlo, mantenerlo vivo y hacerlo crecer.

Cada amor debería venir con un manual para el usuario, aunque seguramente creo que la mayoría tiraría el manual sin siquiera ojearlo, y se dedicaría a usar el "producto" inmediatamente. Asimismo debería proporcionarse un folleto con las especificaciones del "producto", que ocasionaría aproximadamente el mismo resultado: Nadie lo leería. Lo cual seria un grave error porque tal vez el "producto" que nos vendieron y compramos no es amor, puede que sea: atracción sexual, pasión, o deslumbramiento. Dado lo cual deberíamos tener comportamientos y actitudes acordes al sentimiento real de base. Por ejemplo: no podemos sustentar una relación de pareja estable simplemente en la atracción sexual, o en la admiración, obviamente se necesita el amor.

Tambien por eso a veces puede ser tan difícil encontrar la supuesta causa de la muerte del amor. Porque el hecho crudo en estos casos, puede ser que en realidad, el amor nunca murió, porque nunca existió. Por ejemplo: primero hubo atracción sexual, luego costumbre, tal vez mas adelante conveniencia, culpas y compromisos, y al final, resentimiento, indiferencia y separación. Sin embargo en ningún momento murió el amor porque nunca estuvo allí realmente.

De hecho a veces el amor esta allí bien presente en una pareja y nadie sabe a ciencia cierta porque ni como nació, otras veces, desaparece como por arte de magia sin existir un motivo concreto para ello. Es poco lo que sabemos sobre el amor, pero lo que sí todos sabemos muy bien, aunque a veces nos "olvidemos" o nos hagamos los "distraídos" son las cosas que debilitan el amor y pueden llegar a aumentar enormemente las probabilidades de que muera. Por ejemplo: el egoísmo, la agresividad, el autoritarismo, la desconfianza, los celos enfermizos, la negatividad, la falta de demostraciones afectivas, etc.

Cuando deshojamos "La margarita del amor" ponemos el énfasis en: me quiere, no me quiere, mucho, poquito y nada. Pero en realidad si nos interesa por sobre todas las cosas mantener y nutrir el amor, deberíamos poner el énfasis, en darnos cuenta si nosotros mismos queremos mucho, poquito o nada.


Programa del miércoles 13 de Junio de 2007

Tema:

 

"¿Hoy en día existe más

 

violencia en el mundo o es

 

la misma de siempre?

 

Reflexiones de Gustavo Ekroth sobre el tema:

  Características del joven potencialmente violento:

•  Intensos sentimientos de inferioridad (generalmente no admitidos)

•  Baja tolerancia a la frustración

•  Deficientes hábitos laborales y/o educativos

•  Desmotivación generalizada

•  Ideas persecutorias

•  Pensamientos obsesivos de daño o injusticia

•  Aislamiento social y/o predilección por grupos o personas "marginadas"

•  Admiración por "modelos" violentos reales o de la ficción

•  Dificultades para establecer relaciones de pareja viables

•  Valores morales confusos y/o cambiantes

•  Rechazo exagerado por las reglas y los convencionalismos sociales

•  Predisposición a las adicciones (drogas, alcohol, video juegos, Internet, etc.)

Los violentos

El ser humano es violento por naturaleza, de hecho es el ser más violento que ha existido en el planeta hasta la fecha, cinco mil guerras en tres mil años de historia conocida lo atestiguan. Sin embargo el hombre con su gran capacidad de aprendizaje y superación constante, ha logrado controlar y transformar la mayor parte de ese enorme caudal de energía destructiva. El arte, la ciencia, la sociedad, e incluso lo que hoy conocemos como civilización es en parte el resultado de la canalización constructiva del feroz instinto agresivo humano.

A pesar de vivir en un mundo aparentemente cada vez más violento, la realidad es que afortunadamente la mayoría de los individuos que conforman una sociedad logran controlar, dominar y transformar su agresividad en un sentido positivo. De no ser así la humanidad ya no existiría desde hace muchísimo tiempo. Por supuesto que en todos los grupos humanos hay excepciones y esas excepciones suelen ser notorias porque la agresividad del tipo que sea, tiene un fuerte impacto sobre el resto de los individuos.

La persona violenta puede tener factores genéticos que la predispongan o problemas orgánicos que generen su agresividad, pero en la mayoría de los casos las causas deben buscarse en elementos psicológicos determinados por la educación y la historia de vida personal. Por ejemplo la baja tolerancia a la frustración, o la tendencia a "acumular" la ira, no dejándola salir en pequeñas "dosis" y luego explotar violentamente sin control en situaciones que no lo ameritan. Otro de los factores psicológicos es la observación y posterior imitación de modelos parentales o sociales altamente agresivos.

Así y todo, en los casos de violencia extrema que puede llegar a concluir en el asesinato, generalmente no alcanza con los factores violentos internos, son necesarios también factores externos que "apoyen" el acto. El que es violento, no es agresivo con cualquier persona ni en cualquier situación. Por ejemplo, la victima tiene que ser más débil o por lo menos parecer más débil a los ojos del agresor o encontrarse en un estado de indefensión, caso de un linchamiento. En este último caso tenemos que tener en cuenta también el velo de anonimato que genera formar parte de un grupo agresivo numeroso.

Otro de los determinantes externos de la agresión, puede ser la obtención de recompensas reales o simbólicas, por ejemplo un pago en efectivo y/o lograr un mayor estatus dentro de un grupo social determinado.

También un factor externo a tener en cuenta es cuando el agresor tiene la sensación real o imaginaria de que su acto agresivo no va a tener una sanción legal o por lo menos no va a tener una penalización importante.

Por ultimo dentro de los factores que "liberan" la agresión no podemos dejar de tener en cuenta el efecto de las drogas psico-activas, las sustancias que alteran el estado de conciencia, el abuso del alcohol y todas sus combinaciones posibles.


Programa emitido el miércoles 23 de mayo de 2007

Tema: "

Los uruguayos somos una

 

sociedad envejecida

 

 

mentalmente o no"

 

Reflexiones de Gustavo Ekroth sobre el tema:

El sesgo perceptivo es nuestra manera personal de ver el mundo que nos rodea. Podemos percibir nuestro entorno como un lugar inhóspito, triste y peligroso o podemos verlo como un espacio "luminoso", pleno de desafíos, enseñanzas y logros.

 

Nuestra forma de interpretar la realidad cambia con los años y las experiencias buenas y malas vividas en ellos. Generalmente los más jóvenes tienen una visión de la vida más optimista, más arriesgada, menos racional y más intuitiva. Las personas con más años tienden a ser más racionales, más temerosas, más inseguras y desconfiadas de si mismas y de los demás ( e incluso a veces hasta más malhumorada ).

Parece ser como si los fracasos, las desilusiones, los proyectos inconclusos o los malos momentos vividos " envejecieran" nuestra forma natural, positiva y optimista de ver a las personas y el mundo.

Algunos antioxidantes psicológicos contra el "envejecimiento mental" podrían ser:

•  Aprender a criticar menos a los demás y a uno mismo. Siempre intentar descubrir lo positivo en uno mismo y en los demás ( por cada crítica tratar de encontrar al menos diez elogios ).

•  En vez de quejarse de todo y de todos, intentar agradecer más a la vida.

•  Perseguir al " si se puede" y escapar del " no voy a poder" .

•  Comprometerse más con uno mismo. Están bien los compromisos con los demás sobre todo si los queremos, pero no está mal orientarse algo más a los gustos, preferencias y necesidades personales.

•  Bromear más, reirse más, (fruncir menos el ceño) buscarle el lado divertido a las realidades de la vida, sean buenas o malas.

•  Disfrutar más del trabajo, poder tomase pequeños respiros durante la jornada laboral, sin sentirse culpable y dejar de estar tenso y apegado, a un resultado final no muy claro y si muy distante en el tiempo.

•  Decir "si" a todo lo que nos llena de energía y vida. Puede ser dormir más horas, visitar amigos queridos, tener más contacto con la naturaleza, jugar con un niño o simplemente escuchar música de nuestro agrado.

•  Decir "no" a todo lo que nos cansa, aburre, o no cumple ningún fin lógico en nuestra vida. Por ejemplo, ir a reuniones sociales que no nos interesan por "obligación", o ir a ver un espectáculo que no es de nuestro agrado para no "defraudar" a alguien.

•  Buscar siempre que se pueda el lado luminoso de las cosas, dejar de ver y buscar catástrofes y cosas terribles en todas partes. Por ejemplo, en vez de hablar constantemente de los defectos de fulano y mengano, intentar por un momento descubrir alguna virtud en alguna persona y comentarlo con otra persona.

•  Obedecer menos a la tiranía del "debería" y "tendría" y prestar más atención a la voz del "me gustaría".

•  Dejar de culpabilizarse por los errores del pasado, eso ya fue y no lo podemos cambiar, de nada sirve, todo lo que podemos hacer es evitar cometer el mismo error y enfocarnos hacia un futuro mejor.

•  Dejar el deporte de discutir por el placer de tener razón.

•  Dar menos sermones y escuchar más a los demás, tal vez ellos tienen cosas importantes que decirnos que pueden aportar mucho a nuestras vidas.

•  Interesarse genuinamente en los demás. Escucharlos más, dejar de mirarse el ombligo por un segundo y en vez de sentirnos importantes, intentar que alguna vez los otros se sientan importantes para nosotros.


Programa emitido el miércoles 11 de abril de 2007

Tema:

 

"Disfrutamos de lo que

 

tenemos o nada nos hace

 

felices"

 

Reflexiones de Gustavo Ekroth sobre el tema:

Como terapeuta, el comentario "nada de lo que tengo me hace feliz" me resulta sumamente familiar. Obviamente esta "queja" de alguna manera se puede llegar a relacionar con sentimientos depresivos, angustia existencial, crisis de valores o situaciones de alto stress y preocupación entre otros factores. Pero debajo de la piel de este comentario, existen al menos cuatro duras realidades profundas, que conforman la raíz del problema.

La primera realidad es que si NADA nos hace felices, es simplemente porque no somos felices. Cuando una persona es naturalmente alegre y feliz no necesita ningún motivo en particular para serlo igualmente cuando alguien es básicamente triste, depresivo, pesimista y negativo tampoco necesita ningún motivo en especial para sentirse infeliz. Asi, pues cuando alguien es, profundamente infeliz, aunque tenga breves momentos de alegría nada lo hará feliz, a la inversa cuando alguien es profundamente feliz aunque tenga momentos de tristeza nada lo hará infeliz.

El segundo concepto problemático implica la frase "Nada de lo que tengo me hace feliz" radica en la premisa falsa de que: El TENER determinada cosa o determinadas cosas nos dará la felicidad. Muchas veces vemos que las personas organizan su vida entorno a conseguir algo, una pareja, hijos, una profesión, un mejor nivel de vida, una casa afuera, etc. Pero generalmente observamos que luego de muchos esfuerzos cuando finalmente lo consiguen o bien ya no les interesa o ya no lo quieren porque les trae problemas o bien ya están corriendo detrás de otros proyectos cuya concreción mágicamente y supuestamente lograría la tan ansiada "calma" y felicidad. Cada ser humano persigue sus propias ilusiones y paraísos personales pero cuando logra estar allí muchas veces descubre para su sorpresa que llego el infierno y no precisamente el paraíso. La profesión no era lo que el se imagino, la pareja tiene mal carácter y la casa afuera se llena de personas "indeseables". Las causas de este tipo de situación pueden ser: a) muchas veces no sabemos lo que realmente queremos, b) no sabemos como disfrutar lo que tenemos y c) ( la más probable de todas) un estado de infelicidad subyacente lleva a la persona a organizar y orientar su vida hacia los elementos negativos y oscuros de cualquier situación en lugar de enfocarse hacia el lado luminoso y positivo de cada cosa.

La tercera dura realidad que implica la "queja", -Nada de lo que tengo me hace feliz- es que: Muy probablemente quien hace una afirmación de este tipo ha logrado muchas o muchísimas cosas de las que se propuso en la vida y se encuentra "saturado" del éxito, ya nada lo conmueve ya nada lo impresiona ya nada le interesa. Ese es el drama del éxito, cuando no se lo tiene parece importantísimo e indispensable para una vida feliz y cuando se lo alcanza resulta hueco, insulso y carente del sentido profundo de realización personal, que imaginábamos iba a tener.

El cuarto y ultimo problema importante que subyace en la raíz de la declaración –Nada de lo que tengo me hace feliz- se relaciona con el concepto equivocado de que la felicidad es algo exterior y que por lo tanto si hacemos y logramos determinadas cosas en algún momento nos va a llegar desde afuera. La realidad es que la felicidad es un don interior con el que todos nacemos. Ningún niño nace infeliz sin embargo muchísimos adultos lo son. La felicidad es como un inagotable e indestructible tesoro interior que en los adultos suele estar cubierto de capas y capas de basura ( léase prejuicios, frustraciones, miedos, traumas, desengaños, odios, agresiones, etc.).


Programa emitido el miércoles 7 de marzo de 2007

Tema: "

¿Los uruguayos sabemos

 

construir nuestros

 

proyectos de vida?" "Somos

 

capaces de planificar

 

racionalmente nuestros

 

objetivos para el resto del

 

año"

 

Resumen de conceptos y reflexiones vertidos sobre el tema, por el Ps. Gustavo Ekroth:

  • ¿Somos amantes de la improvisación? O tal vez odiamos todo lo que sea planificado
  • ¿Sabemos establecer la diferencia que hay entre los planes "reales" y los planes mentales o imaginarios?
  • ¿Enfocamos nuestra vida hacia proyectos posibles o nos desgastamos eternamente en proyectos imaginarios que nunca llevamos a la práctica?
  • ¿Estamos constantemente tan ocupados con los proyectos urgentes que nunca atendemos los proyectos importantes?
  • ¿Buscamos ante todo la perfección o lo que más nos interesa es la pronta ejecución de nuestros planes?
  • ¿Nos preocupamos de las cosas que tenemos que hacer o nos ocupamos de hacerlas?
  • ¿Podemos pasar del pensamiento a la acción o solemos quedarnos en pensamientos y más pensamientos?
  • Con respecto a nuestro planes, lo más importante ante todo es saber a donde queremos ir. Cuando sabemos a que destino queremos llegar el método de "transporte" surge por sí solo. Los métodos sobran, lo más difícil es lograr tener la intención y los objetivos absolutamente claros.
  • Podemos tener el mejor método de transporte para ir a cualquier lugar del planeta por ejemplo un jet privado pero si no sabemos a donde queremos llegar por ejemplo a Chile, podemos dar varias veces la vuelta a l mundo y pasar varias veces sobre Chile, pero jamás vamos a llegar a nuestro destino. Por el contrario si nuestra intención y nuestro objetivo de ir a Chile es claro, podemos llegar allí hasta con el peor de los métodos, por ejemplo ir caminando.
  • Algunas personas se pasan la vida pensando en cual será el mejor método, "en que van a ir", pero no saben muy bien hacia donde quieren ir.
  • La búsqueda del placer inmediato muchísimas veces nos aleja totalmente de la búsqueda de la calidad de vida, el crecimiento personal y el logro de objetivos.
  • La adicción a la búsqueda de gratificaciones instantáneas unida a la evitación de acciones y situaciones potencialmente "desagradables" pero necesarias para lograr una vida mejor, nos alejan inexorablemente de la planificación y el logro de objetivos deseados.

Diseño y Actualización

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

"El águila y el optimismo."
(Cuentos de la Vida)

"Confiar en sí mismo, a veces es la única diferencia entre el éxito y
el fracaso. El coraje para emprender una acción temeraria, necesaria,
no depende de lo que ocurra a nuestro alrededor, por el contrario,
depende de lo que ocurre en nuestro interior.
Nuestra forma de pensar con respecto al peligro potencial, la
capacidad de enfrentarlo y los beneficios que podríamos obtener de
lograr el éxito, es lo que nos lleva a arriesgarnos o no ante cada
situación vital "difícil". Por ejemplo creer que no vamos a ser
capaces de enfrentar el fracaso, muy probablemente nos lleve a la
inacción. Lamentablemente en este mundo el deseo no lo hace, la
intención no lo hace, la postergación no lo hace ; lo único que
realmente lo hace es la acción.
La fe, la convicción, la creencia, constituyen instrumentos
poderosísimos para atraer cosas hacia su vida, pero usted y sólo usted
es quién decide lo que quiere atraer. ¿Éxito o fracaso ? Usted elige.
El pensamiento es como un poderoso imán que atrae inexorablemente
elementos de su propio signo : si el signo es positivo atrae a su vida
elementos positivos ; y si el signo es negativo atrae elementos
negativos.

Por un extraño accidente del destino, el huevo de un águila fue a
parar al nido de una gallina, que creyéndolo propio, lo empolló.
Cuando el águila rompió el cascarón, se vio entre pollitos y pensó que
era uno de ellos.
Luego fue creciendo y rodeado de gallinas, no le quedó otra
alternativa que sentir que él también era una gallina y por lo tanto,
tenía que comportarse como una gallina.
Cada vez que veía a sus hermanas águilas volando en el cielo, pensaba
para sí : "¡Qué envidia ! Ellas son águilas y pueden volar. Yo soy una
gallina... Quién pudiera volar".
Un día, un águila que se apiadó de ella, bajó de las alturas para
explicarle que ella era un águila y no una gallina y que por lo tanto
podía volar.
A nuestra águila-gallina le entusiasmó la idea y accedió a ser llevada
por su hermana hasta un alto pico desde el cual iniciaría su vuelo de
bautismo. Sin embargo cuando estuvo allí no se animó a saltar al vacío
y cuentan que todavía vive allí en ese inexpugnable pico, un "águila-
caminadora" que repite como un loro : "No puedo volar, no puedo
volar".

No puedo
Pesada cadena.
Oscura profecía
Sí lo haré.
Ensueño alado
dorado amanecer
latir de la vida."

 

 

 

 

 

de consumer eroski

El ejercicio en edad preescolar

La reducción de la actividad física en niños preescolares podría explicar parte de los problemas relacionados con la obesidad infantil

España se ha convertido en uno de los países de la Unión Europea con mayor número de niños con problemas de sobrepeso, y la obesidad está presente en el 16% de los menores de entre 6 a 12 años. Al mismo tiempo, los niveles de actividad física en los niños en edad preescolar parecen decaer, hecho que contribuye a que los niños gasten menos calorías de las que ingieren. Una investigación elaborada en Nueva Zelanda concluye que probablemente éste es uno más de los motivos que explican la tendencia creciente de la obesidad en la población infantil.

  • Autor: Por NÚRIA LLAVINA RUBIO
  • Fecha de publicación: 19 de enero de 2009


- Imagen: meaduva
 
-

Los niños de entre tres y cinco años están al menos 1,5 horas al día frente a pantallas de ordenador, de televisión o con los videojuegos. De igual forma, pasan el mismo tiempo realizando otras actividades sedentarias

 

, como leer, dibujar o escuchar música. La disminución de la actividad física se va produciendo de forma progresiva, y es a los cinco años cuando el ejercicio se da con menos frecuencia. Estos son varios de los resultados de una investigación reciente elaborada en la Universidad de Otago (Nueva Zelanda) y publicada en "Medicine & Science in Sports & Exercise", la revista oficial de la American College of Sports Medicine (ACSM).

Este proceso en el que el niño se va volviendo más sedentario

 

de forma paulatina, sumado a una alimentación poco adecuada demasiado rica en hidratos de carbono sencillos, grasas y calorías "vacías" (golosinas, refrescos o bollería), podría explicar los crecientes problemas de obesidad posteriores, cada vez más preocupantes tanto en el ámbito nacional como internacional. Esta obesidad, además, no es sólo un problema a corto ni a medio plazo, ya que varios estudios han constatado que el 75% de estos niños serán obesos en la edad adulta.

Del juego a la televisión

A pesar de la inquieta naturaleza de los niños de esta edad y la falta de juego estructurado, los investigadores neozelandeses intentaron, al principio del estudio, medir de la forma más objetiva posible la cantidad de actividad física de los pequeños. Se pidió a los padres que estimaran la cantidad de horas semanales que sus hijos dedicaban a actividades

 

como bailar, ir en bicicleta, jugar en el patio, participar en actividades organizadas y nadar, así como a otras más sedentarias.

Cualquier persona mayor de dos años de edad debería realizar entre 30 y 60 minutos de actividad física de intensidad moderada casi cada día

Como parte del estudio "Family Lifestyle, Activity, Movement and Eating" (FLAME), se analizó durante tres años a 244 niños y niñas que al inicio del experimento estaban a punto de cumplir su tercer aniversario, y se les visitó de forma anual. Los resultados mostraron una importante disminución la actividad física

 

según los niños iban creciendo. Las mediciones de actividad física en las edades cuatro y cinco años fueron significativamente más bajas que las observadas en los tres años.

Rachel Taylor, autora principal del estudio e investigadora del Edgar National Centre for Diabetes Research de la Universidad de Otago (Nueva Zelanda), asegura que esta investigación es una "oportunidad para restringir un rango de edad en el que se puedan fomentar hábitos saludables para los niños". Uno de los principales cambios debe ser, para empezar, el paso de la pantalla a actividades como correr, saltar o jugar.

Teniendo en cuenta el rango de edad, además, podría resultar fácil y siempre que sea posible, según la investigadora, alentar a los niños a hacer actividades exteriores, apuntarlos a un gimnasio, a practicar deportes como el tenis o, lo que es más importante, potenciar actividades estructuradas en su rutina que aumenten su exposición al ejercicio físico.

Según las recomendaciones actuales, cualquier persona mayor de dos años de edad debería realizar entre 30 y 60 minutos de actividad física de intensidad moderada, casi todos o, preferiblemente, todos los días de la semana. Esta actividad puede estar relacionada con acciones cotidianas, como caminar a buen ritmo, subir escaleras o trabajar en el jardín o en las tareas de la casa. En el caso de los más pequeños las actividades deben estar más relacionadas con el aspecto recreativo y llevarse a cabo a lo largo del día en periodos de no menos de diez minutos.

Necesidad de prevención

La Asociación Asturiana de Pediatría de Atención Primaria aseguraba, en un estudio realizado en 2008, que el sobrepeso y la obesidad inciden de forma notable a partir de los dos años de edad. Concretamente, los investigadores hallaron que a partir de los seis meses de edad se podía percibir ya obesidad: hasta un 10% de los niños ya la padecían. A medida que pasaban los años este porcentaje crecía. Un 18% de los niños de dos años ya sufren obesidad, mientras que en el grupo de los tres años, un 19%. Es a partir de esta franja, además, cuando la velocidad de crecimiento es mayor, lo que coincide con el estudio anterior.

Los resultados de ambos estudios evidencian la necesidad de realizar un programa preventivo que pueda reducir la incidencia de la obesidad infantil. La colaboración de los padres es imprescindible para que estos programas funcionen, ya que son sólo ellos, teniendo en cuenta la edad de sus hijos, los únicos que pueden cambiar la situación. La formación a los padres y el asesoramiento son importantes para que los niños no desarrollen obesidad, de la que se derivan muchas enfermedades

 

que empeorarían su calidad de vida en el futuro.

UN DEPORTE DE EQUIPO


- Imagen: Kevin Stanchfield
 
-

Una de las estrategias para conseguir que el niño siga una rutina continuada de ejercicio físico es que pueda practicar, del mismo modo que los adultos y si está preparado para participar en actividades en grupo, un deporte de equipo que le guste. Por tanto, es primordial que sea él quien lo escoja, aunque los padres puedan sugerirle un deporte que podría serle beneficioso. Obligarle a hacer un deporte que no quiere sólo causaría rechazo y, más que una actividad beneficiosa, se convertiría en algo que el niño trataría de evitar.

Y aunque el niño sea quien escoja, el apoyo de los padres resulta esencial para que el pequeño no lo abandone. Asimismo, el deporte en concreto debe introducirse de forma muy gradual, para que el niño no dé por terminadas sus actividades lúdicas como jugar en el parque o en el patio de casa.

Es importante tener en cuenta que en edad preescolar

 
el deporte dirigido a los niños es sólo de iniciación, puesto que aún no están lo suficientemente formados para la práctica de deportes organizados. Sin embargo, y aunque al principio estén practicando un deporte que les divierta, a la vez, los más pequeños podrán aumentar la fuerza, el equilibrio y la flexibilidad (que previenen la obesidad); adquirirán una mayor capacidad de coordinación; aprenderán a trabajar en equipo y el concepto de competencia "sana"; recibirán disciplina; y aumentarán su autoestima, perseverancia y concentración.



  • Autor: Por TERESA ROMANILLOS
  • Fecha de publicación: 21 de noviembre de 2008


- Imagen: Kashfia Rahman
 
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Los expertos ya sospechaban que comer con voracidad

 

no era un hábito saludable. "Come despacio y mastica cada bocado 20 veces", promulga el dicho popular. Ahora, una investigación realizada en Japón demuestra que esto es cierto. Para el estudio se ha contado con una muestra de 3.287 individuos de entre 30 y 69 años de edad, a los que se interrogó sobre sus hábitos alimentarios haciendo hincapié en la velocidad a la que solían comer (se debía elegir entre muy lento, lento, medio, rápido y muy rápido). También se preguntó si, de forma habitual, comían hasta saciarse y se determinó el peso ajustado por la altura (índice de masa corporal, IMC

 

).

Demasiado rápido

Cerca del 50% de los participantes reconoció comer hasta sentirse lleno, y un 45,6% de los hombres y el 36% de las mujeres

 

afirmaron que comían de forma muy rápida. Los resultados mostraron que tanto los que comían con rapidez como los que lo hacían hasta hartarse multiplicaban por dos la probabilidad de ser obesos, pero que cuando se daban ambas cosas a la vez, el riesgo todavía se incrementaba más. Los individuos que comían rápido y hasta sentirse llenos ingerían un mayor número de calorías, tenían un mayor peso y tres veces más probabilidades de tener sobrepeso

 

en comparación con los que comían pausadamente y sin saciarse.

Estudios previos ya habían demostrado que tomar los alimentos a mucha velocidad y saciarse en cada comida provocaba sobrepeso. Sin embargo, esta investigación ha dado otro paso adelante al comprobar que cuando están presentes a la vez ambos hábitos, el riesgo de sobrepeso se multiplica.

Los mecanismos de la saciedad

Si se come muy rápido, el estómago no tiene tiempo de enviar la señal de saciedad y se ingiere una mayor cantidad

La regulación del apetito es un proceso complejo del que cada vez hay más información. Las anomalías en los sistemas que le indican al cuerpo cuándo hay que dejar de comer parecen ser en parte responsables de algunos casos de obesidad. Cuando comemos, la distensión gástrica es una de las primeras señales de saciedad. Esta señal es transmitida por el sistema nervioso vegetativo hasta el hipotálamo, centro regulador que se encuentra en el cerebro.

Si consumimos muy rápido los alimentos, no damos tiempo al estómago para que envíe la señal de saciedad, por lo que se ingiere una mayor cantidad. El apetito, como la mayoría de los procesos del organismo, también está regulado por hormonas. Además de la insulina, una de las primeras en ser identificada fue la leptina, que se produce en el tejido adiposo y tiene propiedades supresoras del hambre. Más tarde fue la grelina, conocida como la "hormona del hambre" por su función opuesta: aumenta el apetito.

Más hormonas involucradas

La colecistokinina también es una hormona de la saciedad secretada por células duodenales en respuesta a la presencia de alimentos, sobre todo de grasas. Se cree que actúa inhibiendo el vaciado gástrico, lo que contribuye a tener sensación de estar lleno. El péptido intestinal YY (PYY), sintetizado en la porción distal del tracto digestivo y en el sistema nervioso central y periférico, es otra de las hormonas que intervienen para regular lo que comemos.

Más recientemente se ha descubierto la obestatina, que también regula el peso y la ingesta de alimentos, y la oxintomodulina, secretada por unas células de la mucosa del estómago y que actúa suprimiendo el apetito. El sistema nervioso también juega un importante papel en la regulación del apetito. En el hipotálamo, una estructura situada en el cerebro, se encuentra el centro del hambre y de la saciedad. Diversas sustancias de las mencionadas antes actúan sobre estos núcleos.

La sensación de saciedad también parece que, de alguna manera, está genéticamente determinada. Un estudio efectuado por científicos británicos ha puesto de manifiesto que el FTO, un gen que se relaciona con la obesidad, actúa inhibiendo la sensación de saciedad. Investigadores del University College y del King's College, de Londres, examinaron a 3.337 niños entre los 8 y 11 años para estudiar si los que eran portadores de la variante de alto riesgo del gen tenían el apetito alterado. Los resultados mostraron que el gen sí que actúa sobre el apetito, y que los niños con dos copias de la variante de alto riesgo tenían más dificultad para sentirse saciados después de comer.

ACTUAR SOBRE EL APETITO


- Imagen: Carina S.
 
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Es indudable que los hábitos alimentarios

 
están cambiando. Las sociedades
 
del bienestar tienen a su disposición gran cantidad de comida, muy elaborada y de fácil preparación. Disponemos de poco tiempo y a menudo comemos rápidamente. Cada vez hay menos familias que comen juntas y más niños que lo hacen solos delante del televisor. Cada vez se hace más énfasis en la importancia de los hábitos alimentarios como una de las claves en la epidemia de obesidad, remarcando la importancia de trabajar para fomentar una alimentación saludable en los niños
 
, como comer de forma lenta, mediante raciones adecuadas
 
y en familia.

De la misma manera, la forma en que comemos está siendo una de las áreas clave en la investigación de la obesidad. También se están estudiando tratamientos que incorporen sustancias que favorezcan la sensación de saciedad. En este sentido se dirige una investigación británica, del Imperial College de Londres, para desarrollar un fármaco con una hormona saciante, el polipéptido pancreático. Su objetivo es elaborar un tipo de medicamento que pueda absorberse por la boca para poder introducirlo en un chicle.

Otra opción sería administrarlo a través de un inhalador nasal. Los primeros ensayos han mostrado resultados satisfactorios: dosis moderadas de esta hormona pueden reducir de un 15% a un 20% la cantidad de comida ingerida. Probablemente, el comer rápido es un hábito adquirido en la infancia que podría cambiarse, aunque no sea fácil.

Cómo comer despacio

Algunos pequeños consejos pueden ayudar a evitar comer de forma rápida hasta la saciedad:

1. No saltarse las comidas y hacer un pequeño tentempié a media mañana o a media tarde. Esto evita llegar a la mesa con mucha hambre.
2. Comer despacio y en ambientes tranquilos, sin distracciones, como la televisión.
3. Elegir alimentos que necesiten más tiempo de masticación, como ensaladas y verduras, en lugar de purés.
4. Esperar un poco entre la comida y el postre. En la mayoría de los casos, el postre ya no se toma porque aparece la sensación de saciedad.

 

 

sicologia

 

de consumer eroski

 

El origen del "déjà vu"

Un estudio halla el mecanismo mental que produce este conocido fenómeno asociado a aspectos poco científicos

Quién no ha tenido alguna vez la sensación de reconocer aquello que vemos o vivimos por primera vez como si lo hubiéramos visto o vivido anteriormente. Es el llamado "déjà vu", que siempre se ha asociado a algo misterioso y cuyo origen se ha tratado de explicar de multitud de maneras, algunas con connotaciones paranormales. Estudios recientes han ido afirmando, sin embargo, que este fenómeno no se trata de una simple interferencia en nuestra memoria. Investigadores estadounidenses afirman ahora que todo podría explicarse a través del reconocimiento de los recuerdos.

  • Autor: Por NÚRIA LLAVINA RUBIO
  • Fecha de publicación: 15 de diciembre de 2008

- Imagen: Gilbert Tremblay
 
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El fenómeno mental del "déjà vu" (en francés "ya visto") puede aparecer en individuos sanos o asociado a un trastorno mental. Sea cual sea su origen, aún muy discutido, éste se ha relacionado tradicionalmente, quizás por desconocimiento, con fenómenos paranormales. Son teorías que se han apagado en favor de estudios llevados a cabo en los últimos años cuyos resultados afirman su posible origen cerebral. Ahora, una investigación reciente aporta nuevos datos. Publicado en "Current Directions in Psychological Science", el estudio, de la Universidad de Colorado (EE.UU.), muestra las muchas similitudes que existen entre el "déjà vu" y la comprensión de la memoria

 
del reconocimiento.

La importancia del reconocimiento

La memoria

 
del reconocimiento es la que nos permite comprender que aquello que estamos experimentando en un momento determinado ya lo hemos experimentado en una ocasión anterior, como cuando reconocemos a un amigo por la calle o escuchamos nuestra canción favorita por la radio. El cerebro fluctúa entre dos tipos de reconocimiento de la memoria: la recuperación y la familiaridad.

La recuperación se da cuando podemos precisar o señalar un instante o momento cuando sucede algo que ya ha ocurrido con anterioridad: ver a un individuo que nos resulta familiar comprando en una tienda cuando antes lo hemos visto en el autobús. El reconocimiento basado en la familiaridad ocurre cuando una situación nos resulta familiar, pero no recordamos cuándo pasó: la misma persona que vemos en la tienda, pero en este caso no podemos recordar dónde le vimos con anterioridad. El "déjà vu" podría ser, por tanto, una muestra de este tipo de reconocimiento basado en la familiaridad: durante el fenómeno, estamos convencidos de que reconocemos la situación, pero no estamos seguros del motivo.

Entre el 60% y el 70% de la población ha experimentado alguna vez "déjà vu", sobre todo entre los 15 y 25 años

Por este motivo, Anne M. Cleary, investigadora principal del estudio, basó su experimento en relacionar el fenómeno del "déjà vu" con la memoria del conocimiento y la familiaridad. Y los resultados mostraron una fuerte conexión. Se dio a varios voluntarios una lista con nombres de celebridades. Después se les mostró una colección de fotografías (algunas de ellas coincidían con la lista y otras no). Se les pidió que relacionaran dichas imágenes con los nombres de la lista anterior, así como que señalaran la probabilidad de haber leído el nombre de los personajes en la lista.

Los resultados mostraron que, incluso cuando los participantes no podían identificar a la celebridad por la fotografía, tenían la sensación de haber visto el nombre del personaje de dicha imagen. El experimento repetido una segunda vez con lugares conocidos dio el mismo resultado. Lo más curioso es que los voluntarios no podían identificar, en la mayoría de los casos, por qué ese famoso les resultaba familiar.

Recuerdos vagos

Los hallazgos de este estudio afirman que los acontecimientos y episodios de nuestras experiencias se almacenan en nuestra memoria como elementos o fragmentos individuales. Pero se acumulan de forma vaga, de manera que nos es imposible conectarlas a nuevas experiencias. Así, el "déjà vu" puede darse cuando ciertos aspectos concretos de una situación corriente se asemejan a los de acontecimientos anteriores, lo que puede producir un fuerte sentimiento de familiaridad. Es una conexión débil, sin embargo, lo que no nos permite recordar con certeza

 
.

Debido a esta clara relación entre los mecanismos del reconocimiento basado en la familiaridad y el "déjà vu", Cleary concluye que este tipo de mecanismos y los métodos de laboratorio que se usan para estudiarlos podrían ser "muy útiles para elucidar los procesos que subyacen en las experiencias 'déjà vu'".

Un fenómeno común

La sensación de "déjà vu" aparece, habitualmente y sin consecuencias, en personas sin ninguna enfermedad, como un fenómeno aislado y sin periodicidad. Los últimos datos sugieren que entre el 60% y el 70% de la población lo ha sufrido alguna vez, sobre todo entre los 15 y 25 años. Por norma general, el episodio es breve y, salvo contadas ocasiones, no dura más que escasos minutos o segundos. No se refiere sólo a un lugar geográfico sino también a una situación, que se la interpreta como vista o vivida.

Pero el "déjà vu" puede aparecer también en diversas patologías, entre las cuales la más frecuente es la epilepsia del lóbulo temporal

 
(EPL), que es el tipo más común y más resistente a los fármacos en seres humanos. En esta enfermedad, la sensación de "déjà vu" acostumbra a presentarse como preludio de la crisis convulsiva (aura).

Un estudio elaborado en la Universidad de Leeds (Reino Unido), en 2006, ya hablaba de personas que vivían la experiencia de este fenómeno como una enfermedad como tal, al presentarse de forma crónica. Quienes experimentan el "déjà vu" de forma crónica expresan que el fenómeno los supera e, incluso, la sensación repetida de conocimiento anticipado provoca una severa depresión

 
. En resumen, viven abatidos por la sensación constante de que todo les resulta familiar. Así, conocer la etiología cerebral del "déjà vu" es para muchos investigadores vital para que estas personas superen lo que puede llegar a ser una enfermedad.

JAMAIS VU


- Imagen: Jonathan Ruchti
 
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La mayoría de la población conoce el fenómeno del "déjà vu". No lo es tanto el llamado "jamais vu", que se puede definir como el efecto contrario al primero. Se trata de una paramnesia consistente en reconocer como extraños o irreales sitios y situaciones que son familiares. El ejemplo más claro es la sensación que se tiene cuando se centra la atención en una palabra concreta hasta que ésta pierde su significado.

Otra muestra está en los músicos, que pueden experimentar un "jamais vu" mientras siguen una partitura familiar, o la sensación de levantarse por la mañana al lado de la pareja y sentir que se está al lado de un extraño. Incluso puede ocurrir mirando fijamente algo durante un tiempo prolongado, como un paisaje, hasta el punto que empieza a parecer extraño.

Es un fenómeno hasta ahora muy poco estudiado en laboratorio. Sólo una primera investigación del año 2006 y llevada a cabo también en la Universidad de Leeds (Reino Unido) aseguraba que el "jamais vu" existe y, además, puede ser inducido. Chris Moulin, investigador principal, aseguraba tras los resultados que cerca un 60% de la población ha experimentado alguna vez en su vida un episodio de estos. El "jamais vu", según afirma, puede inducirse mediante lo que él mismo llama la "saciedad semántica", que se da cuando el cerebro se "cansa".

Es algo que ocurre cuando repetimos multitud de veces una misma palabra. "Si nos fijamos en algo el tiempo suficiente, la mente se cansa y hace perder el sentido a lo que estamos mirando", aseguraba Moulin.

Aunque se necesitan muchos más estudios, Moulin opina que el conocimiento sobre el "jamais vu" podría ayudar a los investigadores a entender algunos trastornos psiquiátricos como la esquizofrenia o el delirio de Capgras (característico de la esquizofrenia), de manera que quien la padece cree que alguien conocido ha sido reemplazado por un impostor. El experto considera que este fenómeno, normal en la mayoría de la población, podría funcionar de forma anómala en este tipo de enfermedades, generando un tipo de "jamais vu" crónico.

 

 

Niños desafiantes y rebeldes: Niños rebeldes: El 'NO' por sistema

La actitud rebelde e impulsiva más allá de la primera infancia puede esconder un trastorno del comportamiento

Los padres que se enfrentan a la actitud rebelde de sus hijos durante la infancia deben identificarla como una parte más de su desarrollo, y no como un problema. Incluso es beneficioso que lo entiendan como una oportunidad para inculcar los valores educativos que permitirán al pequeño evolucionar, de forma que vaya incorporando las normas de comportamiento en su código de conducta, además de aprender a relacionarse de forma correcta con su entorno. Sin embargo, cuando este comportamiento transgresor y hostil va más allá de la primera infancia (entre los cero y seis años) puede ser un indicador de que algo no funciona como corresponde.

Una vez superada la primera infancia, si un niño mantiene comportamientos rebeldes y desafiantes capaces de alterar el ambiente familiar por su intensidad y frecuencia es posible que esté gestando el Trastorno Negativista Desafiante (TND), que se manifiesta con una rebeldía constante hacia cualquier tipo de norma y autoridad impuesta por un adulto y puede desencadenar en una actitud hostil. Ante esta situación, muchos padres se sienten incapaces de fijar límites razonables a sus hijos al tener que lidiar de manera constante con un niño que se muestra desafiante y no acepta su autoridad.

La desesperación de los padres

Una conducta especialmente transgresora y hostil hacia los padres es interpretada por los psicólogos, en general, como el reflejo de que la maduración del niño no sigue su curso normal. Este Trastorno Negativista Desafiante se asocia a una inmadurez emocional que debería haberse superado en las primeras etapas de la infancia, y provoca que el niño reaccione con comportamientos propios de edades más infantiles porque no es capaz de gestionar sus emociones. Y lo hace de la única forma que sabe: mediante una actitud cargada de rebeldía y contrariedad hacia las normas establecidas, que llega a superar la paciencia de padres y educadores.

Esta postura, que puede mantenerse incluso hasta la adolescencia, disminuye de intensidad en la edad adulta. Pero hay que tener en cuenta que durante la infancia y la adolescencia la actitud de los más jóvenes se caracteriza por un egocentrismo que puede reforzar ciertas conductas contrarias a la autoridad de los adultos. Este egocentrismo puede verse exagerado si la maduración emocional se encuentra estancada, de tal forma que no se asuma la importancia de unas normas de comportamiento comunes a todos que deben ser respetadas, sobre todo cuando supone la obligación de renunciar a los deseos hedonistas inmediatos.

En estos casos, los pequeños responden con ataques de ira e impaciencia que se relacionan con un sentido aún poco desarrollado: la tolerancia a la frustración. Los límites establecidos por los padres se viven como algo inaceptable y, por tanto, el niño desafía a la autoridad para salirse con la suya.

Esta actitud rebelde puede manifestarse de forma hostil con un enfado, gritos o llantos. Pero igualmente desafiante es una actuación pasiva, como no cumplir de manera sistemática con lo establecido, no escuchar los razonamientos del adulto de forma deliberada e, incluso, manifestar quejas recurrentes que sirven de excusa para no cumplir con cualquier sugerencia de los padres.

Del negativismo a la transgresión

Con una actitud tan negativa es más que probable que el ambiente familiar se vea perjudicado. Este comportamiento, por intolerante, puede traspasar los límites de la familia y verse reflejado en la escuela u otros ámbitos y hacer que la conducta negativista afecte a la mayoría de ambientes donde primen unas normas que todos deben cumplir. Es habitual que las situaciones que se generan con un niño desafiante pongan a prueba la paciencia de padres y personas encargadas de la educación. La consecuencia es que desencadenan actitudes negativas con gran facilidad también en los adultos que, por no tener recursos efectivos para que los pequeños sigan las normas establecidas, aplicarán sanciones de forma recurrente, endurecerán su criterio y aumentarán el número y la intensidad de los castigos.

Las constantes disputas se convierten así en rutina, de forma que se genera un círculo en el que las conductas transgresoras y hostiles de los pequeños se refuerzan y automatizan ante la impotencia y desesperación de los padres. Teniendo en cuenta que este trastorno tiene que ver con el desarrollo de la madurez emocional, es importante solicitar lo antes posible la ayuda de un especialista que asesore a los padres en la recuperación del proceso madurativo que corresponde por edad. Así se podrán evitar posibles trastornos de conducta en el futuro y la vida familiar transcurrirá con normalidad.

El Trastorno Negativista Desafiante se relaciona con actitudes que forman parte a su vez de otras alteraciones, como el Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad (TDHA). En ambos se observan comportamientos en los que los adultos se sienten incapaces de controlar el comportamiento de sus hijos. El mismo patrón sigue el Trastorno Disocial, relacionado con conductas poco aceptadas, transgresoras y fuera de las normas sociales. En este caso, los individuos, además, son poco empáticos.

Cuando las normas...

...no están claras

  • El Trastorno Negativista Desafiante se da, en la mayoría de los casos, en contextos en los que las normas son difusas y el pequeño no tiene muy claro cuáles tiene que cumplir. Por ello es fundamental que los padres acuerden no sólo los límites que sus hijos deben respetar sino que además tienen que quedar bien claros. La mejor forma de llevarlo a cabo es hacer cumplir con perseverancia las normas que se inculcan y evitar que su aplicación sea inconstante o que los progenitores se contradigan.
  • Si los padres consideran que hay que sancionar las conductas negativistas de sus hijos deberán mantener en firme dicha sanción hasta el final y evitar que la actitud rebelde llegue a agotarles y no se acabe cumpliendo lo prometido. De ser así, reforzaría aún más el comportamiento negativista: el niño entendería que transgredir las normas no tiene consecuencias y que, por tanto, puede desafiar la autoridad de los padres. No obstante, esto no quiere decir que el castigo sea una constante, sino que el cumplimiento de aquél que se imponga debe ser real. De lo contrario, los padres -de manera inconsciente- pierden su credibilidad y es entonces cuando los niños entienden que da lo mismo cumplir con las normas establecidas en casa porque al final se salen con la suya.

...son demasiado estrictas

  • Las familias con normas excesivamente estrictas y sancionadoras, incluso con transgresiones propias de la edad, corren el riesgo de que sus pequeños se nieguen a cumplir de manera continuada los castigos por considerarlos injustos y excesivos. Aunque su actitud rebelde pueda estar más justificada en este caso, es probable que se desarrolle y mantenga una actitud negativa hacia cualquier imposición de los padres sólo por haber automatizado una respuesta negativa a las normas, sin distinguir si son justas o no. Por ello se aconseja que las familias que establecen límites demasiado rígidos eviten sancionar a los niños de forma automática y, sobre todo, que trabajen en reforzar los aspectos positivos de su conducta.



Superar el fallecimiento de una mascota

La muerte de una mascota suele precisar en niños y personas muy mayores tratamiento psicológico

Numerosos acontecimientos en la vida de una persona pueden ser causa de estrés. Uno de ellos es la muerte de una mascota, un hecho no demasiado entendido por las personas que no conviven con animales, pero que puede provocar un profundo pesar en quienes sí lo hacen y sufren su pérdida. Cuando fallecen, la salud psíquica y física de sus dueños puede resentirse, a veces hasta el punto de precisar atención psicológica.

  • Autor: Por CLARA BASSI
  • Fecha de publicación: 13 de octubre de 2008

La pérdida de una mascota

La muerte de una mascota puede ser un acontecimiento profundamente doloroso para las personas que conviven con ella, menos que la muerte de un familiar directo pero más que la de ciertos parientes, explica Gary Kowalski, autor de "Adiós Toby. Cuando muere tu mascota". Según explica el experto, en un estudio realizado en Gran Bretaña sobre el fallecimiento de una mascota

 
se comprobó que "el 10% de quienes han perdido a un animal desarrolla síntomas lo suficientemente graves como para justificar la visita a un médico". En otra investigación realizada concluyó que, en las semanas inmediatamente posteriores a la muerte, "más del 90% de los dueños experimentaron un trastorno en los hábitos de sueño o tenían dificultades con su alimentación, ambos síntomas de depresión clínica". Más de la mitad se volvieron absortos y evitaron actividades sociales. Casi el 50% se encontró con dificultades relacionadas con el trabajo, perdiendo entre uno y tres días laborales como resultado de la apatía o del bajo nivel de energía. Incluso hay indicios de que las parejas casadas son más propensas a divorciarse después de la muerte de una mascota en casa.

"El 90% de quienes han perdido a un animal desarrolla trastornos en los hábitos de sueño o de alimentación"

El autor puntualiza, además, que "todos estos síntomas sugieren que la muerte de una mascota es un asunto serio, con potencial para afectar de manera adversa la salud de una persona, la carrera y las relaciones". Está claro que para gran parte de quienes conviven con un animal doméstico éste llega a convertirse en un miembro más de la familia, y que su fallecimiento no puede dejar indiferente al resto de familiares. Sin embargo, en la sociedad actual aún se tiende a minimizar su fallecimiento.

Niños y ancianos, los más afectados

El impacto depende de cada persona y de su edad pero, en general, podría afirmarse que hay dos sectores especialmente vulnerables: los ancianos y los niños, explica el psicólogo Joan Gesa. Los niños pueden estar profundamente abatidos por esta muerte, aunque no se les note. De hecho, cuando se les pregunta por ello, la identifican como la experiencia más triste de su vida, según la psicóloga Jeannette Jones, de la Rutgers University (EE.UU.), relata Kowalski en su libro.

Para los niños de corta edad, que desde su nacimiento han convivido con un perro o un gato y que suelen ser los que más interactúan con ellos, puede resultar especialmente difícil comprender esta pérdida. Estos pequeños "pueden sentir que una parte de su familia se ha roto sin comprenderlo mucho", comenta Gesa.

Los ancianos también pueden sufrir por este fallecimiento, sobre todo cuando su única compañía es la del animal. Además, si antes han perdido a alguna persona muy próxima, esta muerte puede recordarles esa defunción previa. Las personas de media edad o adultas también pueden estar tristes, sentir pena durante un tiempo razonable y llorar, pero este dolor no debería conducirles a la depresión, informa Gesa.

SUPERAR EL VACÍO

La muerte de una mascota conlleva la ruptura de una rutina y unos hábitos arraigados entre las personas que convivían con ella en el hogar. Esta pérdida puede ser tan dolorosa que algunas personas optan por tener en casa varios ejemplares para evitar el ruidoso silencio y el gran vacío que dejan tras su muerte. La veterinaria Beatriz Morén, del Hospital Sala Gorón de Sitges (Barcelona), recomienda que, si se opta por esta medida, las dos mascotas que se adquieran no tengan la misma edad, sino que se lleven varios años de diferencia, para que ambas no mueran en la misma época, lo que resultaría doblemente doloroso para sus dueños.

Otro de los trucos que Kowalski apunta en su libro es escribir una carta de despedida, un ejercicio que puede ser de gran ayuda para liberarse de la ira y de la tristeza que se pueden sentir durante el periodo del duelo. Esta misiva de despedida puede ser especialmente útil en los casos en que la muerte de la mascota ha ocurrido repentinamente, por un atropello por ejemplo. Otra propuesta es que sus dueños estén presentes durante el momento de la muerte, una petición a la que cada vez son más sensibles y receptivos los veterinarios. Asistir a un animal querido en su transición a la muerte puede ayudar tanto a la mascota como a sus apenados dueños a asumir esta vicisitud. El acto físico de enterrar al animal y hacer una pequeña ceremonia también facilita la despedida.

 

El duelo por un animal de compañía

Como ocurre con otras pérdidas, las personas que sufren la de un animal querido tienen que pasar por un proceso de duelo

 
. Según Gesa, el duelo por esta muerte tiene una duración parecida a la de una depresión posparto, de unos dos meses, y todo lo que sea superar este tiempo podría empezar a considerarse un duelo patológico
 
. En estos casos sería aconsejable consultar a un psicólogo
 
. Sin embargo, muy pocas personas piden ayuda a un especialista.

Cabe recordar que los principales afectados son ancianos, que no suelen solicitarla, y niños, que obviamente no recurren a ella a menos que lo hagan sus padres. "Acudir al psicólogo no debe dar vergüenza. Problemas como este e, incluso, más banales, pueden afectar a la persona más de la cuenta y cuando esta situación dura un tiempo largo, es necesario acudir a este profesional", recomienda Gesa.

Adquirir una nueva mascota demasiado pronto podría ser contraproducente para los niños

El duelo por una mascota comprende varias fases que pueden superponerse y que no necesariamente siguen un orden consecutivo. Una de las clasificaciones de estas distintas fases es la de Elisabeth Kübler Ross, psiquiatra y autora de diversos libros sobre el proceso de morir: la negación, la ira, la negociación, la depresión y la aceptación.

  • La primera fase, de negación, es una etapa de incredulidad, en la que los afectados por la muerte de un ser querido no acaban de creerse su pérdida y la niegan constantemente e, incluso, según Kowalski, algunos llegan a oír respirar al animal.

  • En fase de la ira o enojo, la segunda, afloran sentimientos de rabia y frustración por la pérdida experimentada.

  • En la tercera fase, o de negociación, la ira se va disipando a la vez que se va afrontando lo sucedido.

  • En la cuarta fase o de depresión -que también se puede experimentar desde las anteriores fases de la ira y la negociación- se siente la pena por la separación del ser querido.

  • Y en la quinta, o de aceptación, se acepta la pérdida y se recobra la esperanza en la vida.

Una vez que se ha superado el duelo, los amantes de los animales pueden plantearse la convivencia con una nueva mascota. Aunque la muerte de una de estas criaturas sea reciente, la veterinaria Beatriz Morén recomienda no demorar mucho la adquisición de otra mascota a las personas que estén seguras de querer vivir con animales. Nunca reemplazarán totalmente el vacío que sienten.

Al respecto, Gesa afirma que reemplazar al animal fallecido con una nueva mascota puede ser una buena medida para recuperarse del golpe, aunque nunca de manera continuada a su muerte. "Antes hay que pasar el duelo por su pérdida, al igual que con una persona. Es bueno sentirse triste, llorar e, incluso, enfadarse con el mundo, negarlo y, con el tiempo, reemplazar a la mascota

 
".

Adquirirla demasiado pronto podría ser contraproducente para los niños, que podrían llegar a "coger manía al nuevo animal, al tener otro carácter y ser diferente" al querido compañero de juegos que han perdido. Y, en el caso de una persona de edad avanzada, hay que asegurarse de que está en condiciones de hacerse cargo de un nuevo amigo y que éste estará bien atendido.

HABLAR CON LOS NIÑOS


- Imagen: Raúl Arévalo
 
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¿Qué se le puede decir a un niño de corta edad que ha perdido a su perro, su gato o su hámster, incluso un sapo o una lagartija? Kowalski aconseja a los padres y familiares que le respondan con información concreta, evitando eufemismos del tipo "hemos puesto al perro a dormir" y exponerle los hechos reales: el animal ya no puede ver, ni oír, ni correr. Si se opta por informar al niño de que ha enfermado y ha muerto, es muy importante precisar que enfermar no siempre conduce a la muerte, para evitar que, ante el menor resfriado, gripe o infección, los pequeños tengan miedo.

Joan Gesa puntualiza que las explicaciones que se les den a los niños dependen de la franja de edad en la que se hallen. Antes de los seis años, no tienen clara la idea de muerte. Hasta esa edad, se les puede "engañar

 
", contándoles que "el perro era mayor y ahora estará mejor y que descansará". En cambio, entre los seis y nueve años ya van adquiriendo la conciencia de la muerte y se les puede explicar lo que ha ocurrido claramente, pero sin atemorizarlos. Es crucial no infundirles miedo, recalcar que el animal era mayor y que esto no tiene por qué ocurrirles a ellos. Otro aspecto crucial es evitar que se sientan culpables.

Ser francos con los hijos no es la única labor que tienen por delante los padres de un hogar en duelo por la pérdida de la mascota. También deben ayudarles a expresar sus sentimientos. ¿Cómo? Escribiendo con ellos un reconfortante epitafio o poema de despedida y colocándolo sobre la tumba del animal, buscando y decorando entre toda la familia un rincón especial que sirva para su eterno descanso e, incluso, celebrando una pequeña ceremonia íntima.

 

 

nclinación natural al optimismo

Científicos revelan por qué el cerebro es, casi siempre, optimista y por qué, a veces, se equivoca y crea falsas expectativas

Las emociones y los estados de ánimo no son un intangible del alma, sino una utilísima habilidad creada por la evolución para ayudarnos a desenvolvernos mejor en el medio. Los neurocientíficos profundizan cada vez más en esta idea, y no sólo están desvelando los sustratos biológicos de las emociones, sino que están descubriendo su papel esencial en muchas otras tareas que desempeña el cerebro como, por ejemplo, en la de imaginar acontecimientos futuros.

  • Autor: Por MÓNICA G. SALOMONE
  • Fecha de publicación: 3 de enero de 2008

Imaginar en positivo


- Imagen: Jos van Galen
 
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Un grupo de científicos ha propuesto recientemente una explicación a por qué las personas sanas tienden a ser optimistas y, haciéndolo, ha dado con una posible causa de la depresión. Otros investigadores, por su parte, buscan la explicación, y parece que la encuentran, a por qué a menudo nos creamos expectativas que resultan falsas, ya sean sobre una película o sobre el próximo encuentro con un amante.

«Los humanos esperan acontecimientos positivos en el futuro incluso cuando no hay evidencias que apoyen estas expectativas», escribe Elisabeth Phelps, del departamento de Psicología de la Universidad de Nueva York (EE.UU.), en un artículo en la revista 'Nature'. Por ejemplo, estudios psicológicos realizados hasta ahora muestran que «la gente espera vivir más tiempo y en mejor estado de salud que la media, que subestiman sus posibilidades de divorciarse y que sobreestiman sus probabilidades de tener éxito en el mercado de trabajo». Esto, afirman los investigadores, es un hecho. La pregunta es, ¿por qué el cerebro humano muestra esta inclinación natural al optimismo?

Un optimismo 'moderado' se asocia a una buena salud física y mental

Una respuesta inmediata -y simplificada- es que, de no ser por un mínimo de optimismo, el ser humano no se esforzaría por encontrar sustento y pareja con la que reproducirse y tener éxito evolutivo. El optimismo vendría a ser, por tanto, una estrategia evolutiva. Una estrategia que debe estar bien ajustada, como explica Phelps: «un optimismo extremo puede ser peligroso, porque lleva a subestimar los riesgos y planificar mal. Por el contrario, una visión pesimista de las cosas se correlaciona con la gravedad de los síntomas de la depresión». De hecho, un optimismo 'moderado' se asocia a una buena salud física y mental.

La siguiente pregunta es ¿cómo se organiza el cerebro sano para ser optimista? La cuestión está relacionada con la capacidad de imaginar acontecimientos futuros, que a su vez depende de otra función: recuperar datos del archivo cerebral de acontecimientos pasados -la memoria, sea ésta consciente o no- y emplearlos para recrear, para generar una simulación, del futuro. Esto implica la activación de determinados circuitos cerebrales. Así, la hipótesis del equipo de Phelps para explicar el optimismo es que «en los optimistas, los circuitos neurológicos para simular el futuro son más activos cuando se imaginan acontecimientos positivos que negativos».

Para analizar esta idea los investigadores sometieron a varios sujetos a pruebas de resonancia magnética funcional, en las que se observaba el funcionamiento del cerebro mientras rememoraban experiencias personales pasadas positivas o negativas y, también, imaginaban acontecimientos futuros. Después de los escáneres cerebrales los sujetos respondieron a tests en los que valoraban lo positivo o no de las experiencias recordadas o recreadas (algo esencial para correlacionar lo que mostraban los escáneres con el estado de ánimo percibido).

Estos tests ya revelaron una mayor facilidad y disposición a simular los acontecimientos futuros positivos que negativos, algo que casa bien con el 'sesgo' cerebral hacia el optimismo. «Los acontecimientos futuros negativos fueron experimentados con una sensación subjetiva de pre-experimentación más débil [que los positivos], y era más común imaginarlos desde un punto de vista externo», escriben los investigadores. Esta tendencia era mucho más clara en los participantes catalogables -por otras pruebas psicológicas- como muy optimistas.

 

Áreas cerebrales implicadas


- Imagen: max brown
 
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En cuanto a los escáneres cerebrales realizados, éstos revelaron que las áreas más implicadas en el estado de ánimo optimista son la amígdala y el núcleo cingulado anterior rostral. La amígdala es una región clave sobre todo a la hora de 'teñir' de emociones los recuerdos, y en la toma de decisiones. Los resultados del trabajo de Elisabeth Phelps (departamento de Psicología de la Universidad de Nueva York) indican, en opinión de los investigadores, que además es importante en la simulación de acontecimientos futuros emocionales pero no de cualquier acontecimiento futuro, sino de los que impliquen emociones.

El núcleo cingulado anterior rostral está muy bien conectado con la amígdala y otras regiones que proporcionan información emocional. Ha sido asociado a tareas que implican reflexionar sobre uno mismo, como pensar en sueños e ilusiones, indicar preferencias o juzgar el grado de confianza que inspiran otras personas. Pero con los datos del trabajo ahora publicado Phelps sugiere que, a la hora de simular el futuro, este núcleo se ocupa de valorar la información autobiográfica, emocional y motivacional.

Y creen que es precisamente de esta área cerebral de donde parte la inclinación del cerebro hacia el optimismo: «en la actividad del núcleo cingulado anterior rostral durante la imaginación de acontecimientos futuros [...] subyace un sesgo en la atención dedicada a los acontecimientos futuros positivos frente a los negativos», escriben.

Errores a la hora de 'experimentar'

Al simular un acontecimiento futuro se piensa sólo en los primeros momentos de ese hecho

Puede que el cerebro sea en general optimista respecto a los grandes planes de la vida. Pero las pequeñas decisiones de la vida cotidiana también hacen trabajar la capacidad humana de 'pre-experimentar' el futuro: ¿voy o no a esa película? ¿Me gustará, o no? ¿Me lo pasaré bien en la cena de Navidad de la empresa? En este tipo de valoraciones el cerebro simplemente echa mano de la experiencia acumulada previamente (películas previas de ese director o actor; cenas de otros años), rememora si fue placentera o no, simula el acontecimiento futuro y en función de los datos disponibles emite un veredicto.

Un veredicto que a menudo se demuestra erróneo, porque al final la peli resulta aburrida o la cena a la que se asiste por obligación, muy divertida. Estos errores de juicios no son enteramente casuales. Psicólogos como Daniel T. Gilberth y Timothy D. Wilson, de las universidades de Cambridge y Virginia (EE.UU.) respectivamente, han estudiado por qué ocurren. Las conclusiones se han publicado en la revista 'Science' el pasado septiembre. Estos expertos explican que nuestras simulaciones del futuro no son representativas. Para simular y pre-experimentar el futuro recurrimos a los recuerdos, pero no a todos. Lo habitual es recordar más la última experiencia, o la peor o la mejor, con lo cual no nos estamos basando en recuerdos de grado emocional 'medio', sino en los extremos, no representativos. Eso introduce distorsiones en la simulación.

También revelan que sólo se simula lo esencial. Cuando imaginamos el concierto de ópera de la semana próxima pensamos en la música, el vestuario... pero no en las dificultades de encontrar aparcamiento, por ejemplo. Y estos detalles no esenciales pueden influir mucho en la experiencia real. Esto es especialmente acusado cuando se simulan acontecimientos muy lejanos en el tiempo, y por eso es tan frecuente el arrepentirse (o que dé pereza) de un determinado compromiso asumido tiempo atrás.

Asimismo, los psicólogos explican que las simulaciones son abreviadas. Al simular un acontecimiento futuro se piensa sólo en los primeros momentos de ese hecho, y se suele despreciar la capacidad de adaptación del organismo. Gilberth y Wilson ponen como ejemplo la simulación de quedarse paralítico tras un accidente. Es muy común imaginarse siendo mucho menos feliz de lo que lo son realmente las personas que no pueden caminar, por la tendencia a recrear sólo los primeros días tras el accidente.

TAMBIÉN EN DEPRESIÓN


- Imagen: Nadar / Flickr -

El interés de este trabajo no es sólo básico, porque resulta que las mismas áreas cerebrales que participan en el sesgo optimista se han relacionado con la depresión. Es un hecho que el pesimismo y la dificultad para imaginar con detalle acontecimientos futuros se consideran síntomas de la depresión.

Además, se ha sugerido también que detrás de la depresión podría estar un mal funcionamiento de las rutas neuronales que comunican el núcleo cingulado anterior rostral y la amígdala, porque ello llevaría a una mala regulación de este núcleo sobre las regiones implicadas en las emociones. Los nuevos resultados apoyan esta hipótesis, y «podrían proporcionar nuevas pistas sobre los mecanismos que intervienen en la depresión», escriben los investigadores en 'Nature'.


Trastorno más allá del duelo

Alrededor de un 16% de las personas que sufren la pérdida de un ser querido presentan un cuadro depresivo durante el año inmediato al fallecimiento

Cinco de cada cien personas que pierden a un ser querido presentan síntomas graves que se asocian a un trastorno denominado duelo patológico. Y es que la tristeza por la muerte sentida tiene una fecha natural de caducidad: entre seis y doce meses. Superado este trámite, se denomina depresión clínica.

  • Autor: Por JORDI MONTANER
  • Fecha de publicación: 23 de diciembre de 2007

El duelo se vuelve patológico cuando la tristeza pinza nuestro comportamiento más allá de un año, cuando nos vemos incapacitados para vivir una vida normal, apesadumbrados aún por la muerte de alguien importante en nuestra errática existencia. Desde la medicina se da por bueno el dolor propio de esta experiencia, un dolor consustancial al hecho de sobrevivir a quienes más queremos; pero se advierte de la necesidad de distinguir un duelo natural de otro patológico, trastornador.

El tiempo, la clave

No hay una medida exacta para la tristeza, como tampoco la hay para el cariño, el afecto o el amor. Se calcula que alrededor de un 16% de las personas que sufren la pérdida de un ser querido presentan un cuadro depresivo durante el año inmediato al fallecimiento del familiar o amigo. Su muerte les aboca a un panorama desestructurado, a una incertidumbre. Lo cierto es que quienes más han vivido, más acusan esa triste impresión. La tasa asciende a un 85% a partir de la sexta década de vida. El trastorno, además, va más allá del llanto.

Se cree que un 5% de personas con duelo patológico experimenta alucinaciones o sentimientos de culpa que se intensifican una vez superado el periodo normal de adaptación a la pérdida. José Angel Arbesú, coordinador del Grupo de Trabajo de Salud Mental de la Sociedad Española de Médicos de Atención Primaria

 
, SEMERGEN, subraya que, pese a que el duelo patológico se caracteriza como una entidad psiquiátrica, el 70% de las consultas seguidas en España recalan en médicos de atención primaria.

«Tiene su explicación, puesto que somos también los médicos que hemos estado en la cabecera del paciente fallecido hasta el día de su muerte, y los que de más pistas disponen para valorar la situación familiar planteada a raíz del fallecimiento». Para Arbesú, el papel del médico ante un duelo no es otro que el de escuchar a la persona doliente, facilitar una comunicación fluida para que ésta pueda expresar sentimientos y emociones, valorando al mismo tiempo todo el proceso y garantizando que los pensamientos y conductas manifestados entran en un cauce de normalidad.

«Todo el mundo tiene que asumir que se pasa muy mal ante una pérdida sensible»

El duelo es un proceso adaptativo ante una pérdida que tiene consecuencias tanto psicológicas como biológicas y sociales. Junto con el sentimiento de rechazo, es uno de los acontecimientos más estresantes a los que puede verse expuesto el ser humano en el transcurso de su vida. Miquel Roca, jefe de la Unidad de Psiquiatría del Hospital Juan March de Palma de Mallorca, puntualiza que el duelo natural puede convertirse en duelo patológico cuando su gravedad y duración no guardan cierta proporción con la pérdida experimentada. «Por tanto, es importantísimo hacer un buen diagnóstico diferencial, apoyar el duelo normal y tratar o bien derivar el patológico cuando los síntomas parezcan graves», asegura el experto.

Tratar o no tratar

Para los especialistas, una vez diferenciado el tipo de duelo propio de los procesos adaptativos normales, no hay que instaurar ningún tratamiento 'per se'. «Todo el mundo tiene que, y en cierto modo debe, asumir que se pasa muy mal ante una pérdida sensible», explica Javier García Campayo, psiquiatra del Hospital Miguel Servet de Zaragoza, «pero cada vez son más las personas que rehuyen ese duelo natural y demandan tratamiento para anestesiar su tristeza; porque vivimos en una sociedad que no está preparada para el sufrimiento».

García Campayo, sin embargo, insiste en que el tratamiento farmacológico no da lugar a un duelo normal no patológico, «puesto que impide que este duelo se resuelva con normalidad». Los psiquiatras reconocen que la definición de duelo no atañe sólo al fallecimiento de personas cercanas, entendido como un proceso de adaptación en una pérdida, sino que se pueden experimentar los mismos síntomas ante cualquier ausencia vital.

«Diagnosticamos muchas veces duelos patológicos en personas que pierden su trabajo, que quedan inválidas por un accidente de tráfico o mujeres a las que se ha practicado una mastectomía... El proceso no es tan distinto del de una pérdida por muerte», asegura García Campayo.

OCHO ESTACIONES DEL DUELO


- Imagen: Mussels
 
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Una noticia concreta rompe las defensas afectivas y quiebra por dentro al paciente. La duración de este choque siempre es mayor cuando el suceso es imprevisto. Se asocia también a un cierto estado de apatía y sensación de vivir fuera de la realidad. Sigue una profunda desesperación y desorganización del funcionamiento del individuo en cualquiera de los ámbitos vitales. La tercera estación es la negación: una reacción frecuente ante sucesos tan inesperados como insoportables. El individuo anhela la llegada, la visión o la llamada de la persona supuestamente desaparecida, que actuaría como si nada ocurriese.

Luego hace su entrada la depresión; se llega a una fase adaptativa más realista, y es aquí donde el médico puede confirmar que el proceso del duelo se está llevando a cabo de forma adecuada. Es normal que irrumpa también una sensación de culpa, pensamientos recurrentes, casi obsesivos, en relación a lo que se podría haber hecho para evitar lo ocurrido. Esta sensación es más frecuente cuando no se ha podido despedir al fallecido o cuando las relaciones con el fallecido no pasaban por su mejor momento, justo antes de fallecer. Aparece entonces cierta ansiedad, un miedo justificado con respecto a los cambios que ocurrirán en la vida del paciente tras el fallecimiento del ser querido, y que van de la soledad a las dificultades económicas.

Aún en caliente, puede surgir un sentimiento de ira, dirigida hacia familiares o amigos que no han estado a la altura de las circunstancias, o hacia el personal sanitario (reacción muy frecuente en unidades de oncología o urgencias), por no haber hecho todo lo posible por salvar su vida; incluso hacia el fallecido, por haber abandonado a los supervivientes a una suerte difícil. El duelo natural se cierra con un sentimiento de aceptación. El paciente asume tanto lo ocurrido como sus consecuencias, y se propone adaptar su vida a un nuevo rumbo. No siempre se alcanza esta fase, frontera del duelo normal y el patológico.

 

 

Más televisión, menos atención

Investigadores estadounidenses relacionan las horas de televisión diarias con el riesgo de dificultad en el aprendizaje

El hábito de ver la televisión es una de las maneras de pasar el tiempo libre para muchos niños y adolescentes. Las horas que pasan delante del televisor les restan espacio para realizar otras actividades. Ahora un grupo de investigadores de Columbia, en EEUU, asocia este tiempo con problemas de atención y aprendizaje en la adolescencia y en edades posteriores.

  • Autor: Por MALEN RUIZ
  • Fecha de publicación: 3 de julio de 2007

- Imagen: Ministerio de Educación y Ciencia -

Los adolescentes que a los 14 años ven más de tres horas de televisión diarias tienen un mayor riesgo de ir mal en la escuela y no llegar a hacer una carrera. Los que ven entre una y tres horas diarias también tienen un mayor riesgo de tener problemas con el aprendizaje. Un estudio, que ha seguido a 678 familias desde que los hijos tenían 14 años hasta los 33 años, ha encontrado una preocupante relación entre las horas de televisión diarias durante la adolescencia y los años siguientes y las dificultades de atención y aprendizaje.

Un tercio de los adolescentes estudiados veía tres o más horas de televisión diarias a los 14 años. En los que sólo veían una hora de televisión diaria se constató un riesgo elevado de no hacer bien los deberes, de tener actitudes negativas respecto a la escuela, malas notas y fracaso escolar en la educación secundaria. Pero los que la veían tres horas o más eran los que tenían más probabilidades de, además, no llegar a tener educación superior. Los investigadores, de la Universidad de Columbia (EEUU), matizaron los resultados en función de las características de la familia y la existencia o no de dificultades previas cognitivas.

La televisión como hábito

Los que con 14 años ven tres horas o más de televisión al día tienen más probabilidades de no llegar a tener educación superior

Hicieron 14 análisis para investigar la relación entre problemas de atención y aprendizaje a los 14 años y los hábitos de ver la televisión. Sólo dos de estos análisis insinúan que existe una relación. «Los resultados sugieren que aunque los jóvenes con problemas de atención o de aprendizaje pueden estar más tiempo viendo la televisión que los que no los tienen, esta tendencia no explica la preponderancia de la relación entre las horas que ven la televisión los adolescentes y las dificultades de atención y aprendizaje durante esa época», dicen los investigadores.

Se ha constatado que en los países desarrollados los niños y adolescentes ven como media dos o más horas de televisión diarias, de las cuales el 90% del tiempo se dedican a programas de entretenimiento y generalistas. Los investigadores sugieren que estos programas pueden contribuir a los problemas en la enseñanza porque roban tiempo que se debería de dedicar a hacer los deberes y a leer, porque requieren poco esfuerzo intelectual, causan problemas de atención y contribuyen a un mayor desinterés respecto a la escuela. En niños menores de 14 años también ha habido estudios anteriores, especialmente uno de 2004, que han llegado a conclusiones parecidas, pero en adolescentes éste es de los primeros y más concluyentes.

El estudio ha sido dirigido por Jeffrey G. Johnson, de la Facultad de Medicina de la Universidad de Columbia y publicado en la revista Archives of Pediatrics and Adolescent Medicine, del grupo JAMA. Las 678 familias participantes vivían en el Estado de Nueva York. Se obtuvieron datos tres veces entre 1983 y 1993, cuando los niños tenían una edad media de 14, 16 y 22 años. Entre 2001 y 2004, cuando llegaron a los 33 años, ellos mismos proporcionaron datos sobre su educación secundaria, si la habían terminado o no, y si habían ido a la universidad o no.

Y LOS BEBÉS


- Imagen: Ministerio de Educación y Ciencia -

Junto al estudio sobre los hábitos de televisión de los adolescentes y sus consecuencias se ha publicado otro también novedoso que se centra en niños menores de dos años. Se ha encontrado que el 40% de los bebés de tres meses y el 90% de los niños de dos años o menos ven de forma habitual programas de televisión y vídeo en EEUU. «Existen razones teóricas y empíricas para creer que los efectos de la exposición de los bebés a estos medios sobre su desarrollo son más adversos antes de los 30 meses de edad que después», explican los autores, dirigidos por Frederick J. Zimmerman.

También recuerdan que otros estudios han mostrado que los programas que se ven a esta edad y el hecho de que se vean en solitario o en compañía de un padre o madre influye en el desarrollo del vocabulario del niño. La investigación ha mostrado que los padres dejan que sus hijos vean la televisión o vídeos a esa edad porque creen que es una actividad educativa o buena para el desarrollo cerebral (un 29%), que los bebés se divierten y relajan (un 23%) o que les deja tiempo a ellos para hacer cosas mientras el niño se entretiene (un 21%).

La edad media de iniciación a ver la televisión o vídeos es a los nueve meses, y como media los bebés ven 40 minutos diarios, aunque los más pequeños ocupan menos tiempo en esta actividad que los mayores. Aproximadamente la mitad del tiempo ven programas infantiles educativos y la otra mitad se reparte entre programas infantiles no educativos, vídeos infantiles y programas para adultos.

 

 

Envidia: una competición en la que siempre se pierde

Tras uno de los sentimientos más comunes y más perniciosos, se esconden complejos y frustraciones que se pueden superar valorando más lo que tenemos y a las personas que nos rodean

La envidia es un sentimiento tan universal como pernicioso. Todas las personas, en mayor o menor medida, sufren en algún momento de su vida la agobiante sensación de entrar, de forma espontánea e irrefrenable, en una competición con el otro en la que siempre se pierde. Colocamos a la persona envidiada en una posición de superioridad, abundancia y bienestar. Como consecuencia de esta exaltación de lo que un tercero tiene o es surgirá la impotencia, la frustración, el desánimo y la creencia de ser inferior. La rabia y la ira acompañarán esta vivencia y mantendrán en una insana dependencia al envidioso del envidiado. Es lo que viene a decir el prestigioso psicoanalista Harry Snack Sullivan en su definición de la envidia: "un sentimiento de aguda incomodidad, determinada por el descubrimiento de que otro posee algo que sentimos que nosotros deberíamos tener".

Sus demandas muestran sus carencias

Como consecuencia de la exaltación de lo que un tercero tiene o es, surgirá la impotencia, la frustración, el desánimo y la creencia de ser inferior

El discurso del envidioso es repetitivo, monocorde y compulsivo sobre aquello que envidia y con lo que compite. Sabemos cuáles son sus carencias a partir de lo que envidia. El objeto de la envidia no tiene por qué ser una persona concreta, también puede ser un "ideal" que se nos ofrece como modelo a imitar y que se le reviste de valía.

La vida de una persona envidiosa no gira sobre su propia realidad, sino sobre lo que desearía, sobre lo que no tiene, sobre lo que le falta. La insatisfacción y el vacío es un continuo que le impide gozar de su vida real. La tristeza y el pesimismo le privan de la espontaneidad y la alegría. No sabe reírse con otras personas ni de sí mismo. Sólo lo hace con mofa y desprecio hacia los otros.

Del victimismo a la altanería

Este comportamiento genera, entre otros síntomas, ansiedad generalizada, trastornos del apetito y sueño y diversas alteraciones dependiendo de cada persona. Incidirá también en su actitud ante la vida, moldeando unas formas de convivencia en relación con los otros que van desde figurar como la constante "víctima", hasta mostrarse continuamente a la defensiva, actitud que se traduce en maneras irónicas, altaneras, frías, distantes y en ocasiones hirientes, de menosprecio y crítica negativa.

Sentimiento no reconocido

La persona envidiosa no suele reconocer su envidia. Se resiste a hacerlo y no hay nada que más le hiera y descalifique que intentar hacerle ver que la tiene. Hay que tener en cuenta que detrás de la envidia se halla:

  • Un sentimiento de inferioridad e inseguridad.
  • Una incapacidad de reconocer las limitaciones personales, asociándolas a signos de debilidad.
  • Una negación total de que la infelicidad no se debe a lo que no se tiene, sino a la falta de aprecio de lo que sí se posee.
  • Una falta de compromiso y responsabilidad con la propia vida. Pendiente de la vida de otros, no se asume la propia.

La "envidia sana" no existe

Este sufrimiento secreto por el bien ajeno, que todos hemos sentido en alguna ocasión y que nos ha traído más de una incomodidad, disgusto y dolor, siempre es negativo. La conocida como "envidia sana" no existe. Es un sentimiento que debe ser aceptado como uno más de los que sentimos. La preocupación llega cuando la envidia se convierte en patológica e interfiere en la vida de la persona, cuando ese sentimiento posee al individuo, merma su autoestima y le incapacita para llevar una vida saludable.

Actitudes ante la envidia

Prevención

Como sucede con todo sentimiento insano, es conveniente mantener actitudes preventivas, de forma que no lleguemos a padecer de manera obsesiva sus efectos. Una buena prevención ante la envidia iría encaminada a :

  • Favorecer la confianza básica en uno mismo y en los demás.
  • Conocer las limitaciones y potencialidades que tenemos, aceptándonos como somos.
  • Pensar que hay cosas que podemos cambiar y otras que no.
  • Aprender a valorar con precisión la propia competencia, sin infravalorarse ni sobrevalorarse.
  • Acostumbrarse a centrar la atención en los aspectos más positivos de la realidad.
  • Estimular la empatía, es decir, la capacidad para ponerse en el lugar del otro.
  • Establecer relaciones adecuadas y satisfactorias con los iguales.
  • Aprender a relativizar las diferencias sociales y adquirir habilidades para elegir adecuadamente con quién, cómo y cuándo compararse.
  • Aprender a relativizar también el éxito.
  • Analizar el progreso personal mediante la comparación consigo mismo, no con otros.
  • Aprender a dar y pedir ayuda, a colaborar y compartir. Permite adquirir habilidades con las que resolver los conflictos que origina la envidia.

Superación

Para gestionar y superar la envidia, nada mejor que replantearnos algunos principios clave, que son los que nos ayudan a disfrutar de un mayor equilibrio y a vivir de forma más serena y gozosa:

  • Pensar que no estamos perdiendo nada cuando a otras personas les va bien.
  • Darnos cuenta de que si queremos ser nosotros mismos, el único punto de referencia de superación somos nosotros. No necesitamos compararnos con nadie más.
  • Apreciar el valor de nuestra vida y mostrarnos agradecidos de tenerla.
  • Alegrarnos de lo que tenemos. No vivir pendientes de lo que no tenemos.
  • Redescubrir día a día lo que nos rodea: las personas, el paisaje, las pequeñas cosas que nos hacen más fácil la vida...
  • Y lo más difícil, pero alcanzable: sentirnos felices por la buena suerte de los demás, porque, en definitiva, vengan de la mano de otros o de las nuestras propias, de lo que se trata es de vivir el mayor número de momentos de felicidad y alegría.

Procesando el duelo

El duelo, consecuencia de nuestros apegos afectivos, es un acontecimiento vital estresante que tarde o temprano hemos de afrontar todos los seres humanos

La pérdida y el duelo nos acompañan a lo largo de nuestra vida. Los investigadores interesados en el proceso del duelo han estudiado muchas cuestiones al respecto, como la descripción y explicaciones sociológicas, los rasgos clínicos de las reacciones normales y patológicas en las distintas edades, sexo y culturas; los programas de prevención, la relación entre el duelo y otras clases de pérdida, así como las diversas formas culturales del luto. Ahora, un reciente estudio muestra empíricamente el curso normal de los sentimientos tras la muerte de una persona allegada.

  • Autor: Por MONTSE ARBOIX
  • Fecha de publicación: 5 de marzo de 2007

- Imagen: Scott Liddell
 
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Quizás por la pérdida de redes sociales y con ellas de muchos de los recursos clásicos, entre los que se encuentran el apoyo de familiares, religiosos, vecinos y amigos, la población en duelo demanda un mayor apoyo sanitario. Es la cara más triste de la individualización de la sociedad. En un estudio realizado en Atención Primaria, presentado en el séptimo Congreso de la Asociación Europea de Cuidados Paliativos en 2001, los datos revelaron que la tasa anual de consultas al centro de salud resultó ser un 80% mayor entre los que pierden a un ser querido que en el resto de la población. En otros estudios se obtienen resultados similares; en viudas el número de consultas se dispara en un 63% en los seis primeros meses y en viudos se multiplica por cuatro durante los 20 primeros meses.

Estudiando sentimientos

Un grupo de psiquiatras de EEUU ha realizado el primer estudio retrospectivo con 233 personas que habían sufrido la pérdida de un familiar por muerte natural. El estudio, publicado en The Journal of the American Medical Association, ratifica primero las etapas clásicas del proceso de duelo establecidas desde la década de los 60 por el psicoanalista británico John Bowlby y, segundo, la misma sucesión que él apuntaba: la negación es más fuerte al principio del duelo, seguida por la añoranza, la ira y la depresión. A partir de los seis meses, estos sentimientos empiezan a descender y aumenta la aceptación.

Se analizaron las respuestas de los entrevistados seis meses después de la pérdida que, en la mayoría de los casos, era la pareja. Al establecer una media de todos los sentimientos que presentaban, los autores observaron que la aceptación fue significativamente mayor que la añoranza y ésta se daba en mayor medida que la negación, hasta finalizar con la ira. Los investigadores concluyen que la pérdida de un ser querido se acepta más rápidamente de lo que esperaban pero con un gran sentimiento de añoranza.

En una primera fase del duelo anticipado, los familiares presentan un shock emocional, mezcla de sensación de pena y depresión

Para los expertos, en el proceso de duelo, más importante que saber en qué fase está una persona es el hecho de establecer si se ha quedado estancada en alguna de ellas, sobre todo en la negación, por que no permite pasar a la siguiente fase para, progresivamente, desarrollar todo el proceso. Se establece que si dura más de un año es preciso acudir al especialista, pues personas con un trastorno prolongado del duelo suelen presentar alteraciones psiquiátricas, como depresión mayor o estrés postraumático.

Duelo anticipado

Mucho se ha escrito sobre las necesidades del paciente moribundo pero, ¿qué sucede a los familiares del enfermo cuando saben que la muerte está cerca? En la evolución cronológica del duelo hay momentos y fases precisos que, por su peculiaridad, requieren de una atención particular, como sucede en el duelo anticipado (antes del fallecimiento). La posibilidad de intervenir en estas fases se da, sobre todo, con pacientes terminales que permanecen en sus domicilios, como el que ocurre en enfermedades degenerativas.

En una primera fase del duelo anticipado, los familiares presentan un shock emocional, mezcla de sensación de pena y depresión. En la segunda etapa se suele dar un interés por la persona que se irá, lo que permite acabar con situaciones inacabadas, resolver conflictos y sentimientos. La tercera fase es una tentativa para adaptarse a la ausencia del ser querido: se aprende cómo van a ser las cosas sin la otra persona, a asumir la soledad. Los expertos explican que permite cambiar actitudes frente la muerte y la pérdida de la persona.

La fase previa a la muerte de un familiar deja un hondo recuerdo en toda la familia y será uno de los temas reiterativos a la hora de elaborar el duelo. Los profesionales de la salud resumen como objetivo primordial en esta fase cuidar y ayudar a despedirse al enfermo y a la familia. Los expertos están de acuerdo en que en el duelo anticipado la muerte se acepta mejor ya que el mismo proceso de la enfermedad se acepta como una oportunidad para resolver cuestiones pendientes. E incluso, a veces, durante una agonía prolongada los miembros de la familia a menudo finalizan su duelo antes de la muerte real. No es infrecuente que después de una larga agonía la familia experimente cierto alivio al terminar el dolor y la lucha.

POR VIDAS NO VIVIDAS


- Imagen: Scott Liddell
 
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El Consejo de Europa, en noviembre de 1976, creó una Comisión de Salud Pública que dio como resultado un informe publicado bajo el titulo de Los problemas que conciernen a la muerte y a los cuidados dados a los moribundos, aprobado en Estrasburgo en 1981. Este informe hace alusión, con respecto a los niños moribundos, que la muerte del niño es particularmente insostenible porque sobreviene antes de tiempo. Afecta a los padres, sumergiéndoles en una profunda angustia por la impotencia, inocencia y la no oportunidad de haber vivido.

Por este motivo, en el caso de las muertes perinatales o neonatales el proceso de duelo es diferente. Según describen los expertos, a los padres no les es posible incorporar en si mismos ninguna parte del recién nacido y hacerla adaptable. El duelo por la muerte de un niño se comprende mejor si se lo compara con la pérdida por amputación de un miembro. La muerte del hijo antes del nacimiento provoca que familiares y amigos de los padres mantengan una actitud distante, tal como se suele hacer cuando a una persona es amputada, como respuesta al miedo y la ansiedad que les genera.

Según datos recopilados por Ronald J. Knapp, ya en 1986, la respuesta de los padres ante la pérdida de un hijo se resume en unas pautas características. Estos patrones modales comunes de respuesta, tal como las denominó, se daban en una amplia mayoría de los padres de su muestra tanto en la forma como en la intensidad, entrañando connotaciones beneficiosas y perjudiciales. Estas pautas respuesta representan aspectos naturales del complejo proceso de duelo, y se engloban en la promesa de no olvidar nunca al hijo, el deseo de morir, una revitalización de las creencias religiosas, cambio de valores, mayor tolerancia y una sensación de persistencia del dolor.

En el proceso de la pena está inmersa una sensación de ofensa que emerge, en especial tras la muerte de los niños, como una necesidad de justicia. El sentido de la rectitud sobre la vida, innato en el ser humano, provoca una sensación de agravio cuando un neonato o niño pequeño muere.

 

 

La marcha del hogar paterno, sin traumas: La ruptura del "cordón umbilical"

Los padres pueden volver a recuperar su intimidad, limitada por la llegada de los hijos, mediante el diálogo, el perdón y aceptación mutua

Una de las principales metas de padres y madres en la educación de sus hijos es lograr que adquieran la capacidad y la autoestima necesarias para poder vivir su edad adulta de forma autónoma e independiente, por mucho que les duela su emancipación cuando llegue el momento. De hecho, su salida del hogar familiar supone el fin de una etapa y el comienzo de una nueva, es lo que se conoce comúnmente por "cortar el cordón umbilical". Ahora bien, cada extremo de este cordón tendrá su propio corte, es decir, cada parte -padres e hijos- deberá reelaborar su propia dependencia. ¿Cómo lograrlo para que nadie sufra?

Es importante aclarar que la recién estrenada independencia de los padres, originada por la marcha de los hijos, no se centra en conseguir espacios ni momentos de libertad, sino de conquistar la libertad interior para poder reconocer lo que Kahlil Gibran cita en su poema: "Tus hijos no son tus hijos", en el sentido de que ellos deben tener su vida, al igual que los padres la suya. Decir "adiós" a los hijos que empiezan su propia vida posibilita que surjan miedos e interrogantes. Uno de los principales es: ¿Habrá finalizado nuestra responsabilidad como padres y madres?.

La independencia de los hijos del hogar paterno no tiene por qué significar ausencia o abandono

La respuesta: No, rotundamente no. De la misma manera que los hijos nunca dejarán de ser "nuestros hijos", aunque duerman y coman en otra casa, convivan con otras personas o se muden a otra ciudad creando su propia familia. No se trata de dejar de ser padres, ni de asistir a ninguna pérdida, sino de que ambas partes sigan implicadas en la evolución y etapas propias de la emancipación familiar. Esta independencia no tiene por qué significar ausencia, desvinculación o abandono.

Nuevo espacio y tiempo para la pareja

Los valores por los que siempre se ha regido la familia, así como la educación transmitida, harán que ningún miembro se "pierda de vista", y que se mantenga la misma comunicación y diálogo de afectos entre todos. Una actitud que en ningún caso se contrapone con el máximo exponente que rige la emancipación: cada uno debe vivir en su propio territorio, en viviendas independientes. La disposición de ese territorio propio implica la posibilidad de recuperar una intimidad que hasta el momento se ha mantenido limitada por compartirla con la llegada de los hijos.

Asimismo, se abren las posibilidades para vivir más el "nosotros" de la pareja, retomar conversaciones aparcadas o pospuestas, así como una mayor expresión de demostraciones de amor y cariño, también necesarias para que la relación entre los progenitores sea óptima.

Ahora es el momento de retomar ese tiempo y de "resituarse" como pareja. Para ello hay que determinar:

  • Dónde y cómo está la pareja.
  • Redefinir su propósito y aclarar cómo conseguirlo con la nueva situación familiar.
  • Volver a confirmar el amor que la pareja se ha tenido siempre y que ha sabido preservar de los múltiples obstáculos a los que han hecho frente.
  • Buscarse desde los cuerpos actuales. Más envejecidos, pero más sabios, más serenos y con más necesidad que nunca de caricias y fusiones que delaten la unión que hay entre ellos.

La amenaza de la soledad en compañía

La emancipación de los hijos y, junto a ella, la de los padres no se logra con su marcha del hogar familiar, sino que debe iniciarse cuando llegan al mundo. Su partida es un hito importante, pero no deja de ser una etapa más. Si no se ha cimentado la autoestima como pareja, si no se ha desarrollado la unión y comunicación, y no se ha sabido hablar, perdonar o reír, esa partida supondrá la entrada de un nuevo inquilino: el miedo.

Miedo a encontrarnos dentro de la pareja con alguien extraño, alguien de quien dejamos de saber hace tiempo, miedo a retomar enfados o abandonos que no se supieron abordar en su momento, miedo a no saber si somos los mismos o personas muy diferentes de aquéllas que un día se comprometieron; y miedo y vergüenza a mirarse desnudos, con espacio de intimidad y sin nadie que pueda romper el momento. Esto motivaría la llegada del miedo a la soledad, una "soledad en compañía", que es la peor de las soledades.

Pautas que deben seguir los padres para asumir la marcha de los hijos

  • Comenzar a dialogar sobre lo que queremos y lo que nos preocupa.
  • Escuchar sin juicios, etiquetajes y "resabios" lo que nos comenta la otra persona. Hacerlo como si fuera la primera vez, como si iniciáramos el conocimiento mutuo.
  • Buscar todo aquello que podamos hacer en común para nuestro divertimento, gratificación y calidad de vida.
  • Propiciar situaciones y momentos que nos conecten con la ilusión y la dicha de estar juntos. Poner en juego la creatividad y fantasía para que se hagan realidad.
  • Escapar de la apatía y la rutina. Ensombrecen y apagan las vidas. Es la cotidianidad la que compartiremos, algo que no está reñido con el bienestar.
  • Reestablecer la broma, la sonrisa y la complicidad.
  • Retomar el beso, la caricia, el desnudo y el placer como lenguaje por excelencia de la pareja.
  • Hablar de los enfados, resentimientos y desencuentros que retraen o impiden el acercamiento. No se trata de revivir para reprochar los malestares, sino de que exista el reconocimiento de nuestro dolor, para que a través de él se cicatricen las heridas frente al silencio que se ha mantenido durante años.
  • Volver a encontrarse con las amistades comunes y planear actividades conjuntas.
  • Tener presente que el reencuentro es un proceso y que como tal requiere de un tiempo que nosotros mismos marcaremos. Hay que escapar de los agobios y las prisas. Eso sí, conviene estar atento a las pausas, que no son buenas compañeras de viaje.


Adaptación a la adopción

La integración de los niños y niñas adoptadas, en especial de terceros países, en sus nuevas familias precisa de procesos y tiempos no exentos de complejidades

La impaciencia, el miedo, el agotamiento y la desilusión, habituales compañeros de viaje de las miles de familias que optan por la adopción en nuestro país, no siempre desaparecen con la llegada del niño o la niña al nuevo hogar. La larga espera por recibir el resultado de los informes, de las entrevistas con los servicios sociales y otros trámites burocráticos se transforman en otros problemas relacionados con la actitud del menor, su comportamiento en público, alimentación y desarrollo.

El 30% de los niños adoptados padecen un retraso psicomotor conocido como el síndrome del orfanato

El nuevo reto de muchos padres y madres adoptivas se centra en que sus hijos acepten el amor de su nueva familia. Muchos pequeños proceden de orfanatos y centros muy precarios en los que jamás han recibido muestras de atención, de estimulación y de cariño, una situación que puede influir negativamente en su desarrollo: se niegan a sentarse en la mesa con dos y tres años y comer alimentos sólidos (prefieren el biberón), desean que constantemente les cojan en brazos, no quieren separarse de sus progenitores, etc. En el caso de adopciones internacionales los problemas son mayores debido a las diferencias de cultura, idioma y costumbres. De los 5.423 niños procedentes de 35 países adoptados en 2005 en nuestro país, 2.753 procedían de China, 1.262 de la Federación Rusa, 394 de Ucrania, 224 de Colombia y 227 de Etiopía. Según datos del Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales, la adopción nacional sólo representa un 10% del total.

El bagaje emocional de estos niños está lleno de heridas como el abandono y la falta de atención, carencias que repercuten en la convivencia familiar a través de comportamientos difíciles y malas conductas. No obstante, la responsabilidad de que el nuevo miembro de la familia se adapte a unos nuevos hábitos de vida basados en la comunicación, la confianza, el respeto, la educación, el cariño y la relación con otras personas al margen de la familia no recae sólo en el menor. No hay que olvidar que en muchos casos los nuevos padres y madres también presentan una ser

 

 

serie de factores de riesgo que influyen en la integración del niño y la convivencia familiar, como su falta de preparación para manejar los problemas del pequeño, expectativas irreales o inadecuadas en torno a la adopción y al menor adoptado, poca habilidad en el manejo de conflictos y tensiones y falta de apoyo social o motivación para solicitar ayuda profesional.


La edad del niño, un factor clave

La adopción representa cambios muy importantes en la vida de sus pequeños protagonistas y en sus procesos de desarrollo psicológico. En el caso de adoptar un bebé, éste no es tan consciente de las transformaciones que se están produciendo. Sin embargo, un niño de mayor edad sí tiene conciencia de lo que ocurre, aunque a veces no sepa expresar lo que siente. Por esto hay que tener en cuenta que la adaptación también depende de la edad del abandono y sus circunstancias específicas. Así, a mayor edad, mayor probabilidad de que arrastre más sufrimiento, más historia o más desamparo. Los niños y niñas llegan a las familias españolas con una edad media de más de tres años, procedentes de países con situaciones precarias que les afectan de muy diversas maneras.

El principal problema, por tanto, es el importante desconocimiento de un pasado en el que los niños, de media, han convivido dos años con su familia de origen y otro más en instituciones asilares en condiciones difíciles. Su asunción y respuesta son claves, más aún si se tiene en cuenta que las experiencias previas al momento la adopción son esenciales para la futura adaptación. No obstante, también hay menores que han crecido con una familia sustituta o en un orfanato donde la experiencia ha sido grata y emocionalmente estable, y cuya adaptación es muy buena.

Enfermedades que acechan

La herencia genética, la gestación y los primeros días de vida de un niño adoptado son un misterio para su nueva familia. Resulta especialmente necesario que cuando llegue a su nuevo hogar se le someta a un chequeo general para que reciba el tratamiento adecuado y se evite la transmisión de infecciones comunes en su lugar de origen y ya erradicadas o desconocidas en nuestro país.

Según datos de la Guía para pediatras de la Coordinadora en Defensa de la Adopción y el Acogimiento (CORA), más del 25% de las patologías que sufren los niños adoptados fuera de España están relacionadas con el retraso en el desarrollo neuromadurativo (problemas para controlar los esfínteres, trastornos en el rendimiento y aprendizaje escolar, dislexia, disgrafía, etc.), la anemia, la parisitosis estomacal y los problemas de sueño, aunque en el 95 % de los casos el tratamiento es efectivo a corto y medio plazo. En este informe también se destaca que los problemas médicos más importantes de los niños adoptados fuera de nuestras fronteras son los psicológicos y el retraso psicomotor, conocido también como "síndrome del orfanato". Este último lo padece nada menos que el 30% de los niños adoptados.

En relación con el dudoso estado de algunos orfanatos, son frecuentes los casos de estrabismo, asociados al crecimiento de los niños en entornos muy pequeños y como consecuencia de no haber salido al exterior de manera continuada. Esta afección suele darse en ciertos tipos de orfanatos, similares a los de los años 50, en los que se colocaban sábanas a los lados de la cuna del pequeño para que no viera su entorno, evitando así que molestara a los demás. Esta práctica impedía que el bebé llegara a fijar su vista de manera normal. También son muy comunes las infecciones respiratorias provocadas por una ventilación insuficiente y una mala alimentación facilitan el contagio de todos los pequeños.

La detección rápida de éstas y otras patologías es determinante para su cura. Para ello es necesario que la evaluación médica se realice en los tres primeros días. El fracaso en la identificación e intervención precoz de los problemas de salud (entre un 20-30% de los niños presenta problemas médicos serios, y en casi la mitad de los casos no fueron reconocidos o sospechados antes de la adopción) no sólo puede afectar a la calidad de vida de estos niños y niñas en el futuro desarrollo físico, emocional e intelectual, sino que también puede conducir a incrementar las dificultades de adaptación e integración en la nueva unidad familiar, originando con ello el fracaso de la adopción.

 

Cómo afrontar los principales problemas

  • No muestra afecto. Hay que ser pacientes, darle tiempo y confianza y mantenerse a su lado, proporcionándole ocasiones que fomenten la construcción del vínculo afectivo, como por ejemplo compartir las actividades cotidianas, jugar con él, interesarse por sus cosas. Nunca hay que forzar al niño a expresar o recibir muestras de un cariño que todavía no siente.
  • Rechazo hacia la familia. Es importante confirmar que el niño conoce su situación familiar y las posibilidades de volver con su familia de origen y de que comprende qué es lo que ha sucedido. Elaborar planes de futuro con él le ayudará a perder el sentimiento de provisionalidad que puede sentir al integrarse en su nueva familia.
  • Añora su pasado. Ante todo hay que respetar sus sentimientos. Tiene derecho a tenerlos, no se le puede privar de su propia vida interior. Además, hay que ofrecerle apoyo para elaborar y organizar los sentimientos contradictorios que tiene en relación a las personas que ha dejado atrás y a su nueva familia.
  • Exige demasiada atención y afecto. Se le debe enseñar a comprender y respetar las necesidades de los que le rodean. Debe entender que hay ciertas normas de convivencia que todos deben respetar.
  • Teme que la adopción fracase. El apego es la necesidad del ser humano de establecer vínculos afectivos duraderos. Fiarse de alguien requiere tener las necesidades básicas satisfechas y garantizadas. Es indispensable crear en el niño un sentimiento sólido de pertenencia a la familia. La incertidumbre respecto al futuro se puede eliminar organizando y planificando con él ciertos aspectos de la vida familiar y de su participación en ella. Siempre hay que advertirle de los cambios, repasar los planes y ayudarle a prever lo que va a suceder.
  • Miente con frecuencia. En muchos casos los primeros años de la vida del pequeño está marcada por la supervivencia y el ?todo vale? para sobrevivir. Mentir para obtener algo puede ser habitual y aceptable desde esta posición. La mentira o la fantasía exagerada son mecanismos de defensa que irán desapareciendo a medida que disponga de otros recursos o comportamientos alternativos. Es necesario explicarle que cada vez que miente se rompe la confianza que se tiene en él. Ha de saber también que las consecuencias de mentir son peores que las de decir la verdad.
  • Tiene problemas en el colegio. La escuela es uno de los mayores focos de tensión para las familias adoptivas. Las dificultades de los niños y niñas derivadas de sus carencias, retrasos y trastornos exigen realismo con los objetivos y ritmos de aprendizaje. El rendimiento escolar mejora cuando se parte de la situación del niño y no desde las expectativas de las personas adultas. Hay que estimular su motivación para el aprendizaje, mejorando su autoestima y su seguridad emocional.

 

 

Consejos

  • Es muy importante conocer los antecedentes, acontecimientos, daños, traumas y vivencias del niño y de la niña adoptada porque repercuten en su personalidad, en sus comportamientos, carácter, forma de percibir la realidad, desarrollo y en la convivencia familiar. Estar al tanto de estos antecedentes permitirá entender y trabajar con mayores garantías de buenos resultados sus secuelas, retrasos y trastornos.
  • Conviene evaluar la situación de la persona adoptada desde todos los ámbitos posibles de su desarrollo: físico, psicológico y madurativo, cognitivo e intelectual, y social.
  • Cada niño tiene su propio ritmo de evolución, tanto física como psicomotriz. Forzarle puede provocar el efecto contrario al que se pretende.
  • Es necesario dosificar los estímulos que recibe el niño, ya que un exceso puede provocar tanto sobreexcitación como inhibiciones frente a lo que se le ofrece. Normalmente, los más pequeños se han movido en un entorno muy reducido. Para ellos todo es nuevo: sonidos, espacios, olores, movimientos, hasta el contacto corporal con los que le rodean. Es muy importante que el niño vaya reconociendo a sus padres y su casa como su nuevo entorno. Poco a poco entrará en juego el resto del círculo familiar y social, ya que en un principio demasiadas caras nuevas a la vez pueden confundir y asustar al pequeño.
  • Si el niño que se quiere adoptar tiene más de tres años es fundamental prepararse a fondo en la psicología de los niños de estas edades para generar confianza en los futuros padres y augurar una feliz y rápida adaptación en los menores.
  • Si la familia no puede superar el miedo o la inseguridad que provoca la historia anterior del niño de más de tres años, es mejor aceptar las propias limitaciones y renunciar a una adopción de estas características o, al menos, no precipitarse y darse el tiempo apropiado para ir mejor preparado al encuentro con el pequeño.
  • Frecuentemente los niños de esta edad quieren conservar algo de su vida anterior (un juguete, una prenda de ropa), que en muchas ocasiones adquiere el valor de "objetos transicionales" que calman la angustia ante el cambio y ayudan a desprenderse de su vida conocida y soportar mejor los avatares de la nueva situación. Es importante entenderlo así y respetar su deseo. Poco a poco estos objetos dejarán de ser imprescindibles y el niño se irá separando de ellos con naturalidad.
  • Ante unos niños que han padecido todo tipo de carencias lo más fácil es consentirlos y no establecer límites. No obstante, los progenitores deben hacer entender al niño que son ellos quienes tienen la autoridad , así como las consecuencias que acarrea saltarse las reglas. Esto le ayudará a establecer comportamientos adecuados desde el primer momento dentro y fuera de la familia.
  • Los problemas de idioma se resuelven con un poco de atención e interés para establecer un código de comunicación con el niño, y detectar cuándo le ocurre algo, qué quiere, qué es aquello que le gusta y cuáles son sus temores.

 

 

 

La adopción: No es sólo una cuestión de cariño

Hace todavía pocos años, la adopción se percibía normalmente como la última opción y se convertía en una realidad casi traumática para las parejas que no podían lograr la concepción biológica de un hijo

Con el transcurso del tiempo, el auge de la solidaridad con los países en vías de desarrollo y la superación de ciertos convencionalismos, la adopción ha ido, paulatinamente, mereciendo una mayor aceptación social, lo que no obsta para que aún subsistan mitos y prejuicios con relación al niño o niña nuevo integrante de la familia y a sus orígenes. Anteriormente, esta situación generaba reservas frente al hijo o hija adoptados, a los que con frecuencia se les ocultaba su origen, tan distinto al de sus hermanos y amigos, e incluso el propio hecho de la adopción. Los principales motivos de esta nada recomendable actitud de los padres eran, muy probablemente, dos. Por un lado, evitar al niño adoptado los problemas de integración que puede sufrir un "hijo diferente". Por otro, y por qué no decirlo, descartar la posibilidad de que los adoptados, en un futuro, pudieran interesarse por su familia biológica o incluso pretender conocerla o irse a vivir con ella.

Afortunadamente, los prejuicios que anteriormente caracterizaban, y frenaban, los procesos de adopción, van desapareciendo. Ya casi nadie se extraña (al menos, en las grandes urbes) de ver niños negros, asiáticos o sudamericanos con sus hermanos y padres adoptivos occidentales. Dentro de esta tendencia a la normalización de la adopción, figuran las regulaciones legales al respecto, la asunción de competencias por parte de las instituciones públicas, y se ha dotado de un nuevo marco jurídico de protección al menor que también ha redundado en su beneficio.

¿La adopción como caridad?

Hace algfunas décadas, se concebía la adopción como una solución al maltrato o abandono de los niños; en consonancia, se creó un marco asistencial altruista que consideraba la adopción como un acto de caridad o solidaridad con los niños abandonados a su suerte, al proporcionarles este sistema unos padres que deseaban incorporarlo a su familia y acogerlo como si fueran sus propios hijos o, en su caso, como a un hijo más. Hoy, sin embargo, se vive y se siente la adopción como un medio para poder disfrutar de la experiencia de tener un hijo, el hijo que biológicamente nos ha sido negado concebir; por ello, va configurándose una visión más humana, consciente y responsable de la adopción, respondiendo como principal motivación al deseo auténtico de un hijo, del niño por sí mismo. Así, los adoptados pasan a erigirse en protagonistas porque ofrecen, a quienes les acogen, el ansiado privilegio de ser padres.

En los últimos años, las solicitudes de adopción han experimentado un espectacular auge, del cual es buena muestra la espera de varios años para hacerse con un niño en adopción.

Dejemos un tiempo de reflexión

En muchos casos, la adopción es la última opción que se baraja tras recorrer un largo camino en busca del primer hijo biológico. Conviene saber que, en prevención de desarreglos emocionales en la familia, el cierre de ese camino natural y la apertura a la nueva alternativa no deberían ser simultáneos. Hay que dejar transcurrir un poco de tiempo; encarar la nueva realidad con una buena disposición anímica así lo exige. La dolorosa situación que supone ir aceptando que no se puede conseguir la paternidad biológica, que nuestro hijo no se va a parecer a nosotros y que habremos de explicar a los demás lo que nos ocurre, requiere su tiempo. Para que el conflicto interno se resuelva, la frustración desaparezca y para que se asuma dicha realidad gozosamente y sin traumas. Sólo cuando nos hemos mentalizado positivamente, podemos comenzar a desarrollar el estado afectivo que requiere el trascendental paso de adoptar un niño.

Lo más frecuente es que las personas en espera de adopción vivan con ansiedad todo el proceso hasta verlo culminado. La espera en la asignación de un menor es un factor que debe valorarse en clave positiva y con mucha paciencia.

¿Por qué es tan difícil adoptar un niño?

Es una pregunta recurrente, porque todos sabemos que hay centros de acogida que cuentan con niños en espera a ser adoptados. En nuestro país, un menor sólo puede ser adoptado cuando su filiación es conocida, cuando los padres biológicos dan su conformidad para la adopción o cuando están privados de la patria potestad o están incursos en causas de privación de ésta.

Por ello, si bien es cierto que hay niños internos en centros de acogida la situación de éstos se circunscribe a dos motivos concretos: los que tienen una familia que está siendo apoyada por las instituciones para mitigar las situaciones que generan la desprotección del niño, para quienes la estancia temporal en una familia distinta, "educadora," es mucho más beneficiosa que el internamiento en un centro.

O, en el segundo caso, se trata de niños con necesidades especiales por sus discapacidades físicas, psíquicas o sensoriales que, a pesar de encontrarse en situación legal de adoptabilidad, no ven atendidas (a juicio de quienes deciden al respecto) por los solicitantes de adopción sus particulares necesidades de integración familiar.

Cuando los niños provienen de otros países

Asistimos, por otro lado, a un vertiginoso incremento de solicitudes de adopción internacional. Estas adopciones tienen características propias, como la tramitación legal, los orígenes del niño, los motivos de su situación o la integración familiar y adaptación a la nueva unidad de convivencia. América Latina, Europa central y oriental, Vietnam, Yugoslavia, Rwanda y Burundi son los ámbitos geográficos sobre los que recaen mayoritariamente las adopciones solicitadas desde nuestro país.

Deviene imprescindible conocer el entorno geográfico, social, económico y cultural de los países de origen de los menores, dado que les ayudará a entender mejor a sus futuros hijos, a respetar la pluralidad de culturas y a no perder el contacto con las raíces que tarde o temprano los menores desearán conocer. Así pues, hay que adecuar progresivamente las condiciones que el niño necesita de cara al descubrimiento de su identidad original, que irá elaborando a lo largo de todo el proceso de crecimiento.

La evolución de la familia adoptiva en las primeras fases es muy importante para asegurar la integración del niño, porque es en esos pasos previos cuando comienza la adaptación del pequeño a su nuevo núcleo familiar y la vinculación afectiva entre los nuevos padres y los hijos adoptivos. Por eso se imparten cursos de formación que proporcionan a los futuros padres y madres las habilidades necesarias para la educación de los hijos adoptados, siempre desde el profundo respeto a su proyecto de vida y de adopción y mediante de una metodología participativa que conduzca a la reflexión. Estos cursos no es son una lección magistral sobre "cómo convertirse en padres perfectos", sólo tratan de facilitar el camino y despejar las dudas y cuantas inquietudes existan.

Cómo ser un buen padre adoptivo

Si bien las etapas previas a la adopción son esenciales y la preparación de los padres es conveniente para el éxito de la adopción, el factor decisivo es su actitud cara al nuevo hijo. Los factores que más influyen en la adaptación e integración familiar son la capacidad de los padres adoptivos, la edad del niño y las experiencias que ha tenido éste en el inicio de su vida. Por otra parte, el desarrollo de la personalidad del niño dependerá en gran medida de tres factores: en primer lugar, de los cuidados y la atención que recibe, el hecho de que se sienta seguro e integrado en su familia adoptiva.

También influye la espontaneidad, el clima de confianza y serenidad que se haya generado en la familia a la hora de hablar sobre el proceso de adopción. Y por último, la información sobre los orígenes y pasado del niño, que sus padres irán transmitiéndole de forma gradual y en función de su edad y capacidad.

Además sería interesante que los nuevos padres compartan dos convicciones: una, que la paternidad es una función cultural: llevar un hijo en el vientre no hace a una madre. Los roles parentales se aprenden al tener un hijo. Lo que hace que surja el amor no es la similitud genética sino el trato, la convivencia, el darse el uno al otro. Y, en segundo lugar, sepamos que la adopción no produce psicopatologías específicas en los hijos ni en los padres: un hijo adoptado puede vivir feliz e integrado en su nueva familia y sus padres y hermanos pueden asimismo asumir sin problema alguno la situación.

Las dificultades de las adopciones

Pueden provenir de un mal manejo de la información sobre el origen del niño o de la falta de asunción de los padres de su imposibilidad de procrear o de otras circunstancias familiares. En algunas familias se padece un desmesurado temor a perder el hijo adoptivo, o una dificultad para ponerle límites y para hablarle de su origen. Uno de los temas que más preocupan a los padres adoptivos es hablar con su hijo sobre su origen, sobre cómo y cuándo transcurrieron sus primeros días, meses o años, y, muy especialmente cuando se trata de comentar cosas sobre la familia biológica del pequeño. El temor de que en el futuro el adoptado pueda interesarse por sus padres naturales e incluso intentar comunicarse con ellos, atenaza a muchos padres adoptivos, que temen la pérdida de su hijo. Es importante que le trasmitan que si bien no estuvo en su útero de su madre adoptiva, sí hubo un útero que lo contuvo. Y que fueron engendrados como cualquier otro ser humano.

Respecto a por qué fueron entregados, no debemos transmitir la idea de abandono, sino de entrega responsable y cuidadosa, con cuidado de no hacerle sentir despreciable. Los adoptados necesitan saber, y que se les recuerde cada vez que haga falta, que son respetables y que sus padres también lo fueron. Es recomendable, por tanto, disponer del expediente familiar del niño o niña en el momento de la entrega, para asegurarse de contar con todos los datos en el momento en que sea necesario. El respeto por su identidad incluye el respeto por su nombre de origen. Es un detalle que no debemos despreciar.

Algunos expertos opinan que se debe informar al niño cuando es pequeño, ya que así tiene la oportunidad de aceptar la idea y asumir positivamente que ha sido adoptado. Sin embargo, otros creen que esta revelación a una edad temprana puede confundirle, ya que podría no entender la situación. En cualquier caso, todos los especialistas coinciden en que los niños han de enterarse de su adopción de boca de sus padres adoptivos. Esto ayuda a que el mensaje de la adopción sea positivo y permite que el niño confíe en sus padres. Si el niño se entera de la adopción, intencional o accidentalmente, de boca de otra persona, puede sentir ira y desconfianza hacia sus padres y ver la adopción como negativa o vergonzosa, ya que se mantuvo en secreto. Los niños querrán saberlo todo acerca de su adopción y los padres deben estimular este proceso. Si los padres hablan con franqueza, es menos probable que surjan dificultades.

Los adolescentes o niños no muy pequeños, al ser adoptados pasan por una etapa de lucha por su identidad, preguntándose a sí mismos cómo encajan en su nueva familia, con sus compañeros y con el resto del mundo. Es razonable, por tanto, que muestren un marcado interés por sus padres biológicos. Esto no significa que rechacen a los padres adoptivos, que deben explicarle que es entendible y muy natural ese deseo, y, después, satisfacer esa necesidad. Se les debe proporcionar, con mucho tacto y mediante un diálogo de apoyo, la información sobre su familia biológica. El punto en común con los que pueden procrear, es que van construyendo un espacio para el hijo, deseos para él, van pensando en la forma que querrían educarlo, replanteándose su crianza.

Lo importante es hacer sentir al niño, que él y nosotros somos adoptados. Dos partes que se unieron: una es el padre/madre que lo es gracias a él y otra es el hijo, que es tal porque nosotros somos sus padres.



Síndrome del orfanato

 

Los niños y niñas que han pasado mucho tiempo en un orfanato, sin crear vínculos afectivos durante su infancia, pueden presentar problemas de adaptación cuando son adoptados

En 2005 se adoptaron en España un total de 5.423 niños y niñas procedentes de 35 países. La adopción internacional aumenta progresivamente y, parejos a ella, pueden producirse problemas de adaptación de los pequeños. Cuando un menor ha pasado mucho tiempo en un orfanato o con cuidadores y cuidadoras que no han sabido transmitirle afecto, desconoce la manera de crear un vínculo afectivo y presenta cierto "desapego" a la familia. Por ello, durante la convivencia con los padres, estos deben hacer entender a los pequeños que la adopción es definitiva y que son especiales para ellos, que les van a proteger cuando tengan cualquier necesidad. Cuanto mayor sea el hijo o hija, mayores podrán ser los problemas de adaptación y más paciencia deberán tener los padres. De nada sirve pretender que el amor surja desde el primer encuentro.

  • Autor: Por ENERO 2007
  • Fecha de publicación: 19 de enero de 2007

Falta de vínculos afectivos

España ocupa el primer puesto en tramitar adopciones internacionales, según datos del Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales. En 2005, un total de 5.423 niños y niñas procedentes de 35 países fueron adoptados en España. Una cifra similar a la de 2004 (cuando se tramitaron 5.541 expedientes) y que eleva a 21.968 el número de adopciones internacionales registradas en los últimos cinco años, cerca del 90% de los procesos adoptivos que se realizan en el país. Por procedencia, la República Popular de China es el principal lugar de origen de los pequeños y pequeñas (2.753), seguido de la Federación Rusa (1.262), Ucrania (394), Colombia (240), Etiopía (227), Bolivia (89), Perú (66), India (43), Kazajstán (43) y Nepal (43). Un amplio abanico de países con costumbres culturales y sociales muy diferentes a las españolas, que a la llegada de los menores pueden ser causa de dificultad en su adaptación. La edad de los pequeños también influye en esta circunstancia, puesto que si han pasado mucho tiempo en un orfanato o institución de menores y no han creado vínculos afectivos con personas de referencia (padres biológicos o cuidadores) son más reticentes a hacerlo con los padres adoptivos, principalmente, porque no saben cómo llevarlo a cabo.

La psicóloga Esther Herranz, de la Asociación para el Cuidado de la Infancia (ACI), que tramita expedientes de adopción en China y Filipinas, explica que la consecuencia de esta carencia afectiva "se produce cuando un niño crece sin recibir la atención que cualquier bebé requiere". "Un bebé desde que nace necesita cosas tan simples y tan básicas como que alguien le toque, le hable, le mire a los ojos, entienda sus 'señales' así como responder ante un lloro o balbuceo. Sin embargo, un niño que está en un orfanato no va a tener esa respuesta inmediata porque lo normal es que las atenciones que reciba sean muchas menos que en un hogar y, además, muy automatizadas, es decir, a todos los niños se les da el biberón o se les cambia el pañal de la misma manera", describe.

Cuando un niño es pequeño necesita recibir una atención especial y establecer un vínculo de apego con una persona de referencia.

Cuando un niño es pequeño necesita recibir una atención especial y establecer un vínculo de apego con una persona de referencia

El establecimiento de este vínculo se produce alrededor de los ocho meses. Herranz precisa que "a esta edad, el niño tiene que haber experimentado ya que es especial para alguien, que se siente protegido, que hay un entorno cálido que le va a ayudar cuando tenga una necesidad". Ése es el momento crítico en el que se establece el vínculo afectivo". En cualquier lugar donde los menores no reciban la atención que necesitan o no perciban que sus necesidades emocionales están satisfechas, sentirán una carencia afectiva, "aunque es cierto que en los países de adopción internacional esta carencia puede ser más frecuente porque va asociada a determinadas características del propio país, que generalmente no tienen recursos económicos y, por lo tanto, tiene carencias de alimentación o de cuidadores", aclara la psicóloga.

Según la edad de los pequeños, los problemas de adaptación pueden ser mayores. Esther Herranz indica que, "mientras un bebé de ocho meses que a los diez es adoptado sólo tiene dos meses de carencia, un niño de cuatro años lleva más de tres sin tener ese vínculo y es más probable que le cueste más crearlo". No obstante, aclara que no es necesario que un niño o niña esté en un orfanato para sentirse así, ya que el abandono emocional en el seno de la familia es suficiente para provocarlo: "El pequeño puede tener una indefensión aprendida si tiene una madre con depresión que no responde a sus señales". Carmen Pazos, directora de Mundiadopta, que gestiona expedientes de adopción en Etiopía y Burkina Faso, señala que "a los niños que ya han tenido vínculos afectivos con los padres, que han experimentado el afecto, les resulta más fácil establecer un nuevo vínculo con los padres adoptivos". A este hecho también ayuda la rapidez del proceso de adopción (que propicia que los menores pasen menos tiempo en un orfanato), las charlas mantenidas con los niños antes de salir de su país, en las que se les explica los detalles de la adopción, y la rapidez con la que los menores aprenden el idioma del país de destino. "Lo habitual es que durante el primer mes el niño adoptado ya diga alguna palabra en castellano y que, en tres meses, se pueda comunicar", asegura Pazos. Respecto a la posible discriminación racial, la directora de Mundiadopta manifiesta que "no hay problemas" y que, si se producen, es cuando los niños comienzan a ser adolescentes.

 

 

Cómo detectarlo

El síndrome del orfanato, también conocido como síndrome de hospitalismo o de institucionalización, es más frecuente en los niños y niñas que proceden de países del Este. Las carencias económicas de estos orfanatos son mayores y los cuidados que se prestan, también. "Además -indica Herranz- los niños adoptados son más mayores y tienen asociadas otras cosas. Por ejemplo, muchos de ellos proceden de hogares desestructurados donde no han recibido atención y, por lo tanto, ya no es sólo que tengan síndrome de institucionalización, sino que tienen asociadas otras muchas carencias dentro del propio hogar". Los padres y madres adoptivos acuden a reuniones previas al encuentro con sus futuros hijos e hijas en las que se les informa de las dificultades que pueden surgir con aquellos pequeños que no han tenido cubiertas sus necesidades en los primeros meses o años de vida. Se les insiste en que lo fundamental es ayudarles a establecer el vínculo afectivo y se les ofrecen pautas sobre cuáles son los síntomas que pueden hacer sospechar que hay un problema de vinculación.

"Un niño que no llora para pedir consuelo, que no mira a los ojos, que no expresa emociones ni solicita ayuda, que tiene una dependencia o independencia absoluta, se va con cualquier persona sin tener ansiedad de separación de su figura de referencia o que cuando la mamá se aleja no hace ninguna muestra de apego o protesta, pueden ser signos frecuentes de este síndrome", explica Herranz. Posteriormente, cuando la relación de apego comienza a establecerse, se produce una relación de dependencia total del niño con respecto al padre y/o a la madre hasta que, según crece, se siente seguro y es más independiente. Si por el contrario no se ayuda al niño a conseguir este vínculo, puede ser que nunca logre establecerlo. "Muchas veces ocurre que los padres actúan según la información que tienen de sus hijos y que es en muchas ocasiones escasa. Se trata de una información muy básica y muy superficial, que generalmente no puede ampliarse por la escasez de recursos económicos del país de origen", lamenta la psicóloga.

Los niños y niñas que son adoptados se enfrentan a numerosos cambios que les pueden provocar trastornos de comportamiento y de las emociones. Se pueden presentar como niños hiperactivos con conductas que buscan llamar la atención, problemas de ansiedad, falta de expresividad, apatía, trastornos del sueño o incontinencia urinaria. A veces, tienen dificultades para hacer amistades o un lento progreso académico, mienten con frecuencia, pueden ser agresivos y llegan a creer que son autosuficientes, hasta el punto de oponerse a recibir cuidados de sus padres y madres adoptivos.

 

 

Técnicas para superarlo

Para unos padres que han deseado durante tanto tiempo abrazar a su hijo o hija, conseguir su amor es crucial. Sin embargo, deben ser conscientes de que el cariño no siempre se logra de inmediato y, lo que es más importante, no deben desanimarse por ello. Muchos pequeños y pequeñas adoptadas no han aprendido a querer y no saben cómo hacerlo. La familia debe detectar esta situación cuanto antes y aprender la manera de romper las barreras que existen. "Primero hay que entender la situación en la que llega el niño y entender que lo fundamental, lo que más necesita, es aprender a querer y ser querido. Esto significa que, a veces, hay que tratar a los niños como si fueran más pequeños porque necesitan recuperar el tiempo perdido, hay que aprender a interpretar sus señales, hay que hacer todo lo posible para que el niño entienda que la adopción, el afecto, el amor y la protección son para siempre y que no hay condiciones para ese amor", apunta Herranz.

Es fundamental que los niños y niñas se sientan queridos, en especial, cuando pierden la disciplina que muchos han adquirido en los orfanatos y se dan cuenta de sus necesidades afectivas. Esther Herranz explica la posibilidad de que "un niño de tres años que llega totalmente autónomo, a los seis meses reclame continuamente a su madre para que le atienda. Eso no es un retroceso, sino que es necesario para que el niño recupere unas etapas que no ha vivido". Sí puede darse el caso de que los menores presenten un retraso en el desarrollo en general, aproximadamente, de un mes por cada tres que han pasado en el orfanato. "Incluso, quienes tienen este síndrome muy acusado pueden haber inhibido su hormona del crecimiento y haberse estabilizado en peso y talla", matiza la psicóloga, quien desaconseja decir a los hijos adoptados "tonterías como 'si no comes el yogur, mamá no te va a querer', porque eso le "desnutre" más afectivamente que físicamente. Nunca se puede decir ese tipo de cosas a un niño, pero menos aún al que ha experimentado la pérdida del amor".

Los padres y madres adoptivos tienen que tener paciencia, comprensión y apoyo incondicional hacia su hijo o hija. Si además lo creen conveniente, deben consultar con un profesional cualquier eventualidad para que éste les dé pautas a la hora de establecer vínculos afectivos. Según la experta, el masaje es una herramienta estupenda para ello, "pero no el masaje dirigido a trabajar sobre los músculos, sino el masaje específico para establecer vínculos afectivos. Funciona fantásticamente". "Los padres creen que quieren a los hijos -prosigue-, pero lo que tienen son unas enormes ganas de quererles, de amarles y de protegerles. Tienen que entender que el amor surge con el día a día, con el contacto, y a veces es difícil establecer el vínculo con un niño que no responde. Por eso, hay que buscar técnicas que hagan que la adaptación sea mutua". Respecto a las posibilidades de éxito, éste depende en mayor medida de la edad del menor, de su historia de carencia, de su propia personalidad y de su capacidad de adaptación a los cambios, pero también de la capacidad de comprensión de los padres y de la química que haya entre ellos. Lo que no hay que ponerse nunca son plazos, ni tiempo, ni comparar a un niño con otro porque "cada niño es único y especial". "De hecho, hay padres que suelen preferir niños pequeños y es difícil conseguir que los niños mayores de tres años sean adoptados. Por ello, animamos a hacer una reflexión a las familias para que se decidan a adoptar a niños más mayores, porque no sólo los bebés son huérfanos y, si surgen problemas, pueden surgir con cualquiera", sentencia Carmen Pazos.